


El martes 14 de julio, en cabina de Heraldo Radio La Laguna, los directivos de Fermachem repitieron la idea que la empresa ha convertido en su tarjeta de presentación ante la resistencia social que enfrenta en Lerdo. Octavio Berrón, CEO de Fermaca Global, cerró la entrevista asegurando que la compañía quiere "mantener una comunicación abierta y transparente con todos aquellos interesados legítimos en el proyecto que tengan dudas, inquietudes o requerimientos de información".
Su director de Medio Ambiente y Seguridad, Víctor Núñez Lozada, fue en el mismo sentido: la empresa solo pide que la escuchen, que la gente "tenga la información correcta para que tomen sus decisiones apropiadas".
Ocho días después, el 22 de julio, la columna Verdades y Rumores —firmada por el Agente 007 en El Siglo de Torreón— hizo casi exactamente lo contrario de escuchar. En un solo párrafo, mezcló datos diversos e imprecisos con insinuaciones que no lo son, para sugerir que detrás del amparo promovido contra Fermachem hay una asociación civil actuando con motivos oscuros. El texto no menciona a Fermachem como interesada en el señalamiento, ni acredita ninguna fuente distinta a los "subagentes" que dan sustento a la columna. Pero el efecto práctico es el mismo que denuncia buena parte de quienes se oponen al proyecto: mientras la empresa dice una cosa en el micrófono, en otro espacio del mismo ecosistema informativo se trabaja para desprestigiar a quien pregunta.
La columna del 22 de julio afirma que Prodefensa del Nazas (Prodenazas) está "detrás" del colectivo La Laguna sin Amoniaco y, por extensión, detrás del amparo 905 que ese colectivo promovió. Como prueba de que la asociación tendría motivos poco claros para litigar, recuerda dos casos previos: el amparo contra el ramal de gas natural Dinamita, que de acuerdo con la columna terminó en un "desistimiento" de Prodenazas, y el amparo contra el proyecto Agua Saludable para La Laguna, del que la asociación también se retiró. Sobre este segundo punto, la columna desliza la frase: "vaya usted a saber cómo los convencieron".
Es la misma técnica que ya había señalado Prodefensa del Nazas un mes antes, cuando tuvo que salir a desmentir públicamente que hubiera respaldado el proyecto Fermachem, después de que un funcionario de la Unidad de Atracción de Inversión Extranjera de Durango lo diera a entender en una reunión con Canacintra Gómez Palacio. En esa ocasión la asociación fue clara: no acudió institucionalmente a la reunión y su postura, lejos de ser un cheque en blanco a la inversión, se resume en la frase que ha repetido en sus comunicados: "inversión sí, pero no así".
El doctor Francisco Valdés Pérez Gasga, fundador de Prodefensa del Nazas, atendió la llamada de Heraldo Radio y Voces Nómadas para responder punto por punto. Sobre la supuesta pertenencia al colectivo que promovió el amparo, fue tajante: "Prodefensa del Nazas no forma parte de ese colectivo […] Eso es mentira". Aclaró que la organización simpatiza con la causa —145 mil firmas reunidas en una petición ciudadana no son un dato menor, dijo— pero que atribuirse ese trabajo sería, en sus palabras, "hacer caravana con sombrero ajeno".
Sobre el caso del gasoducto Dinamita, el desmentido fue igual de directo: "no nos desistimos. Se suspendió la obra […] el ramal nunca se construyó porque era ilegal". La diferencia no es menor para efectos legales: una cosa es abandonar un litigio y otra muy distinta es que la autoridad reconozca la ilegalidad de una obra y la detenga.
El caso de Agua Saludable para La Laguna es el que la columna periodística usa con mayor intención. Valdés Perezgasga recordó el contexto que el texto omite: la presión pública que enfrentó la asociación en 2021 incluyó señalamientos desde la mañanera presidencial en cuatro ocasiones, un desplegado firmado por las cámaras empresariales de la región —con la excepción de Canacintra Gómez Palacio y Coparmex— y amenazas de muerte en redes sociales. Ante ese escenario, ciudadanos sin remuneración alguna —"profesores universitarios […] amas de casa […] algún funcionario público"— decidieron retirar el recurso legal que les quedaba. Pero lo que obtuvieron a cambio, insiste Valdés, no fue un arreglo oscuro sino un convenio público, firmado por el director de Conagua, por representantes de Prodenazas y por los gobernadores de Durango y Coahuila como testigos de honor: la creación del área natural protegida Ríos y Montañas de la Comarca Lagunera, que hoy incluye al Cañón de Fernández. "No hay nada oscuro", resumió.
