Los pueblos originarios de Coahuila y algunas zonas aledañas

Autores: García-García I.1, Aguillón-Gutiérrez. D. R.2*
1El Colegio de San Luis A.C. ivette.garcia@colsan.edu.mx
2Laboratorio de Bioindicadores, Centro de Investigación y Jardín Etnobiológico, Universidad Autónoma de Coahuila. Autor de correspondencia: david_aguillon@uadec.edu.mx

Los antiguos habitantes de Coahuila fueron cazadores recolectores, básicamente nómadas, dependientes de los productos que la naturaleza les ofrecía, esto implicó la inversión de mucho de su tiempo y energía a obtener sus alimentos y a fabricar sus herramientas para recolectar plantas y cazar animales. No obstante, estos antiguos pobladores dejaron bastas señales de su estancia en estos territorios, como por ejemplo las pinturas y grabados en piedras y cuevas, los bultos mortuorios y los ornamentos depositados junto a ellos (Esparza, 2006; González-Arratia, 2006).

Dichos objetos encontrados nos permiten entender de manera más profunda parte de la cultura material de los indígenas que habitaron esta región, siendo la cueva de la Candelaria uno de los sitios más destacados en hallazgos arqueológicos y que han ayudado a saber más sobre los indígenas de la región Lagunera de Coahuila (Mansilla y Pijoan-Aguadé, 2000).

La presencia de seres humanos en la región central de Coahuila, más específicamente Cuatro Ciénegas data de hace 9500 años, ya iniciado el holoceno, habiendo terminado las glaciaciones. Aquellos pobladores utilizaban la fibra y las maderas para fabricar herramientas y se alimentaban de frutos o flores de plantas como el nopal y el maguey (González-Arratia, 2005).

Posteriormente, los pobladores se organizaron en tribus, lo que arqueológicamente se empieza a documentar aproximadamente a partir del siglo X de nuestra era. Por ejemplo, se conocen herramientas y tradiciones de los Tepehuanes, quienes habitaron parte de lo que hoy es Durango y Zacatecas, llegando hasta Mapimí y Cuencamé y a territorios cercanos al río Nazas y la laguna de Mayrán. Esta tribu se conformaba por recolectores y cazadores, pero también existía la presencia del chamán, quien fungía como hechicero o curandero (González-Arratia, 2008).

Los coahuiltecos fueron un conjunto de pueblos indígenas americanos nómadas afines cuyo territorio se encontraba en lo que actualmente corresponde a los estados de Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León (México) y Texas (Estados Unidos).

La mayoría de los coahuiltecos perdieron en el siglo XVIII su identidad. En 1800 había sólo unos pocos, conocidos por su nombre, pero en 1900 se habían extinguido todos, muchos expulsados por los españoles y otros por pueblos indígenas de Estados Unidos (Texas State Historical Association, 2019).

En Durango, habitaron los Xiximes, un pueblo que vivía en cuevas, practicaba ceremonias para atraer a la lluvia, sembraban maíz, cazaban venado y jabalí y que practicaron la antropofagia de manera ritual. Existen restos arqueológicos documentados de hace 600 años sobre este pueblo (Esparza, 2011).

Guachichiles y Zacatecos dominaban una extensión considerable en el sureste de Coahuila, sitio donde han sido encontradas pinturas rupestres y petroglifos (Nieto, 2003). Otra tribu que habitó Coahuila, pero hacia el suroeste fueron los Irritila, junto con otras tribus como los Mayranas y los Mahiconeras.  Estos pueblos eran cazadores, recolectores y pescadores nómadas y cuyo estilo de vida lo narran los primeros españoles en llegar a la zona (González-Arratia, 2004).

Los diferentes hallazgos arqueológicos a través de los años han permitido saber que los pobladores de esta región del país habían desarrollado refinadas técnicas de caza y pesca, que tenían intercambios comerciales con otras etnias lejanas y que su organización interna era compleja (Valdés, 2017).

Posteriormente en la época de la colonia la presencia de grupos venidos desde el centro de México tendría lugar en Coahuila principalmente tlaxcaltecas y también llegarían al noreste otomíes, purépechas, pames, mexicanos y otros más, pero en pequeños grupos (Valdés, 2017)

Asimismo, la presencia de hispánicos en este territorio daría paso a procesos de asimilación de muchos de los pueblos originarios de Coahuila por lo que su identidad étnica se perdería. Esto podría verse en el caso de las misiones Jesuitas (González-Arraita, 2011).

Según el Atlas de los Pueblos Indígenas de México (2010), actualmente en Coahuila hay presencia de habitantes de alrededor de 40 etnias, aunque la gran mayoría de ellos son migrantes que llegaron al estado y se quedaron radicando en él.

Los grupos étnicos que actualmente habitan el estado de Coahuila son los Kikapúes y los Mascogos. Se estima que en esta entidad hay más de 5,000 indígenas, que están distribuidos en varios municipios. Las lenguas indígenas más habladas en el estado de Coahuila son náhuatl, mazahua, kikapú y zapoteco (Rosales, 2019).

Los kikapúes viven en el lugar conocido como El Nacimiento de los Kikapúes, ubicado en el municipio de Melchor Múzquiz, Coahuila. En 1824, grupos de kikapúes y de shawnees establecieron contacto con la naciente República mexicana, solicitando permiso al alcalde de la ciudad de San Antonio Bexar, estado de Texas, para asentarse ahí; tal solicitud se debió a la ocupación de su territorio por los anglosajones. El presidente Guadalupe Victoria aceptó esta petición. A partir de 1833, los colonos tejanos, dependientes del gobierno de Coahuila, se rebelaron y pidieron su independencia. Entre 1846 y 1848 Coahuila perdió el territorio tejano (INPI, 2022).

Por otro lado, los black seminoles son un pueblo de afrodescendientes cuyos ancestros africanos llegaron a Estados Unidos como esclavos, escaparon de sus esclavistas y se aliaron militarmente para impedir su recaptura con un grupo de indígenas denominados seminoles, de ahí su nombre “black seminoles”. Algunos de ellos acabaron huyendo a México, donde desde 1829 se había abolido la esclavitud; el gobierno mexicano les dio refugio y tierras en Coahuila, los que se quedaron en México se consideran a sí mismos como Tribu de Negros Mascogos (INPI, 2022).

