Pesticidas históricos siguen contaminando el agua de La Laguna

Por Editorial Voces Nómadas

Lo que comenzó como una promesa tecnológica de la química moderna, hoy se revela como una herencia adversa. En la Comarca Lagunera, estos compuestos no solo forman parte de la historia agrícola, sino que siguen presentes en el agua que consumen miles de personas.

Por Voces Nómadas

En 1939, el químico suizo Paul Hermann Müller descubrió las propiedades insecticidas del dicloro difenil tricloroetano, mejor conocido como DDT (C₁₄H₉Cl₅). Su hallazgo —que le valdría el Premio Nobel en 1948— fue celebrado como una revolución sanitaria ya que el compuesto permitió controlar vectores de enfermedades como la malaria y el tifus durante la Segunda Guerra Mundial.

A partir de la década de 1940, su producción y uso se expandieron globalmente, alcanzando millones de toneladas aplicadas en agricultura y salud pública, antes de que comenzaran a documentarse sus efectos persistentes en el ambiente y la salud humana, lo que llevó a su prohibición progresiva desde los años setenta en múltiples países (fuente: World Health Organization; United States Environmental Protection Agency).

Pocos años después, en 1944, el químico alemán Gerhard Schrader sintetizó el paratión, un insecticida organofosforado extremadamente tóxico (fórmula C₁₀H₁₄NO₅PS). Desarrollado inicialmente en el contexto de la investigación de compuestos neurotóxicos en la Alemania nazi, el paratión fue posteriormente comercializado a gran escala en la agricultura mundial durante las décadas de 1950 a 1980, hasta que su alta toxicidad (asociada a inhibición de la enzima acetilcolinesterasa, esencial en el sistema nervioso) provocó restricciones severas o prohibiciones en muchos países (fuente: Food and Agriculture Organization; Centers for Disease Control and Prevention).

Lo que comenzó como una promesa tecnológica de la química moderna, hoy se revela como una herencia adversa. En la Comarca Lagunera, estos compuestos no solo forman parte de la historia agrícola, sino que siguen presentes en el agua que consumen miles de personas.

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Un hallazgo alarmante bajo tierra

El estudio científico titulado “Evaluación espacial de la contaminación de aguas subterráneas por plaguicidas en el centro agroindustrial ‘La Comarca Lagunera’ en México: el impacto de la actividad antropogénica y los factores locales”, publicado en febrero de 2026 en la revista Environmental Monitoring and Assessment, documenta una realidad contundente.

El estudio fue realizado por Virgilio R. Góngora Echeverría, Javier Castro Larragoitia, Germán Giácoman Vallejos, Antonio Cardona Benavides, Avel González Sánchez, Dario Cauich Kau y Gonzalo G. García Vargas, y confirma que el agua subterránea de la Comarca Lagunera contiene al menos dieciséis pesticidas distintos, entre ellos compuestos organoclorados y organofosforados, dos tipos de sustancias ampliamente utilizadas en la agricultura que se caracterizan por su toxicidad y por permanecer durante largos periodos en el ambiente.

La investigación encontró que pesticidas como el DDT, su derivado DDE y los compuestos conocidos como paratión etílico y metilparatión están presentes en la mayoría de los pozos analizados, mientras que el lindano, un pesticida que ha sido prohibido en diversos países por sus efectos nocivos, apareció en todos los pozos estudiados, lo que evidencia una contaminación extendida en toda la región.

También se identificó que las concentraciones más altas corresponden precisamente a lindano y paratión etílico, sustancias que pueden afectar el sistema nervioso, alterar procesos hormonales y acumularse en el organismo con el paso del tiempo, incluso cuando se encuentran en cantidades muy pequeñas. A pesar de estos riesgos, el propio estudio advierte que varios de estos compuestos no están contemplados dentro de la regulación del agua destinada al consumo humano, lo que implica que la población puede estar expuesta de manera continua a contaminantes que no siempre son visibles pero que representan un problema potencial para la salud y los ecosistemas

Una contaminación generalizada y vigente

El investigador Manuel Valencia, en un texto publicado en El Siglo de Torreón (8 de abril de 2026), resume la gravedad del hallazgo:

“Nuestra región es conocida y reconocida por su agricultura y ganadería intensiva, y la mayoría de quienes habitamos estas tierras, sabemos que desde la euforia del oro blanco se aplican grandes cantidades de pesticidas. Y que, por otro lado, por efecto de la sobreexplotación del agua subterránea, sabemos también que la región históricamente ha sido investigada por la contaminación de arsénico.