Más allá de la disputa sobre quién está detrás de quién, el amparo que motivó la columna existe, tiene número de expediente y argumentos jurídicos concretos que pueden revisarse sin necesidad de insinuar nada. Se trata del expediente 905, promovido por más de 1,200 ciudadanos organizados en el colectivo La Laguna sin Amoniaco ante el Juzgado Sexto de Distrito en Torreón. El recurso no pide detener el proyecto por capricho: exige una revisión de la autorización ambiental que la Semarnat otorgó originalmente a Tara Nitrofertilizantes Mexicanos y que hoy opera Fermachem, cuestiona si la actividad industrial proyectada está permitida en el predio conforme al oficio de impacto y riesgo ambiental, y plantea dudas sobre el efecto de la planta en un acuífero del que dependen más de 1.4 millones de habitantes de la Comarca Lagunera.
Ninguno de esos tres argumentos aparece mencionado en la columna del 22 de julio. En su lugar, el texto prefiere especular sobre presuntos "intereses muy diferentes a la conservación de la naturaleza" detrás de la estrategia jurídica del colectivo, sin ofrecer evidencia de esos intereses. Es exactamente la práctica que Valdés cuestionó en la entrevista: "no hay constatación de datos, no se contacta a la persona para que diga su punto de vista, como es en cualquier reportaje periodístico". Y añadió una distinción importante entre géneros: una columna de opinión puede sostener una posición, pero conserva la obligación de sustentarla en hechos, no en insinuaciones envueltas en signos de interrogación.
Aquí es donde el contraste con las declaraciones de Fermachem se vuelve incómodo. La empresa insiste, en entrevista, en que su interés es dialogar con "todos aquellos interesados legítimos" y que las dudas ambientales le "parecen legítimas". Núñez Lozada explicó con detalle técnico los siete niveles de seguridad de la planta, el escenario "máximo catastrófico" que documentó su propio estudio de riesgo, y las cuatro categorías de drenaje previstas para contener una fuga. Es información que merece discutirse con el mismo rigor con el que fue presentada.
Pero esa apertura declarada convive, en el mismo momento y en el mismo ecosistema mediático, con una columna que no busca aclarar sino desacreditar a quien duda y que se suma a las descalificaciones que también han emitido funcionarios del gobierno estatal de Durango. Francisco Valdés expresó al respecto que la columna le pareció "escrita con muy mala leche", pues lanza especulaciones preocupantes.
Vale recordar además que la ciudad ya ha pagado el costo de subestimar los riesgos del amoniaco. Valdés mencionó dos fugas ocurridas en los últimos 15 años en heladeras urbanas —una cerca del estadio de la Revolución, en Torreón, y otra en Gómez Palacio— que obligaron a evacuar a población civil, entre ella a sus propios estudiantes. Son depósitos mucho más pequeños que los que manejaría Fermachem. La pregunta de fondo que plantea la ciudadanía —qué pasa si algo falla en una instalación de esa magnitud, tan cerca de un área natural protegida y de una zona urbana— no se resuelve descalificando a quien la hace.
En este mismo espacio se ha sostenido que el desarrollo económico y la conservación ambiental no son campos opuestos, y que la región necesita ambas cosas para sostenerse en el tiempo. Ese argumento no cambia porque una columna decida presentar a quienes preguntan, como enemigos del progreso o como fachada de intereses inconfesables. Al contrario: cuanto más se recurre a la insinuación para desactivar preguntas legítimas, más urgente se vuelve exigir que las respuestas —sobre el amparo 905, sobre el acuífero, sobre los estudios de riesgo— se den con nombre, cifras y evidencia, no con la vieja práctica de los trascendidos que el propio entrevistado calificó como periodismo "primario" y "muy bajo".
Fermachem tiene la oportunidad de sostener con hechos lo que promete en el micrófono. Prodefensa del Nazas, Prodenazas, ya construyó un historial verificable de logros ambientales en la región: desde el amparo que impidió un ducto ilegal hasta la creación del área natural protegida que hoy resguarda al Cañón de Fernández. Ninguno de los dos historiales se aclara con rumores. Se aclara con el diálogo abierto que, en estos momentos, es indispensable tener.