La Laguna inicia el ciclo agrícola 2026 con límites

Por Ariel A. Delgadillo-Escobar, Héctor Porras-Múzquiz, Rubén A. Rodríguez-de la Rosa

Con los 750 millones de metros cúbicos disponibles, se prevé irrigar alrededor de 38 mil a 40 mil hectáreas en la región lagunera, de acuerdo con la planeación operativa del riego y reportes basados en la propia Conagua.

En la Comarca Lagunera, cada ciclo agrícola comienza mucho antes de que el agua corra por los canales. Empieza en las presas, en las lluvias que ocurrieron —o no— meses atrás, y en una incertidumbre que se repite año con año por saber si alcanzará el agua para cubrir la superficie sembrada.

Este marzo de 2026, la respuesta parece menos adversa que en temporadas recientes. La Comisión Nacional del Agua abrirá las compuertas de la presa Francisco Zarco el día 21, marcando el arranque del ciclo agrícola primavera-verano en el Distrito de Riego 017. El agua avanzará durante la noche hasta la represa de San Fernando en Lerdo y, al amanecer del día siguiente, comenzará su distribución hacia los campos. Es un ritual técnico, pero también simbólico, que marca el inicio de la producción en una de las regiones agrícolas más relevantes del norte del país.

Esta vez, para el ciclo agrícola, a diferencia de años anteriores, el sistema de presas ofrece una señal de recuperación. El almacenamiento conjunto de las principales presas del río Nazas supera los mil quinientos millones de metros cúbicos, equivalente a cerca del 46 por ciento de su capacidad. Hace un año, en estas mismas fechas, apenas superaba el 30 por ciento. La diferencia no es menor. En particular, la presa Lázaro Cárdenas, eje del sistema, supera los mil trescientos millones de metros cúbicos, mientras que la Francisco Zarco también muestra una recuperación. Los datos del reporte hidrométrico del 20 de marzo de 2026 confirman este repunte, que rompe, al menos temporalmente, la inercia de varios años de sequía .

Te podría interesar: Motocarros sustituirán carromatos en Torreón en medio del aumento de residuos

Pero esa mejora no elimina las restricciones. El volumen autorizado para el ciclo agrícola 2025–2026 en la Región Lagunera fue definido en 750 millones de metros cúbicos, aprobado por el Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas de la Conagua y validado por el Comité Hidráulico del Distrito de Riego 017. Se trata de una cifra mayor a la planteada inicialmente, pero todavía limitada frente a los volúmenes históricos que superaban los mil millones de metros cúbicos.

Ese volumen define, en los hechos, el alcance del ciclo. Con los 750 millones de metros cúbicos disponibles, se prevé irrigar alrededor de 38 mil a 40 mil hectáreas en la región lagunera, de acuerdo con la planeación operativa del riego y reportes basados en la propia Conagua. La cifra representa una recuperación importante frente al ciclo agrícola anterior, marcado por un “miniciclo” con apenas unas 18 a 20 mil hectáreas sembradas, pero sigue muy por debajo del potencial total del distrito, que históricamente ha superado las 200 mil hectáreas.

La presión sobre el recurso no proviene únicamente del clima. Durante décadas, el río Nazas sostuvo el desarrollo agrícola de la región, particularmente de la cuenca lechera, una de las más importantes del país. Pero en los últimos años, el destino del agua comenzó a diversificarse. El proyecto Agua Saludable para La Laguna introdujo una nueva prioridad que es garantizar el abastecimiento de agua potable a más de un millón y medio de personas. En los hechos, esto ha significado una redistribución del recurso que reduce el volumen disponible para riego y obliga a una administración cada vez más estricta.

Esa tensión se expresa directamente en el campo. A pesar de las restricciones, el modelo productivo se mantiene en lo esencial. La alfalfa continúa siendo el cultivo predominante, impulsado por la demanda de la industria lechera. Es un cultivo que sostiene la economía regional, pero también uno de los que mayor presión ejerce sobre el agua disponible. La disyuntiva es cada vez más evidente: sostener la vocación productiva o adaptarse a una nueva realidad hídrica.

El entorno climático agrava el escenario del ciclo agrícola. La ausencia de lluvias, las temperaturas superiores a los 30 grados y los niveles de evaporación registrados en la región reducen la eficiencia del sistema y limitan aún más el aprovechamiento del agua almacenada. En este contexto, una parte del recurso se pierde incluso antes de llegar a las parcelas.

Así, el ciclo agrícola 2026 inicia con una contradicción que resume la situación de La Laguna. Hay más agua que el año pasado, pero no la suficiente para recuperar la escala productiva de otros tiempos. El volumen autorizado permite ampliar la superficie sembrada respecto al ciclo anterior, pero confirma que el límite ya no está en la capacidad agrícola, sino en la disponibilidad del agua.

Checa la última edición de la Revista Digital de Voces Nómadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros textos de
magnifiercrossmenu linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram