

En los últimos meses se han venido construyendo sistemáticamente edificios verticales en la región lagunera. Parece que vamos entendiendo poco a poco los beneficios de construir en varios niveles aunque también puede ser una moda, por desgracia. Por diversos factores, entre ellos el aumento considerable en los precios de la construcción y de los materiales involucrados en la misma, nuestra economía nos obliga a vivir en espacios cada vez más reducidos
El sueño de tener una casa digna se vuelve cada vez más complicado de cumplir, se ve cada vez más lejos para muchos de nosotros, incluidos los arquitectos. Los espacios para vivir por lo tanto tienden a ser cada vez más pequeños y cada vez más caros por lo que la importancia de la Arquitectura aumenta aquí considerablemente. Esto lo vimos muy claro en los tiempos del COVID donde estando en cuarentena debimos “disfrutar” de nuestros espacios interiores.
Por otro lado, el arquitecto tiene la capacidad de aprovechar al máximo cada metro cuadrado disponible. A pesar de lo anterior, la gente sigue contratando maestros de obras (que no tienen las mismas capacidades de un arquitecto, por cierto) para obtener ahorros mal entendidos que dan como resultado obras mal resueltas en todos los aspectos y que son casi imposibles de corregir después de construidos. Espacios mal terminados, espacios sin ventilación, espacios sin calidad de obra, espacios mal construidos, espacios con fallas estructurales, espacios mal iluminados, espacios desagradables, entre muchos otros que nos son conocidos. Siempre es recomendable invitarle a usted a invertir en su obra que será para toda la vida contratando a un arquitecto con prestigio y con experiencia comprobadas. Estos ahorros mal entendidos después salen más caros. Los laguneros iremos pasando de vivir de forma expandida y horizontal (de acuerdo con los intereses inmobiliarios en boga, por supuesto) a vivir en una ciudad cada vez más vertical.
La sociedad va madurando poco a poco en el conocimiento, la valoración y la sensibilidad de los espacios arquitectónicos, pero todavía nos falta mucho por andar, realmente mucho, seguimos en pañales. Por eso deberíamos de crear una cultura de buena Arquitectura y de buen Urbanismo empezando por el gremio y continuando con los ciudadanos. Como sabrán la mayoría de las ciudades están hechas en un 80% por no arquitectos y el resultado final lo vemos y lo vivimos todos: caos, desorden, improvisación, fealdad, vulgaridad.
La sociedad sigue privilegiando el trabajo de los contratistas y no el de los arquitectos, los proyectos arquitectónicos baratos o regalados, de arquitectos con poca o nula experiencia. Arquitectos que son contratados por tener una sólida presencia en marketing digital o porque hacen “bonitos renders” pero con una escasa capacidad de resolver detalles de obra, supervisión de calidad y sobre todo proyectar espacios extraordinarios como se esperaría de cualquier arquitecto que ostente el título. Analice al detalle las obras de Luis Barragán, por poner un ejemplo.
Abundan los arquitectos baratos y “fake” que engañan a los posibles clientes con fotografías de obras que ni siquiera ellos han hecho. En el camino van dejando clientes insatisfechos y enojados, pero todo como resultado de clientes desinformados y que prácticamente no investigan al arquitecto que contratan y que terminan siendo víctimas del marketing poco ético y mentiroso presente frecuentemente en las redes sociales. Quiero dejar claro que los arquitectos de la Laguna todavía no son considerados dentro de lo mejor del país y menos fuera de él. ¡Debemos de cambiar esto!
Todo lo anterior, aunado a un uso de materiales de baja calidad y el uso de una mano de obra extremadamente barata utilizada en pos de ganar “el contrato” hacen de muchas de estas obras verdaderas construcciones decepcionantes y de calidad inferior. Obras que nunca serán reconocidas por la calidad de su Arquitectura por especialistas nacionales y menos internacionales.
La Arquitectura de moda lagunera copia modelos de un famoso arquitecto de Monterrey y lo sigue replicando indiscriminadamente por todos lados sin considerar aspectos como el sitio, el clima, el asoleamiento, los vientos y muchos otros factores importantísimos más allá de lo estético o lo “ostentoso” de sus soluciones. Muchas de las firmas de moda de la región están haciendo lo mismo utilizando la misma receta y los detalles que la mayoría muchos de ellos son tomados del Instagram o el Pinterest realizados en otras regiones que nada tienen que ver con la Laguna. Es decir, tampoco hay creatividad, solo codicia.
