


La Cámara de Diputados ha aprobado una reforma constitucional histórica que prohíbe el cultivo de maíz transgénico en México, reconociendo al maíz nativo como un "elemento de identidad nacional". Esta decisión, respaldada por 382 votos a favor y 88 en contra, busca proteger la biodiversidad, la soberanía alimentaria y los conocimientos tradicionales.
El dictamen establece que el maíz en territorio mexicano debe ser libre de modificaciones genéticas producidas con técnicas que superen las barreras naturales de reproducción o recombinación. Esta medida podría generar cambios significativos en la producción y comercialización del grano en el país.
México es autosuficiente en maíz blanco, utilizado para la elaboración de tortillas, pero depende en gran medida de las importaciones de maíz amarillo proveniente de Estados Unidos para la alimentación del ganado y la industria alimentaria. Solo en 2024, el 40% de las exportaciones de maíz estadounidense fueron destinadas a México, con un valor superior a 4,700 millones de dólares.

Si bien la iniciativa fue promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum y respaldada por Morena y sus aliados, también ha generado críticas y preocupaciones entre la oposición y sectores del comercio internacional. Legisladores del PAN señalaron que la reforma carece de bases técnicas y está fundamentada en criterios ideológicos, sin considerar los efectos económicos y comerciales.
Uno de los principales puntos de discusión es su posible impacto en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). En diciembre de 2024, un panel internacional determinó que México no había presentado pruebas científicas suficientes para justificar la restricción a la importación de maíz transgénico. Como resultado, el Gobierno mexicano tuvo que levantar dichas restricciones, lo que ahora entra en conflicto con la nueva reforma constitucional.

El dictamen ahora pasará al Senado para su aprobación final. Si se ratifica, se abrirá un nuevo panorama para los productores nacionales. Mientras algunos ven esta medida como un avance para la protección del maíz nativo y la soberanía alimentaria, otros advierten sobre posibles repercusiones económicas y legales a nivel internacional.
La prohibición del maíz transgénico en México es una decisión con implicaciones profundas en la agricultura, el comercio y la economía nacional. La discusión sobre sus beneficios y desafíos apenas comienza.