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Entre las sombras: crónica de las incomprendidas cucarachas

Autor/a:  Dra. Sarai Monserrat Cueto Medina

Doctorado en Ciencias Agrarias, trabaja actualmente en el Instituto Tecnológico de Tlajomulco y es parte de Mujeres en La Ciencia de La Laguna.

Crédito de la fotografía: 

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Entre las sombras: crónica de las incomprendidas cucarachas

Autor/a:  Dra. Sarai Monserrat Cueto Medina

Doctorado en Ciencias Agrarias, trabaja actualmente en el Instituto Tecnológico de Tlajomulco y es parte de Mujeres en La Ciencia de La Laguna.

Crédito de la fotografía de portada: 

Solamente con ver una y despierta el instinto; el corazón se nos acelera e inmediatamente buscamos algo para golpear. Así hemos aprendido a reaccionar. Las cucarachas no suelen recibir saludos, solo gritos y aplastamientos.

Pero detrás de esa fama de intrusas y repulsivas, se cuenta una historia más larga que la nuestra. Son sobrevivientes de tiempos en los que ni siquiera los dinosaurios existían, son ingenieras que reciclan la vida, madres dedicadas y habitantes de selvas, cuevas, desiertos y ciudades.

Llevan millones de años, sobrevivieron a catástrofes, se adaptaron sin invadir con violencia, resistiendo en los márgenes donde la vida parece imposible. Sin embargo, lo que recordamos de ellas es el asco que nos producen, la incomodidad, el deseo de borrarlas de nuestra vista.

Este texto se escribe para darle un vistazo de nuevo a las incomprendidas cucarachas, no desde el miedo, sino desde una perspectiva que hemos ignorado.

Sobrevivientes del tiempo

Las cucarachas son uno de los órdenes de insectos más antiguos, con una historia fósil que se remonta a más de 300 millones de años. Caminaban entre helechos gigantes cuando los dinosaurios aún existían, son conocidas por ser especies resistentes y con una gran capacidad de adaptación.

Su cuerpo aunque sencillo, al ser plano y resistente es capaz de deslizarse por rendijas y sobrevivir a golpes; sus antenas les permiten sentir el más mínimo cambio del aire.

A pesar de lo que popularmente creemos, solo una fracción de las más de 4600 especies convive con los humanos y se consideran plagas. El resto habita en bosques, selvas, desiertos, praderas. La mayoría de ellas ni siquiera ha visto alguna vez a un humano.

No todas son plaga

Si observamos con atención, muchas cucarachas son hermosas por ejemplo Pseudoglomeris magnifica es una cucaracha diurna que es conocida por su brillo y su color verde metálico por lo que es llamada en algunos lugares del mundo como “cucaracha esmeralda”, esta especie a pesar de su apariencia llamativa, se piensa que utiliza su brillo como una forma de mimetismo para parecerse a un escarabajo y disuadir a sus depredadores. La podemos encontrar en Australia.

En los bosques tropicales de Sudamerica vive Blaberus giganteus, una cucaracha de gran tamaño, una de las más grandes del mundo, llegan a medir hasta 9 cm, es un insecto nocturno y muy activo en el suelo, pero durante el día se esconden entre la hojarasca y el sustrato, ya que son buenas excavadoras; estas cucarachas se consideran omnívoras, pero su alimento principal es la materia vegetal en descomposición.

En Cuba, el Caribe y en algunos lugares de México, podemos encontrar a Panchlora nivea, esta se distribuye en exteriores, no es considerada plaga, miden de 2 a 3 cm. Se alimenta principalmente de frutas y fuentes vegetales dulces. Se le ha considerado de las más bellas del planeta por su color verde claro. Económicamente se le ha sacado provecho para criarla y comercializarla con alimento vivo para reptiles.

En las Filipinas existe una cucaracha de que si la miras por primera vez, la primera impresión que te da es la de una Catarina o vaquita, Prosoplecta semperi mimetiza a un escarabajo naranja con manchas negras, hace esto para no ser comido por sus depredadores, ya que el escarabajo es bastante desagradable de sabor para quienes lo devoran.

