La luz a través del vidrio, Vitrales Montaña (Lux per speculum, maculatum vitrum Mons)

A continuación les comparto el texto que leímos debajo del vitral los Cuatro Elementos en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey Campus Laguna elaborado por Casa Montaña para presentar la conferencia de este taller y que fue moderada por un servidor y coordinada además por el Colegio de Arquitectos de la Comarca Lagunera, A.C.:

Como todos sabemos el arte del vitral tuvo un importante auge en la Edad Media en Europa y ha venido a estar presente en los edificios de todo el mundo desde esa época hasta nuestros días. En México siguen siendo pocos los artistas y los talleres que tienen el prestigio que tiene Casa Montaña.

Su diseño, fabricación y su instalación han sido reconocidos ampliamente en el país y son orgullosamente laguneros. Su obra aparece, por ejemplo, en el No.94 de Vitrales de la revista Artes de México que les invito a leer con detenimiento. En 1907 llegó de España Don Ramón su fundador de 15 años y en ese momento comenzó la historia de Casa Montaña. Al inicio fabricaban lunas francesas, biseles, vitrales y todo tipo de trabajo artístico con una escuela de origen europeo y ya para 1917 se establecieron en Torreón. Para el año de 1937 nació Don Gabriel que dirige el taller y hoy nos acompaña aquí.

Aunado a esto les quiero compartir que tengo varios años visitando (junto con arquitectos o practicantes) asiduamente el taller para aprender de estos grandes artistas y siempre hemos sido recibidos con mucho cariño y generosidad. Existe entre nosotros una admiración profesional y un respeto mutuo. Mi amistad con Don Gabriel y con Fernando comenzó con el diseño de las lámparas para algunos de mis proyectos de mi despacho, Tovarendón+Arquitectos. A partir de esa experiencia creamos una paleta de vitrales de colores que siempre utilizamos para sustituir en algunos casos el uso cristal claro tradicional en nuestras propuestas.

Los vitrales pueden agrandar o empequeñecer un espacio, pueden regular nuestro estado de ánimo gracias a los colores involucrados, darle un sello único a cada rincón de un edificio o simplemente nos pueden invitar a la oración. Una oración que puede ser espiritual o puede ser plástica. Aunque tradicionalmente los vitrales ha sido un arte figurativo en México un caso aparte fue el legado del artista alemán Mathias Goeritz que con sus famosos vitrales en la Catedral de Cuernavaca o los de la Capilla de las Capuchinas en Tlalpan nos legó una obra rebosante de una inspiración abstracta y expresionista.

“La mejor arquitectura siempre tiene una madre, la tierra (lo local), y un padre, el arquitecto, el creador, que se fecundan mutuamente y conciben juntos la verdadera obra” …como diría el gran maestro tapatío Ignacio Díaz Morales, creador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara. Lo local en este caso es de una relevancia inaudita en nuestra profesión. La forma más inteligente de hacer Arquitectura es entonces privilegiando y procurando involucrar todos los recursos que tenemos cerca, los materiales y/o la mano de obra disponible. 

El taller de Casa Montaña es un taller que cuenta con la mejor mano de obra disponible en el ramo del vitral y que actualmente desperdiciamos pero que nos sigue esperando ahí. El gremio de arquitectos debería de aprovechar mucho más el trabajo del taller y aplicarlo en muchos detalles dentro de sus construcciones y aprovechar sus beneficios. Privilegiar el trabajo de Casa Montaña es valorarlo de verdad.

El trabajo de Fernando y de Gabriel Montaña ha sido profundamente influido por el maestro suizo Pellandini y el catalán Robleño creando en la Laguna una verdadera escuela que ya forma parte de nuestra identidad regional. Sus proyectos tienen la magia del vidrio usado como pretexto perfecto para incluir el color y el plomo que siempre nos emocionan, que siempre son significativos. Además ellos trabajan con la luz que es el único material gratuito que deberían de usar los arquitectos según nos dice el gran Alberto Campo Baeza en su Architectura sine luce nulla Architectura est (Arquitectura sin luz no es Arquitectura). Casa Montaña nos ayuda invitando a la luz a nuestra obra arquitectónica, su luz a través del vidrio (lux per speculum) que transforma el espacio, que lo muta…

Los arquitectos laguneros deberíamos de ser los primeros en apoyar a Casa Montaña con nuevas ideas, nuevas creaciones, nuevos detalles e innumerables proyectos con el uso del vitral que nos permitan regular y embellecer la luz solar que entra a todos nuestros espacios. Desgraciadamente por hacerle caso a las modas y también por simple y llana ignorancia, el uso del arte del vitral ha venido a menos pero habría que empujarlo mucho más como gremio y como sociedad para hacerlo renacer y renovar su impulso de acuerdo con los tiempos que corren. Tiempos de mayor valoración de lo local. El uso del vitral no es estático y podría evolucionar como lo ha hecho de ser un arte tradicionalmente figurativo y complejo a uno abstracto y muy simple.

