Regata de Lerdo, la tradición que navega con el tiempo

Por Héctor Esparza

Mientras haya agua suficiente para remar, o voluntad para recordarlo, la competencia seguirá convocando a los lerdenses a mirar hacia el Nazas.

Cada año, la regata de Lerdo, Durango, cuando el Nazas vuelve a correr, se revive como una de sus postales más tradicionales. Las embarcaciones aparecen como una línea irregular sobre el agua, los remos rompen el silencio del cauce y las familias se reúnen en las orillas para ver pasar a los competidores. No es solo una carrera; es un ritual colectivo que acompaña a la región desde hace más de seis décadas.

La Gran Regata del Río Nazas nació el 2 de julio de 1960, cuando un pequeño grupo de entusiastas decidió recorrer el cauce en canoas. Aquella primera travesía reunió apenas unas cuantas embarcaciones, pero dejó una imagen imborrable. La prensa de la época describió el arranque de la competencia como una hazaña comparable, en emoción, a los grandes momentos del deporte, una señal de la fuerza simbólica que el río ya tenía para la región.

Con el paso de los años, esa aventura inicial se transformó en una competencia formal que atrajo a deportistas de distintas partes del país e incluso del extranjero.

La ruta y sus escalas

La regata de Lerdo es una travesía que sigue el curso del Nazas y atraviesa comunidades que esperan cada año el paso de los remeros. En ediciones recientes, el recorrido ha partido desde el municipio de Rodeo, para continuar hacia la cabecera de Nazas y después avanzar hacia comunidades intermedias como Paso Nacional y los Puentes Cuates, antes de culminar en el Parque Nacional Raymundo, en Lerdo.

Cada escala tiene su propio ambiente. En los poblados intermedios, los habitantes salen a las orillas para ver pasar a las embarcaciones, ofrecer agua o simplemente aplaudir el esfuerzo de los competidores. En la meta, el ambiente es festivo, con familias, música y premiaciones que convierten la llegada en un acontecimiento comunitario.

La edición 2025 fue la número 62 y mantuvo este formato de recorrido en varias etapas, consolidando la tradición a pesar de los cambios en el caudal del río. Este año se esperan variaciones enfocadas en aumentar el atractivo.

Años de auge y desafíos

Durante las décadas de los setenta y ochenta, la regata de Lerdo vivió sus momentos de mayor esplendor. Decenas de equipos participaban y miles de personas seguían el paso de las embarcaciones a lo largo del trayecto. El río se convertía en escenario deportivo y fiesta comunitaria al mismo tiempo.

Hoy la tradición se sostiene gracias a un esfuerzo compartido. El respaldo institucional ha sido decisivo para que la regata de Lerdo no desaparezca en los años de sequía. Las administraciones municipales han mantenido la organización del evento y, cuando el caudal no lo permite, han optado por versiones simbólicas acompañadas de actividades culturales para conservar el sentido comunitario de la celebración.

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La escuela que forma a los nuevos remeros

Ese impulso público también se refleja en la Escuela Municipal de Canotaje, un proyecto que busca formar nuevas generaciones de deportistas y asegurar la continuidad de la tradición.

El programa está abierto a niñas, niños, jóvenes y adultos a partir de los diez años. Los entrenamientos se realizan de martes a viernes en la unidad deportiva de Lerdo, de seis y media a ocho y media de la noche. Los domingos, la actividad se traslada al río, con prácticas que inician en el Parque Raymundo y continúan en la zona de la Posta.

Para integrarse, los aspirantes deben saber nadar a nivel básico y acudir con ropa deportiva, tenis para correr y calzado para agua. El instituto puede facilitar chaleco salvavidas a quienes no cuenten con uno, y la inscripción se realiza directamente en el Instituto Municipal del Deporte o durante los horarios de entrenamiento.

El proyecto ya comienza a rendir frutos. En días recientes, un grupo de jóvenes lerdenses participó en una competencia nacional de larga distancia, una experiencia que marca el inicio de un nuevo ciclo deportivo y que sirve de antesala para la próxima regata.

El muelle como nueva bienvenida

Desde el gobierno municipal de Lerdo, la apuesta es que la tradición no solo continúe, sino que crezca. La alcaldesa Susy Torrecillas adelantó que se trabaja en el mejoramiento del muelle del Parque Raymundo, punto emblemático de llegada para los competidores.

“Estamos proyectando que el muelle que tenemos en Raymundo, que es un muelle pequeño, pueda ser todavía mucho más largo y que la bienvenida que le damos siempre a todos los participantes en esta regata sea todavía mayor”, señaló.

La presidenta municipal explicó que la intención es fortalecer la llegada de los remeros y ampliar la capacidad del evento. “La idea es que en este año podamos potenciar lo grande de esta regata de Lerdo y que podamos tener mayores participantes; el año pasado fueron alrededor de 170, pues la idea es duplicar”, afirmó.

Remar para no olvidar

Tras la edición número 62 celebrada en 2025, Lerdo se prepara para una nueva travesía del Nazas. Más allá del número de la edición, la regata de Lerdo representa una batalla ganada contra el olvido y contra las condiciones cambiantes del río.

Mientras haya agua suficiente para remar, o voluntad para recordarlo, la competencia seguirá convocando a los lerdenses a mirar hacia el Nazas.

En ese gesto sencillo y repetido se resume la esencia de la tradición. Un grupo de personas remando juntas, corriente abajo, para no perder el rumbo de su propia historia.

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