La doble amenaza de la contaminación orgánica (pesticidas) e inorgánica (arsénico entre otros) del agua subterránea ha sido expuesta recientemente en dos artículos científicos publicados en Exposure and health (2026) y en Environ Monit Assess (2026), respectivamente. Los resultados de estas dos publicaciones son además de reveladores, determinantes: 16 pesticidas fueron encontrados en el agua subterránea de nuestro acuífero, 12 pesticidas organoclorados y tres pesticidas organofosforados, los pesticidas detectados en más pozos fueron el DDT y el paratión etílico, los pesticidas encontrados en mayor concentración fueron el Lindano y el paratión metílico.

Todos los pozos (28) con al menos un pesticida. Es importante mencionar que la contaminación por pesticidas es generalizada y reciente, en particular el glifosato. El DDT y el BHC son pesticidas prohibidos. Los pesticidas orgánicos estuvieron presentes incluso en 5 pozos destinados a consumo urbano. El tipo de riesgo es tóxico agudo y crónico, bioacumulación y efectos graves en salud humana y ecosistemas” (El Siglo de Torreón).

Por otra parte la Comarca Lagunera arrastra desde hace décadas un problema documentado de arsénico en agua subterránea, ampliamente estudiado por instituciones como la Secretaría de Salud y la Comisión Nacional del Agua. Ahora, la evidencia apunta a una doble carga contaminante: inorgánica y orgánica.

Impactos documentados en otras regiones

Existe abundante evidencia internacional, respecto al DDT ha sido vinculado con alteraciones endocrinas, cáncer, bioacumulación en cadenas alimenticias (fuente: International Agency for Research on Cancer).

En cuanto al paratión y otros organofosforados, provocan intoxicaciones agudas, afectan el sistema nervioso, han causado miles de casos de envenenamiento ocupacional (fuente: World Health Organization; CDC).

En regiones agrícolas de Asia, África y América Latina, organismos como la FAO han documentado impactos en trabajadores agrícolas y comunidades rurales por exposición prolongada.

Agua para consumo, agua contaminada

Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es que al menos cinco pozos contaminados están destinados a consumo urbano.

La investigación también señala que factores como la profundidad del pozo, el tipo de cultivo y las condiciones fisicoquímicas del agua (pH, oxígeno disuelto, temperatura), influyen en la distribución de los contaminantes.

Pero el problema de fondo es estructural, puesto que la intensificación agrícola y el uso histórico de pesticidas han dejado una huella que persiste décadas después de su prohibición.

Un legado que no desaparece

El DDT dejó de utilizarse oficialmente en muchos países desde los años setenta; el lindano y el paratión han sido restringidos o prohibidos en distintas etapas. Sin embargo, su presencia en el subsuelo lagunero confirma su persistencia ambiental.

Lo que alguna vez fue símbolo de progreso químico hoy reaparece como un problema de salud pública.

Fuentes

Góngora-Echeverría VR, Castro-Larragoitia J, Giácoman-Vallejos G, Cardona-Benavides A, González-Sánchez A, Cauich-Kau D, García-Vargas GG. Spatial evaluation of groundwater pollution by pesticides in the agroindustrial hub "La Comarca Lagunera" in México: the anthropogenic activity and local factors' impact. Environ Monit Assess. 2026 Feb 20;198(3):238. doi: 10.1007/s10661-026-15041-6. PMID: 41721129.

World Health Organization

United States Environmental Protection Agency

Food and Agriculture Organization

Centers for Disease Control and Prevention

International Agency for Research on Cancer

El Siglo de Torreón (Manuel Valencia, 2026)

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