Es importante seguir estudiando los pueblos indígenas en el estado de Coahuila para el entendimiento del tejido socio-cultural presente, desde donde viene prácticas tradicionales que aún se conservan en la identidad cultural del estado hasta las aportaciones de las migraciones más recientes de diferentes grupos étnicos, reconociendo la riqueza pluricultural y multicultural del estado.

Bibliografía:

Sitios arqueológicos: la importancia de proteger lo que somos desde nuestra comunidad

México abunda en sitios de importancia arqueológica, siendo importantes zonas de actividad humana del pasado. Lamentablemente, su protección ha tenido dificultades, pues donde algunos solo ven rocas, otros con ojos maliciosos ven una oportunidad de codiciar el patrimonio y robarlo para sí mismos.

Los sitios arqueológicos de no solo se combinan con el paisaje mexicano, sino que representan un legado construido sobre miles de años de historia. Esa profundidad del tiempo no solo vive en libros o museos; está también en el territorio, en montañas, cuevas, desiertos y cañones que guardan huellas materiales del pasado.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha logrado registrar alrededor de 53 mil sitios con vestigios arqueológicos, entre ellos petrograbados, pinturas rupestres, zonas ceremoniales, asentamientos, talleres de herramientas y entierros. De esos miles de espacios, solo 193 sitios arqueológicos —y un paleontológico— están abiertos al público. El resto, en su mayoría, permanece sin resguardo, expuesto a condiciones ambientales, actividades humanas y a la falta de conciencia social sobre su valor.

Proteger estos lugares no es un lujo académico: es una responsabilidad colectiva ligada a nuestra identidad. Este texto busca explicar qué son los sitios arqueológicos, por qué son tan vulnerables y cómo cualquier persona puede participar en su preservación desde su propia localidad

¿Qué son los sitios arqueológicos y por qué importa?

Los sitios arqueológicos son cualquier espacio donde existen vestigios materiales creados o utilizados por sociedades del pasado. Estos restos pueden ser muy evidentes —como estructuras, petroglifos o muros— o casi invisibles —como fragmentos de cerámica, puntas de proyectil, restos óseos, entre otros—. Cada uno de ellos es una fuente de información científica que permite reconstruir modos de vida, rutas de migración, prácticas espirituales, tecnologías y adaptaciones al entorno.

En estados como Coahuila, donde predominaron sociedades nómadas o seminómadas, los vestigios suelen ser sutiles pero extraordinariamente valiosos: pinturas rupestres, petroglifos, campamentos temporales, artefactos y otros elementos que permiten entender miles de años de ocupación humana en un entorno desértico. Su valor no reside en lo monumental, sino en lo que cuentan sobre la creatividad, resistencia y adaptación de los pueblos originarios.

Daños que parecen “mínimos” —como rayar una piedra, extraer un artefacto, caminar sobre lugares frágiles o llevarse un fragmento de cerámica como “recuerdo”— pueden borrar información que no podrá recuperarse jamás. Tal como explica el arqueólogo Yuri De la Rosa Gutiérrez, quien tras el robo a la pintura rupestre en la Cueva Pinta en Coahuila, mencionó que las afectaciones al patrimonio nacional no son actos de vandalismo menor, sino pérdidas equiparables a destruir bienes culturales de escala mundial. Cada vez que un sitio es saqueado, grafiteado o perforado, se destruye una parte de la historia que pertenece no solo a México, sino a la humanidad.

Sitios arqueológicos en vulnerabilidad: el caso de Coahuila

Daño a pintura rupestre en la Cueva Pinta, en Cuatro Ciénegas, Coahuila.

Los sitios arqueológicos en México (incluso de importancia ambiental) han presentado dificultades de todo tipo. Saqueo, fogatas, daños por vehículos todoterreno, contaminación, entre otros. Estas acciones no se limitan a la ignorancia; muchas veces están impulsadas por la creencia errónea de que “no pasa nada” o de que estos espacios son libres para usarse como escenarios turísticos o recreativos sin límite.

El daño acumulado demuestra algo preocupante: gran parte de la población no sabe que estos sitios arqueológicos son lugares que tienen un valor histórico y científico extraordinario. Para muchos, un petroglifo puede parecer solo una roca dibujada; una pintura rupestre, apenas una mancha antigua. Pero para la arqueología, cada línea, pigmento, orientación y contexto espacial aporta piezas irremplazables del rompecabezas de nuestro pasado.

Recordamos lo que dijo Yuri De la Rosa, arqueólogo-perito e investigador del Centro INAH Coahuila, tras lo ocurrido en la Cueva Pinta en la sierra Los Alamitos en Cuatro Ciénegas, Coahuila, aprovechó para dejar un mensaje claro. Una enseñanza que explica con una claridad contundente, sobre el saqueo o daño a los sitios arqueológicos:

“Es un daño patrimonial nacional y mundial y esto debe de verse como el incendio en la Catedral de Notre Dame, es un daño gravísimo a un patrimonio cultural milenario además. El llamado debe ser urgente a la conservación y a aprender a valorar estos sitios; a concientizarnos que el patrimonio cultural es frágil y que si no lo cuidamos se va a ir.”

Comparar la destrucción de un sitio arqueológico con la pérdida de un edificio icónico europeo revela la escala real del problema, y no por poner en competencia a uno con otro. Si una catedral medieval es considerada invaluable, ¿por qué no un conjunto de pinturas rupestres con miles de años más de antigüedad? La diferencia es solo de percepción cultural, no de relevancia histórica.

Los sitios dañados no volverán a ser los mismos. Algunos han tenido que cerrarse para evitar mayor deterioro, limitando para siempre la oportunidad de futuras generaciones de apreciarlos en su estado original. La pérdida es irreversible.

Te podría interesar: Día Mundial del Suelo 2025 en el Instituto Tecnológico de Torreón

¿Cómo apoyar desde la comunidad a los sitios arqueológicos?

