¿Pudo evitarse la tragedia de El Vergel?

La madrugada del jueves 16 de mayo el agua destinada al riego agrícola desbordó uno de los canales que corre por el ejido El Vergel, de Gómez Palacio; el saldo fue de noventa damnificados y daños en más de veinte casas; la causa de la inundación: un tapón de basura.

Sin duda que pudo evitarse la tragedia. Porque se trató de acumulación de basura que formó una compuerta impidiendo el paso del agua destinada al riego agrícola. Basura que se amontonó en un periodo de 45 días.

Pero no se ha reconocido la responsabilidad ciudadana sobre el desecho de basura en los canales de riego y hasta ahora sólo se señala a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) como la responsable de no haber limpiado la basura de otros.

Y sí, hay razón en cuanto a la responsabilidad de la institución federal, la cual en las recientes administraciones ha sido más hermética y ajena a la población local. Sin embargo, hay que destacar la actitud del ciudadano que ha normalizado vivir entre sus desechos.

Lo que sorprende es que en un plazo de 45 días se acumuló tal cantidad de basura, suficiente para detener el flujo del agua: el 15 de marzo de este año se abrieron las compuertas de las presas para comenzar con el ciclo agrícola de primavera; el flujo corrió por los canales durante 25 días hasta el 30 de marzo arrastrando a su paso la basura ya existente. Pasaron 45 días para volver a abrir las compuertas, ya que el siguiente riego empezó el 15 de mayo, y en ese periodo tiramos más desperdicios a los canales de riego.

Según la Conagua retiraron del sitio obstruido 20 toneladas de residuos, compuestos por llantas, muebles y todo tipo de plásticos.

El jueves por la madrugada ocurrió la tragedia: el agua desbordó al canal de riego inundando una zona que calculan en diez mil metros cuadrados, cuatro casas se derrumbaron y por lo menos noventa personas resultaron afectadas porque sus hogares quedaron inhabitados.

"Estoy muy molesta porque se supone, como todos los años lo hemos visto, el encargado del Módulo y Conagua tienen la obligación de limpiar los canales antes de que abran las compuertas ¿En dónde están o dónde se queda el señor que acaba de llegar? Eso es lo que a mí me hace pensarPero qué irresponsabilidad de verdad, que poca vergüenza, que.... No sé ni qué decir. Estoy muy enojada porque esa pobre gente estaba dormida en sus casas, era la media noche", regañó la alcaldesa de Gómez Palacio Leticia Herrera Ale a los funcionarios federales de acuerdo a la nota publicada por Diana González en El Siglo de Torreón.

Ya antes Herrera Ale había regañado a los gomezpalatinos. En julio del año pasado anunció que se sancionaría a las personas que tiraran basura y escombro en las calles. Después, en diciembre, advirtió que “no hay de otra más que la sanción”. Entonces tenían detectados los puntos con más problemas por acumulación de basura, sin embargo, las advertencias no dieron resultados.

Y es que en Gómez Palacio la cultura del manejo responsable de los residuos, está ausente en lo general. Para deshacerse de la basura no se cuenta con un relleno sanitario, sino con un tiradero a cielo abierto donde frecuentemente ocurren incendios.

A su derredor está dispersa la basura, sobre todo plásticos, como se observa en la foto que acompaña este texto, tomada en los límites del basurero. 

En México según encuestas del gobierno federal, cada persona genera un kilo de basura sólida al día, cantidad que rebasa el promedio global, de acuerdo a las estimaciones del Banco Mundial.

Esta fuente internacional reveló que habitantes de África y Asia desperdician menos de medio kilo de residuos sólidos al día; en cambio estadunidenses y australianos desechan más de un kilo y medio. Los mexicanos andamos entre kilo y kilo y medio de basura tirada al día ¿y los laguneros?

Las estimaciones indican que, en Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, se generan mil 025 toneladas de basura al día.

