


Un canto distinto despertó mi interés por asomarme porque no lo había escuchado en un buen tiempo. Se trató de la presencia del tordo cabeciamarillo, que llegó hace un par de días a la Comarca Lagunera. Por un instante se posaron en el fresno de la casa vecina, primero fue un barullo y después un silencio repentino porque siguieron su camino. Su visita fugaz dejó, sin embargo, un eco en la memoria, el recordatorio de que no estamos solos en esta comarca, de que los viajes de las aves cruzan también nuestro propio andar cotidiano.
Su presencia no es un mero detalle anecdótico. Que el tordo cabeciamarillo siga viniendo a estas tierras es signo de que la comarca lagunera aún ofrece alimento, refugio y descanso para especies migratorias que recorren miles de kilómetros. Cada vez que estas aves encuentran un sitio donde detenerse, significa que los ecosistemas siguen vivos y que la relación entre naturaleza y comunidad se mantiene en equilibrio.
Para nosotros, los habitantes de esta región, su llegada trae beneficios que quizá no siempre vemos. Estos pájaros participan en el control natural de insectos, en la dispersión de semillas y en mantener la diversidad biológica que sustenta la vida. Además, nos recuerdan la importancia de los humedales, los campos y los árboles que todavía resisten en medio de la urbanización y la sequía. En su canto metálico que se asemeja al rechinido de una bisagra oxidada también hay una advertencia. Si dejamos de escucharles, algo se habrá roto en el lazo que nos une con la Tierra.


El tordo cabeciamarillo es un ave canora que pertenece a la familia de los tordos y calandrias. Su nombre científico es Xanthocephalus xanthocephalus. La palabra proviene del griego xanthos, que significa amarillo, y kephalé, que significa cabeza. Es decir, literalmente “cabeza amarilla”. Es originario de América del Norte y es el único que forma parte de su género. Se trata de un ave viajera que anida en Canadá y Estados Unidos y que pasa el invierno principalmente en México.
El macho adulto es negro con cabeza y pecho amarillo brillante y a veces muestra una mancha blanca en las alas durante el vuelo. La hembra es de color marrón con garganta y pecho amarillos más apagados. Ambos poseen un pico fuerte y puntiagudo que les permite alimentarse tanto de semillas como de insectos.


Prefieren los pantanos con vegetación alta donde construyen sus nidos en colonias. A menudo comparten estos espacios con otras especies como el tordo sargento. Durante la época de crianza los machos son muy territoriales y pasan mucho tiempo exhibiéndose o persiguiendo a intrusos.
En invierno viajan hacia el suroeste de Estados Unidos y a distintas regiones de México. Lo hacen en grandes grupos que a veces comparten con otras aves. En la Comarca Lagunera su presencia es temporal pero significativa, pues encuentran un sitio donde descansar en su ruta.
Se nutren principalmente de semillas e insectos. Esto los convierte en aliados naturales para mantener el equilibrio en los ecosistemas y regular la presencia de plagas en los cultivos y campos.
En estos días, levanta la vista por la mañana temprano o en la tarde, y sorpréndente con su singular vuelo.
Fuente informativa: https://mexico.inaturalist.org/taxa/10470-Xanthocephalus-xanthocephalus#articles-tab