Impacto ambiental de los métodos de sepultura: ¿en verdad los cementerios son una opción sostenible?

Por Tania Cobos

Aún en el marco del Día de Muertos, ¿qué impacto tiene la inhumacion en nuestro planeta?

Los entierros y la cremación son propuestas de sepultura que hoy enfrentan grandes desafíos, y eso tiene que ver por el contexto en el que nos encontramos, así como las exigencias de estos procesos que los hacen cuestionables en nuestra actualidad.

El impacto ambiental de los métodos de sepultura nos hablan qué tierra estamos pisando, y nos referimos a la condición actual del planeta tierra respecto a estos procesos. Nuestras decisiones impactan al medio ambiente, y la manera en que despedimos a nuestros seres queridos también forma parte de esa responsabilidad.

Aunque solemos pensar poco en esto, los métodos de sepultura tradicionales afectan al planeta en formas que vale la pena cuestionar. Desde el uso de químicos en el embalsamamiento hasta el consumo de recursos en cementerios, el impacto ambiental en los métodos de sepultura es considerable.

El entierro y la cremación, los métodos más comunes, tienen consecuencias a largo plazo para el suelo, el agua y el aire, y plantean desafíos ambientales importantes. Sin embargo, cada vez surgen más opciones respetuosas con la naturaleza, que ofrecen una manera de retornar a ella sin dejar huellas contaminantes.

Hoy, en Voces Nómadas, te platicamos sobre cómo surge el impacto ambiental de los métodos de sepultura tradicionales, y las opciones que poco a poco comienzan a ser una opción para rendirle memoria a nuestros difuntos, así como cuidar al planeta tierra.

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El efecto ambiental de los entierros convencionales

El impactos de los métodos de sepultura es considerable. Según un artículo del National Geographic sobre los entierros tradicionales, se utiliza embalsamamiento para conservar el cuerpo, lo cual implica aplicar productos químicos que, con el tiempo, se filtran en el suelo y pueden contaminar el agua subterránea. Además, los ataúdes se fabrican con grandes cantidades de madera y metal, y se construyen bóvedas de cemento para protegerlos en el subsuelo, lo que agota los recursos naturales y ocupa grandes extensiones de tierra.

La cremación, aunque evita el uso de materiales duraderos, el impacto ambiental de los métodos de sepultura por cremación no es inocua. Según un artículo de la GACETA UNAM, quemar los restos de una persona consume una alta cantidad de gas, y en promedio emite alrededor de 400 kilos de dióxido de carbono por cada cuerpo. Si sumamos todas estas emisiones anuales, la huella de carbono de la cremación es alarmante. Con el tiempo, resulta evidente que estas prácticas, lejos de ser neutrales, representan una carga significativa para el medio ambiente.

¿Qué hacer con los cementerios actuales? ¿destruirlos? ¡NO!

En México, muchos cementerios son patrimonio histórico y cultural. Instituciones como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) llaman a preservarlos no solo por su valor histórico, sino por lo que han representado para la historia espiritual de la humanidad. Según el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), estos lugares son mucho más que espacios de sepultura; representan la memoria y cosmovisión de las comunidades, uniendo el pasado con el presente y conservando la identidad cultural del país.

Tumba china en el Panteón #1 de Torreón, Coahuila.

Los cementerios históricos también tienen un papel ambiental importante, ya que suelen estar en áreas que conservan cierta vegetación nativa y contribuyen a la biodiversidad local. Mantenerlos y restaurarlos no solo ayuda a preservar la memoria colectiva, sino que también protege el entorno natural.

¿Qué alternativas existen? Sepulturas más "verdes"

Para quienes buscan opciones más sostenibles, ya existen alternativas innovadoras. Las urnas biodegradables, como la Urna Bios, ofrecen una manera diferente de despedir a un ser querido. Este tipo de urna contiene una semilla y fertilizantes naturales que, al combinarse con las cenizas de la persona, permiten que crezca un árbol. La urna se biodegrada completamente sin dejar residuos y, a medida que el árbol crece, representa una transformación de vida que ayuda al planeta.

Este método de sepultura ecológica, además de emotivo, es beneficioso para el medio ambiente: cada árbol contribuye a la restauración de ecosistemas, a la absorción de dióxido de carbono y a la biodiversidad. Aunque la propuesta es innovadora, aún queda por analizar que tanto está al alcance de la gente, ya que por el momento es una empresa privada la que gestiona esta alternativa, considerando el impacto ambiental de los métodos de sepultura actuales y nocivos.

En Voces Nómadas, creemos que una despedida puede convertirse en un legado positivo para el entorno. Explorar estas alternativas es un paso hacia la sostenibilidad y una oportunidad de rendir homenaje de una manera que honre tanto a nuestros seres queridos como a la naturaleza, y así que la espiritualidad no se vea afectada por la huella ecológica del ser humano.

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