Datos recabados de las direcciones municipales de Servicios Públicos de cada municipio en mención, arrojan que cada habitante de Gómez Palacio genera un promedio de 900 gramos de basura por día; en Torreón cada ciudadano tira 800 gramos y en Lerdo 600, de acuerdo a la investigación de Jorge Maldonado Varela publicada en Milenio Diario el 26 de marzo de este año.

En el país se calcula una generación de 102 mil toneladas de basura diarias de las que solo el 83 por ciento se recolecta, el resto se dispersa por las ciudades y el campo. Del volumen que se logra recolectar solo el diez por ciento se recicla, lo demás se confina sin aprovecharse para el reciclaje. 

La empresa Green Expo supone que el mercado del reciclaje tiene un potencial de 3 mil millones de dólares, pero solo pocas personas lo aprovechan.

El desbordamiento del canal de riego en el ejido El Vergel de Gómez Palacio, muestra el desdén por el manejo de residuos y el desconocimiento para aprovechar una oportunidad de negocio, en cambio preferimos vivir entre nuestra basura.

El acuífero de La Laguna, de los más estudiados

El acuífero principal de la Comarca Lagunera es el más estudiado de los que administra la Comisión Nacional del Agua (Conagua) debido, indudablemente, a la devastación sin freno ejercida sobre éste: en siete décadas el consumo de los diversos sectores económicos está agotando el reservorio que por decenas de millones de años se formó en el subsuelo de la zona conurbada.

    Uno de estos análisis demuestra el incremento del arsénico en la zona habitada, la fragmentación del acuífero que imposibilita el flujo de agua fresca, la mayor profundidad a la que se está extrayendo el recurso y, además, el tiempo de vida que le queda a nuestra fuente de agua potable.

    Anteriormente no se tenía información sobre el periodo en que tardaría en colapsarse. Se mencionaban cifras sobre el abatimiento anual, entre dos y tres metros, pero no se conocía el fondo. Ahora sí: La expectativa de vida útil del 66 por ciento de pozos de extracción cavados en la zona conurbada ronda entre los dos y cincuenta años. Los de mayor alcance podrían abastecer a las personas por 150 años, representan el 34 por ciento del total de fuentes destinadas al consumo humano.

    Y aunque existen posibilidades en áreas minúsculas del acuífero de encontrar agua a una profundidad de 437 metros, aquélla no es potable, concentra altos volúmenes de arsénico.

    Se continúa extrayendo más de lo que ingresa al acuífero, mil cien millones de metros cúbicos anuales contra 550 millones de metros cúbicos de recarga; este dato es una estimación debido a que resulta imposible supervisar los medidores volumétricos frente a la resistencia de quienes ostentan una concesión. No hay ley, indican al interior de la Conagua, que les respalde para obligar a los concesionarios de pozos a transparentar la información, ni tampoco para impedirles que incrementen las tierras de cultivo.

    Las medidas de remediación propuestas no han cuajado, y se esgrimen argumentos relacionados con el monto a invertir en tecnología de riego.

    Se calculan 15 mil millones de pesos de inversión para tecnificar el cien por ciento del campo agrícola lagunero –alrededor de 80 mil hectáreas- y con ello aprovechar al máximo el agua rodada para limitar la extracción del subsuelo, pero no se sabe de dónde se obtendría ese dinero. Se estima que tan solo el diez por ciento de la superficie agrícola se riega con algún tipo de tecnología.

    Al interior de la Comisión Nacional del Agua, los expertos afirman que la tecnificación es la alternativa más realista para equilibrar el acuífero.

En cuanto a las posibilidades de recarga, entre 1991 y 1992 se liberó un volumen de dos mil 700 millones de metros cúbicos, un poco menos de la capacidad total de la presa Lázaro Cárdenas, la más grande; el agua corrió por el lecho, transitó por dos de las vegas del Nazas -La Víbora y El Caracol- y elevó hasta diez metros el nivel de algunos pozos. Esa recarga duró dos años.

    “No existe un volumen de tres mil metros cúbicos para destinarlo cada año a la recuperación del acuífero”, coinciden funcionarios de Conagua, ya que el volumen total está concesionado para su uso agrícola y ahora con el proyecto de Agua Saludable, para el consumo humano, no así para la naturaleza. 

    Hay más conductas que desalientan el esfuerzo por equilibrar la reserva de agua potable: El número de concesiones de pozos profundos creció un 12 por ciento en diez años, pasando de 2,350 a 2,678. La concentración de estas fuentes continúa en pocas manos: empresas como Chilchota acumula 36 norias que se suman a las 14 concesionadas a la familia Herrera Ale, propietaria de esta empresa; la familia Tricio Haro, a la cual pertenece Eduardo, el presidente del Consejo de Administración de Lala, aglutina 54 aprovechamientos; y otras familias pertenecientes a las firmas lecheras imperantes (Lala y Bell) como López Negrete, Díaz de León y Berlanga, Padilla Gómez, suman más de 110 norias (Registro Público de Derechos de Agua de la Conagua).

    “Necesitamos reformar las leyes” piden al interior de la Conagua, para frenar el crecimiento de la frontera agrícola, cobrar por el agua –ya que de acuerdo a la ley vigente es gratuita para quien produce alimentos- y para tecnificar el campo.

En los cincuentas se promovió la extracción de agua del subsuelo. No ha cambiado el comportamiento, ya que el 84 por ciento del volumen total sigue destinándose a la agricultura, la que genera el diez por ciento del Producto Interno Bruto regional.

Vida útil del venero

Existe un estudio realizado por la empresa Ingeniería y Gestión Hídrica, se pagó con recursos federales. Se interpretaron 229 sondeos eléctricos y electromagnéticos verticales, es un método geofísico que permite delinear el perfil de los estratos; asimismo se aprovecharon 149 cortes litográficos y 80 cortes se utilizaron para determinar la profundidad del basamento hidrogeológico. Se consideraron registros desde 1990 al 2012.

    Se trata de metodologías indirectas, más baratas, que ayudan para la toma de decisiones y para saber qué está ocurriendo en el subsuelo.

    El recorrido que hacía el Nazas hasta 1887, antes de que se instalara la infraestructura hídrica en la región, aprovechaba la vega de La Víbora, avanzaba hacia el norte para desembocar en la laguna de Tlahualilo. Posteriormente, en 1908, al cavarse canales y levantarse bordos el cauce se modificó corriendo por la vega El Caracol, que surcaba del poniente al suroriente hasta sumarse a los afluentes del Aguanaval; ese tránsito permitía la recarga de los veneros que se aprovechan para dar de beber.

    Lo que impresiona es que, lo que la naturaleza tardó en formar por millones de años, el hombre lo devastó en 70 años.

    Durante el tiempo en que el río arrastró materiales, acumuló un relleno que en su parte más profunda alcanza 570 metros, se trata de material suelto, parcialmente consolidado, y se ubica en La Concha, hacia el norte de Torreón. El basamento hidrogeológico del acuífero es roca del periodo Jurásico de hace 200 millones de años.

    Una de las láminas del estudio muestra el perfil hidrogeológico de un área de 40 mil metros de longitud que corre desde Gómez Palacio hacia el noreste hasta Francisco I. Madero. Se aprecian los diversos abatimientos a lo largo de este corte. Por ejemplo en la zona de Gómez Palacio el espejo de agua se halla a 105 metros de profundidad y , por el dibujo, quedarían menos de cien metros con agua. En una gráfica posterior que indica el espesor saturado, es decir, suelo con humedad del que podría obtenerse agua, se señala que la zona de Gómez Palacio aparentemente no tiene agua a mayor profundidad.