¿Talento?

Una de las principales necesidades que tiene la región es la construcción de edificios de usos mixtos, es decir, edificios que tengan en su planta baja espacios para el comercio o el esparcimiento colectivo, actividades que integren al edificio con la ciudad y que se hagan ciudad. Aquí no cabe cerrarse a la ciudad como la mayoría de los edificios que conocemos que utilizan exageradas medidas de seguridad para su acceso y que son herméticos. Cerrarse es un error capital urbano. Encima de la planta baja deberían de existir espacios corporativos o para oficinas para luego finalmente pasar a los pisos superiores donde se encontrarían las viviendas. Todo lo anterior con las amenidades que se requieren para completar el uso adecuado de cada uno de estos niveles. Son proyectos que realmente tienen una mixtura y que no se enfocan a un uso exclusivo como tradicionalmente se han realizado en el pasado. Son edificios que son mundos en miniatura donde el usuario resuelve su vida en un radio muy pequeño y menor a la distancia que nos toma caminar durante 15 minutos alrededor en 360 grados.
Los edificios de usos mixtos buscan aumentar la densidad urbana que es el principal problema que tienen las ciudades de toda la República Mexicana. Pero en la Laguna desgraciadamente los edificios que se están construyendo son de usos mixtos, la gran mayoría de los que se siguen construyendo son edificios solamente de vivienda para la venta o para la renta y esto es un error. Estos edificios son un proyecto arquitectónico, urbano e inmobiliario incompleto. Estos edificios no son todavía la respuesta que se espera para nuestra región. La presencia de estos edificios exclusivos de vivienda solamente refleja la falta de cultura y conocimiento de sus proyectistas y constructores que siguen una moda en la región sin analizar e investigar con rigor y profundidad. Torreón y las ciudades que componen la Laguna deberían de buscar ser un conjunto de ciudades compactas, de gran densidad urbana, en lugar de seguir expandiéndose sin límite como lo hemos hecho prácticamente en toda nuestra historia. Todo lo anterior es debido al precio bajo de los terrenos de la periferia y sigue sin crearse un mecanismo para evitar el crecimiento de nuestras ciudades que encarece el traslado de todos sus servicios exponencialmente hacia afuera.
Por otro lado, el aumento de la densidad urbana forzosamente generará edificios verticales liberando además muchas áreas que se encuentren en desuso. Además de los anterior, la verticalidad debería de estar acompañada de diversos usos, una rica mixtura que genere comunidad pero no es el caso. Desgraciadamente los planes de desarrollo urbano se siguen diseñando en dos dimensiones y consideran solamente un uso dependiendo el área de la ciudad donde se construya. El criterio para el uso del suelo entonces está equivocado y debería de considerar las tres dimensiones que incluya la altura total de estos edificios imaginados para el siglo XXI.
En la Laguna en muchos de los edificios de la actualidad solamente se ha proyectado y construido vivienda y no usos mixtos. Los usos mixtos no lo mismo que vivienda vertical. Son cosas muy diferentes, no se confundan. Los edificios de usos mixtos tienen grandes beneficios y se consideran la mejor respuesta arquitectónica y urbana para dar vida a la ciudad. En ellos generalmente la presencia de niveles “porosos” en la planta baja permiten una conexión franca con la ciudad. Por otro lado, los edificios que se están construyendo solamente con vivienda no necesariamente hacen ciudad, siguen siendo cotos verticales como los fraccionamientos cerrados y horizontales que proliferan en nuestra región. Son un negocio inmobiliario que al estar incompleto no cumple con lo que la ciudad necesita. Estos edificios son islas privadas en medio de la ciudad. Seamos entonces muy observadores de cuales edificios se siguen construyendo solamente con vivienda ya que no son la respuesta que realmente se necesita, exijamos mejores soluciones. Investiguemos a fondo y tengamos mucho cuidado al comprar porque se pueden cometer errores que afecten la vida de nuestras familias en el presente y futuro.