Proteger los sitios arqueológicos no es exclusivo del INAH ni de especialistas. La conservación efectiva depende, principalmente, de que las personas que habitan cerca de estos lugares desarrollen una cultura de respeto y responsabilidad. Desde tu localidad puedes contribuir de las siguientes maneras:

1: No tocar, no extraer, no alterar

La regla esencial: no mover ni llevarte nada, por pequeño que parezca. Una piedra tallada o un fragmento de cerámica fuera de su contexto pierde casi todo su valor científico.

2: Evita intervenir o marcar

No rayes superficies, no hagas fogatas, no subas a estructuras, no uses luces, drones o flashes intensos sin autorización. Cada huella humana adicional degrada los restos que han sobrevivido miles de años.

3: Infórmate y ayuda a informar

Conocer la importancia de estos espacios permite comprender por qué deben respetarse. Compartir esa información en tu comunidad, escuelas o redes sociales es una forma de ampliar la conciencia colectiva.

4: Reporta daños o saqueos

Si observas actividad sospechosa, saqueo o destrucción, puedes hacer un reporte al INAH o a autoridades locales. La intervención temprana puede evitar daños mayores.

5: Participa en actividades comunitarias de protección

Muchos municipios impulsan jornadas de limpieza, vigilancia comunitaria o proyectos de señalización. Sumarte fortalece el tejido social alrededor del patrimonio.

6: Promueve el turismo responsable

Si conoces un lugar cercano, visita con respeto y anima a otros a hacerlo sin dejar basura, sin tocar pinturas y sin buscar “souvenirs”. La idea no es prohibir, sino aprender a relacionarnos con estos sitios desde el cuidado.

Construir una nueva cultura de respeto por los sitios arqueológicos

Los sitios arqueológicos no son réplicas, no son reemplazables y no pueden reproducirse digitalmente en su totalidad. Cada pintura rupestre, petroglifo o artefacto es un encuentro directo con personas que vivieron hace miles de años. Estamos hablando de un patrimonio que es frágil, como recuerda Yuri De la Rosa, y que puede perderse para siempre si no asumimos nuestra responsabilidad.

Protegerlos requiere un cambio profundo: dejar de verlos como paisajes exóticos o lugares “para la foto” y comenzar a reconocerlos como parte esencial de nuestra identidad cultural. La historia no vive encerrada en los libros; vive en el territorio, en lo que pisamos, en lo que heredamos y en lo que podemos perder si no actuamos con urgencia.

Cuidar estos sitios es cuidar la memoria colectiva. Es cuidar lo que fuimos, lo que somos y lo que dejaremos a quienes vengan después.

Cambio climático: comprenderlo para actuar

En solo 200 años la concentración de CO₂ en la atmósfera casi se ha duplicado, este gas, liberado sobre todo por actividades humanas, es uno de los grandes responsables del cambio climático.

Aunque suele llamarse “el rey de los gases de efecto invernadero”, no está solo. Otros como el metano (CH₄) —que atrapa 21 veces más calor que el CO₂—, los óxidos de nitrógeno, CFC’s, ozono y el vapor de agua también contribuyen a este fenómeno. 

Todos ellos absorben y emiten radiación infrarroja, atrapando el calor y elevando la temperatura global. 

¿Cuándo empezó lo que conocemos como cambio climático?

En los años 50 cuando el uso de combustibles fósiles se disparó en la Revolución Industrial, el crecimiento poblacional y la demanda energética aceleraron los efectos sobre el planeta. 

Estudios meteorológicos antes de los 80’s mostraron un aumento constante de la temperatura global y deshielo en los polos. En 1980, el meteorólogo Bert Bolin lideró investigaciones que confirmaron cambios en el clima.

En 1988, la ONU creó el IPCC para determinar si estas alteraciones eran naturales o provocadas por el ser humano. Aún hoy, hay quienes lo niegan por intereses económicos, como ocurrió con EE.UU. al rechazar el Protocolo de Kioto.

Actualmente existen 4 escenarios propuestos por un Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que prevén los posibles impactos de este cambio climático a nivel mundial, de acuerdo a las políticas, estrategias y medidas de mitigación que se implementen en los diferentes estratos políticos y públicos.

Para cubrir nuestras crecientes necesidades, hemos liberado enormes cantidades de gases de efecto invernadero. Esto calienta la atmósfera y desajusta todo: lluvias, suelos, biodiversidad y cosechas. Los ciclos naturales se alteran y los recursos hídricos escasean. El cambio climático no es futuro, ya está aquí y sus efectos son globales.

El cambio climático tiene tres principales componentes como observamos en la siguiente figura

¿Se puede frenar el cambio climático?

Sí, y a eso se le llama mitigación ambiental: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por nuestras actividades.

Esta estrategia va desde acuerdos internacionales como el Protocolo de Kioto, hasta políticas nacionales y compromisos de las industrias. Cambiar los combustibles fósiles por energías limpias y hacer más responsable la producción son pasos esenciales.

También cuenta lo individual: Cambiar hábitos simples, como desconectar los aparatos eléctricos cuando no se usan, usar transporte público, reducir el consumo de carne y leche, o comprar productos locales, también es importante evitar productos con mucho plástico, usar bombillas ahorradoras, llevar nuestro termo para reducir residuos y compostar los desechos orgánicos, consumir menos, reciclar más y disminuir nuestra huella de carbono, todo esto puede ayudar a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). Todos podemos aportar, desde casa hasta los gobiernos.

¿De verdad podemos cambiar algo desde casa? 

La respuesta es más contundente de lo que parece: sí, podemos y debemos hacerlo. Aunque el cambio climático es un problema global con causas complejas, las acciones individuales son parte fundamental para reducir su avance. Cada elección diaria influye en la salud del planeta y, cuando millones las adoptan, generan un impacto real y positivo.

Por ejemplo, desconectar aparatos eléctricos cuando no están en uso puede parecer pequeño, pero en conjunto reduce considerablemente el consumo energético y las emisiones asociadas.

