Tortugas marinas en México: el deterioro de una criatura milenaria

Por Editorial Voces Nómadas

De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-162-SEMARNAT-2012, las tortugas marinas son consideradas especies en peligro de extinción. En las costas mexicanas se pueden encontrar la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), la lora (Lepidochelys kempii), la verde (Chelonia mydas), la carey (Eretmochelys imbricata), la caguama o boba (Caretta caretta) y, ocasionalmente, la laúd (Dermochelys coriacea), la más grande de todas. La única que no visita estas aguas es la tortuga plana (Natator depressus), restringida a las costas del norte de Australia.

En las aguas cálidas del Pacífico, el Caribe y el Golfo de México habitan criaturas milenarias que han visto cambiar al planeta una y otra vez: las tortugas marinas. Su linaje se remonta a más de 100 millones de años, lo que las convierte en algunos de los reptiles más antiguos del mundo. México, por su vasta línea costera y su riqueza ecológica, es un santuario para estas especies, al albergar seis de las siete variedades reconocidas a nivel mundial. Sin embargo, también es testigo del deterioro de sus poblaciones, que luchan por sobrevivir entre redes de pesca, playas contaminadas y temperaturas oceánicas alteradas por el cambio climático.

Las tortugas marinas en México están en peligro de extinción

De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-162-SEMARNAT-2012, las tortugas marinas son consideradas especies en peligro de extinción. En las costas mexicanas se pueden encontrar la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), la lora (Lepidochelys kempii), la verde (Chelonia mydas), la carey (Eretmochelys imbricata), la caguama o boba (Caretta caretta) y, ocasionalmente, la laúd (Dermochelys coriacea), la más grande de todas. La única que no visita estas aguas es la tortuga plana (Natator depressus), restringida a las costas del norte de Australia. Esta riqueza convierte a México en uno de los países más relevantes para la conservación global de tortugas marinas.

Las condiciones de vida de estas especies son complejas y delicadas. Las tortugas marinas realizan extensas migraciones entre zonas de alimentación y playas de anidación, y muchas de ellas regresan, después de años en mar abierto, a las mismas playas donde nacieron para depositar sus huevos. La arribazón, ese fenómeno impresionante que ocurre principalmente entre abril y junio, trae consigo a miles de hembras que desovan bajo la luna, en un esfuerzo instintivo por perpetuar su especie. Cada una puede llegar a depositar hasta 150 huevos por nido, pero de esas crías, se estima que apenas una de cada mil llegará a la edad adulta, según estudios citados por la Fundación Yépez.

Este bajo índice de supervivencia se agrava por la creciente presencia humana. Las crías, al salir del cascarón, deben cruzar la arena hasta llegar al mar, donde aves, cangrejos y otros depredadores naturales las esperan. Pero más allá de los peligros biológicos, están los creados por el ser humano: basura plástica, luces artificiales que las desorientan, redes de pesca en las que quedan atrapadas y el robo de huevos para su venta ilegal.

Cambio climático, el peor enemigo de las tortugas marinas

Uno de los factores más alarmantes es el cambio climático. La temperatura de la arena donde los huevos son incubados determina el sexo de las crías: temperaturas más altas producen más hembras. En estudios realizados en Hawái por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), se ha encontrado que la proporción puede ser tan desigual como 116 hembras por cada macho. Este desequilibrio amenaza la capacidad reproductiva futura de las poblaciones.

Además, el turismo sin regulación puede ser otra amenaza. Aunque muchas personas viajan con la intención de presenciar la magia del desove, algunas no comprenden la fragilidad del proceso. Casos como turistas que montan a las tortugas para tomarse una fotografía son más comunes de lo deseado. Este tipo de interacción puede interrumpir el acto reproductivo y poner en riesgo la vida del animal.

Pese a todo, existen esfuerzos significativos por proteger a las tortugas marinas en México. Organizaciones civiles como la Fundación Yépez y el Centro Tortuguero Vida Milenaria han dedicado décadas a su rescate, monitoreo y liberación. Tan solo en la Costa Esmeralda, se estima que cada año se protegen y liberan unas 600 mil crías. Estas acciones, aunque no resuelven el problema de raíz, representan un rayo de esperanza.

Día Mundial de las Tortugas Marinas

El Día Mundial de las Tortugas Marinas, que se celebra cada 16 de junio, busca crear conciencia sobre la situación crítica de estos reptiles y destacar su valor ecológico, cultural e histórico. Conservar a las tortugas marinas en México es conservar una parte del alma marina del país. Son testigos del tiempo, navegantes ancestrales y piezas clave en los ecosistemas costeros. Defenderlas es defender la vida misma.

Checa la última edición de la Revista Digital de Voces Nómadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros textos de
magnifiercrossmenu linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram