

Punto focal de la carta de la Tierra
Cada 19 de noviembre, el Día Mundial del Retrete, promovido por las Naciones Unidas, nos invita a reflexionar sobre un tema crucial: el acceso universal al saneamiento básico. Aunque para muchos este servicio es algo cotidiano, 3,500 millones de personas en el mundo carecen de acceso a instalaciones sanitarias seguras, una cifra alarmante que exige nuestra atención y acción inmediata.
Un problema global de salud y dignidad
El acceso a un retrete no es solo una cuestión de comodidad, sino de salud y dignidad. Según datos de la ONU, 419 millones de personas aún defecan al aire libre, exponiéndose a enfermedades como el cólera y afectando especialmente a los grupos más vulnerables: niños y personas mayores. La falta de instalaciones sanitarias seguras perpetúa desigualdades sociales y económicas, ampliando la brecha entre comunidades urbanas y rurales.
En México, un país con más de 126 millones de habitantes distribuidos en 35 millones de viviendas, el problema persiste. El 6% de los hogares no cuenta con un baño de uso exclusivo, cifra que asciende al 13% en zonas rurales, según el INEGI. En estados como Durango, más de 14,000 viviendas carecen de acceso a sanitarios, lo que representa un desafío significativo en materia de salud pública.
El retrete y la paz: una meta lejana
El lema de este año, “El retrete es un lugar para la paz”, subraya la conexión entre el saneamiento seguro y la estabilidad global. Sin embargo, la meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de garantizar saneamiento para todos en 2030 parece inalcanzable al ritmo actual. La crisis climática y los fenómenos meteorológicos extremos están agravando la situación, dañando infraestructuras y reduciendo la resiliencia de los sistemas sanitarios.
Cuando las instalaciones sanitarias no funcionan, los desechos humanos sin tratar se vierten en el medio ambiente, propagando enfermedades y afectando fuentes de agua potable. Según la Carta de la Tierra, garantizar acceso a agua limpia y saneamiento es un derecho humano esencial, pero estamos lejos de cumplirlo.
Una crisis hídrica inminente
El problema del saneamiento está intrínsecamente ligado a la disponibilidad de agua. La crisis hídrica mundial agrava el acceso a servicios básicos, poniendo a prueba la resiliencia de las comunidades. En zonas rurales, prácticas tradicionales como cavar fosas pueden ser una solución temporal, pero en áreas urbanas, la falta de sistemas de drenaje plantea un reto monumental.
El reuso del agua es una estrategia clave para enfrentar esta crisis. Desde hogares hasta industrias, todos debemos adoptar medidas para conservar este recurso vital. Simular escenarios de escasez de agua, como cerrar el acceso al sanitario por un día, puede ayudarnos a visualizar nuestra vulnerabilidad y actuar en consecuencia.
El rol de los gobiernos y la sociedad
Los gobiernos tienen la responsabilidad de garantizar sistemas sanitarios resilientes y accesibles para todos. Sin embargo, en muchos lugares, la planeación y las acciones concretas son insuficientes. Mientras tanto, la sociedad civil debe asumir un rol activo, desde implementar soluciones domésticas hasta exigir políticas públicas efectivas.
Cada uno de nosotros puede contribuir: reducir el consumo de agua, educar sobre el impacto del saneamiento y adoptar tecnologías sostenibles son pasos cruciales hacia un futuro más equitativo.
Un llamado a la acción
El retrete, aunque humilde, es un símbolo poderoso de dignidad, salud y paz. La próxima vez que uses uno, reflexiona sobre su importancia y cómo puedes contribuir a que más personas tengan acceso a este servicio esencial.
Enfrentar la crisis social y ambiental requiere transformar la conciencia en acción. ¿Qué estás dispuesto a hacer para marcar la diferencia? El cambio empieza contigo.