Crédito de la fotografía: 

Los 7 pecados capitales del urbanismo lagunero (De VII vitiis capitalibus Laguna urbanismus)

Autor:  Jesús Tovar

Dedicado a mi mentor en Grupo Modelo el Ing. Gerardo Mejía Barrón (QEPD)

Esta conferencia la impartí el viernes 8 de marzo del 2024 a las 10 am en el aula 1 de posgrado de la universidad Autónoma de la Laguna ante un nutrido grupo de cerca de 100 alumnos (si no me fallan las matemáticas). Percibí a los jóvenes muy inquietos y ávidos de conocimiento esa mañana.

Fui decidido a compartir mis conceptos y rutas imaginarias pero muy definidas con respecto a la arquitectura y el urbanismo, o como diría mi querido amigo Fernando González Gortázar: mis faros. Amando siempre los contrarios, los conceptos antagónicos o las dicotomías busco siempre el uso del lenguaje simple y sencillo que pueda expresar fórmulas significativas de vida y de acción profesional. Estos axiomas, mandamientos, leyes, lineamientos o estas rutas a seguir llevan contenidas toda mi reflexión con respecto a la profesión mucho más allá de la construcción. La arquitectura es mucho más que mera construcción.

A esta conferencia quise darle una cierta connotación hasta cierto punto como sucede con nuestra religión católica, en forma de listado de pecados capitales (grandes errores) con sus respectivas contrapartes, las virtudes capitales (grandes soluciones) en el campo de la arquitectura y el urbanismo en la Comarca Lagunera. Esto con la idea de ser breves y enfocarnos en lo más importante a resolver más allá de las complejidades que podrían surgir en este camino tan difícil, escabroso y caótico. Estas ideas podrían servirnos para la elaboración de un plan mucho más sofisticado que podría ser desarrollado por nuestro despacho: Tovarendón+Arquitectos de la mano de especialistas de muchas áreas complementarias a los temas en cuestión. A continuación, les comparto estas listas que están llenas además de sinceridad y franqueza:

Los 7 pecados capitales (De VII peccatis mortalibus)

I. Hacer arquitectura y urbanismo de moda: Es muy común que caemos en el error de copiar las mejores “estilos” o “soluciones” de otras regiones y de otros países sin pensar en las consecuencias de traerlas a una ciudad como la nuestra que tiene condiciones y realidades muy diferentes a las de los lugares de origen. Es necesario para ello hacer un previo ejercicio de reflexión profunda para “tropicalizarlas” e incluso realizar algunos proyectos piloto antes de ponerlas en acción. Mucho cuidado con esto. Copiar es fácil, implementar no. 

II. Hacer arquitectura sin arquitectos: Es ya tan común en nuestra ciudad que se prefiera contratar a un maestro de obra que un arquitecto o incluso alguien que tiene nula preparación en el campo de la construcción. Siempre vistos como ahorros mal entendidos, esta práctica genera obras de pésima calidad en muchos casos que posteriormente se deben de corregir por expertos. El trabajo del arquitecto nunca puede ser comparado con el de un maestro de obra o de un contratista, estos últimos siempre son coordinados por él. La calidad siempre cuesta más. 

III. No promover una cultura del desierto: Es muy común encontrar “constructores” que realizar obras sin tomar en cuenta en lo más mínimo el clima de la región desértica de nuestra ciudad. Se proyecta y se diseña de acuerdo con climas como el de Dallas, Houston, el Paso, San Antonio e incluso como en Europa: Alemania, Francia, entre otros países que cuentan con un clima totalmente contrario al nuestro, todo lo anterior por pura moda o para demostrar un estatus socioeconómico. Esto solamente es muestra de falta de un sentido de arraigo, de cultura arquitectónica y de pertenencia muy grande.

IV. Promover el uso excesivo del concreto y los jardines verdes: Seguimos sin entender el daño que le hacemos a la temperatura de la ciudad colocando superficies enormes con materiales como el concreto o la carpeta asfáltica, que por sus características absorben calor excesivo para luego calentar nuestras superficies y nuestros cuerpos que caminan por ellas. La huella de calor en la ciudad no tiene control y nos alejamos de la temperatura de confort a pasos agigantados. En muchos temas seguimos la inercia y el gremio de arquitectos y el resto de los “constructores” han dejado de ser creativo con muy pocas excepciones. Los “jardines verdes” saturados de pasto en rollo (no endémico, por cierto) no se disfruta y solamente es para que se vea bonito. Miles de metros cuadrados (que consumen una gran cantidad de agua, además) saturan nuestros patios frontales, centrales y posteriores en las viviendas y en todo tipo de edificios. La flora local está entrando a nuestra vida gradualmente más por conveniencia (no gastar agua de más) que por convicción. Los jardines verdes son otro aspecto de la vida aspiracional del lagunero que tiene la mente en otras latitudes.

V. Promover la ciudad expandida: La ciudad ya no debe de crecer hacia afuera por intereses inmobiliarios, sino que debe de crecer hacia arriba para seguir cumpliendo con su función y dentro de los presupuestos disponibles de los gobiernos. Tradicionalmente el crecimiento urbano ha seguido la inercia de la ciudad expandida hacia el perímetro de la ciudad por el tema de los costos de los terrenos. Por desgracia este crecimiento no es sostenible para ningún ayuntamiento que busque dotar de servicios a sectores cada vez más alejados del centro de la ciudad. Igualmente es necesario detenernos, reflexionar, legislar y actuar.

VI. Ser un malinchista arquitectónico: Con respeto a los estilos y soluciones arquitectónicas y urbanas utilizadas en la ciudad, la mayoría de ellas sigue privilegiando las copias fieles de modelos de fuera o del extranjero sin ningún tipo de análisis. Por ejemplo, actualmente el estilo de moda en la región en construcción fue literalmente copiado de un exitoso despacho de Monterrey que maneja presupuestos casi ilimitados. Tenemos que reconocer que cada vez es más difícil encontrar despachos de arquitectura que realmente quieran y encuentren soluciones gracias a una autentica creatividad. Aunque sabemos que mucho ya está inventado abundan los “copy and paste” o las soluciones que se encuentran de primera mano en las redes sociales como Instagram, Pinterest, TikTok, entre otros. Predomina lo que llamo un malinchismo arquitectónico y urbano que no es otra cosa que la arquitectura wanna be de la que ya hemos escrito con anterioridad. Es el “quiero, pero no puedo”.

VII. Hacer del automóvil el rey de la ciudad: Cada obra construida en pos de que circulen mejor los automóviles en la ciudad es el más claro mensaje de que el rey de la ciudad es el automóvil y no el peatón. Las obras prioritarias deberían de ser los espacios públicos y aspirar así a contar con una ciudad más democrática, más humana. Desgraciadamente se siguen gastando millones de pesos en obras interminables para vialidades que no tendrán fin y que seguirán aumentando el tráfico vehicular exponencialmente. Tenemos la obligación de cambiar drásticamente este criterio obsoleto y terriblemente incorrecto.

Por otro lado, y ya para dejar de lado el pesimismo y lo negativo, en la siguiente entrega abordaré las 7 acciones o virtudes capitales que responden a los pecados anteriores.

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