Optar por el transporte público, la bicicleta o caminar disminuye la cantidad de gases contaminantes liberados a la atmósfera, mientras que reducir el consumo de carne, al menos una vez por semana, contribuye a frenar la emisión de metano, un gas efecto invernadero potente generado por la ganadería.

Otra medida clave es minimizar el uso de plásticos difíciles de reciclar, ya que su producción y desecho afectan directamente a los ecosistemas.

Cambiar las bombillas tradicionales por focos ahorradores o LED no solo reduce el consumo eléctrico, sino que también alarga la vida útil de la iluminación en casa. Llevar un termo reutilizable evita el consumo excesivo de botellas plásticas, que generan gran cantidad de residuos.

Compostar los desechos orgánicos en casa transforma la basura en un recurso valioso, mejorando la calidad del suelo y disminuyendo la cantidad de residuos enviados a los rellenos sanitarios, donde liberan gases contaminantes. Comprar productos locales es otra práctica efectiva, porque reduce la huella de carbono relacionada con el transporte y favorece la economía regional.

Además, existen herramientas como la calculadora de huella de carbono, accesible en línea, que permiten a cada persona conocer cuánto contribuye a las emisiones globales según su estilo de vida: tipo de vivienda, medios de transporte, hábitos alimenticios y manejo de residuos. Esta conciencia es crucial para hacer cambios concretos y efectivos.

Es fundamental entender que el cambio climático no es un problema distante o ajeno; somos más de 8 mil millones de personas habitando un planeta con recursos finitos.

Cada decisión importa y, sumada a la de millones, puede inclinar la balanza hacia un futuro más sostenible. Por eso, adoptar la filosofía de "piensa global, actúa local" no es un cliché, sino un llamado urgente a transformar nuestros hábitos diarios en acciones de impacto real.

Escoge un test para saber que huellas dejas en el planeta y como disminuirla.
Escoge un test para saber que huellas dejas en el planeta y como disminuirla.
Escoge un test para saber que huellas dejas en el planeta y como disminuirla.
Calcular tu huella de carbono te muestra cuánto contaminas con tus hábitos diarios. Sirve para reflexionar sobre tu impacto ambiental y detectar áreas de mejora. Así, puedes hacer cambios que, sumados a los de otros, ayudan a frenar el cambio climático.

Referencias bibliográficas

Aprean. Figura 1. Gases de efecto invernadero [Internet]. 2021 [citado 24 May 2025]. Disponible en: https://www.aprean.com/gases-efecto-invernadero.

Cárdenas, M., & Orozco, S. (2023). The challenges of climate mitigation in Latin America and the Caribbean: Some proposals for action. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Recuperado de https://www.undp.org/sites/g/files/zskgke326/files/2023-01/PNUDLAC-working-paper-40-climate-EN.pdf

Chávez-García E. Carbón mineral y biocarbón: de la revolución industrial a la captura de carbono. Contactos Rev Educ Cienc Ing [Internet]. 2022 [citado 24 May 2025];(123):15–28. Disponible en: https://contactos.izt.uam.mx/index.php/contactos/article/view/179.

García-González M, Sánchez-Hernández J. Evaluación de las emisiones de gases de efecto invernadero en sistemas de producción ganadera intensiva. Rev Agron Mesoam [Internet]. 2021 [citado 24 May 2025];32(3):857–70. Disponible en: https://www.scielo.sa.cr/pdf/am/v32n3/2215-3608-am-32-03-857.pdf.

López-Hernández I, Ortega-Morales NB, Ortiz-Díaz SA, Flores-Hernández EA, Pérez-García LA, Medrano-Santillana M. Reducción de ácido sulfhídrico mediante recirculación de efluentes en lagunas de estabilización con microalgas. Rev Mex Cienc Agríc [Internet]. 2022 [citado el 24 de mayo de 2025];13(1):29-41. Disponible en: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-09342022000100029.

 Global Footprint Network. Ecological Footprint Calculator [Internet]. [citado el 24 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.footprintcalculator.org/home/e .

OECD. (2025). Climate action in Latin America. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Recuperado de https://www.oecd.org/en/data/insights/data-explainers/2025/02/climate-action-in-latin-america.html

Pronatura Asociación Civil. (2022). Calculadora de huella de carbono. Recuperado de: https://calculadora.pronatura.org.mx/

Serrano E. La política climática global en el escenario de la crisis energética: del Acuerdo de París a la COP27. Foro Int [Internet]. 2023 [citado 24 May 2025];63(1):11–38. Disponible en: https://forointernacional.colmex.mx/index.php/fi/article/view/1126.

Zero Carbon Analytics. (2024). Promises and reality of climate finance flows in Latin America and the Caribbean. Recuperado de https://zerocarbon-analytics.org/archives/economics/promises-and-reality-of-climate-finance-flows-in-latin-america-and-the-caribbean

Nature Communications. (2023). Thinking climate action from Latin America: a perspective from the region. Springer Nature. Recuperado de https://www.nature.com/articles/s44168-023-00081-2

Lo que debes saber sobre la prevención del cáncer de mama

Cuando hablamos de cáncer, lo primero que viene a nuestra mente es un panorama catastrófico, pero es importante resaltar que hay algunos datos importantes que debemos conocer, en este caso me enfocaré  a hablarles acerca del cáncer de mama (CM) el cual es una enfermedad muy común en la población mexicana.

¿Qué es el cáncer de mama? podemos resumirlo como el crecimiento descontrolado de las células del tejido de los senos formando tumores malignos que pueden llegar a moverse a través de la circulación y generar tumores en otras partes del cuerpo lo cual es mejor conocido como metástasis, que en etapas tempranas de la enfermedad y con el tratamiento adecuado este puede no ser mortal, sin embargo, es imprescindible  recalcar que las metástasis si se relacionan con una alta mortalidad. 

Comúnmente se considera que esta enfermedad es exclusiva de las mujeres, y no es sorprendente debido a las altas cifras reportadas: actualmente se estima que 1 de cada 8 mujeres y 1 de cada 1,000 hombres desarrollarán cáncer de mama a lo largo de su vida.

Para ponerlo en contexto, hasta el año 2022 se reportó que el cáncer de mama es el de mayor incidencia a nivel mundial y en México.

Además, es responsable del mayor número de muertes por cáncer en México, y del segundo lugar a nivel mundial, considerando ambos sexos. Estas cifras son preocupantes, y aunque el panorama puede parecer desalentador, encuentro en estos datos la motivación para continuar con mi labor como investigadora y científica en esta área, con el objetivo de aminorar el impacto de esta terrible enfermedad.

Cuando hablo del cáncer de mama con familiares y personas cercanas, siempre me preguntan: ¿cómo es que una persona puede desarrollar esta enfermedad? y ¿qué se puede hacer para evitarla? Mis respuestas siempre se basan en información científica recopilada durante mi formación como investigadora.

Me gusta comenzar aclarando que el cáncer de mama, como muchos otros tipos de cáncer, es una enfermedad compleja. Esto se debe a la interacción de factores genéticos, como mutaciones en ciertos genes. En términos simples, estas mutaciones son como errores en las “instrucciones” que tienen las células para funcionar, y pueden ser heredadas.

Es decir, nuestra abuela o madre pudieron transmitirnos estos errores genéticos, y nosotros podríamos transmitirlos a nuestros hijos. Esto genera un riesgo transmisible asociado al desarrollo de cáncer de mama. Por ejemplo, algunos de los errores más estudiados son los que ocurren en los genes BRCA1 y BRCA2. Por lo tanto, tener un familiar cercano (incluso tíos/as o sobrinos/as) diagnosticado con cáncer de mama u otro tipo de cáncer, puede duplicar nuestro riesgo de desarrollarlo.

Y para añadir más complejidad, estas mutaciones también pueden surgir de forma espontánea, sin ser heredadas. Aunque el factor genético es reconocido como no modificable (es decir, no podemos cambiarlo de manera definitiva, al menos por ahora), afortunadamente, se calcula que solo entre el 10 y el 25 % de los casos de cáncer de mama se deben a mutaciones genéticas. El resto se atribuye a factores ambientales, muchos de los cuales sí son modificables, lo que significa que podemos hacer algo para prevenir, en cierta medida, su desarrollo.

¿Cuáles son estos factores modificables?

A continuación, te describo los principales factores que puedes modificar, junto con algunas recomendaciones prácticas.

Índice de masa corporal (IMC)

El IMC es una medida ampliamente usada para evaluar si el peso es saludable en relación con la altura (puedes calcular el tuyo aquí: https://surl.li/aebrpx). Mantener un IMC dentro del rango normal (18.5–24.9), especialmente durante la juventud (18 a 30 años), tiene un efecto protector frente al cáncer de mama.
Además, se ha demostrado que un IMC mayor a 30 en la vida adulta aumenta significativamente el riesgo.

¿Qué deberías hacer o evitar? Evita el sobrepeso y la obesidad, especialmente después de los 40 años. Controla tu peso con una alimentación saludable y actividad física regular.

Mejoras en la dieta

Incluir alimentos ricos en fibra en la dieta disminuye significativamente el riesgo de CM (más información aquí: https://surl.li/bivgvi).

¿Qué deberías hacer o evitar? Consume más frutas, verduras, legumbres y cereales integrales diariamente. Se recomiendan al menos 25–30 g de fibra al día, aunque un nutriólogo puede orientarte mejor.

También se aconseja seguir una dieta mediterránea: rica en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado, con poco consumo de carne roja o procesada. Limita embutidos, tocino, salchichas y carnes ahumadas.

El consumo de soya (tofu, leche de soya, edamame), especialmente desde edades tempranas, también puede tener un efecto protector.

Mejoras en el estilo de vida

El consumo de alcohol y tabaco, así como el sedentarismo, son factores de riesgo.

¿Qué deberías hacer o evitar? Reduce o elimina el alcohol. Incluso pequeñas cantidades (menos de una copa diaria) pueden aumentar el riesgo.

No fumes y evita lugares con humo. El riesgo se incrementa si el tabaquismo empieza antes del primer embarazo.

Evita estar sentada muchas horas seguidas: levántate, camina o estírate cada 30–60 minutos. Realiza al menos 150 minutos de ejercicio moderado (como caminar rápido o nadar) o 75 minutos de ejercicio intenso (correr, spinning, etc.) cada semana.

Uso de anticonceptivos orales

Su uso prolongado se asocia con un mayor riesgo de CM.

¿Qué deberías hacer o evitar? Consulta con tu ginecólogo sobre los riesgos. El riesgo es mayor cuando se usan por muchos años antes del primer embarazo.

Exposición a luz artificial por la noche

Algunos estudios sugieren que la exposición prolongada a luz artificial durante la noche altera el ciclo circadiano y puede aumentar el riesgo.

¿Qué deberías hacer o evitar? Si trabajas de noche o estás expuesta/o a luces intensas por la noche, trata de reducir la exposición usando luces cálidas y limitando el uso de pantallas antes de dormir.

Terapia hormonal postmenopáusica

Este tratamiento consiste en la administración de estrógenos y progesterona para aliviar los síntomas de la menopausia, pero su uso prolongado puede aumentar el riesgo de CM.

¿Qué deberías hacer o evitar? Consulta con tu médico sobre alternativas. Si usas esta terapia, que sea con la dosis más baja y durante el menor tiempo posible.

Densidad mamaria alta

Esta condición se refiere a un predominio de tejido fibroso y glandular sobre el graso en las mamas, lo cual puede aumentar el riesgo de CM. Se detecta mediante mamografía.

¿Qué deberías hacer o evitar? Aunque no es modificable, es importante conocer si tienes mamas densas. Consulta con tu ginecólogo para realizar los controles necesarios con mayor frecuencia.

Como puedes ver, existen diversas acciones que podemos tomar para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Identificar y modificar factores como el peso, la dieta y los hábitos de vida puede tener un impacto significativo. Además, conocer nuestra historia familiar, la densidad mamaria y asistir a revisiones periódicas son claves para la detección temprana.

¿Quiénes deberían saber cómo prevenir el CM?