    Además en Torreón se ha consumido un espesor de 175 metros, en La Concha el abatimiento es de 353 metros y en Francisco I. Madero de 215.

    En un siguiente perfil hidrogeológico del acuífero principal se recorren 52 mil metros de longitud desde Torreón, pasando por La Concha, La Partida, Matamoros e Hidalgo. Se distingue la parte más profunda, en La Concha. Aquí la cuenca del acuífero se estima en 430 metros. Se suman alrededor de 437 metros de espesor saturado –donde cabe la posibilidad de obtener agua-; sí hay agua, el problema son las concentraciones de arsénico: es la zona más contaminada, los registros van desde 0.026 miligramos por litro, hasta más de un miligramo.

    En 1975 el agua se encontraba a profundidades de entre 40 y setenta metros. Diez años después al norte de Francisco I. Madero se sacaba a 140 metros; al sur de Torreón estaba a 120 metros. Para 1995, después de la gran avenida del Nazas, los niveles rondaron entre los 80 metros al norte de Gómez Palacio y zona conurbada, y 140 metros de profundad al sur de Matamoros.

    El descenso del espejo de agua fue más evidente en el 2002, cuando había que llegar a profundidades de 190 metros para extraer agua, en el 2008 aumentó a doscientos; en el 2012 hubo una leve recuperación y las profundidades en la zona conurbada fueron de entre 160 y 180 metros.

    Los agotamientos son variados, algunos extremos, como los registrados en la zona de Lerdo y Gómez Palacio donde el abatimiento medio anual del 2002 al 2012 fue de 6 a 6.7 metros, al igual que en La Concha y al oriente de Torreón. Y aunque el abatimiento promedio de 1975 al 2012 en toda la región es de 1.32 metros anuales, en la última década se aceleró.

    Por otra parte los espesores saturados indican la viabilidad de hallar agua. Bajo Torreón, por ejemplo, hay un paquete de sedimento de entre 150 y 200 metros con posibilidades de obtener el recursos, pero son solo posibilidades.

    De acuerdo a la estadística de la Conagua son 180 los pozos destinados al consumo urbano que están en operación y sus expectativas de vida van desde los dos hasta los 150 años, como se señaló líneas arriba.

La amenaza del arsénico

    Una más de las preocupaciones es la mancha de arsénico. En 1991 la zona conurbada contaba con agua de buena calidad, ya se tenían problemas en La Concha y al norte de la región, pero había una frontera extensa con agua potable. En 1999 se empieza a fraccionar el acuífero y las zonas con agua potable se reducen, para el 2010 son apenas lunares en el agobiante espectro del arsénico. Una charca en Torreón y Gómez Palacio, y otra más en El Pilar, al noreste, es el agua que queda dentro de la norma de salud para el consumo humano.

    En el 2012 se realizaron 165 análisis de arsénico en igual número de pozos y el espectro muestra a poco más de cuarenta que se hallan en la frontera del agua con bajos contenidos del metaloide. El resto está en terrenos de altas concentraciones.

  Un problema más tiene que ver con la forma de cavar los pozos: se utiliza bentonita para extraer la tierra, es un mineral arcilloso que, si no tiene la viscosidad adecuada, contamina con arsénico y también bloquea el flujo del agua.

    El acuífero principal de la Comarca Lagunera seguirá siendo el más estudiado, pero esto no ha sido suficiente para detener su desequilibrio.

mapa

Plástico en la Comarca Lagunera: el enemigo latente de la Madre Tierra que debemos enfrentar

Al observar el tiradero de basura al norte de Gómez Palacio, se evidencia el débil esfuerzo que se hace de forma coordinada para reducir el impacto ambiental que generan las acciones humanas, entre ellas la quema de basura.

