


La Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería (REMA) lanzó un fuerte pronunciamiento contra el renovado “Plan México” presentado por el gobierno federal, advirtiendo que, lejos de fortalecer el bienestar del país, lo que hacen es profundizar el modelo extractivo que históricamente ha dañado territorios, comunidades y ecosistemas en todo el país.
En respuesta a las nuevas tensiones comerciales con Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunciaron 18 acciones para reforzar la economía interna. Estas incluyen:
Pero, según el comunicado de REMA, este “nuevo rumbo” no representa una transformación de fondo , sino la continuación de un modelo basado en el despojo y la sobreexplotación de bienes naturales y sociales.

Uno de los puntos más preocupantes, señala REMA, es el riesgo de reactivar el fracking como vía para alcanzar la autosuficiencia energética. Aunque el gobierno habla de “recuperación sustentable de gas”, las condiciones técnicas actuales indican que este meta solo podría lograrse con fractura hidráulica , una técnica ampliamente rechazada por sus impactos ambientales y sociales.
Además, la construcción de nuevas centrales eléctricas y redes de transmisión implica una mayor demanda de minerales como cobre, aluminio y tierras raras. Esto acentúa la expansión minera en el país, con todas las consecuencias que conlleva: contaminación, conflictos territoriales y desplazamiento de comunidades.
Otro eje del Plan México es fortalecer industrias estratégicas como la del aluminio, acero, baterías, semiconductores y textiles. ¿El problema? Todas dependen intensamente del agua, energía y minerales , generando residuos altamente contaminantes.

En zonas como el Corredor Interoceánico de Oaxaca o el norte del país, se perfilan nuevas “zonas de sacrificio” , donde las comunidades corren el riesgo de perder sus medios de vida por proyectos industriales con promesas de empleo que rara vez se traducen en bienestar real.
REMA cuestiona la narrativa oficial que asocia crecimiento industrial con bienestar social. Según la organización, este modelo reproduce a los patrones de despojo y violencia que han caracterizado al capitalismo globalizado, ahora bajo un nuevo disfraz de “nacionalista” y “autosuficiente”.
"El extractivismo no busca el bienestar de las comunidades. Su única prioridad es el lucro", afirma el comunicado.
Sí. REMA insiste en que existen otras formas de organización económica basadas en las necesidades reales de los pueblos y no en las exigencias del capital. Pero esto requiere romper con la lógica de “más industria, más progreso” y construir, desde abajo, un modelo que redefina el bienestar desde y para los territorios.