¡Absolutamente todos! El cáncer de mama no discrimina género ni edad. Aunque el 95 % de los casos se presenta en mujeres mayores de 40 años, también se han reportado casos en mujeres y hombres desde los 20 años. Esto subraya la importancia de la prevención.

Recuerda: la autoexploración, las consultas médicas regulares y los hábitos saludables pueden desempeñar un papel fundamental en la reducción del riesgo.

Para más información visita: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/breast-cancer/symptoms-causes/syc-20352470

Para finalizar, quiero compartir con ustedes dos imágenes del verdadero enemigo: células cancerosas.

La primera muestra el cultivo celular de MCF-7 (uno de los modelos más estudiados en la investigación del cáncer de mama) tal como se observa en condiciones de laboratorio, y la segunda revela los detalles morfológicos mediante una tinción especial utilizada para visualizar mejor las estructuras celulares. Ambas imágenes fueron tomadas por mí durante mis experimentos, y representan el rostro microscópico de una de las enfermedades más desafiantes de nuestro tiempo.

Reconocer al enemigo nos recuerda por qué la prevención, la información y la detección temprana son nuestras mejores armas.

La voz de las mujeres en la ciencia

En México actualmente estamos viviendo un momento de cambios, comenzando por la actual presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo quien es una mujer que se encuentra altamente preparada ya que cuenta con un Doctorado en Física.

Cabe recalcar que independientemente si eres simpatizante de un partido político o no, que una mujer haya conseguido la presidencia de una nación como México es un cambio y un avance que celebrar en temas sociales y de género.

Me complace ver que año con año se hace más visible el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el cual se celebra el 11 de febrero y este año en conmemoración a su 10.º aniversario, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ( por sus siglas en inglés UNESCO) ha decidido llevar a cabo una iniciativa llamando a la acción: “Cerrando la brecha de género en la ciencia” donde se explorará de manera crítica el rol de la mujer en innovaciones científicas y se va a discutir acerca de la necesidad de tener una representación inclusiva en los medios para desafiar estos estereotipos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (carreras STEM).

Los conferencistas tienen diversos perfiles profesionales y compartirán sus carreras de forma que inspiren y muestren lo más importante del poder de la diversidad STEM y sus variadas perspectivas, incluyendo aquellas mujeres que han enriquecido la innovación científica. La discusión del tema hará énfasis en las oportunidades que se presentan en las carreras antes mencionadas y cómo la ciencia contribuye a construir un mundo más equitativo.

La sede es en el salón 2 de la UNESCO en París, Francia, será un evento híbrido, pero únicamente en idioma francés e inglés. En la misma sede, también se realizará una mesa redonda donde se abordará el tema de la representación de la mujer en la ciencia y diversas carreras STEM a través de medios de comunicación masivos.

Las expertas van a discutir cómo la mejor representación en los medios de comunicación pueden cambiar la percepción de los roles de género y construir confianza pública en la ciencia, mientras se identifican acciones concretas para la adopción de una comunidad científica más inclusiva donde todos son valiosos y valiosas. En la actualidad, la presencia de las mujeres en campos de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) continúa en avance, pero desgraciadamente aún estamos en un panorama difícil para nuestro progreso.

Un ejemplo de esto es que, según la UNESCO, únicamente el 33% de las mujeres estudian carreras STEM a nivel mundial esto sin importar si residen en un país desarrollado o no. La señora Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO en su mensaje en conmemoración del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia del 2024, menciona muy acertadamente que, en un contexto de cambio climático, transición ecológica y aparición de nuevas tecnologías, el mundo necesita más ciencia, y la ciencia también necesita más mujeres.

Un punto que se debe abordar perpetuamente, es reconocer y hacer conciencia que las desigualdades que afectan a la sociedad se presentan en conjunto y no solo hacia las mujeres, es fundamental tener esto como parteaguas para lograr avanzar en el tema. En un panorama desfavorable debemos pensar que: si existen menos mujeres en la ciencia, habrá menos innovaciones científicas, menos descubrimientos en ramas importantes como la medicina y en el desarrollo sustentable que son áreas básicas para nuestro bienestar como humanidad.

Un ejemplo que me llena de orgullo y admiración es el de la Doctora Eva Ramón Gallegos (mexicana, profesora investigadora en el Instituto Politécnico Nacional) quien con su línea de investigación enfocada a la terapia fotodinámica en un estudio piloto logró eliminar no solamente las lesiones premalignas de cáncer cervicouterino en una etapa inicial, sino también eliminar el virus del papiloma humano principal causante de aquél cáncer.

En México solo el 32% de las investigadoras son mujeres. Esto se le atribuye a un fenómeno conocido como “techo de cristal” que consiste en un conjunto de normas no escritas de las organizaciones que dificulta a las mujeres tener acceso a puestos de alta dirección.

Las mujeres en carreras STEM

Es importante reforzar la cultura científica en la sociedad, haciendo hincapié en promover la formación de las niñas y las mujeres en carreras STEM y que ellas encuentren referentes mujeres donde puedan verse inspiradas y reflejadas a llegar a desarrollarse en este tipo de áreas dominadas aún por los hombres.

Por otro lado, una problemática que persiste en la actualidad es que las mujeres ocupan una pequeña minoría en altos cargos y puestos de liderazgo. La presencia de las mujeres en áreas que han sido dominadas por hombres ha existido desde el inicio de la humanidad, escritoras, activistas, mujeres en la política, curanderas, etcétera. Claramente también sabemos que, bajo esta necesidad de superar los retos de abrirnos espacio en la sociedad ha sido un proceso muy complicado y peligroso, principalmente por la desigualdad y la violencia.

Lo anteriormente mencionado mantuvo nuestras participaciones en las sombras, podemos detectarlo fácilmente con las siguientes situaciones: “autor desconocido, anónimo, un seudónimo masculino o darle el mérito completamente a un hombre para que la obra no quedara olvidada y desapareciera”. Como ya lo abordamos anteriormente, a lo largo de la historia de la humanidad hemos enfrentado una serie de retos, pero también hemos encontrado la forma de luchar y superar estas barreras para seguir avanzando.

