piedras rodantes
Crédito de la fotografía: Miguel A. Velásquez

Como piedras rodantes

Autor:  Miguel Agustín Velásquez

El paisaje es árido, aburrido para muchos, sin movimiento y sin vida para algunos. Sin embargo, es todo lo contrario. En el desierto, la estepa, el matorral, el bosque y demás tipos de ecosistemas terrestres existe vida y movimiento. Aún las plantas estando en el mismo lugar durante el año, su fenología cambia y durante el año las comunidades vegetales nos regalan un mosaico variado de diferentes tonalidades de colores. 

En las montañas, en un terreno, en una parcela aún con poca vegetación, el suelo por si solo también nos enseña sus colores. Estos colores son propios de los diferentes tipos de suelo y su apariencia depende de los estratos u horizontes expuestos y del uso del mismo. La condición actual de los suelos es el resultado de un proceso milenario de génesis y formación natural.

Producto de la degradación del material parental (material geológico inalterado en donde se irán formando los horizontes del suelo), cada sitio por las condiciones ambientales a través de millones de años, enormes conglomerados rocosos se fragmentan continuamente en rocas y éstas a su vez en fragmentos rocosos o piedras.  Algunos elementos o factores que aceleran el intemperismo de la roca madre son los cambios bruscos de temperatura, la acción erosiva del agua, la presencia de la vegetación, las actividades antropológicas, entre otros.

Sin importar el tamaño de la roca, fragmento rocoso o piedra, grava o arena, la capacidad de desprender y transportar del agua y el viento actúan de manera natural y continua, en la mayoría de las veces favorecida por la longitud y grado de la pendiente del terreno. 

De esta manera, se genera un viaje de los elementos del suelo, desde su lugar de origen hasta que son depositados en el mar, ríos, arroyos, grandes presas, abrevaderos y en depresiones naturales en las partes bajas de los terrenos. En este transitar, las rocas se fragmentan, disgregan y cambian su forma continuamente, dando paso a guijarros o piedras de apariencia redonda o esférica. 

En hombre ha acelerado este proceso conocido como erosión al fomentar que los agentes como el agua y el viento causen la degradación física del suelo, a través de prácticas de manejo inadecuadas como la tala de los bosques, el sobrepastoreo de pastizales y áreas naturales, el laboreo excesivo de los terrenos agrícolas, los cambios de uso del suelo, etc.

Afortunadamente existe tecnología disponible para reducir y/o controlar este tipo de degradación en los diferentes usos del suelo (www.inifap.gob.mx); por lo que es indispensable que tanto las autoridades del gobierno y no gubernamentales (Instituciones de investigación, Universidades, Organizaciones civiles, etc.) así como los usuarios y propietarios de los terrenos contribuyan a proteger y conservar nuestros suelos. 

Así que cuando te encuentres en una cárcava de un campo agrícola, en arroyos secos de un pastizal o de un bosque y tengas la oportunidad de observar las piedras, la arena y el suelo, te darás cuenta que todo el material ahí depositado, llegó hasta ese lugar viajando como piedras rodantes (like a rolling stone). 

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