Violencia por plomo, un efecto en la salud de los ciudadanos y la historia del crimen

Por Tania Cobos

La exposición al plomo puede ocurrir de diversas maneras, desde la inhalación de partículas hasta la ingestión de alimentos contaminados.

Siguiendo con la Semana Internacional para prevenir la Intoxicación por Plomo, te presentamos algunos datos reveladores sobre cómo se gestó la violencia en épocas marcadas por el crimen y la intoxicación por este metal.

La violencia por plomo es un tema que ha dejado huellas profundas en la salud pública y la sociedad a lo largo de la historia. El plomo, un metal tóxico, ha sido utilizado de manera generalizada, especialmente en el siglo XX, lo que ha llevado a una significativa contaminación ambiental y a graves problemas de salud que aún resuenan hoy. En el contexto de la Semana Internacional para Prevenir la Intoxicación por Plomo 2024, es esencial comprender cómo este metal ha estado relacionado con el aumento de la violencia en distintas épocas, sobre todo en las décadas de 1960 y 1970. En Voces Nómadas, nos proponemos explorar esta conexión inquietante.

La relación entre plomo y comportamiento violento

La relación entre el plomo y la violencia ha sido objeto de estudio durante años, y los hallazgos son preocupantes. Investigaciones han demostrado que un aumento en los niveles de plomo se asocia con una mayor agresividad y comportamientos impulsivos, dando lugar a lo que algunos expertos denominan violencia por plomo. Este fenómeno se traduce en un impacto significativo en la sociedad, donde la delincuencia puede incrementarse como resultado de estas alteraciones conductuales.

Particularmente relevante es el análisis del aumento de crímenes durante los años 60 y 70, incluso antes de esa época el plomo ya era ampliamente utilizado como aditivo en la gasolina. Durante este tiempo, se observó un aumento en la criminalidad, que muchos estudios relacionan directamente con la intoxicación por plomo. Este período de alta exposición coincide con una escalada en la violencia urbana, un fenómeno que aún se investiga para entender sus raíces.

 A partir de los años 70 diversos estudios demostraron que el Pb era tóxico (Charkiewicz et al., 2020), y desde entonces se ha tratado de disminuir su uso, aunque todavía se encuentra en diversos artículos como pinturas, cosméticos, plomería, baterías y algunos materiales como barro vidriado y cerámica

Los años del plomo y el crimen

La exposición al plomo puede ocurrir de diversas maneras, desde la inhalación de partículas hasta la ingestión de alimentos contaminados. Esta exposición no solo afecta la salud física, sino que también tiene repercusiones significativas en el comportamiento humano, contribuyendo a lo que se conoce como violencia por plomo. Según el artículo La exposición a plomo incrementa la agresividad de Nancy Sánchez Fuentes, Francisca Pérez Severiano y Carolina López Rubalcava, de la revista Avance y Perspectiva, se ha demostrado que un incremento en los niveles de plomo en sangre se correlaciona con una disminución en las habilidades cognitivas, lo que puede desencadenar trastornos como el TDAH y, de manera alarmante, comportamientos antisociales, incluida la violencia.

Estudios en Dinamarca identificaron en 324,401 personas que aquellos que tenían historial de hospitalizaciones psiquiátricas. Tenían más probabilidad de ser convictos por ofensas criminales (tanto en hombres como en mujeres). En una proporción de 3-11 veces más que aquellos que no tenían historial psiquiátrico.

La esquizofrenia, específicamente, aumenta la probabilidad en 8 % en hombres y en 6.5 en mujeres. El desorden de personalidad antisocial aumenta la probabilidad en 10 % en hombres y 50 en mujeres de conducta homicida.

Estudios demuestran que daños cerebrales son la regla entre asesinos y no la excepción. Pamela Blake (1995) estudió 31 asesinos con ayuda de la tecnología médica de los EEG’s, MIR’s y CT SCANS y con pruebas psiconeurológicas. Estos habían sido acusados de ser miembros de gangas, o violadores, ladrones, asesinos seriales, asesinos en masa, y dos habían asesinado hijos.

En 20 de estos casos se pudo establecer diagnósticos neurológicos claros.

-Conducta criminal: Análisis de sus causas: Revista Psicología Científica

¿Qué sucedió en las décadas de 1960 y 1970?

El uso del plomo como aditivo en la gasolina proliferó, y con él, una creciente exposición de la población a este metal. Estudios recientes sugieren que este contexto de alta exposición pudo haber contribuido a un aumento en la violencia. Expertos como Federico Curci han destacado que las áreas con mayor densidad poblacional y tráfico vehicular experimentaron un incremento notable en la criminalidad, que se puede relacionar con la violencia por plomo.

“El crimen incrementó en el centro de las ciudades ya que era donde había mayor densidad de población. Todas las carreteras iban al centro y por lo tanto era ahí donde había una mayor congestión de gasolina” - Federico Curci.

Este fenómeno no solo afectó a las ciudades, sino que también llevó a una migración hacia los suburbios, donde la población buscaba escapar de la violencia y la contaminación. Detroit, un caso emblemático, muestra cómo las comunidades se desmovilizaron hacia zonas consideradas más seguras.

¿Un futuro sin plomo?

A medida que avanzamos en la lucha contra la intoxicación por plomo, es crucial reflexionar sobre sus implicaciones históricas y sociales. La eliminación del plomo en la gasolina fue un paso significativo, pero aún queda trabajo por hacer para prevenir su exposición en otras áreas. La conciencia sobre los efectos del plomo en la conducta y la salud pública es vital para fomentar un futuro más seguro. En Voces Nómadas, instamos a la comunidad a informarse y actuar, contribuyendo así a un entorno más saludable y seguro para todos.

La violencia por plomo no es solo un problema de salud, es un desafío social que requiere nuestra atención. En este contexto, la Semana Internacional para Prevenir la Intoxicación por Plomo nos brinda la oportunidad perfecta para reflexionar y tomar medidas.

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