colaboraciones, actualidades

Cuando desperté, el mamut aún no estaba ahí

Autor/a:  Mtro Carlos Antonio Fernández Hernández

Maestro en ciencias en Biología Molecular y Biotecnología y maestro (terminando) en educación con interés en el desarrollo de recursos humanos en el norte de México

Crédito de la fotografía: 

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Cuando desperté, el mamut aún no estaba ahí

Autor/a:  Mtro Carlos Antonio Fernández Hernández

Maestro en ciencias en Biología Molecular y Biotecnología y maestro (terminando) en educación con interés en el desarrollo de recursos humanos en el norte de México

Crédito de la fotografía de portada: 

La promesa, la ciencia y el hype de la de-extinción

Siempre recordaré cuando comenzó mi interés en la genética allá en educación básica. Mi yo de aquella época habría pensado que esto era lo mejor que le podía haber pasado a la humanidad: mi interés en ver animales prehistóricos alguna vez era por fin cumplido por la ingeniería genética, un sueño. Pero la realidad es a veces un poco más compleja que eso.

En marzo de 2025, la compañía Colossal Biosciences anunció la creación del "ratón lanudo": un roedor de laboratorio modificado genéticamente con pelaje denso y ondulado, resultado de editar entre siete y diez genes para expresar rasgos identificados en el genoma del mamut lanudo. Los titulares celebraron: "Un paso hacia el mamut". Los inversionistas aplaudieron. El público imaginó gigantes peludos caminando por la tundra ártica. La realidad científica, como suele ocurrir, es más matizada, más compleja y, quizás, más instructiva sobre cómo el capital de riesgo, el sensacionalismo mediático y la ambición tecnológica están redefiniendo la ciencia del siglo XXI.

El ratón que pretendía ser mamut

En enero de 2025, investigadores de Colossal utilizaron técnicas avanzadas (como CRISPR/Cas9) para editar genes en embriones de ratón de laboratorio asociados con densidad de pelaje y metabolismo de lípidos. El resultado fue verificable: ratones con pelaje más denso y ondulado, junto con cambios metabólicos consistentes con adaptación al frío. Desde una perspectiva técnica, esto es ingeniería genómica multiplex funcional. El equipo demostró que pueden identificar secuencias antiguas del genoma del mamut y expresarlas fenotípicamente en un organismo vivo.

Imagen hecha con IA de un ratón con cuernos, de naturaleza satírica

Pero aquí viene la primera tensión crítica entre dato y narrativa.

El ratón lanudo no es un mamut. Ni siquiera es un paso directo hacia uno. Lo que Colossal validó fue una metodología: la capacidad de transferir rasgos genéticos de una especie extinta a una especie viva completamente no relacionada. Esto es investigación valiosa en biología molecular. No es resurrección.

Sin embargo, la compañía presentó el logro con lenguaje que sugería proximidad inmediata al objetivo final. Los comunicados de prensa hablaban de "dar vida a rasgos extintos" y "validar el camino hacia el mamut". La cobertura mediática omitió una distinción fundamental: expresar un rasgo no es recrear un organismo.

De hecho, expertos externos fueron directos en su escepticismo. Tori Herridge, bióloga evolutiva de la Universidad de Sheffield, señaló que los cambios genéticos realizados ya eran conocidos por producir pelaje más largo y denso en ratones. "El resultado de varios 'ratones lanudos' es, por lo tanto, poco sorprendente; ratones lanudos han sido producidos en laboratorios y por criadores de ratones muchas veces antes," afirmó. Su conclusión fue contundente: "Un mamut es mucho más que un elefante con abrigo de piel."

Saad Arif, biólogo evolutivo de Oxford Brookes University, fue igualmente cauteloso: "Creo que todavía estamos muy lejos de su objetivo de 'de-extinción'. Los genomas del elefante y el mamut se consideran 96.4% idénticos, sin embargo, eso aún deja potencialmente otros ~13 millones de cambios en la secuencia de ADN por considerar."