Predomina, en el tiradero a cielo abierto, el plástico en la Comarca Lagunera, uno de los elementos que contamina severamente los mares, el suelo y el aire. Es sabido que los plásticos no se degradan o tardan décadas incluso siglos para hacerlo, y en algunos casos solo se pulverizan formando micropartículas que se alojan en el interior de los organismos animales y humanos; los comemos y los respiramos. Estos microplásticos pueden llegar a introducirse en el torrente sanguíneo propiciando severas enfermedades.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud en México mueren cada año más de nueve mil personas a causa de la contaminación del aire, las principales fuentes contaminantes son los escapes de los automóviles, también la quema de basura, como las llantas, algo que ocurre comúnmente en la Comarca Lagunera.

En los límites de Gómez Palacio y Torreón periódicamente se realiza una colosal quema de basura de diversos tipos, lo mismo ocurre en el ejido Las Huertas de Gómez Palacio, y, en ocasiones, en el tiradero a cielo abierto también se generan incendios que propician una densa nube negra que se respira en la Comarca Lagunera.

Este 22 de abril, como cada año, se conmemora el Día Internacional de la Madre Tierra, una propuesta que pretende sensibilizar sobre el impacto adverso de las acciones humanas contra el equilibrio natural. En este 2024 se enfocará el esfuerzo en la disminución del uso del plástico, algo indispensable para hacer que la quema de basura nunca más vuelva a ocurrir.

plásticos en gómez palacio

Ante el plástico en la Comarca Lagunera, la Madre Tierra es nuestra principal aliada

El tema del Día de la Tierra de este 2024 es: “El planeta contra los plásticos” y se pretende que se lleven a cabo acciones para reducir en un 60 por ciento la producción de plásticos para el año 2040, debido a que, de acuerdo al Informe sobre Riesgos Globales de 2024 del Foro Económico Mundial, “los riesgos ambientales representan la mitad de los diez principales riesgos en la próxima década”.

Respecto a los antecedentes de esta conmemoración dedicada a la Tierra, el organismo internacional indica que: “A medida que se acercaba el milenio, el movimiento del Día de la Tierra dirigió su atención a la creciente realidad de la inminente crisis climática con un mensaje claro para los líderes mundiales y las empresas: es necesario actuar urgentemente para hacer frente al calentamiento global.

“El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) afirma que, si no se adoptan medidas inmediatas para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, el mundo va camino de alcanzar en 2100 temperaturas 3.2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. Este nivel de calentamiento sería catastrófico para el planeta y toda la vida que lo habita, incluidos los seres humanos”. Y para confirmar lo escrito, se recuerda que el año 2023 fue el más caluroso jamás registrado.

Y para atenuar el daño ambiental, se insiste en que la única respuesta es voltear a observar a la naturaleza, no hay más. Hay que abrirle la puerta en las ciudades a la naturaleza, porque está más que comprobado que solo permitiendo la forestación pueden reducirse las altas temperaturas y también generarse más oxígeno y capturar el bióxido de carbono, un gas de efecto invernadero.

Solo para tener una dimensión del impacto de los plásticos, se señalan los años que tardan en descomponerse: una botella usada para vender agua tarda más de 500 años; los cubiertos desechables, más de cuatro siglos; el plástico de un encendedor se descompone en un siglo, y un vaso de plástico puede tardar 75 años, lo mismo que las bolsas de un solo uso... mientras esta degradación ocurre, la contaminación avanza.

quema de basura y plástico en la comarca lagunera

Bolsas de plástico en la Comarca Lagunera

Pero está claro que los esfuerzos no son conjuntos porque mientras en Coahuila el congreso local aprobó en diciembre de 2018 la eliminación paulatina del uso de bolsas de plástico dentro de la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección del Ambiental, en Durango no ocurre lo mismo, de tal manera que una compra del mandado en Gómez Palacio genera el uso de las bolsas de plástico que vuelan hacia Coahuila durante una tolvanera.

