¿Y tú por qué marchas?

Por Valeria Correa

Marcho por empatía con todas esas madres que han perdido a sus hijas a manos de criminales. Porque estoy hasta el tope y en contra del acoso. Porque estoy en contra de que una mujer sea estereotipada por su forma de vestir. Porque quiero una ciudad y un país más seguros, donde no tenga miedo de salir sola a cualquier hora. Porque estoy en contra de que se juzgue a una mujer por ejercer su sexualidad libremente, en contra de que se la llame "puta" por tener esa libertad (claro, sin perjudicar a terceros).

El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, una fecha que conmemora en todo el mundo la lucha de las mujeres por la igualdad en derechos y en género.

Un poco de historia:
La lucha por esta causa ha sido larga y se ha librado durante siglos, tanto en América como en Europa. Uno de los hechos que marcó esta lucha fue a comienzos del siglo XX, con el reclamo del derecho al voto, mejores condiciones de trabajo e igualdad de género.

En 1875, debido a una huelga en el sector textil en una fábrica en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, murieron 129 mujeres. Este acontecimiento marcó definitivamente la historia de las mujeres alrededor del mundo y es en esta fecha que la Organización de las Naciones Unidas hace oficial el Día Internacional de la Mujer.

A nivel mundial, miles de niñas y mujeres son violentadas con crueldad solo por el hecho de ser mujeres, y en algunos casos son asesinadas.

Estas son algunas estadísticas en México, entre los años 2022 y 2023:

  • Existen 10 feminicidios por día.
  • La sobrecarga de trabajo de las mujeres es cuatro veces mayor que la de los hombres.
  • La tasa de participación económica de las mujeres es del 44%, mientras que la de los hombres es del 76%.

Dato importante: Las mujeres representamos más de la mitad de la población mundial.

Acerca de la marcha

¿Por qué se marcha?

  • Porque aún hay mucho camino por recorrer en la igualdad de derechos.
  • Por la igualdad laboral y los salarios.
  • Se marcha en contra de la violencia de género.
  • Para exigir leyes que amparen y protejan a las mujeres de la violencia en cualquiera de sus formas.

El objetivo principal es una vida libre de violencia y discriminación.

Cada 8 de marzo, en nuestro país marchan millones de mujeres, de todas las edades y de todos los niveles socioeconómicos. Cada mujer marcha por una causa muy particular, una causa que lleva en su mente y en su corazón:

  • Marcha la madre con el corazón roto por su hija que nunca apareció.
  • Marcha la madre quebrada en llanto por su hija que fue violada.
  • Marcha la hermana de la niña que fue abusada y cuyo atacante sigue libre.
  • Marcha la mujer que fue despedida de su trabajo por haber sido madre.
  • Marcha la profesionista con maestría y una gran capacidad para ejercer un mejor puesto en la empresa, pero solo por el hecho de ser mujer su sueldo es más bajo que el del hombre que tiene el mismo puesto.
  • Marcha la deportista que tiene que soportar el acoso si quiere seguir teniendo patrocinios.
  • Marcha la ama de casa que es vista y tratada sin dignidad.

¿Y por qué marcho yo?

  • Marcho por empatía con todas esas madres que han perdido a sus hijas a manos de criminales.
  • Porque estoy hasta el tope y en contra del acoso.
  • Porque estoy en contra de que una mujer sea estereotipada por su forma de vestir.
  • Porque quiero una ciudad y un país más seguros, donde no tenga miedo de salir sola a cualquier hora.
  • Porque estoy en contra de que se juzgue a una mujer por ejercer su sexualidad libremente, en contra de que se la llame "puta" por tener esa libertad (claro, sin perjudicar a terceros).
  • Marcho por honrar a mis antecesoras, a todas aquellas mujeres que lucharon antes de mí, para que yo pueda estar aquí, que hicieron posible que eligiera qué estudiar, que pueda votar, que pueda vestirme como yo quiera, expresarme, ser parte de la política, trabajar.
  • Marcho como ejemplo para mi hija, mis amigas y conocidas, por ellas, porque no quisiera que sufrieran abuso de ningún tipo, para que puedan vivir sin miedo.

Todos y todas tenemos cerca a una mujer que amamos con todo nuestro corazón y por la que probablemente daríamos la vida, por la que haríamos cualquier cosa, todo lo posible para que jamás nadie la lastimara, protegerla de todo peligro. Yo marcho por ellas, por tu hija, por tu esposa, tu hermana, tu abuela, tu madre, tu amiga. ¡Marcho por ti!

¿Sabías que la mayoría de los casos de abuso a niñas y jovencitas ocurre por parte de personas muy cercanas a ellas, como familiares y/o vecinos?
Marcho porque estoy en contra de que no se castigue a estas personas, a favor de denunciar, ¡que caiga todo el peso de la ley sobre estos abusadores que destruyen la inocencia de un ser tan indefenso como una niña! Marcho porque yo fui una de esas niñas.

También marcho porque las niñas puedan estar en sus casas seguras, cuando sus padres tengan que salir a trabajar y ellas tengan que quedarse solas, que no se queden con miedo de que un extraño entre a su casa y las abuse, las lastime; marcho porque sé lo que se siente, esa niña también fui yo.

Por todas estas razones es que escribo esto, para ser más conscientes de este día, de lo que se conmemora, lo que tenemos que recordar y lo mucho que hay que trabajar, desde donde estemos paradas, seamos o no privilegiadas, hayamos o no sufrido de algún tipo de abuso. Pido no ser tan duros con estos colectivos. Sé que es muy difícil no juzgar, pero no todas las mujeres que participan en estas marchas tienen como objetivos vandalizar. Les pido empatía, sobre todo con aquellas que marchan de manera pacífica, aquellas que han logrado cambios positivos. No conocemos las historias y las razones de los miles de mujeres que veremos por las calles este próximo 8 de marzo.

No estoy a favor de la violencia, no estoy a favor de quemar todo, de vandalizar los monumentos. Estoy a favor del diálogo, de la justicia, a pesar de que nuestro país no se caracteriza por ser el mejor en esto. Estoy a favor de las penas máximas, aunque me sea muy difícil imaginar no querer destruir todo si alguien le hiciera daño a mi hija. ¿Lo puedes imaginar? La rabia y la ira que recorre por las venas de una madre cuya hija fue secuestrada, golpeada, abusada y asesinada. ¿No querrías quemar el mundo entero? Es difícil, ¿verdad?

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