He aquí la ironía: el rigor técnico del experimento quedó oscurecido por la narrativa aspiracional. Encuentro esto profundamente preocupante, y más la colaboración mediática que ronda en el amarillismo al respecto (aunque otorgo el beneficio de la duda, no son temas con los que el mundo esté familiarizado). La precisión en la comunicación no es pedantería académica; es integridad. Cuando permitimos que el lenguaje sugiera más de lo que los datos demuestran, no estamos simplificando para el público general, estamos distorsionando la realidad.

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El negocio de la resurrección

Para comprender el contexto completo, necesitamos examinar cómo se financia esta investigación. Colossal Biosciences no es una institución académica tradicional ni una agencia gubernamental de conservación. Es una startup biotecnológica que ha recaudado más de $435 millones de dólares desde 2021, alcanzando una valuación de $10.2 mil millones de dólares en enero de 2025, convirtiéndose en el primer "decacornio" de Texas.

Los inversionistas incluyen figuras del capitalismo de riesgo tecnológico (Peter Thiel, Tim Draper, los gemelos Winklevoss), celebridades (Tony Robbins, Paris Hilton), y de manera más significativa, In-Q-Tel, el brazo de capital de riesgo de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA).

Este modelo de financiamiento no es intrínsecamente problemático. De hecho, permite investigación de alto riesgo que las agencias de financiamiento tradicionales raramente apoyarían. Pero crea incentivos estructurales problemáticos. Una startup biotecnológica debe generar titulares que justifiquen valuaciones cada vez mayores. Necesita demostrar "hitos" a intervalos regulares. Requiere una narrativa pública simultáneamente audaz, inspiradora y aparentemente alcanzable.

Estos imperativos no son naturalmente compatibles con la comunicación científica rigurosa.

En su blog, ejecutivos de In-Q-Tel fueron transparentes sobre sus motivaciones: "Estratégicamente, se trata menos de los mamuts y más de la capacidad. La próxima ola de progreso en biología sintética conducirá a avances en nuestra capacidad de dar forma tanto a la forma como a la

función en organismos a nivel macroscópico." La inversión, en otras palabras, no es sobre conservación. Es sobre mantener supremacía tecnológica estadounidense en biología sintética, con aplicaciones potenciales que van desde cultivos resistentes a sequías hasta nuevos biomateriales, e inevitablemente, capacidades de biodefensa.

Lo que los datos realmente muestran: el problema del "mamofante"

El proyecto principal de Colossal es crear lo que ellos llaman un "mamut" pero que técnicamente sería un elefante asiático genéticamente modificado. El elefante asiático (Elephas maximus) comparte aproximadamente 99.6% de su ADN con el mamut lanudo (Mammuthus primigenius), lo que hace al elefante el único candidato viable como organismo "chasis" para la ingeniería.

Los investigadores han identificado alelos específicos asociados con adaptaciones al frío: variantes de hemoglobina para liberar oxígeno a temperaturas bajo cero, genes para acumulación rápida de grasa subcutánea, modificaciones del factor de crecimiento de fibroblastos para producir pelaje lanudo, y cambios craneofaciales para reducir pérdida de calor.

La estrategia implica edición genómica multiplex: modificación simultánea de miles de sitios en el genoma del elefante. Desde una perspectiva técnica, esto es ingeniería molecular de complejidad sin precedentes. Es investigación seria.

Pero el producto final no será un mamut. Será un elefante asiático con ediciones genéticas diseñadas para conferir tolerancia al frío. Y aquí es donde surgen las limitaciones biológicas fundamentales que raramente aparecen en los comunicados de prensa.

El vacío epigenético

Si el ADN es un manual que le indica a las células cómo y qué ser, la epigenética son los post-its colocados en ese manual para decir qué partes de este si obedecer, cuáles ignorar, y cuáles leer más de una vez. Las marcas epigenéticas determinan cuándo y cómo se expresan los genes. Se establecen durante el desarrollo embrionario, influenciadas por el ambiente uterino, la temperatura, la nutrición materna, factores que no podemos recuperar de un fósil.

Un embrión de "mamofante" se desarrollará en un útero de elefante asiático (o eventualmente en un útero artificial diseñado para imitar ese ambiente). Recibirá señales epigenéticas de elefante. Sus genes pueden "decir" mamut en ciertas secuencias, pero las instrucciones sobre cómo leer esos genes dirán "elefante".

El epigenoma regula metabolismo, respuestas inmunes, tasas de crecimiento y comportamiento. Un organismo con genoma parcial de mamut pero epigenoma de elefante podría tener incompatibilidades fisiológicas fundamentales que lo hagan inadecuado para el ambiente ártico que supuestamente está diseñado para habitar.

El microbioma perdido

Los mamuts se alimentaban de gramíneas de estepa del Pleistoceno. La digestión requería una comunidad microbiana intestinal específica, bacterias simbióticas que procesaban celulosa y sintetizaban nutrientes. Ese microbioma está extinto.

El "mamofante" heredará el microbioma del elefante asiático, optimizado para vegetación tropical. Sin las bacterias correctas, el organismo podría literalmente morir de hambre comiendo la dieta de sus supuestos ancestros.

Imagen hecha con IA. Los microorganismos dentro de un ser vivo son extremadamente importantes para la operación del mismo (e incluso, se estudia su impacto en el comportamiento); podríamos nunca saber cuáles eran los microorganismos que coexistían con los mamuts de verdad, mucho menos recrearlos

El huérfano cultural

Los elefantes son seres altamente sociales e inteligentes que aprenden de sus mayores. Aprenden rutas migratorias, fuentes de agua, comportamiento de apareamiento, protocolo social. Una matriarca de mamut transmitiría conocimiento acumulado durante décadas.

Un "mamofante" resucitado será un huérfano biológico. No tendrá matriarca de mamut que le enseñe cómo ser mamut. Criado por humanos o elefantes asiáticos, será un híbrido confundido: poseyendo instintos de gigante de la era glacial pero comportamientos aprendidos de animal de zoológico moderno.

Esto no es sentimentalismo. Es una cuestión seria de bienestar animal y viabilidad ecológica.

La hipótesis ecológica que nadie puede probar

La justificación para crear mamuts no es nostalgia científica, sino restauración ecológica. Colossal argumenta que reintroducir megaherbívoros al Ártico podría ayudar a preservar el permafrost y mitigar el cambio climático.

La hipótesis propone que los mamuts pisoteasen la nieve en invierno (reduciendo su capacidad aislante), derribarían árboles oscuros para promover pastizales claros (aumentando el albedo superficial), y fertilizarían el suelo (promoviendo gramíneas que secuestran carbono).

La teoría es elegante. Los datos son problemáticos.

Los experimentos se realizan en áreas cercadas con densidades extremadamente altas de animales. Replicar este efecto a través del vasto Ártico requeriría millones de mamuts. Dada la gestación de 22 meses del elefante y su lenta maduración, alcanzar esa población tomaría un buen rato.

Más problemático aún: investigaciones recientes sugieren que, en ciertas condiciones árticas, los grandes herbívoros podrían acelerar el calentamiento al dañar la capa aislante de musgo en verano. Las interacciones entre herbivoría, vegetación y temperatura del suelo son no lineales y altamente complejas.

Y existe una pregunta que raramente se hace: ¿existe todavía la estepa de mamut? El ecosistema del Pleistoceno era una red compleja de clima, suelo, microorganismos, plantas, herbívoros y carnívoros que coevolucionaron durante milenios. Ese sistema está desaparecido.

El cálculo que nadie quiere hacer

Existe una pregunta económica que raramente aparece en los comunicados de prensa: ¿cuántas especies vivas podríamos salvar con los recursos destinados a crear especies extintas?