El vitral además es un mecanismo ideal para el arquitecto para generar belleza y controlar la presencia de la luz del sol que siempre es excesiva en la región. Les invito no solamente que aprendamos más a fondo la obra de Casa Montaña sino también que visiten su sitio web para conocer con más detalle sus servicios y su apartado Vidriarte que es muy interesante. 

Finalmente y para emocionarlos más les leeré un texto breve muy especial, uno dedicado a este vitral llamado “los cuatro elementos” que podemos disfrutar simplemente girando nuestras cabezas hacia arriba. Espero les guste como a mí.

Los cuatro elementos de Francisco Amparán

Al principio fue el caos: Así lo describen casi todos los libros primordiales.

En el inicio fue el desorden, la turbulencia, un vórtice en el que se confundían los elementos primigenios: aire, tierra, agua y fuego. Luego estos fueron tomando el lugar asignado por el cosmos, encontrando la ubicación que los hiciera precisos, desarrollando las funciones que les permitieran ser creadores, conservadores y destructores: lo que ocurre con todo. El acomodo permitió la vida y el cambio, la muerte y el renacimiento, la floración y la decrepitud. El universo se volvió inmensamente diverso y se organizó de acuerdo a reglas maravillosamente sofisticadas y simples: F=ma, E=mc2, c2=a2+b2.Los elementos primigenios se combinaron para bailar al son de una música cósmica que resuena en todas las cosas, visibles o invisibles, vivas o inanimadas, virus o quasáres. Y el hombre desde que empezó a ser hombre, ha tratado de encontrar esa melodía, descifrar los ritmos ocultos, identificar las notas cosmogónicas que le permitan entender tan magníficos sonidos. Para ello han construido observatorios y satélites, bibliotecas y laboratorios: salas del concierto celestial, en donde se interpreta (en todos los sentidos de la palabra) el soberbio concierto de la creación. Estás en una de esas salas, Aguza el oído, indaga, busca e investiga y escucharás la música de las esferas, y como te murmuran al oído sus secretos el aire, el agua, la tierra y el fuego.

Muchas gracias y demos la bienvenida a nuestros amigos Fernando y Don Gabriel que vienen a mostrarnos su trabajo.

La vivienda vertical NO es usos mixtos (Vertical habitationi non miscetur usibus)

Nuestra realidad

En los últimos meses se han venido construyendo sistemáticamente edificios verticales en la región lagunera. Parece que vamos entendiendo poco a poco los beneficios de construir en varios niveles aunque también puede ser una moda, por desgracia. Por diversos factores, entre ellos el aumento considerable en los precios de la construcción y de los materiales involucrados en la misma, nuestra economía nos obliga a vivir en espacios cada vez más reducidos

El sueño de tener una casa digna se vuelve cada vez más complicado de cumplir, se ve cada vez más lejos para muchos de nosotros, incluidos los arquitectos.  Los espacios para vivir por lo tanto tienden a ser cada vez más pequeños y cada vez más caros por lo que la importancia de la Arquitectura aumenta aquí considerablemente. Esto lo vimos muy claro en los tiempos del COVID donde estando en cuarentena debimos “disfrutar” de nuestros espacios interiores.

Por otro lado, el arquitecto tiene la capacidad de aprovechar al máximo cada metro cuadrado disponible. A pesar de lo anterior, la gente sigue contratando maestros de obras (que no tienen las mismas capacidades de un arquitecto, por cierto) para obtener ahorros mal entendidos que dan como resultado obras mal resueltas en todos los aspectos y que son casi imposibles de corregir después de construidos. Espacios mal terminados, espacios sin ventilación, espacios sin calidad de obra, espacios mal construidos, espacios con fallas estructurales, espacios mal iluminados, espacios desagradables, entre muchos otros que nos son conocidos. Siempre es recomendable invitarle a usted a invertir en su obra que será para toda la vida contratando a un arquitecto con prestigio y con experiencia comprobadas. Estos ahorros mal entendidos después salen más caros. Los laguneros iremos pasando de vivir de forma expandida y horizontal (de acuerdo con los intereses inmobiliarios en boga, por supuesto) a vivir en una ciudad cada vez más vertical.

La sociedad va madurando poco a poco en el conocimiento, la valoración y la sensibilidad de los espacios arquitectónicos, pero todavía nos falta mucho por andar, realmente mucho, seguimos en pañales. Por eso deberíamos de crear una cultura de buena Arquitectura y de buen Urbanismo empezando por el gremio y continuando con los ciudadanos. Como sabrán la mayoría de las ciudades están hechas en un 80% por no arquitectos y el resultado final lo vemos y lo vivimos todos: caos, desorden, improvisación, fealdad, vulgaridad.

La sociedad sigue privilegiando el trabajo de los contratistas y no el de los arquitectos, los proyectos arquitectónicos baratos o regalados, de arquitectos con poca o nula experiencia. Arquitectos que son contratados por tener una sólida presencia en marketing digital o porque hacen “bonitos renders” pero con una escasa capacidad de resolver detalles de obra, supervisión de calidad y sobre todo proyectar espacios extraordinarios como se esperaría de cualquier arquitecto que ostente el título. Analice al detalle las obras de Luis Barragán, por poner un ejemplo.

Abundan los arquitectos baratos y “fake” que engañan a los posibles clientes con fotografías de obras que ni siquiera ellos han hecho. En el camino van dejando clientes insatisfechos y enojados, pero todo como resultado de clientes desinformados y que prácticamente no investigan al arquitecto que contratan y que terminan siendo víctimas del marketing poco ético y mentiroso presente frecuentemente en las redes sociales. Quiero dejar claro que los arquitectos de la Laguna todavía no son considerados dentro de lo mejor del país y menos fuera de él. ¡Debemos de cambiar esto!

Todo lo anterior, aunado a un uso de materiales de baja calidad y el uso de una mano de obra extremadamente barata utilizada en pos de ganar “el contrato” hacen de muchas de estas obras verdaderas construcciones decepcionantes y de calidad inferior. Obras que nunca serán reconocidas por la calidad de su Arquitectura por especialistas nacionales y menos internacionales.

La Arquitectura de moda lagunera copia modelos de un famoso arquitecto de Monterrey y lo sigue replicando indiscriminadamente por todos lados sin considerar aspectos como el sitio, el clima, el asoleamiento, los vientos y muchos otros factores importantísimos más allá de lo estético o lo “ostentoso” de sus soluciones. Muchas de las firmas de moda de la región están haciendo lo mismo utilizando la misma receta y los detalles que la mayoría muchos de ellos son tomados del Instagram o el Pinterest realizados en otras regiones que nada tienen que ver con la Laguna. Es decir, tampoco hay creatividad, solo codicia.

¿Talento?

La necesidad de Usos Mixtos

Una de las principales necesidades que tiene la región es la construcción de edificios de usos mixtos, es decir, edificios que tengan en su planta baja espacios para el comercio o el esparcimiento colectivo, actividades que integren al edificio con la ciudad y que se hagan ciudad. Aquí no cabe cerrarse a la ciudad como la mayoría de los edificios que conocemos que utilizan exageradas medidas de seguridad para su acceso y que son herméticos. Cerrarse es un error capital urbano. Encima de la planta baja deberían de existir espacios corporativos o para oficinas para luego finalmente pasar a los pisos superiores donde se encontrarían las viviendas. Todo lo anterior con las amenidades que se requieren para completar el uso adecuado de cada uno de estos niveles. Son proyectos que realmente tienen una mixtura y que no se enfocan a un uso exclusivo como tradicionalmente se han realizado en el pasado. Son edificios que son mundos en miniatura donde el usuario resuelve su vida en un radio muy pequeño y menor a la distancia que nos toma caminar durante 15 minutos alrededor en 360 grados.

Los edificios de usos mixtos buscan aumentar la densidad urbana que es el principal problema que tienen las ciudades de toda la República Mexicana. Pero en la Laguna desgraciadamente los edificios que se están construyendo son de usos mixtos, la gran mayoría de los que se siguen construyendo son edificios solamente de vivienda para la venta o para la renta y esto es un error. Estos edificios son un proyecto arquitectónico, urbano e inmobiliario incompleto. Estos edificios no son todavía la respuesta que se espera para nuestra región. La presencia de estos edificios exclusivos de vivienda solamente refleja la falta de cultura y conocimiento de sus proyectistas y constructores que siguen una moda en la región sin analizar e investigar con rigor y profundidad. Torreón y las ciudades que componen la Laguna deberían de buscar ser un conjunto de ciudades compactas, de gran densidad urbana, en lugar de seguir expandiéndose sin límite como lo hemos hecho prácticamente en toda nuestra historia. Todo lo anterior es debido al precio bajo de los terrenos de la periferia y sigue sin crearse un mecanismo para evitar el crecimiento de nuestras ciudades que encarece el traslado de todos sus servicios exponencialmente hacia afuera.

La vivienda vertical NO es usos mixtos

Por otro lado, el aumento de la densidad urbana forzosamente generará edificios verticales liberando además muchas áreas que se encuentren en desuso. Además de los anterior, la verticalidad debería de estar acompañada de diversos usos, una rica mixtura que genere comunidad pero no es el caso. Desgraciadamente los planes de desarrollo urbano se siguen diseñando en dos dimensiones y consideran solamente un uso dependiendo el área de la ciudad donde se construya. El criterio para el uso del suelo entonces está equivocado y debería de considerar las tres dimensiones que incluya la altura total de estos edificios imaginados para el siglo XXI. 

En la Laguna en muchos de los edificios de la actualidad solamente se ha proyectado y construido vivienda y no usos mixtos. Los usos mixtos no lo mismo que vivienda vertical. Son cosas muy diferentes, no se confundan. Los edificios de usos mixtos tienen grandes beneficios y se consideran la mejor respuesta arquitectónica y urbana para dar vida a la ciudad. En ellos generalmente la presencia de niveles “porosos” en la planta baja permiten una conexión franca con la ciudad. Por otro lado, los edificios que se están construyendo solamente con vivienda no necesariamente hacen ciudad, siguen siendo cotos verticales como los fraccionamientos cerrados y horizontales que proliferan en nuestra región. Son un negocio inmobiliario que al estar incompleto no cumple con lo que la ciudad necesita. Estos edificios son islas privadas en medio de la ciudad. Seamos entonces muy observadores de cuales edificios se siguen construyendo solamente con vivienda ya que no son la respuesta que realmente se necesita, exijamos mejores soluciones. Investiguemos a fondo y tengamos mucho cuidado al comprar porque se pueden cometer errores que afecten la vida de nuestras familias en el presente y futuro.