En México al menos 29 de los 32 estados restringen el uso de plásticos desechables, pero no ha sido suficiente, las imágenes del tiradero a cielo abierto de Gómez Palacio, así lo evidencian.

¿Qué hacer individualmente para contribuir a este movimiento global para reducir el uso de plásticos? Tener bolsas del mandado no desechables, reutilizar al máximo las que ya se tienen y depositarlas en un contenedor adecuado y, si se compra el mandado en Durango, pedirles a los empacadores que usen el menor número posible de bolsas...

Todos somos migrantes: la tragedia en Nazareno, Durango, que deberíamos ver

La tragedia a cada momento se anunciaba hasta que ocurrió: el jueves 18 de abril de 2024 alrededor de las 6 de tarde 2 pequeñas de 2 y 4 años de edad, así como un joven de 18, cayeron desde lo alto de un vagón de ferrocarril y murieron. El accidente pasó en el territorio de Nazareno, que pertenece a Lerdo, Durango, cerca de nosotros.

Una de las fotografías difundida es impactante: la madre, una joven de 20 años de edad, venezolana, está rodeada por paramédicos, es evidente que intentan calmarla; ella voltea a mirar un pequeño bulto cubierto con una sábana blanca. Debe ser una de sus hijas pequeñas.

Hay dos versiones de la tragedia, en una se indica que el tren se detuvo, lo que aprovecharon los migrantes para levantarse en la cima del vagón, enseguida, cuando la locomotora emprendió la marcha, perdieron el equilibrio y cayeron. La otra versión narra que cayeron del tren en movimiento cuando intentaban abordarlo. Como quiera que haya sido es una tragedia que refleja la crisis migratoria que se padece.

Lo más frustrante, creo, es la normalización de estas desdichas ocurridas a los migrantes en nuestro país y el racismo que se evidencia entre algunos laguneros.

No juzguemos, apoyemos

El clima de inseguridad, de adversidad económica y de inestabilidad política en diversos países del mundo está provocando la migración de las personas hacia los Estados Unidos. En ese camino en busca de la tranquilidad los migrantes tienen que librar uno de los peores obstáculos: cruzar México. Ya no es la selva panameña del Darién, sino el territorio mexicano donde ocurren las peores desgracias a los migrantes: secuestros, extorsión, robo, desaparición y muerte.

¿Qué estarán padeciendo los migrantes en su hogar, que toman la determinación de huir con sus hijos, con sus pequeñas, sabiendo que la muerte viaja con ellos? Existe la certeza de que morirán si no se mueven. La posibilidad del deceso se reduce si se toma la decisión de caminar.

Y ese ha sido, desde siempre, el motivo de las migraciones, la búsqueda de la sobrevivencia. Los nómadas de antes lo hacían, los nómadas de ahora lo hacen.

Antes de que Saúl Rodríguez, editor de la revista Siglo Nuevo, me pidiera abordar el tema de los niños migrantes, observé en varias ocasiones a grupos de adultos trepados en el tren, bajo sábanas o cobijas que extendían para protegerse del sol. No imaginaba que entre ellos también viajaban sus hijos.

Fue en el Centro de Día para Migrantes Jesús Torres Fraire, en Torreón, cuando vi a las niñas jugando; una de sus madres me contó que, a bordo de las tolvas, se metían entre el techo y una rejilla que sobresale 35 centímetros y se amarraban de pies y manos para no caer cuando el sueño los vencía. Y a sus hijos los acostaban entre ellos, sobre el duro acero que se convierte en un comal bajo el sol.

Una de las madres a quien entrevisté fue testigo la noche anterior de otro accidente en Gómez Palacio: se quedaron dormidos cerca de las vías, el cansancio era profundo, tanto que les impidió percatarse del avance de la locomotora, uno de los jóvenes fue golpeado por el tren.

Encuentro en Torreón

Al día siguiente de aquella visita me encontré caminando por el centro de Torreón a una familia completa de migrantes con sus dos bebés cargados; preguntaba la madre por una dirección donde sabía que podían dormir. Les ofrecí llevarlos al Centro de Día que está en la colonia Las Julietas, sólo que allá no podrían quedarse, sólo asearse, comer y descansar para seguir su viaje. Rechazaron la oferta pues estaban seguros de que este otro lugar a donde irían podían pasar la noche sin ser molestados por los agentes de migración.

Platiqué con la madre que cargaba a su hija de aproximadamente 2 años de edad, la bebé iba sin blusa para que se refrescara porque ese día la temperatura fue alta. Unos metros detrás de ellas estaba quien supongo era el padre, cargando a su otra hija, de alrededor de cuatro años de edad… se les veía agotados, sus ropas estaban manchadas de grasa y olían a metal, como si hubieran salido de un taller mecánico. Les acompañaban otros dos jóvenes.

-Venimos de Venezuela, estamos sin papeles, somos indocumentados –me dijo la joven madre.

-Lo sé, por eso les ofrezco llevarlos al centro para que descansen.

-Lo que buscamos es dónde poder dormir –reiteró.

Pensé que al trasladarlos por la ciudad podría cometer una irregularidad, lo consulté con María Concepción Martínez Rodríguez, coordinadora del Centro de Día, quien me indicó que leyera el artículo 159 de la Ley de Migración, el cual, al final indica: “No se impondrá pena a las personas de reconocida solvencia moral, que por razones estrictamente humanitarias y sin buscar beneficio alguno, presten ayuda a la persona que se ha internado en el país de manera irregular, aun cuando reciban donativos o recursos para la continuación de su labor humanitaria”.

Yo solo deseaba llevarlos al albergue, no aceptaron.

México es el único país donde no les venden boletos de camión a los migrantes, por eso suben a los trenes, me comentó la coordinadora del Centro de Día; ese riesgo aumenta cuando agentes del Instituto Nacional de Migración, apoyados con la Guardia Nacional y el Ejército les impiden el acceso a los trenes, por eso intentan abordarlos en movimiento, a las afueras de las ciudades.

Cinco días después recibí la información de la tragedia, dos niñas de dos y cuatro años de edad y un joven de 18, habían caído del tren.

“Todos somos migrantes”, me dijo María Concepción, en un intento más por fomentar la empatía y solidaridad entre los laguneros. Y si no fuimos nosotros los que salimos de nuestra tierra de origen, sí lo fueron nuestros padres o nuestros abuelos; así haya sido el rancho el que dejamos, eso nos convierte en migrantes.

Durante finales de abril y la primera semana de mayo el Centro de Día para Migrantes Jesús Torres Fraire, ofrecerá fiestas a los niños y niñas migrantes, solo nos pide que llevemos un juguete que puedan cargar los pequeños y no estorbe cuando trepen al ferrocarril. Hagámoslo.

Lápiz labial para reanimar

Creo en la educación vivencial como el método más certero para acercarnos al conocimiento. Aunque no la experimenté como alumno, pretendí implementarla como profesor universitario. Por esto decidí viajar al territorio de Viesca, Coahuila, con mis alumnos de periodismo.

Visitaríamos primero el poblado de Venustiano Carranza, donde los recuerdos y las ruinas de la hacienda de Hornos se resisten a desaparecer totalmente; frente a ellas se levanta imperturbable la vetusta iglesia de Santa Ana.

Carranza es un pueblo marginado que vive de la elaboración de carbón de mezquite y que al paso del río Aguanaval queda más aislado que como lo estaba hace trescientos años.

Segundo destino: Las dunas de Bilbao

El segundo sitio de visita sería las dunas de Bilbao, nicho de la lagartija “nadadora”, única en la región; escenario de filmes diversos y objetivo de motociclistas. Después conoceríamos los despojos de la fábrica de sal y al final del día estaríamos en la cabecera del municipio, Viesca, para conocer su pasado hidratado por balnearios que parecían eternos y para dar cuenta también de la colonización encabezada por tlaxcaltecas y españoles, todo para que, con esta vivencia nunca antes experimentada por mis participantes académicos, aplicar algunos de los métodos de la investigación periodística.