Investigaciones en economía de la conservación han cuantificado rigurosamente el "costo de oportunidad" de la de-extinción. Un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution en 2017 analizó el número de especies que gobiernos en Nueva Zelanda y Nueva Gales del Sur, Australia, podrían permitirse conservar, basándose en estimaciones de costos de especies recientemente extintas y especies existentes similares.

Los resultados fueron contundentes: la conservación financiada por el gobierno para 11 especies extintas focales en Nueva Zelanda sacrificaría la conservación de casi tres veces más (31) especies existentes. En Nueva Gales del Sur, el financiamiento externo para cinco especies extintas focales podría usarse para conservar más de ocho veces (42) especies existentes.

Hugh Possingham, de la Universidad de Queensland, fue directo: "Si también pudieran calcularse el riesgo de fracaso y los costos asociados con establecer poblaciones viables, las estimaciones de pérdidas netas potenciales o oportunidades perdidas probablemente serían considerablemente mayores."

El argumento de suma cero es directo: los recursos de conservación son finitos. Cada dólar gastado en resurrección de alta tecnología es un dólar no gastado en protección de hábitat, guardabosques anti-caza furtiva, o cría en cautiverio de especies críticamente amenazadas.

Sin embargo, investigaciones más recientes en 2025 sugieren una narrativa más compleja. Un análisis de datos financieros desagregados de Estados Unidos de 2021 a 2024 encontró que cada dólar invertido en de-extinción se originó de fuentes privadas y coincidió con un aumento neto en presupuestos públicos y de ONGs de conservación. En lugar de desplazar capital existente, la de- extinción movilizó dinero nuevo y produjo un "efecto de atracción" que amplió el fondo disponible para protección de biodiversidad.

Colossal argumenta precisamente esto: que su financiamiento es "aditivo, no sustractivo". Afirman que acceden a capital del sector tecnológico que nunca se donaría a ONGs de conservación tradicionales.

Este argumento tiene mérito, pero también plantea preguntas incómodas. Si inversionistas multimillonarios están dispuestos a gastar cientos de millones en proyectos de biología especulativa, ¿por qué no en protección de bosques tropicales? La respuesta probable es que la de-extinción ofrece algo que la conservación tradicional no puede: una narrativa de "moonshot" tecnológico, propiedad intelectual patentable, y la promesa de retorno eventual de inversión.

Imagen hecha con IA; ¿A qué ambiente exactamente regresarían? ¿Sólo serían criaturas de zoológico?

Esto nos lleva a una verdad incómoda: la de-extinción es financiable porque es tecnología, no solo porque es conservación.

La verdad menos cinematográfica

Colossal Biosciences ha logrado avances técnicos genuinos. El cultivo de células germinales primordiales de paloma, el desarrollo de bolsas artificiales para marsupiales, y la demostración de edición genómica multiplex son contribuciones reales a la biología molecular.

Pero la "resurrección" que prometen es un mito. Las criaturas que emergen de sus laboratorios no son fantasmas del pasado, sino avatares del futuro: sintéticas, quiméricas, completamente nuevas. Son "proxies" diseñadas para encajar en un mundo que ha seguido adelante sin ellas.

Imagen con IA; seamos honestos, no se están reviviendo mamuts, sino alterando organismos existentes para parecerse a los mamuts, de una forma u otra.

La Sociedad Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) publicó en 2016 sus "Principios Rectores sobre la Creación de Proxies de Especies Extintas", abordando directamente estas complejidades. El documento reconoce tanto oportunidades como riesgos profundos.

Entre las preocupaciones centrales: el "riesgo moral" de que la mera posibilidad de de-extinción socave el urgente mensaje de que la extinción es para siempre, reduciendo el apoyo público para la conservación de especies existentes. "El apoyo público para la conservación de especies se ha construido alrededor de un sentido de urgencia y pérdida," advierte el documento. "Existen preocupaciones válidas de que incluso la perspectiva de 'de-extinción' de especies podría negar el poderoso mensaje de que la extinción es para siempre."

