


La contaminación por plomo es un problema que continúa afectando a las comunidades mexicanas, desde los parques infantiles hasta la mesa de las familias. Una investigación reciente en la que participa el médico Gonzalo García Vargas revela que los juegos metálicos en parques de Torreón están pintados con pintura que supera los niveles seguros de plomo, poniendo en riesgo la salud de miles de niños. Además, el uso de losas de barro vidriadas, común en la gastronomía mexicana, es una fuente de exposición cotidiana al plomo. A pesar de las alternativas tecnológicas disponibles, esta amenaza persiste, afectando especialmente a la población infantil.
En el marco de la Semana Internacional de la Prevención de la Intoxicación por Plomo, el doctor Gonzalo García Vargas, reconocido experto en toxicología, defensor de los derechos humanos y catedrático de la universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), ofrece un análisis detallado de una problemática que sigue afectando gravemente a México y, en particular, a la región de la Comarca Lagunera. Durante una entrevista realizada para profundizar sobre el tema, el doctor destacó cómo el plomo continúa presente en nuestra vida diaria, a pesar de los avances logrados en la última década.
Uno de los principales temas abordados por el doctor García fue la exposición al plomo a través de las losas de barro vidriadas. Este tipo de cerámica, tradicional en muchas regiones de México, especialmente en el centro y sur del país, se utiliza no solo para decorar, sino también para cocinar y servir alimentos. El vidriado, según explicó el doctor, está elaborado con óxido de plomo, lo que lo convierte en una fuente constante de contaminación. Aunque en la Comarca Lagunera no se usa para cocinar, es común que los alimentos tradicionales, como el menudo o las gorditas, se sirvan en estos utensilios.
La gravedad del problema, según el doctor García, radica en que “1.7 millones de niños mexicanos menores de 15 años están expuestos a niveles peligrosos de plomo”, lo que representa el 17% de la población infantil. Este dato subraya la necesidad de acciones preventivas. A pesar de que existen alternativas, como el uso de silicatos, el problema persiste debido a la resistencia del mercado y las prácticas artesanales tradicionales.
Alternativas tecnológicas y falta de promoción
En cuanto a las posibles soluciones, García menciona que la tecnología existe para reemplazar el plomo en la producción de losas de barro vidriadas, lo que permitiría a los artesanos mantener sus prácticas sin exponer a la población a riesgos innecesarios. El Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART) promueve el uso de silicatos, una alternativa más segura. Sin embargo, el problema radica en la falta de promoción y adopción generalizada de estos métodos.
"Es una artesanía tradicional con cientos de años de historia", comenta García, "pero con el conocimiento y las alternativas actuales, no hay excusa para seguir poniendo en riesgo la salud pública". A pesar de los esfuerzos de organizaciones como la Sociedad Mexicana de Toxicología, el camino hacia una solución efectiva aún parece largo, en gran parte por la complejidad de las cadenas de producción y distribución de la losa vidriada.
El plomo en la región
García Vargas ha sido testigo y parte activa de la lucha contra la contaminación por plomo en la Comarca Lagunera desde la crisis ambiental que estalló en el año 2000, cuando la empresa minera Peñoles fue señalada como una de las fuentes principales de contaminación. "Lo que vivimos en aquel entonces fue un punto de inflexión", menciona el doctor. Gracias a los datos científicos que se presentaron en aquel momento, se implementaron medidas correctivas que han reducido significativamente los niveles de plomo en sangre de los niños de la región.
Sin embargo, García enfatiza que, aunque la situación ha mejorado, el problema no ha desaparecido por completo. "La pandemia nos demostró que la vigilancia debe ser constante", señala, destacando que las fuentes de exposición activa, como las industrias y los parques con juegos pintados con plomo, siguen presentes.
El doctor subraya que la normativa actual avanza, pero que aún queda trabajo por hacer para seguir reduciendo los niveles de plomo permitidos en sangre. Desde los 10 microgramos por decilitro que se aceptaban en el 2000, hoy la Norma Oficial Mexicana lo establece en 5 microgramos, mientras que en Estados Unidos ya se ha reducido a 3.5 microgramos. Incluso, algunos grupos activistas han propuesto que este límite baje a 1 microgramo.
La exposición al plomo en los parques infantiles en Torreón
Uno de los hallazgos más recientes del equipo de investigación del doctor García ha sido la presencia de plomo en la pintura de los juegos infantiles de parques públicos en la ciudad. El estudio, realizado en 13 parques, reveló que todos, excepto en el Bosque Urbano, presentan niveles inaceptables de plomo en las capas de pintura de los juegos metálicos. Esta exposición representa un riesgo grave, especialmente para niños menores de 5 años, quienes son particularmente vulnerables al plomo debido a su tendencia a llevarse las manos a la boca.
Entre los parques analizados, los que resultaron con niveles preocupantes de plomo son las plazas de las colonias Primero de Mayo, Francisco I. Madero, Eduardo Guerra, Plaza del Eco y la Línea Verde.
"Estudiamos 13 parques en total", comentó el doctor García, "y prácticamente todos tenían plomo en sus pinturas. Solo el Bosque Urbano, el parque más nuevo, no presentó niveles peligrosos de plomo". Estos parques están ubicados en diferentes sectores de la Comarca Lagunera, y los resultados del estudio revelan que muchos de los juegos tienen varias capas de pintura con altos niveles de plomo, lo que representa un riesgo severo para los niños.
El llamado a la acción: eliminar el riesgo en los parques
A pesar de la seriedad del problema, el doctor García cree que la solución no es complicada ni costosa. Propone que las autoridades limpien cuidadosamente los juegos y los repinten con pintura libre de plomo, asegurando que las futuras generaciones no se vean expuestas a esta toxina. En cuanto a los padres de familia, recomienda evitar que sus hijos utilicen estos juegos hasta que sean intervenidos adecuadamente.
"Los niños son cinco veces más sensibles al plomo que los adultos", señaló García. "No hay excusa para no actuar cuando está en riesgo la salud de los más vulnerables".
La lucha contra la intoxicación por plomo en la Comarca Lagunera sigue en marcha, y expertos como el doctor Gonzalo García Vargas continúan encabezando los esfuerzos para proteger la salud pública, abogando por un entorno más seguro y saludable para todos.