colaboraciones

Torreón: la ciudad que olvidó cómo habitarse

Autor/a:  Héctor Esparza

Crédito de la fotografía: 

colaboraciones

Torreón: la ciudad que olvidó cómo habitarse

Autor/a:  Héctor Esparza

Crédito de la fotografía de portada: 

Hay lugares que no desaparecen, pero se vuelven invisibles. Permanecen en el plano, en la nomenclatura oficial, en los mapas turísticos, pero se desdibujan en la experiencia cotidiana. La avenida Morelos, en el centro de Torreón, es uno de esos espacios. Está ahí, con su trazo peatonal, su memoria de comercio activo, su promesa de modernidad reciclada. Pero no se habita. Y quizá —como se dijo en el conversatorio organizado por el Colegio de Arquitectos de La Comarca Laguna— su abandono no es sólo una enfermedad: es un síntoma.

“¿Es síntoma o es enfermedad?”, preguntó uno de los participantes. La frase quedó flotando en el aire como esas ideas que no se cierran porque, en el fondo, abren. “Me da la impresión de que el centro no sólo está abandonado de personas, sino de la idea de poder vivirlo.” No se trata solamente de infraestructura o de usos de suelo. Lo que se ha desdibujado es el deseo. No sólo falta gente: falta la voluntad de estar, mencionó el arquitecto Javier Leal.

La jornada, encabezada por la arquitecta Liliam Irene Ponce Gutiérrez, presidenta de la Academia Nacional de Arquitectura, fue más que una mesa técnica. Fue una tentativa de lectura urbana. Una interpretación del centro como texto antiguo. Lo que antes fue comercio, encuentro, tránsito y vivienda, hoy está en pausa. Pero esa pausa no es definitiva. “Todo está por hacerse”, se dijo. Y en esa frase no había desesperanza, sino posibilidad.

La Morelos, espacio intervenido en años recientes con la intención de devolverle vitalidad al centro, fue uno de los focos de análisis. “Ahí está todo, o casi todo, para que volquemos y lo logremos”, se insistió. No se parte de la nada. Hay estructuras, edificios al 70 por ciento de su construcción, proyectos que quedaron inconclusos y que hoy podrían alojar vivienda. Un solo tramo, entre dos esquinas, podría contener 60 departamentos sin necesidad de construir desde cero.

Pero nada de eso ocurrirá si no se resuelve lo más complejo: la falta de deseo. “Otra enfermedad que yo vería es que el Paseo Morelos refleja ese no existir… esa falta de deseo de habitar el centro.” Lo que se propone no es simplemente restaurar edificios, sino activar una energía colectiva capaz de imaginar de nuevo. “Es un acto de imaginación, un acto de poesía, un acto de valentía”, insistió Leal.

La virtud del centro de Torreón, a diferencia de otras ciudades con un peso patrimonial que limita la intervención, es que no está saturado. No está fijado en mármol. Aún puede ser pensado desde lo que falta, desde lo posible. “La virtud que tiene Torreón en ese sentido es que está todo por hacerse.” Eso implica una tarea doble: detectar los vacíos y actuar sobre ellos sin nostalgia, pero también sin cinismo.

En el conversatorio, también se abordaron las trabas legales, los predios intestados, los proyectos atrapados en laberintos administrativos. Pero no fue una sesión de lamentos. Fue una cartografía crítica. Un mapeo de síntomas, pero también de oportunidades. “No hay que normalizar que el centro sea insignificante”, dijo por su parte el arquitecto Álvaro Morales. Porque lo peor no es la ruina: es la indiferencia.

Y en ese punto, surgió una consigna compartida: hay que protestar contra la invisibilización del centro. Hacerlo significativo. Explicar —a autoridades, a inversionistas, a vecinos— que hay algo en marcha. “Algo muy grande se está cocinando”, se afirmó. Y no se hablaba sólo de dinero ni de metros cuadrados: se hablaba de presencia.

El centro no puede reconstruirse desde arriba. Requiere comunidad, voluntad política, inversión creativa, pero también una idea simple: vivir ahí debe ser posible. Mudar el cuerpo y el proyecto de vida al centro. Volverlo significativo no desde el pasado glorioso, sino desde el presente que aún respira.

La ciudad no se rehace con nostalgia, sino con decisión. El Paseo Morelos puede ser síntoma de lo que duele. Pero también puede ser la línea de inicio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

magnifiercrossmenu linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram