


¿Es posible estar ejerciendo violencia contra un animal sin saberlo? En Torreón, el Ayuntamiento dio un paso importante para responder a esta pregunta al aprobar y difundir el violentómetro animal, una herramienta visual y educativa que permite identificar, clasificar y denunciar el maltrato animal en todas sus formas.
Este instrumento del violentómetro animal, impulsado por autoridades municipales y organizaciones defensoras de los derechos animales, busca que la ciudadanía reconozca conductas normalizadas que también constituyen violencia, así como aquellas que ya representan crueldad y son sancionables por la ley.

El violentómetro animal es una tabla clasificatoria que identifica distintos niveles de violencia contra los animales, utilizando una escala de colores que va del verde al rojo. A través de esta herramienta, se explican acciones que abarcan desde la omisión de cuidados hasta actos extremos de crueldad.
El objetivo principal es generar conciencia social y ofrecer claridad jurídica: no todo el maltrato es evidente, pero sí es denunciable. El violentómetro animal enlista algunas conductas como mantener a un animal en condiciones inadecuadas, negarle atención médica o abandonarlo, también representan violencia.
La difusión del violentómetro animal por parte del Ayuntamiento de Torreón y la Dirección de Medio Ambiente refuerza la idea de que la protección animal es una responsabilidad colectiva.
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El violentómetro animal distingue distintos niveles de gravedad mediante colores que permiten identificar la magnitud del daño causado.
En los niveles más altos, considerados crueldad animal, se incluyen acciones como:
En niveles intermedios se identifican el maltrato y la omisión de cuidados, que incluyen:
El violentómetro animal aplica para perros, gatos, caballos y cualquier animal, ya que todos cuentan con derechos reconocidos por la legislación local.

Las autoridades municipales ponen a disposición de la ciudadanía el número 073, a través del cual se pueden realizar denuncias por maltrato animal. El horario de Atención Ciudadana es de 8:00 a 16:00 horas.
Fuera de ese horario, los reportes pueden realizarse directamente ante la Dirección de Seguridad Pública Municipal, lo que permite que los casos sean atendidos de manera inmediata, especialmente cuando existe riesgo para la vida del animal.
La necesidad del violentómetro animal se vuelve aún más clara al revisar hechos recientes ocurridos en la ciudad. Uno de ellos es el abandono de una cachorra de cuatro meses en el Bosque Venustiano Carranza.
Cámaras del Centro de Control y Comando captaron a dos jóvenes que ingresaron al parque con la perrita y se retiraron sin ella. Gracias a la intervención de los monitoristas, se logró detener a un joven de 21 años como probable responsable. La cachorra, llamada “Negra”, fue diagnosticada con gastroenteritis hemorrágica y permanece bajo atención veterinaria en estado grave.
Otro caso que conmocionó a la comunidad fue el ataque con arma blanca a una perrita callejera conocida como “La Negrita”, quien fue localizada con un cuchillo incrustado en uno de sus ojos. Tras ser atendida por la unidad canina de Seguridad Pública y sometida a cirugía, logró recuperarse y fue adoptada por una familia. Hoy, bajo el nombre de “Matilda”, vive lejos de la violencia que sufrió.

El violentómetro animal fue elaborado en colaboración con estudiantes de la carrera de Derecho, informó la licenciada Argentina Carrillo, fundadora de Defensoría Animalista. Posteriormente, el instrumento fue entregado a la Dirección de Medio Ambiente para su adopción oficial como herramienta del municipio.
De acuerdo con Carrillo, el propósito es que la ciudadanía tenga claridad sobre qué acciones constituyen maltrato, cuáles ya son crueldad animal y cómo actuar ante cada caso.
Más allá de la denuncia, el violentómetro animal busca transformar la relación entre las personas y los animales. Reconocer la violencia es el primer paso para erradicarla. En una ciudad donde cada vez más casos salen a la luz, la información se vuelve una forma de protección.
Identificar, denunciar y no normalizar el maltrato es una responsabilidad compartida. El violentómetro animal es, hoy, una guía indispensable para construir una convivencia más justa y consciente en Torreón.