Inversión térmica: el fenómeno invisible que afecta el aire que respiramos en invierno

Por Tania Cobos

La inversión térmica no tiene una sola causa. Existen distintos procesos naturales que pueden provocarla, y conocerlos ayuda a entender por qué este fenómeno es más común durante las noches y madrugadas de invierno.

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Inversión térmica es un fenómeno atmosférico que suele presentarse durante el invierno y que tiene efectos directos en la calidad del aire que respiramos, especialmente en ciudades como Torreón y regiones como la Comarca Lagunera. Aunque muchas veces pasa desapercibido, la inversión térmica puede explicar por qué, aun en días soleados y con temperaturas agradables, el aire se siente pesado, contaminado o poco saludable.

Para entender qué es una inversión térmica, según texto de Gaceta UNAM, especialistas como Ignacio Arturo Quintanar y José Agustín García Reynoso, académicos del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC), explican que en condiciones normales la temperatura del aire disminuye conforme aumenta la altura. Sin embargo, durante una inversión térmica este patrón se rompe: a cierta altura, la temperatura aumenta en lugar de disminuir. En términos sencillos, el aire frío queda atrapado cerca del suelo debajo de una capa de aire caliente.

Cuando ocurre una inversión térmica, el aire frío no puede elevarse porque la capa de aire caliente que se encuentra encima actúa como una tapa. Esto impide que los contaminantes se dispersen y provoca que se queden estancados a nivel de superficie, justo donde vivimos, caminamos y respiramos.

¿Por qué ocurre la inversión térmica y qué la provoca?

La inversión térmica no tiene una sola causa. Existen distintos procesos naturales que pueden provocarla, y conocerlos ayuda a entender por qué este fenómeno es más común durante las noches y madrugadas de invierno.

Uno de los principales tipos es la inversión térmica por radiación. Durante la noche, la Tierra emite radiación hacia el espacio, lo que provoca que el suelo se enfríe rápidamente. El aire que está en contacto directo con el suelo también se enfría, mientras que las capas superiores no pierden calor con la misma rapidez. El resultado es aire frío abajo y aire más caliente arriba, una condición ideal para la formación de neblina y el estancamiento de contaminantes.

Otro tipo es la inversión térmica por subsidencia. En este caso, masas de aire de gran escala descienden y “aplastan” el aire de una región. Esto incrementa la presión y la temperatura en las capas superiores de la atmósfera, generando aire caliente arriba y aire frío abajo. Cuando ocurre este tipo de inversión térmica, el cielo suele mantenerse despejado y sin nubes, lo que puede dar la falsa impresión de buena calidad del aire.

La geografía también juega un papel importante. En zonas rodeadas de montañas, como sucede en varias regiones del norte del país, durante la noche los vientos fríos descienden de las zonas altas y desplazan el aire caliente hacia capas superiores. Este fenómeno se nota especialmente durante las primeras horas de la mañana y puede intensificar la inversión térmica.

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Ciudades, pavimento y aire atrapado: el papel del entorno urbano

La inversión térmica se vuelve más problemática en ciudades altamente urbanizadas. Los especialistas señalan que existe debate sobre si una urbe pavimentada aumenta directamente la contaminación, pero coinciden en que el tipo de superficie modifica la forma en que el calor se almacena y se libera.

El pavimento tiene una capacidad térmica distinta a la de un suelo natural, un cultivo o un bosque. Durante la noche, las superficies pavimentadas tienden a atrapar el aire frío de manera más eficiente, lo que favorece la inversión térmica. Por la tarde, ese mismo pavimento emite suficiente energía para romper la inversión, pero durante varias horas los contaminantes permanecen concentrados.

En contraste, estrategias como las azoteas blancas buscan reducir la cantidad de energía que se queda atrapada cerca del suelo. Estas superficies reflejan más radiación solar y pueden ayudar a mejorar las condiciones térmicas, aunque su efectividad depende de las características específicas del entorno urbano.

En una ciudad como Torreón, donde la movilidad, la industria y el uso del automóvil son constantes, la inversión térmica se convierte en un factor clave para entender los episodios de mala calidad del aire.

Inversión térmica en Torreón: calidad del aire, riesgos y lo que viene

Este 26 de diciembre, tras la Nochebuena y el día de Navidad, Torreón amaneció con mala calidad del aire, registrando semáforo naranja según el portal de monitoreo ambiental. Este escenario es consistente con la presencia de inversión térmica, que impide la dispersión de contaminantes aun cuando el clima se percibe templado.

Bajo esta categoría, las autoridades recomiendan a la población reducir las actividades físicas vigorosas al aire libre. Para los grupos sensibles —niñas y niños, personas adultas mayores, personas con enfermedades respiratorias o cardiacas, y quienes trabajan en exteriores— se aconseja evitar cualquier actividad física al aire libre. Los riesgos incluyen disminución de la capacidad pulmonar, aparición de síntomas respiratorios y agravamiento de padecimientos como asma, EPOC o problemas cardiacos.

Aunque el invierno aún no se ha manifestado con temperaturas extremadamente bajas en la ciudad de Torreón—este día las temperaturas oscilan entre los 12 y 24.7 grados centígrados, e incluso podrían alcanzar los 28 grados—, la inversión térmica puede presentarse incluso en días cálidos y soleados.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), enero de 2026 registrará la llegada de seis frentes fríos, colocándolo entre los meses con mayor actividad frontal de la temporada invernal 2025-2026. Si el frío finalmente llega a la región, no solo habrá que protegerse de las bajas temperaturas, sino también de los efectos de la inversión térmica sobre la calidad del aire.

En una zona metropolitana, cuyos habitantes parecen protegerse de su aire como si fuera una herida expuesta, entender la inversión térmica es clave para cuidar la salud colectiva. En Voces Nómadas, seguiremos atentos a lo que ocurre con el clima y el medio ambiente en La Laguna, porque respirar aire limpio también es un derecho.

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