Proyectos Arquitectónicos deficientes y obras defectuosas

Vale la pena analizar con más detenimiento cada uno de los edificios pero podríamos decir sin lugar a duda que muy pocos de los que se construyen actualmente en la Laguna tienen la calidad de un proyecto arquitectónico de primera. Esto implica el contar para su construcción con una serie de planos con un nivel de detalle superior además de la aplicación implícita de los conocimientos que debe de tener reflejados en sus soluciones. Estos proyectos arquitectónicos de calidad generalmente son desarrollados por firmas de primer orden y que generalmente tienen reconocimiento no solo a nivel nacional sino internacional. Estas firmas son muy escasas en la región pero sí las hay.

Diría que menos de 10 solamente. Todo lo anterior da como resultado edificios llenos de defectos y que dejan mucho que desear. A continuación describiré algunos de estos errores: Alturas de estacionamientos deficientes, rampas con pendientes inadecuadas, accesibilidad al edificio nula para personas con capacidades diferentes, cubos de instalaciones con dimensiones ínfimas, desplazamientos en estructuras por nulos trabajos de topografía en sitio, desperdicio de materiales nuevos, nulo reciclaje de materiales en su proceso, exceso de producción de escombros en obra (produciendo una contaminación excesiva), obras totalmente inseguras, movimiento vertical de materiales sin herramientas adecuadas, uso y aplicación de materiales de poca calidad, entre muchos otros.

Que es lo que realmente necesitamos

Es claro que lo que necesitamos son edificios de usos mixtos y no solamente edificios de vivienda o de departamentos verticales construidos con “Arquitectura wannabe o de moda”. No necesitamos parches, necesitamos soluciones integrales que nos brinden una mejor calidad de vida a todos. Además debemos de desarrollar proyectos de restauración para el resto de los edificios existentes en nuestras ciudades mejorando y cambiando sus usos de forma inteligente y de acuerdo con la vida contemporánea. Implica para ello una coordinación urbana integral entre las partes involucradas para hacerlo realidad en su totalidad y no en partes pequeñas e irrelevantes como podría suceder.

Los gobiernos federales, gobiernos estatales, gobiernos municipales y debieran de permitir e involucrar la participación de asesores de capacidad comprobada como los que puede ofrecer la Academia Nacional de Arquitectura, por citar un ejemplo.

Es indudable que en la Laguna ya se empieza a valorar un poco más el trabajo de las firmas de Arquitectura pero la calidad todavía no es la que se espera, hay que mejorar mucho. Todos los interesados debemos de investigar más a fondo el trabajo de las firmas disponibles en la región (prioritariamente) porque consideramos que no todas pueden brindar al cliente los proyectos adecuados y para ello hay que apoyarse en expertos o en la investigación documentada. Aquí los contratistas o albañiles no tienen la capacidad de hacerlo.

Los proyectos arquitectónicos y urbanos de la mayoría de los edificios de vivienda que se encuentran en construcción no están correctamente resueltos y tienen muchos errores que podremos comentar ampliamente en otra ocasión. De hecho este es un tema para otro texto futuro. Las firmas de Arquitectura de la región junto con las que están viniendo de fuera deberán de elevar sus estándares de calidad para que se vean reflejados en cada uno de sus espacios proyectados y construidos en nuestras ciudades. El disfrute de los espacios arquitectónicos y urbanos junto al reconocimiento vendrán con el tiempo poco a poco para todos los que realmente se comprometan.

El trabajo de las constructoras deberá entonces de ser igualmente de gran calidad ya que muchas de las constructoras de la región no cumplen con los parámetros de calidad de obra que exige la supervisión de firmas nacionales y menos internacionales. Aquí también hay una oportunidad de mejora clara por realizar.

Lo más inteligente será entonces mejorar lo más pronto posible la calidad en todos los aspectos que rodean a la construcción en este “boom de lo vertical” que ya nos está ganando. Comenzando desde el planteamiento de los negocios inmobiliarios, el desarrollo del proyecto, su supervisión, su construcción y su control. Debemos de pensar en grande para poder compararnos con los mejores del gremio y de la profesión. Ya va siendo hora de que se hable bien y mejor de los arquitectos de la Laguna en el resto de México. ¿Cuándo empezamos?

Torreón, patrimonio destruido (Torreón, hereditas destructa)

Dedicado a Irma González de Rendón, mi ángel.

Siempre será una muestra de madurez tanto como persona y como sociedad el realizar frecuentemente una profunda reflexión de lo que hemos venido haciendo a través de los años. Aciertos y errores, buenas y malas decisiones. Esto aplica en todas las actividades humanas y nos permite hacer un alto para continuar mejorando a partir de la honestidad y la sinceridad de este ejercicio.

En el caso del papel que juega la sociedad lagunera y los arquitectos con respecto a sus edificios históricos o también llamado patrimonio histórico construido, dejamos mucho que desear. De hecho, estamos reprobados.

Las joyas de nuestra corona prácticamente ya no existen. Los laguneros hemos venido destruyendo muchas obras de gran valor histórico, artístico y arquitectónico que será casi imposible volver a construir. Solamente nos podremos conformar con seguir suspirando al ver las fotos de los tiempos idos.

Este texto busca crear una conciencia a partir de lo que venimos haciendo mal desde hace décadas y que nos invita a realizar una investigación más profunda sobre Torreón, patrimonio destruido (Torreon, hereditas destructa) y sobre todo ponernos en acción.

patrimonio destruido

Sin duda y desde principios del siglo XX podemos decir que somos verdaderos depredadores de patrimonio y no hemos tenido límite. El desconocimiento tiene un alto precio, seguimos creando un Frankenstein urbano. Mary Shelley estaría muy sorprendida.

Actuamos casi con toda la libertad, la impunidad e indiferencia. Con nulo sentido común. Todo lo anterior se ha venido dando por muy diversas razones (todas ellas sin justificación) y de alguna manera todos hemos compartido esta funesta y vergonzosa responsabilidad. Es deseable que en todas las ciudades se tenga un profundo respeto por sus edificios de valor. Aquellos que por su calidad de construcción, su estilo, su diseño, forjaron la imagen del Torreón bello. Nuestra urbe cuenta con un mosaico de arquitecturas cada vez más pequeño, mutilado o deformado. Nuestra identidad está desapareciendo ante nuestros ojos. En este ámbito tanto los ciudadanos como los arquitectos seguimos teniendo una complicidad silenciosa que nos debería de obligar a actuar en consecuencia y dejar de ser meros espectadores pasivos.

Es muy claro que el patrimonio destruido (o hereditas destructa) de nuestra ciudad refleja muchas cosas: Hay una clara negación y entendimiento del pasado, hay un desinterés en la restauración por desconocimiento o por ahorros mal entendidos, por ignorancia y por falta de cultura urbana, por falta de sensibilidad (que no te la enseñan en ninguna universidad, por cierto), por la costumbre arraigada de denostar nuestra propia historia, por un afán desmedido y equivocado por “remodelar” para “modernizar”, por el afán de hacer obra que resulta de calidad inferior a la demolida o destruida, por no saber la diferencia entre arquitectura y la vil construcción, por intereses inmobiliarios, por las superfluas modas y por esnobismo, por el mero afán comercial dando como resultado obras sin ningún valor arquitectónico, por mera corrupción, por trabajar sin ser acompañado por especialistas y por muchas otras razones… Hoy deberíamos de contar con obras de arquitectura de gran calidad pero pareciera que seguimos caminando para atrás.

Los laguneros no nos damos cuenta de que con estas demoliciones y obras malogradas solamente seguimos borrando de un plumazo nuestra memoria, nuestra historia y los recuerdos de una ciudad que era más bella que la actual. John Ruskin siempre ha tenido razón, la arquitectura siempre va más allá de la mera construcción. Contiene muchas cualidades implícitas e intangibles. Hay una profundidad y un significado en cada obra que no hemos valorado lo suficiente. Cada historia vivida, cada recuerdo, cada experiencia, cada momento que ha sucedido en cada uno de estos recintos ha desaparecido para siempre con estas acciones irresponsables y poco éticas. No estamos hablando solamente de ladrillos, hablamos de que cada uno de estos edificios guardan muchos de los rasgos de nuestra esencia que siempre están llenos de trascendencia, dentro de unas circunstancias y situaciones específicas e irrepetibles. La destrucción del patrimonio construido es la propia destrucción de una identidad que no terminamos de encontrar.

Sería muy recomendable que se revisara el catálogo de edificios históricos de la ciudad y que se analice la situación de cada uno de ellos. Les adelanto que nos vamos a decepcionar del prácticamente nulo interés que existe por mantener en buen estado este conjunto de más de un centenar. Cada edificio que forma parte de nuestro patrimonio representa además una oportunidad de negocio en el buen sentido (y no hablo de solamente hacer cantinas como se acostumbra). Un inteligente cambio de uso y el respeto por la identidad de cada uno mejorarían mucho la imagen urbana no solo del primer cuadro de la ciudad sino además del resto de la misma conservando su riqueza y variedad.

Siempre hago la analogía al decir que los edificios históricos son como las personas mayores o de la tercera edad, a estas personas se les debe de cuidar, de atender, platicar con ellas, limpiarlas, mantenerlas adecuadamente y no mandarlas cuando envejezcan a un asilo para mal morir. Con los edificios pasa lo mismo, debemos de atenderlos minuciosamente y no abandonarlos. Mantenerlos casi como originalmente fueron proyectados y construidos en el pasado. Deberían de ser lecciones de vida construida. ¡Pero seguimos haciendo todo lo contrario!

medex

Por lo pronto propongo que se catalogue lo destruido, que tengamos un registro fotográfico del edificio original y del edificio que fue construido después y se darán claramente cuenta de que estamos haciendo edificios peores y no mejores. Estamos dejando una serie de edificios de pésima calidad y diseño. Seguimos sin generar obras de arquitectura de calidad y en eso los arquitectos tenemos la mayor parte de la culpa. Entonces ¿Quiénes fueron los responsables de estas destrucciones y demoliciones? Tristemente les puedo decir que muchos de ellos han sido empresarios o comerciantes laguneros sin cultura. Porque una cosa es tener dinero y otra muy diferente es tener cultura. Desgraciadamente hay muchos ejemplos de demoliciones (nocturnas y de día) y destrucciones que nos llevaría mucho tiempo documentarlas y que hasta el día de hoy continúan ejecutándose. Habría que crear y aplicar un marco legal más rígido para impedir su ejecución (esperando no quedarnos sin edificios de valor antes de su implementación). No hay un solo caso de demolición de algún edificio histórico que haya sido superado en calidad, ejecución y valor arquitectónico por otro realizado en el mismo predio. Siempre son proyectos que nos terminan dando vergüenza, pena y tristeza.

¿Cómo podemos disfrutar una ciudad así? ¿Cómo podemos sentirnos orgullosos de ella? 

Es casi imposible y no deberíamos acostumbrarnos a la fealdad y vulgaridad…

Ni siquiera demoliendo y construyendo algo mejor se justifica ninguna destrucción de edificios de valor patrimonial. Lo que deberíamos de hacer es intervenir más frecuentemente en este tipo de proyectos de restauración, de involucrar profesionales con esta especialidad y de otras como historiadores, cronistas, ingenieros estructurales, entre muchos otros coordinados por un arquitecto capaz. Necesitamos formar todo un equipo interdisciplinario con capacidad probada y no dejar que gente sin preparación intervenga tan fácilmente solo por dar “barato”. También valdría la pena darnos cuenta de que quienes siguen interviniendo estos edificios en la ciudad no son profesionales con la complicidad de las autoridades y de la sociedad lagunera que lo sigue permitiendo. La ciudad la deberían de hacer profesionales con los conocimientos adecuados por su compleja problemática. Se podría crear un mecanismo que permita a los profesionales intervenir de forma más eficaz y asequible para hacer nuestras aportaciones una realidad, solo es cuestión de negociarlo con paciencia y con las partes involucradas.

Además de lo anterior es importante entender algunos conceptos básicos: Remodelar no es modernizar. No modernizamos destruyendo o modificando una obra con materiales “que están a la moda”, no. Remodelar en Torreón es destruir y desfigurar sin conocimiento. Lo imperativo es restaurar que es muy diferente a remodelar. Restaurar significa respetar la esencia, el estilo, los materiales, el método de construcción y algunas otras características del edificio. Restaurar significa afectar en lo mínimo lo existente. Claro que puede implicar un cambio de uso pero con una intervención moderada y utilizando sobre todo la razón (muy escasa en estos tiempos). El uso de la razón aunado al sentido común casi nos exigirá dejar casi como original cualquier obra y formar con este conjunto un legado bello, digno y lleno de significado. El patrimonio siempre alimentará nuestra identidad y nuestro sentido de pertenencia a nuestra región lagunera. Es una verdadera herencia construida para las generaciones venideras.

Debemos de aprender más con respecto a la conservación de los llamados centros históricos. No solo los especialistas tenemos esa responsabilidad sino además cada uno de los ciudadanos que viven aquí. Es parte de la cultura que todos deberíamos tener. Jane Jacobs podría ser un excelente faro en este sentido y en el resto del tema urbano. No olvidemos que la ciudad y las obras arquitectónicas reflejan nítidamente lo que somos. Así de simple. ¿Qué estamos reflejando hoy? ¿Cómo puedes amar lo que no conoces? ¿Pasaremos a la historia como la sociedad responsable del patrimonio destruido (Torreon, hereditas destructa)? A pesar de todo lo explicado anteriormente, la arquitectura seguirá siendo insobornable…

“La arquitectura es el testigo insobornable de la historia, porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones...” Octavio Paz.

Por lo tanto, ¡Será mejor que construyamos ya la ciudad anhelada (Optatam urbem)!

Los jardines del desierto o los jardines secos

(Deserti hortis vel siccis hortis)

El diseño de jardines no es un arte o una técnica que permite crear espacios residuales allá en el fondo del predio o en un espacio que nos sobró después de construir lo “importante”. El jardín en un edificio o en una vivienda forma parte de un proyecto arquitectónico integral con todo su impacto, con toda su aportación y con toda su importancia. Los espacios exteriores son igualmente importantes que los interiores.

Los jardines deberían de ser más valorados como espacios para realmente vivirse o disfrutarse y no solamente para “verlos desde lejos” o “para que los disfruten las mascotas”. En México es lamentable cómo los jardines generalmente forman parte de áreas que no tienen importancia o forman parte del segundo plano o tercero del proyecto.

El espacio destinado al jardín (generalmente posterior, aunque hay sus excepciones) son los espacios sobrantes de un mal diseñador de un proyecto mediocre y la figura del jardinero siempre es aquella que está conformada por un par de tijeras y una máquina cortadora a gasolina, nada más.

Se mantienen más no se diseñan o se componen. Para todos los que no saben, los arquitectos y los paisajistas también podemos diseñar y construir jardines, recordemos la obra de Luis Barragán. Los jardines en la actualidad son una necesidad emocional y una oportunidad invaluable de recreo y de encuentro para el hombre estresado y agobiado de este siglo. 

Ya sean verdes o secos, los jardines tienen una importancia fundamental en la vida contemporánea en cualquier edificio o vivienda del mundo. Aunado a los problemas que el hombre con su industria rapaz sigue generando en el planeta elevando sus temperaturas de manera incontrolada y sobre todo con la escasez del agua que se viene generalizando en todos los países.

En nuestro despacho, Tovarendón+Arquitectos, siempre hemos propuesto los llamados jardines de desierto o los jardines secos (Deserti hortis vel siccis hortis) por encima de los comunes llamados “verdes” compuestos solamente por “pasto en rollo” (con nulo diseño, por cierto) y que son tan comunes en la Comarca Lagunera y que requieren un alto consumo de agua para su mantenimiento. Estos jardines de desierto o secos fundamentalmente obedecen a su ubicación dentro de una zona árida del norte del país y buscan ser un apoyo fundamental para reducir los costos de mantenimiento que generan las viviendas y los edificios en la ciudad. Este tipo de jardines junto con otras muchas medidas ecológicas son además avaladas por Leadership in Energy and Enviroment Design (LEED) y que reducen el consumo de energía y costos en las viviendas y en los edificios. Aunado a todo lo anterior, estos jardines forman parte de un tema muy importante para nosotros ya que forman parte de la identidad de la Comarca Lagunera. Una identidad que surge de una cultura del desierto.

Desgraciadamente los jardines de desierto o secos no son tan comerciales y atractivos para la sociedad como los conocidos como “jardines verdes” de acuerdo con estudios de mercado realizados por algunas constructoras locales. Esto refleja un pobre sentido de pertenencia por parte de los laguneros. A pesar de lo anterior, nuestro despacho y el autor de este texto apoyan estos proyectos “no comerciales” en pos de la creación de una conciencia medioambiental tan necesaria en la actualidad. Los “jardines verdes” por tradición son los más llamativos para la mayoría, pero recordemos que son de un alto costo de mantenimiento y están compuestos por vegetación que generalmente no pertenece al lugar. En muchos casos ni siquiera es de la llamada flora introducida.

Lo más inteligente y razonable sería la utilización de la flora endémica en primer lugar y la introducida en segundo lugar. Esta vegetación ha sido impuesta (por intereses comerciales de sus vendedores y “diseñadores”) en una región que no cuenta con el clima adecuado para su supervivencia y desarrollo óptimo. Es por eso por lo que muchas de estas plantas, arbustos o árboles mueren o requerirán de un cuidado excesivo y constante durante toda su vida. 

Los “jardines verdes” podrán ser bellos, pero no deberían de ser los predominantes en una región desértica. Los jardines del desierto o los jardines secos (Deserti hortis vel siccis hortis) representan todo lo contrario y son una gran oportunidad para la región. Estos ayudan a revalorar la cultura del desierto, su clima, su flora e incluso su fauna aunado a los grandes beneficios al ser jardines con muy poco consumo de agua y mantenimiento. Estos ahorros son necesarios y bienvenidos por todos. Estos jardines al ser generalmente secos aparentan carecer de vida y color, lo cual es completamente falso.

A los que vivimos en el desierto generalmente no valoramos lo que tenemos. Hay un profundo desinterés por lo nuestro y seguimos siendo “malinchistas” en muchos sentidos. Al desierto lo rechazamos, no nos interesa y aspiramos a todo “lo verde”, a un jardín exuberante y exagerado al precio que sea. Aunque esta aspiración puede considerase legítima es también muy irresponsable ya que no contamos con el agua suficiente tanto para el consumo humano como para el mantenimiento de tantos jardines verdes en espacios públicos y privados. Hoy vivimos en carne propia los estragos del calentamiento global que muchos no creen, pero es muy real. 

En la región lagunera el “jardín verde” se vende muy bien y predomina, el pasto en rollo cubre miles de metros cuadrados solo porque “se ve bonito”. Muchos de los jardines verdes no se usan, no se disfrutan, pareciera que solamente son para verse y para tomarles fotos o los famosos “selfies”. Nuestro interés no es desacreditar los “jardines verdes” sino solamente colocarlos en su justo lugar, una opción de varias que existen. Incluso sería también razonable hacer una combinación de “verdes” en un 25% y “secos” en un 75% dentro de un solo jardín. Lo ideal sería un jardín seco al 100% pero no es tan fácil generar un cambio tan radical. Estas simples medidas nos ahorrarían miles de litros de agua potable para consumo humano. El diseño de un jardín con Xeriscapia (combinación de jardín seco y verde como lo anteriormente comentado) o 100% seco representan una gran aportación ciudadana.

Todos deberíamos de pensar muy bien antes de proponer e instalar un “jardín verde” comenzando por saber si se cuenta con los recursos para mantenerlo adecuadamente. Por ejemplo, el municipio de Torreón tiene muchas áreas verdes que nos deja claro que no puede mantener como debería de ser en los espacios públicos de toda la ciudad. Este es un punto de mejora que espero que corrijan pronto privilegiando los jardines “secos” en la ciudad.

Por otro lado, es importante que los arquitectos tomemos muy en cuenta en nuestros proyectos que el cuidar el agua ya forma parte de nuestra responsabilidad profesional y deber ético junto con el cuidado del resto de los recursos de todos nuestros clientes.

Lo que sí es muy claro es que no deberíamos de entrar en el juego de plantar pasto en rollo de forma exponencial, plantas foráneas y gastar para su riego grandes cantidades de agua solo para verlo, esto sería sin duda un comportamiento irresponsable para nosotros mismos, para nuestra ciudad y para nuestro planeta. 

jardines secos

Los jardines del desierto o los jardines secos (Deserti hortis vel siccis hortis) buscan ser una respuesta inteligente que acompañe al diseño de una arquitectura que obedezca al lugar, a nuestra identidad y a muchos otros factores a tomar en cuenta por el arquitecto lagunero. Tenemos la obligación de reconciliarnos con el desierto. Para el diseño de estos jardines nuestro despacho Tovarendón+Arquitectos se ha inspirado principalmente en los jardines zen del Japón y en los jardines de Luis Barragán, nuestra influencia y faro principal. Un buen diseño de jardín se logra con el uso de materiales naturales en escasas cantidades y colocados de forma muy precisa dentro del paisaje. Gravas de diversos tamaños, maderas, flora y fauna endémica, una paleta de colores limitada y andadores que generen un recorrido y un goce permanente en espacios sombreados y exteriores de las viviendas o en edificios. Este tipo de jardines tienen una belleza algo extraña y diferente a la que no estamos acostumbrados, pero hay muchos casos de éxito alrededor del mundo que la avalan.

En nuestro despacho hemos investigado firmas que desarrollan este tipo de jardines con gran éxito en Arizona y otros estados del sur de los Estados Unidos. Estas regiones cuentan con un clima casi idéntico o similar al de la Comarca Lagunera. Firmas como los despachos de Rick Joy, Will Bruder, Dust, Jones Studio, Studio Ma y Wendell Burnette han sido estudiadas cuidadosamente por nosotros con el afán de revalorar no solamente la llamada “Arquitectura del desierto” sino también sus jardines del desierto o los jardines secos (Deserti hortis vel siccis hortis).

Necesitamos buenos ejemplos en la región para apreciar su única y extraordinaria belleza. Actualmente además estamos trabajando con un manual de diseño, de mantenimiento y de riego, un catálogo de cactáceas, suculentas, árboles y matorrales de la región. Ya hemos diseñado y construido algunos jardines con estos criterios. En la Laguna apenas se comienza a valorar este tipo de jardines más por necesidad (por la creciente falta de agua o por el alto costo de mantenimiento de los “verdes”) que por lo comentado anteriormente. Estos jardines ya se deben de ver con “ojos de cariño” y con ojos de quien sabe apreciar también el paisaje donde vivimos y donde hemos nacido. Por desgracia y por falta de una sólida cultura visual y estética la sociedad lagunera todavía se resiste a aceptarlos.

En Tovarendón+Arquitectos seguimos trabajando en la concientización y ya hemos realizado varias charlas en el despacho, en algunas constructoras y en otros sitios para tratar de abrir la mente a la mayor cantidad de personas interesadas en este interesante tema. En la Laguna realmente hay pocos ejemplos de jardines de desierto de una calidad comprobada y digna de presumirse. Solamente recuerdo la Planta de la Renault de Ricardo Legorreta de 1984 que fue integrada a su entorno con el uso de piedra bola en grandes volúmenes y con flora nativa y endémica de la región. Desgraciadamente esta planta se encuentra ya modificada y muy deteriorada. Deben de existir algunos otros jardines privados pero su acceso está muy limitado. Es necesario crear una cultura del desierto y detonar de ella sus respectivos jardines.

Finalmente, el ciudadano será el que decida qué tipo de jardín le gusta más para complementar la arquitectura de su vivienda o de su edificio. Ya sea “verde” o “seco” ambos criterios de diseño de jardines son muy bellos y necesarios para la contemplación en medio de la ciudad. Lo más inteligente sería hacer empatar la arquitectura y el diseño de jardines con nuestro entorno muchas veces relegado a un segundo plano en pos de lucrar con una arquitectura y jardinería 100% comercial y que no se integra a lo que somos. Por eso nuestra labor profesional debería de ir encaminada a brindar igual importancia tanto a los espacios construidos como los jardines que componen todo proyecto de arquitectura de valor. Siendo democráticos podemos generar espacios dignos para poder estar, charlar, reflexionar, pensar, estar en silencio, contemplar, conmover, orar, deambular, divagar e incluso encontrarse con uno mismo y con Dios. Los arquitectos deberíamos de crear espacios significativos laguneros, mexicanos y contemporáneos que le brinden a todos el fin último y más loable de la arquitectura y el urbanismo: la felicidad.  Una felicidad contenida dentro de nuestra ciudad anhelada (Optatam urbem).