


La Comarca Lagunera está atravesando su peor crisis hídrica en décadas. La región que alguna vez fue un oasis agrícola del norte de México, hoy sufre los estragos de la sequía, la sobreexplotación y la falta de regulación efectiva. Las principales presas que abastecen de agua a La Laguna, la Lázaro Cárdenas y la Francisco Zarco, están operando en niveles críticos. El ciclo agrícola fue severamente recortado. Y lo peor: no hay lluvias a la vista.
Hace décadas, la Laguna de Mayrán rebosaba de agua. El Nazas y el Aguanaval eran ríos vivos. El agua era abundante. Hoy, la realidad es otra. Se perfora a más de 500 metros de profundidad para encontrar agua, los mantos acuíferos están sobreexplotados, y el sistema natural que alimentaba a esta región ha colapsado por la falta de lluvias y el cambio climático.
La Cuenca Alta del Nazas, que alimenta a las presas laguneras, sufre una sequía excepcional. De acuerdo con el Monitor de Sequía de México, el 92.3% de los municipios de Durango, donde se encuentra la presa Lázaro Cárdenas, están en condiciones de sequía. En el municipio de Indé, el nivel de esta presa se encuentra apenas al 24% de su capacidad, el más bajo del que se tenga registro. Por su parte, la presa Francisco Zarco, ubicada en Lerdo, opera al 45.79%.

Ante la falta de agua, el ciclo agrícola de este año fue reducido a tan solo 8,500 hectáreas. En 2024, se habían sembrado 18,500 hectáreas. La caída es brutal. Productores de alfalfa, nogal y algodón tendrán que racionar al extremo sus recursos o dejar sus tierras en descanso.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) abrió las compuertas de ambas presas para salvar el ciclo de riego, pero el panorama es oscuro: el agua que queda podría no alcanzar ni para cubrir el uso doméstico si las lluvias no aparecen en los próximos meses.
En Torreón, la sequía ha alcanzado niveles de alerta. El municipio se encuentra bajo clasificación D2 (sequía severa). A nivel estatal, el 68.4% de los municipios de Coahuila presentan sequía de moderada a excepcional. La Comarca Lagunera está más seca que nunca.
El problema del agua no se queda en La Laguna. La escasez ha generado tensión diplomática con Estados Unidos por el Tratado de Aguas de 1944, que obliga a México a entregar cierta cantidad de agua al país vecino. Sin embargo, la presa La Amistad, ubicada en Ciudad Acuña –clave en este tratado–, está apenas al 13.6% de su capacidad.

El gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, ha pedido frenar el trasvase de agua hacia Estados Unidos para priorizar el consumo humano. “Lo más importante es que la gente tenga agua”, dijo en rueda de prensa.
La región se aferra a un milagro climático. Mientras tanto, la realidad es contundente: La Laguna está pagando el precio de décadas de mal manejo del agua. Sin lluvias en la Cuenca Alta del Nazas, las presas seguirán vaciándose. Y la pregunta es inevitable: ¿cuánta agua queda?