Vale la pena analizar con más detenimiento cada uno de los edificios pero podríamos decir sin lugar a duda que muy pocos de los que se construyen actualmente en la Laguna tienen la calidad de un proyecto arquitectónico de primera. Esto implica el contar para su construcción con una serie de planos con un nivel de detalle superior además de la aplicación implícita de los conocimientos que debe de tener reflejados en sus soluciones. Estos proyectos arquitectónicos de calidad generalmente son desarrollados por firmas de primer orden y que generalmente tienen reconocimiento no solo a nivel nacional sino internacional. Estas firmas son muy escasas en la región pero sí las hay.
Diría que menos de 10 solamente. Todo lo anterior da como resultado edificios llenos de defectos y que dejan mucho que desear. A continuación describiré algunos de estos errores: Alturas de estacionamientos deficientes, rampas con pendientes inadecuadas, accesibilidad al edificio nula para personas con capacidades diferentes, cubos de instalaciones con dimensiones ínfimas, desplazamientos en estructuras por nulos trabajos de topografía en sitio, desperdicio de materiales nuevos, nulo reciclaje de materiales en su proceso, exceso de producción de escombros en obra (produciendo una contaminación excesiva), obras totalmente inseguras, movimiento vertical de materiales sin herramientas adecuadas, uso y aplicación de materiales de poca calidad, entre muchos otros.
Es claro que lo que necesitamos son edificios de usos mixtos y no solamente edificios de vivienda o de departamentos verticales construidos con “Arquitectura wannabe o de moda”. No necesitamos parches, necesitamos soluciones integrales que nos brinden una mejor calidad de vida a todos. Además debemos de desarrollar proyectos de restauración para el resto de los edificios existentes en nuestras ciudades mejorando y cambiando sus usos de forma inteligente y de acuerdo con la vida contemporánea. Implica para ello una coordinación urbana integral entre las partes involucradas para hacerlo realidad en su totalidad y no en partes pequeñas e irrelevantes como podría suceder.
Los gobiernos federales, gobiernos estatales, gobiernos municipales y debieran de permitir e involucrar la participación de asesores de capacidad comprobada como los que puede ofrecer la Academia Nacional de Arquitectura, por citar un ejemplo.
Es indudable que en la Laguna ya se empieza a valorar un poco más el trabajo de las firmas de Arquitectura pero la calidad todavía no es la que se espera, hay que mejorar mucho. Todos los interesados debemos de investigar más a fondo el trabajo de las firmas disponibles en la región (prioritariamente) porque consideramos que no todas pueden brindar al cliente los proyectos adecuados y para ello hay que apoyarse en expertos o en la investigación documentada. Aquí los contratistas o albañiles no tienen la capacidad de hacerlo.
Los proyectos arquitectónicos y urbanos de la mayoría de los edificios de vivienda que se encuentran en construcción no están correctamente resueltos y tienen muchos errores que podremos comentar ampliamente en otra ocasión. De hecho este es un tema para otro texto futuro. Las firmas de Arquitectura de la región junto con las que están viniendo de fuera deberán de elevar sus estándares de calidad para que se vean reflejados en cada uno de sus espacios proyectados y construidos en nuestras ciudades. El disfrute de los espacios arquitectónicos y urbanos junto al reconocimiento vendrán con el tiempo poco a poco para todos los que realmente se comprometan.
El trabajo de las constructoras deberá entonces de ser igualmente de gran calidad ya que muchas de las constructoras de la región no cumplen con los parámetros de calidad de obra que exige la supervisión de firmas nacionales y menos internacionales. Aquí también hay una oportunidad de mejora clara por realizar.
Lo más inteligente será entonces mejorar lo más pronto posible la calidad en todos los aspectos que rodean a la construcción en este “boom de lo vertical” que ya nos está ganando. Comenzando desde el planteamiento de los negocios inmobiliarios, el desarrollo del proyecto, su supervisión, su construcción y su control. Debemos de pensar en grande para poder compararnos con los mejores del gremio y de la profesión. Ya va siendo hora de que se hable bien y mejor de los arquitectos de la Laguna en el resto de México. ¿Cuándo empezamos?