¿Podrá volver a correr el río Nazas? El dilema entre producción agrícola y vida ambiental en La Laguna

Por Editorial Voces Nómadas

El ingeniero Aarón Mastache Mondragón, subdirector general de Infraestructura Hidroagrícola de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), reconoce que la presión social para recuperar al menos parte del cauce es legítima. “Yo estoy de acuerdo con eso”, admite. Sin embargo, advierte que el tema es complejo porque “la vida de la Comarca Lagunera está asociada al sistema de presas. Las presas, quieras o no, redujeron los flujos de agua en el río”.

La Comarca Lagunera nació y creció gracias a los ríos Nazas y Aguanaval. Su caudal, domesticado desde hace décadas por un sistema de presas, dio origen a los distritos de riego y a la prosperidad agrícola de la región. Pero también significó la muerte de los ríos, reducidos a un cauce seco en la mayor parte del año. Hoy, entre proyectos de tecnificación, ahorro de agua y exigencias ciudadanas, regresa una pregunta clave en el caso específico del río Nazas: ¿podría volver a correr?

El ingeniero Aarón Mastache Mondragón, subdirector general de Infraestructura Hidroagrícola de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), reconoce que la presión social para recuperar al menos parte del cauce es legítima. “Yo estoy de acuerdo con eso”, admite. Sin embargo, advierte que el tema es complejo porque “la vida de la Comarca Lagunera está asociada al sistema de presas. Las presas, quieras o no, redujeron los flujos de agua en el río”.

Un dilema histórico

La construcción de las presas Francisco Zarco y Lázaro Cárdenas transformó la región. Sin ellas, difícilmente hubiera sido posible regar más de 100 mil hectáreas en un desierto semiarido. Pero con el beneficio agrícola vino también un costo ambiental: la desaparición del río como ecosistema.

“Te topas con un dilema y que tiene que resolverse de alguna forma: o la actividad económica, o darle vida otra vez al río”, señala Mastache. A su juicio, la solución debe estar en “el justo medio”, es decir, definir qué cantidad de agua podría destinarse al cauce sin afectar de manera drástica a los usuarios agrícolas.

Entre el cambio climático y la sobreexplotación

La posibilidad de soltar agua al Nazas no depende únicamente de la voluntad política. “El cambio climático está pegando muy duro a todos los estados del norte y noroeste del país”, advierte el funcionario. Con ciclos agrícolas en los cuales apenas se destinan 400 millones de metros cúbicos para riego como la de este 2025 —una cifra mínima en comparación con décadas pasadas—, liberar caudales ambientales es una decisión que impactaría directamente la producción regional.

“En la toma de decisiones como funcionario público, el reto es afectar lo menos posible. Siempre se trata de tomar la decisión menos mala”, reconoce.

La vía legal y científica

Organizaciones civiles han impulsado un amparo para obligar a las autoridades a recuperar parte del cauce y permitir la recarga de los acuíferos, que hoy se encuentran sobreexplotados. Conagua observa de cerca ese proceso. “Estoy enterado porque está muy interesante. Se está haciendo este estudio del acuífero con la UNAM. Los resultados nos van a dar luz no solamente para la Laguna, sino para todo el país”, afirma Mastache.

El funcionario subraya la importancia de esa investigación: “El tema de la administración de los acuíferos en nuestro país es demasiado importante. Lo que se está estudiando aquí puede convertirse en referencia nacional”.

¿Un regreso posible?

Recuperar un río que fue “detenido” por presas y desviado hacia canales de riego no es sencillo. Mastache lo ejemplifica con ironía: “Imagínate si retrocediéramos el tiempo a cuando llegaron los aztecas a la Ciudad de México, que estaba inundada, y alguien pidiera un permiso de impacto ambiental para construir ahí. Te hubieran dicho: ‘estás loco’. Pues algo parecido pasa con el Nazas: lo que existía ya no está, y la vida siguió”.

Aun así, el funcionario abre la puerta a la esperanza. Conagua, explica, realiza diagnósticos de viabilidad de agua cada tres años, y en ellos se contempla un apartado de “agua para uso ecológico”. Esto podría significar, en un futuro, destinar ciertos volúmenes controlados para mantener con vida el río.

Un debate en marcha

Mientras tanto, las comunidades laguneras siguen presionando para que el Nazas vuelva a correr en su cauce urbano, al menos en ciertos periodos. Los agricultores, por su parte, temen que liberar agua signifique perder parte de la base de su economía.

El ingeniero Mastache no ofrece una solución definitiva, pero sí una certeza: el dilema del Nazas es también el dilema del agua en México. “Siempre hay costos que asumir porque la vida sigue”, reflexiona. Y en esa disyuntiva —entre sembrar o devolverle vida al río— se juega buena parte del futuro de la región.

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