En la India existe una cucaracha que por su coloración se le llama cucaracha domino (Therea petiveriana). Se cree que sus patrones de coloración son para mimetizarse con algunos escarabajos o chinches asesinas. Llegan a medir 3cm. Actualmente se usa como alimento vivo o como mascota.

Estas cucarachas del género Perisphaerus originarias de Asia, tienen un comportamiento bastante peculiar, ya que se enrolla como una cochinilla para protegerse de sus depresadores, además de ser muy rápidas como el resto de las cucarachas

Esta cucaracha de bellos colores es áptera, es decir no tiene alas, no vuela, vive en los bosques australiano y presenta coloración verde-azul y amarilla. Son de hábitos diurnos y comúnmente solitarias, solo se reúnen en época de apareamiento.

Y esta belleza, ¡brilla!, o sea que presenta un fenómeno denominado bioluminiscencia, esto porque posee bacterias que emiten un brillo cuando están bajo una luz fluorescente, se cree que esto es una estrategia de mimetismo, para parecerse a un escarabajo que es tóxico. Se cree que la especie está extinta, ya que fue vista por última vez en 1939 cerca del volcán Tungurahua, Ecuador, el cual destruyó todo a su alrededor en 2010 que hizo erupción.

La belleza de las cucarachas no es comparable con flores llamativas, sin embargo, pensar en todas las cucarachas como plagas es como creer que todos los mamíferos son ratas. Una aseveración nacida del desconocimiento.

El laboratorio y la metáfora

En la ciencia, las cucarachas han prestado su cuerpo para entender cómo se trasmiten las señales nerviosas o para crear robots, incluso se ha creado un cyborg a partir de una cucaracha.

El sistema nervioso de Periplaneta americana es un modelo versátil y potente para estudiar la acción de neurotoxinas. Su uso ha permitido avances significativos en la comprensión de mecanismos moleculares, farmacológicos y fisiológicos de toxinas con potencial insecticida y terapéutico.

Teniendo como inspiración la capacidad de la cucaracha americana (Periplaneta americana) para comprimirse y desplazarse rápidamente por grietas diminutas, investigadores de UC Berkeley desarrollaron un robot llamado CRAM, capaz de aplanarse y moverse en espacios estrechos como lo hacen estos insectos. Este diseño, basado en principios biomecánicos observados en la naturaleza, busca revolucionar las operaciones de búsqueda y rescate en zonas de desastre, permitiendo que robots accedan a lugares inaccesibles para localizar sobrevivientes y evaluar estructuras colapsadas.

En la cultura popular se distinguen como un símbolo de decadencia, suciedad o marginación. Kafka convirtió a su protagonista en un insecto monstruoso, y el imaginario colectivo pensó inmediatamente en una cucaracha. 

En el cine y en el lenguaje coloquial, llamarle a alguien “cucaracha”, “cucaracho” es reducirlo a lo más bajo. Sin embargo, esta imagen que culturalmente tenemos de ellas está lejos de abarcar la complejidad y diversidad de estos insectos.

Quizá nos incomodan porque reflejan lo que no queremos mirar, la marginalidad, la basura, la suciedad. Son un recordatorio de que la vida existe en lugares donde socialmente creemos que no debería existir.

En la sombra también hay vida

La realidad es que las cucarachas no piden nuestra simpatía, no esperan nuestra admiración. Simplemente existen y su existencia ha sido larga y persistente.

Pero si un día nos damos la oportunidad de verlas sin prejuicios, tal vez podamos ver que esconden brillos metálicos que recuerdan a joyas o alas frágiles parecidas al papel japones, son discretamente bellas.

Que las veamos con otros ojos no significa que las queramos como mascota, sino que reconozcamos que el mundo que habitamos es más complejo y diverso de lo que imaginamos. La sombra también guarda historias, incluso si nos incomoda, podemos aprender algo más sobre la vida.

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