El peligro radica en la arrogancia de asumir que podemos diseñarnos para salir de la crisis de extinción. Si vemos la naturaleza como código que puede respaldarse, editarse y restaurarse, arriesgamos devaluar el original.

No necesitamos convertir a Colossal en villano de una narrativa simplista, sino un producto y partícipe del capitalismo. Necesitamos reconocerlos por lo que son: científicos capacitados y con muchos recursos realizando investigación innovadora dentro de un modelo de financiamiento que los incentiva a prometer más de lo que pueden entregar, en plazos que la biología raramente respeta; este fenómeno no es exclusivo de las ciencias biológicas, basta con mirar a la inteligencia artificial.

El progreso científico prospera en la colaboración y la comunicación honesta. Cuando permitimos que el sensacionalismo sustituya al rigor, cuando las valuaciones de mercado dictan narrativas científicas, cuando la apariencia de avance importa más que su sustancia, no solo comprometemos

la integridad de la ciencia, comprometemos nuestra capacidad colectiva de tomar decisiones informadas sobre el futuro de la vida en la Tierra.

Esta historia, aunque menos cinematográfica, es más verdadera, más instructiva, y más importante para comprender cómo funciona realmente la ciencia en el siglo XXI. Así que no, aún no hay mamuts, ni los habrá próximamente, aunque funcionalmente tengamos organismos que se vean como uno.

Referencias

  1. Colossal Biosciences. (2025). Company Overview and Projects. https://colossal.com
  2. "Revival of the woolly mammoth." (2026). Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Revival_of_the_woolly_mammoth
  3. Reardon, S. (2025, March 7). "Company Seeking to Resurrect the Woolly Mammoth Creates a 'Woolly Mouse'." Scientific American. https://www.scientificamerican.com/article/company-seeking-to-resurrect-the-woolly- mammoth-creates-a-woolly-mouse/
  4. Haridy, R. (2025, March 4). "De-extinction scientists say these gene-edited 'woolly mice'

are a step towards woolly mammoths." MIT Technology Review. https://www.technologyreview.com/2025/03/04/1112796/gene-edited-woolly-mice-step- towards-woolly-mammoths/

  1. Saey, T. H. (2025, March 12). "Mammoth de-extinction a 'step closer' as geneticists create woolly mouse." Newsweek. https://www.newsweek.com/mammoth-de-extinction-step- closer-geneticists-create-woolly-mouse-2039226
  2. Pappas, S. (2024, August 30). "'Closer than people think': Woolly mammoth 'de-extinction' is nearing reality — and we have no idea what happens next." Live Science. https://www.livescience.com/animals/extinct-species/closer-than-people-think-woolly- mammoth-de-extinction-is-nearing-reality-and-we-have-no-idea-what-happens-next
  3. Specktor, B. (2022, September 28). "The CIA Just Invested in Woolly Mammoth Resurrection Technology." The Intercept. https://theintercept.com/2022/09/28/cia- extinction-woolly-mammoth-dna/
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  5. Schultz, I. (2022, September 29). "The CIA Wants to Bring Back the Woolly Mammoth." Gizmodo. https://gizmodo.com/cia-wooly-mammoth-de-extinct-resurrect-tasmanian-tiger- 1849596497
  6. Specktor, B. (2022, October 13). "The CIA wants to bring woolly mammoths back from extinction." Live Science. https://www.livescience.com/cia-wooly-mammoth-de-extinction
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  2. Shapiro, B. (2015). How to Clone a Mammoth: The Science of De-Extinction. Princeton University Press.

Nota del autor: Este análisis se basa en documentación técnica publicada, comunicados de prensa de Colossal Biosciences, análisis de inversión de In-Q-Tel, y literatura revisada por pares en economía de la conservación y biología evolutiva hasta enero de 2026.

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