Por la mañana arribamos a Venustiano Carranza. Estacionamos la camioneta en que viajamos frente a las que fueron oficinas administrativas de la hacienda de Hornos. Nos dividimos en tres grupos para recorrer el poblado y entrevistar a la gente: las muchachas irían juntas, los muchachos por su lado, y el profe solo. Así salimos por rumbos diversos; los chicos visitaron la escuela, platicaron con los viejos y grabaron imágenes de la hacienda y la iglesia. Yo quedé atrapado con los relatos de los carboneros a las afueras del poblado, y las chicas... esperaban a bordo del vehículo.

—¿Qué pasó? ¿A dónde fueron? ¿A quién entrevistaron?

Detrás de una Tv y Novelas sujetada con ambas manos, abierta frente a un jovial rostro, la respuesta se lanzó como una daga filosa y certera: “¡Ay profe, aquí está muy aburrido! ¡No hay nada qué hacer!”.

Una lección sobre el periodismo de aventura

Argumenté, azorado, lo que antes había contado en clase más de una vez: “¡Es que estamos en la cuna económica de La Laguna! ¡Donde se establecieron los primeros poblados coloniales! ¡Ejemplo de lo que nos pasará!”. Como respuesta la chica cambió de página sin que su rostro apareciera encima de la revista.

Bien, vamos a realizar periodismo de aventura. ¡Rumbo a las dunas! El cambio despertó a los jóvenes y los montones de arena los remitieron a su infancia cercana. Pronto me di cuenta de que mis recomendaciones sobre el calzado y el vestido fueron olvidadas en el salón de clase. Las elegantes zapatillas se enterraron en la fina arena y las mangas cortas expusieron sus lozanas pieles al implacable sol del verano del 2008; hubo que distribuir sombreros y gorras —llevé más de una— así como botellas de agua.

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A los cien metros de caminata el calor los deshidrató. Una de las alumnas, de piel blanca, esbelta, se desmayó a causa de la insolación; pese a que era la mejor protegida, su frágil cuerpo estuvo a punto de caer de sopetón...

—¡Ricardo! Cerciórate de que no haya serpientes de cascabel debajo de ese arbusto —mandé.

Ricardo, a la distancia, lanzó piedrecillas para cumplir la orden. Pronto el resto del grupo hizo ronda en torno a la víctima, y no faltó quien sugiriera que la despojáramos de camisa y gorra. ¡Atrás! Ordené y pedí agua o refresco... nadie respondió; solicité una golosina, un dulce, y el silencio prevaleció. Aún flácida, la chica insolada logró reincorporarse y sus compañeros empezaron a abanicar frente a su rostro lívido. Fue cuando, de entre la expectativa por la adversidad, apareció la voz fresca como una brisa de la lectora de Tv y Novelas para convidar sin rubor: “¿Alguien quiere lipstick?”.

—¿Cómo?

—Pues como dijo que algo dulce, el lipstick está dulce —y para corroborarlo lo frotó sobre sus labios un par de veces, luego los apretó para confirmar el sabor y extendió el tubito color rosa ofreciéndolo a los demás...

Logramos regresar a la camioneta sin saldo negativo. Bajo la sombra de unos pinabetes, de sus mochilas los muchachos sacaron refrescos, agua, golosinas y lonches, alimento que no ofrecieron durante el desmayo. “Regresemos a la escuela”, dispuse antes de que, entonces sí, pasara una tragedia.

La clase terminó. Por supuesto que la chica Tv y Novelas pasó el curso, cómo podría reprobar a alguien que pone un toque de belleza a la adversidad; y si no, para eso está el lipstick.