Me atrevo a decir que mujeres con talento hay en todas partes, pero las oportunidades que ellas necesitan para desarrollarse y formarse profesionalmente desgraciadamente no están a la par. Entonces es una tarea muy importante ejecutar aquellas acciones que ayuden a ampliar este acceso y a conseguir una formación profesional fuera y dentro de las carreras STEM, pero a su vez crear espacios de intercambio de conocimientos, experiencias y desarrollo.

De igual forma otro punto que necesita fortalecerse es el del empoderamiento, se nos ha llenado con propaganda donde se menciona esta palabra, pero el concepto pocas veces es bien entendido ni aplicado; según la Real Academia de la lengua Española viene del calco del verbo inglés empower, que se emplea en textos de sociología política con el sentido de 'conceder poder [a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente] para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida'. Puede usarse también como pronominal: «Se trata pues de empoderarnos, de utilizar los bienes y derechos conseguidos, necesarios para el desarrollo de los intereses propios» (Alborch Malas [Esp. 2002]).

El sustantivo correspondiente es empoderamiento (del ingl. empowerment): «El empoderamiento de los pobres es la palabra clave» (Granma [Cuba] 11.96). El verbo empoderar ya existía en español como variante desusada de apoderar. Su resucitación con este nuevo sentido tiene la ventaja, sobre apoderar, de usarse hoy únicamente con este significado específico.

En resumen, yo tomaría como un buen concepto de la palabra el implicar nuestra participación plena en todos los sectores y a todos los niveles de la sociedad, lo cual sabemos que aún no se cumple por completo y más allá del conocimiento del concepto lo importante de lo anterior es llevarlo a la práctica. Regresando al empoderamiento en el ámbito profesional femenino no ha sido suficiente darnos herramientas para formarnos, hay que dar espacios de desarrollo y crecimiento, de nada sirve tener una alta preparación y especialidad si no tendrás el acceso a postularte y a ocupar un puesto para el que estas calificada, en conclusión, de este punto además del empoderamiento hay que generar un cambio social.

Perspectivas a futuro para las mujeres en la ciencia: equidad de género

Un eje importante es la promoción del tópico; tener equidad en los lugares de trabajo. Existen algunas estrategias de networking que crean espacios de liderazgo y desarrollo de las habilidades aplicadas y blandas, a su vez también el cómo aplicarlas en las áreas de trabajo donde se desarrollarán estas mujeres. Entonces podemos reconocer que ciertas estrategias y acciones tienen un impacto positivo para lograr los objetivos de la equidad y perspectiva de género. Sin embargo, sabemos que, no tenemos un camino 100% señalado, pero tenemos pequeños pasos que nos acercan a la meta y podemos reconocer que no se trata únicamente de tener más mujeres en los espacios, mesas directivas o puestos de liderazgo, sino también de examinar cuidadosamente las acciones que nos apoyan a llevar adecuadamente el avance de las mujeres.

Otra de parte del plan de acción en el que debemos trabajar es crear espacios participativos para la mujer, yo como presidenta de Mujeres en La Ciencia de La Laguna A.C. les comparto que dentro de nuestros objetivos está enfocarnos a atender las necesidades sociales y ambientales tomando en cuenta el desarrollo sustentable y la conservación del medio ambiente desde una perspectiva de género.

Estamos comprometidas con nuestras metas y por medio de nuestras actividades queremos aportar al crecimiento y desarrollo de la mujer en la región, dar visibilidad y apoyo, así como también a potencializar el papel de la mujer en el aprovechamiento y la conservación de los recursos naturales, estamos trabajando en crear una red de contactos y alianzas con diferentes sectores, por medio del dialogo para así lograr una eficaz colaboración.

Finalmente nos interesa muchísimo impulsar y empoderar a las mujeres que se desenvuelvan dentro del ámbito académico-científico y que tengan un perfil adecuado para aportar y resolver problemáticas actuales, es indispensable ponernos en lugares donde se puedan generar propuestas que den soluciones reales trabajando en sinergia con Instituciones como universidades, centros de investigaciones, gobierno municipal, estatal y federal, etcétera; y así crear vinculación de proyectos, redes de trabajo y lograr acércanos a la meta que es vivir en una sociedad más justa y diversa.

La contaminación del agua: más que sólo la industria

Este es un artículo de divulgación de Corazón G. Morales Amaya y S. Alejandro Lozano Morales del Centro de Investigación en Química Aplicada

Cuando hablamos de contaminación del agua, lo primero que nos viene a la mente son enormes fábricas vertiendo residuos tóxicos en ríos y mares. Si bien las industrias son responsables de gran parte del problema, existe un enemigo silencioso del que nadie habla lo suficiente: nuestras acciones cotidianas.

Aunque la industria es un gran contribuyente, el impacto de nuestras decisiones diarias no puede ser ignorado. Imagina que una sola gota de aceite que tiras al fregadero puede cubrir el agua de una piscina olímpica (casi 4 millones de litros), privando de oxígeno a los seres vivos que habitan en ella. Ahora multiplica eso por millones de hogares en todo el mundo. Cada pequeño residuo que llega a nuestros desagües suma a un problema global.

A veces, el problema no es lo que podemos ver, sino lo que no vemos. Por ejemplo, productos que usamos diariamente, como detergentes, cosméticos y medicamentos, contienen químicos que no pueden ser filtrados completamente por las plantas de tratamiento de agua residual. Esto significa que terminan en nuestros ríos y océanos, acumulándose y afectando ecosistemas completos.

¿Sabías que restos de hormonas y medicamentos encontrados en el agua están alterando la biología de algunas especies acuáticas, como los peces? Cada año, generamos suficiente agua contaminada como para llenar 120,000 piscinas olímpicas (cerca de 500,000 millones de litros). A la par, el 80% de las aguas residuales del mundo se vierten sin tratar, afectando no solo a los ecosistemas, sino también a comunidades humanas que dependen de esas fuentes de agua para beber y cultivar alimentos.

Más de 2,000 millones de personas en el mundo carecen de acceso a agua potable, lo que pone en riesgo su salud y bienestar. Usamos más de 300 millones de toneladas de plástico al año, gran parte del cual termina en el agua, afectando su calidad y, por ende, a la flora y fauna.

Imagina el océano como un cuerpo humano. Si tiras basura al mar, es como si estuvieras contaminando su piel. Pero cada detergente o químico que se infiltra es como un veneno que va directo a su torrente sanguíneo. Los efectos son devastadores: cambios en los ecosistemas, extinción de especies y, en última instancia, daño a nuestra salud.

Ahora bien, ¿quién tiene más responsabilidad? ¿Las fábricas que producen estos productos o nosotros, los consumidores que los usamos sin pensar en las consecuencias? La respuesta no es simple, pero sí es clara: ambos tenemos un papel que desempeñar.

Cuidar el agua es tarea de todos

La buena noticia es que todos podemos ser parte de la solución. Aquí te compartimos algunas acciones sencillas pero efectivas que puedes implementar desde hoy:

La calidad del agua es un reflejo de nuestras acciones. Cada gota limpia es un paso hacia un futuro más saludable; cada residuo es un recordatorio de que todavía hay mucho por hacer. La próxima vez que bebas un vaso de agua, pregúntate: ¿qué estoy haciendo hoy para proteger esta fuente de vida?

El cambio no es fácil, pero comienza con un simple paso. Y ese paso está en tus manos.

Corazón G. Morales Amaya – S. Alejandro Lozano Morales

Centro de Investigación en Química Aplicada

La investigación participativa como motor de sostenibilidad en las zonas áridas de México

Las zonas áridas representan uno de los ecosistemas más desafiantes de México, con una compleja interacción entre factores sociales, económicos y ambientales. Para enfrentarlos, la Red Internacional para la Sostenibilidad de Zonas Áridas (RISZA) ha implementado un enfoque innovador: los Observatorios Participativos Socioecológicos (OPSEs).

Este modelo se basa en la investigación participativa, una estrategia que involucra activamente a las comunidades locales en todas las etapas del proceso de generación de conocimiento. En lugar de que la ciencia se produzca de manera aislada, este enfoque busca combinar el conocimiento científico con el saber local, logrando resultados más prácticos, sostenibles y culturalmente pertinentes.

¿Qué es la investigación participativa?

La investigación participativa es un enfoque colaborativo que reconoce a las comunidades como socios activos, no solo como objetos de estudio. Las personas que habitan las regiones áridas contribuyen con su conocimiento sobre el manejo de recursos, prácticas tradicionales y necesidades locales, mientras que los científicos aportan herramientas y metodologías avanzadas.

Este intercambio fomenta la cogeneración de conocimiento, es decir, la creación conjunta de soluciones adaptadas al contexto local. Este modelo no solo mejora la pertinencia de las investigaciones, sino que también empodera a las comunidades al integrarlas en la toma de decisiones sobre su propio territorio.

Investigación en acción

La Red Internacional para la Sostenibilidad de Zonas Áridas estableció siete Observatorios Participativos Socioecológicos en zonas áridas representativas de México, cada uno con enfoques y actividades específicas:

Beneficios de la investigación participativa

Los impactos positivos de este enfoque son visibles tanto a nivel local como nacional:

  1. Soluciones prácticas y adaptadas: Las comunidades no solo implementan las propuestas, sino que las enriquecen con su conocimiento. Por ejemplo, en el OPSE Mapimí, se propuso una redefinición de los límites de la Reserva de la Biosfera Mapimí con base en entrevistas y talleres con habitantes locales, logrando una delimitación más representativa del territorio real.
  2. Mejora de recursos básicos: En colaboración con la Fundación Gonzalo Río Arronte, se implementaron ecotecnologías para mejorar la calidad del agua en la ganadería y uso doméstico, así como baños ecológicos en comunidades sin servicios sanitarios.
  3. Monitoreo ambiental compartido: Se instaló una red de estaciones meteorológicas y pozos de monitoreo, cuyos datos son registrados en el Repositorio Participativo del Desierto (https://repositorio.risza.mx/). Los habitantes locales utilizan tablets para capturar datos, integrando tecnología y saberes tradicionales.
  4. Capacitación y empoderamiento: Talleres sobre el uso de cámaras trampa y monitoreo de fauna, como el impartido en el OPSE Mapimí, han involucrado directamente a las comunidades en la conservación de especies clave como el venado, puma y aves locales.

El impacto social y ambiental

El proyecto no solo se limita a la producción de conocimiento; también fomenta la cohesión social, el respeto por los recursos naturales y la generación de oportunidades económicas. Las comunidades han fortalecido su capacidad para manejar recursos, adaptarse al cambio climático y conservar su entorno, mientras que los investigadores obtienen una perspectiva integral para abordar problemáticas complejas.

Un ejemplo destacado es la Feria de Saberes realizada en noviembre de 2024 en el OPSE Mapimí. Durante dos jornadas, comunidades de aprendizaje y científicos compartieron experiencias, analizaron metas futuras y validaron el impacto del proyecto en la región.

Modelo para replicar

La investigación participativa, como la realizada en los OPSEs, demuestra que la sostenibilidad en las zonas áridas de México no es solo un desafío ambiental, sino una oportunidad para integrar ciencia, tecnología y comunidades en beneficio mutuo.

Para más información o para unirse a esta iniciativa, visita https://risza.mx o contacta a:

El número y nombre del proyecto es:  319059: Observatorios Participativos Socio-Ecológicos de zonas áridas. Etapa II: Co- definición y cogeneración del conocimiento para la protección de la diversidad cultural y biótica y el desarrollo sostenible

Comité técnico del proyecto:

Elisabeth Huber-Sannwald (IPICYT)
Natalia Martínez Tagüeña (CICSER)
Simone Lucatello (INSTITUTO MORA)
Claudia Leyva (UABC ENSENADA)
GEORGES SEINGIER (UABC ENSENADA)
Luis Carlos Bravo Peña (UACJ CUAUHTÉMOC)
Salvador Narváez (PRONATURA NORESTE. A.C.)
Víctor Manuel Reyes Gómez (INECOL, A.C. CHIHUAHUA)