Robótica, desierto y memoria: cuando jóvenes laguneros reinventan la arqueología

Por Editorial Voces Nómadas

La iniciativa es coordinada por Gerardo González Adame, quien desde hace más de 15 años trabaja con niñas, niños y jóvenes en procesos de robótica educativa, principalmente a través de competencias como FIRST.

Un punto de partida inesperado

En la Comarca Lagunera, donde el desierto suele asociarse más al paisaje que a la historia profunda, un grupo de jóvenes decidió mirar el territorio con otros ojos. No lo hicieron desde la pala o la brocha arqueológica tradicional, sino desde la robótica, la programación y el diseño tecnológico. El resultado es un proyecto que cruza ciencia, divulgación y memoria: un museo móvil interactivo sobre la cultura del desierto, creado por estudiantes del equipo Star Bots.

La iniciativa es coordinada por Gerardo González Adame, quien desde hace más de 15 años trabaja con niñas, niños y jóvenes en procesos de robótica educativa, principalmente a través de competencias como FIRST. Para él, la tecnología nunca ha sido un fin en sí mismo, sino una herramienta para detonar creatividad, pensamiento crítico y conexión con el entorno.

Mirar al norte: la arqueología que casi no se cuenta

Cuando se habla de arqueología en México, la narrativa suele dirigirse al sur: pirámides, grandes ciudades prehispánicas, monumentos visibles. Sin embargo, como explica González Adame, la cultura que tuvo mayor vigencia temporal en el territorio mexicano fue la del desierto, desarrollada en el norte durante más de 12 mil años. A pesar de ello, permanece poco difundida y escasamente explorada.

No se trata de una arqueología de grandes construcciones, sino de vestigios pequeños, artefactos, petrograbados y formas de vida profundamente adaptadas a un entorno extremo. Culturas que sobrevivieron en equilibrio con el desierto y cuya historia sigue, en gran medida, fuera del imaginario colectivo.

Un museo que se arma, se mueve y se transforma

Con esa inquietud como base, el equipo Star Bots decidió ir más allá de una exhibición convencional. Diseñaron un museo móvil desmontable, con forma de cueva, de aproximadamente 3.5 metros de largo por dos metros de alto. La estructura puede trasladarse, montarse y adaptarse a distintos espacios, lo que permite llevar la experiencia a públicos diversos.

Este museo se presentará por primera vez este sábado 24 de enero en el Museo Regional de La Laguna. Posteriormente, el proyecto participará en una etapa nacional y, más adelante, iniciará una gira por distintos puntos de la Comarca Lagunera, con la intención de acercar la arqueología regional a comunidades que rara vez tienen acceso a este tipo de propuestas.

Te podría interesar: 4 Hongos comestibles y silvestres de Coahuila que no conocías

Tecnología al servicio de la historia

Dentro de la cueva interactiva conviven distintos niveles de experiencia. Para los más pequeños, hay una zona de excavación simulada y un videojuego de arqueología que introduce conceptos básicos de exploración, clasificación de artefactos y respeto al patrimonio. El juego incluye retos narrativos pensados para despertar curiosidad y generar preguntas, no solo entretener.

Para públicos más amplios y especialistas, uno de los elementos centrales es un escáner LIDAR funcional, desarrollado por los propios estudiantes. Esta herramienta permite digitalizar piezas arqueológicas en campo, sin necesidad de trasladarlas o dibujarlas manualmente, una práctica que sigue siendo común en muchos contextos de investigación.

Aprender haciendo, aprender preguntando

Todo el proyecto fue concebido, diseñado y construido por los estudiantes. Para lograrlo, aprendieron desde cero modelado en SolidWorks, programación en Python, uso de sensores y microcontroladores como Arduino Nano. Más allá de la parte técnica, el proceso incluyó una investigación profunda.

Los jóvenes realizaron entrevistas y sondeos con 38 arqueólogos de distintas regiones del país. Les preguntaron sobre sus necesidades, limitaciones y retos cotidianos. Las respuestas coincidieron en un punto: la falta crónica de recursos y la urgencia de herramientas accesibles que faciliten el trabajo de campo y la divulgación.

Ciencia, juego y futuro

El videojuego y el museo móvil no buscan formar arqueólogos de inmediato, pero sí sembrar una inquietud temprana. Mostrar que la ciencia también puede surgir del juego, que la tecnología puede dialogar con la historia y que el desierto guarda relatos aún por contar.

Para González Adame, ese es el objetivo de fondo: abrir caminos. Que niñas y niños de la región descubran que su territorio tiene una historia milenaria y que ellos mismos pueden convertirse en intérpretes, investigadores o innovadores capaces de tender puentes entre pasado y futuro.

Más que una exhibición, el proyecto de Starbots es una invitación a repensar cómo se construye el conocimiento y quiénes tienen derecho a narrarlo. En ese cruce entre robótica y arqueología, la Comarca Lagunera encuentra una nueva forma de contarse a sí misma.

Checa la última edición de la Revista Digital de Voces Nómadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros textos de
magnifiercrossmenu linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram