La protesta y la incapacidad de los gobiernos de Durango para dialogar

Por Héctor Esparza

Hay algo que me preocupa en los conflictos que se están acumulando en Lerdo: la dificultad de los gobiernos de Durango para dialogar con quienes se oponen a sus decisiones. No es un fenómeno nuevo y existe un antecedente demasiado grave como para olvidarlo.

Hay algo que me preocupa en los conflictos que se están acumulando en Lerdo: la dificultad de los gobiernos de Durango para dialogar con quienes se oponen a sus decisiones. No es un fenómeno nuevo y existe un antecedente demasiado grave como para olvidarlo.

El 9 de marzo de 2018, durante los gobiernos de José Rosas Aispuro en Durango y Leticia Herrera Ale en Gómez Palacio, habitantes de El Siete, La Aurora, Abisinia, El Volado y otras comunidades se manifestaron contra la instalación de la planta de cianuro de sodio de Chemours. La respuesta terminó en una intervención de policías estatales y municipales, golpes y 49 personas detenidas, entre ellas cinco menores y 15 mujeres. SinEmbargo documentó además personas hospitalizadas y procesos penales posteriores.

Las denuncias fueron todavía más graves. La Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan documentaron testimonios sobre tortura, incomunicación, amenazas y hostigamiento sexual contra personas detenidas. Son denuncias de organizaciones defensoras de derechos humanos y así deben presentarse, pero forman parte de la historia de aquel conflicto.

Ocho años después no estamos ante el mismo gobierno ni frente al mismo proyecto. Sin embargo, encuentro una constante preocupante: la protesta sigue siendo recibida con descalificación antes que con una verdadera operación política capaz de procesar la inconformidad.

Los “verdaderos ambientalistas”

El ejemplo más reciente comenzó con Fermachem. El gobernador Esteban Villegas Villarreal ha defendido públicamente la planta de fertilizantes proyectada para Lerdo y sostiene que cumple con los requerimientos ambientales. Defender una inversión que su gobierno considera importante forma parte de sus atribuciones. Lo que resulta innecesario es descalificar a quienes se oponen.

Villegas habló de reunirse con los “verdaderos ambientalistas” y atribuyó a otros opositores motivaciones políticas. En otra declaración fue todavía más claro: “Hay voces que es no y no y no, y eso es político”.

Ahí comienza el problema. Quien gobierna no necesita decidir cuáles ciudadanos son ambientalistas auténticos y cuáles no. Necesita escuchar sus argumentos, confrontarlos con información técnica y poner sobre la mesa los documentos que permitan demostrar si sus preocupaciones tienen o no sustento.

Las manifestaciones contra Fermachem continuaron y la tensión llegó a la plaza principal de Lerdo, donde una movilización terminó en un enfrentamiento con integrantes de un grupo de motociclistas. No encuentro elementos para responsabilizar al Gobierno de aquella agresión y no tendría sentido hacerlo sin pruebas. Lo que sí resulta evidente es una creciente intolerancia social hacia la protesta: ciudadanos que consideran que pueden impedir que otros ciudadanos se manifiesten porque no comparten sus posiciones.

Y ese fenómeno acaba de repetirse.

Las Auras

El nuevo escenario es el Parque Forestal de Lerdo, al que generaciones enteras conocemos como Las Auras. Ahí tampoco creo que la discusión deba reducirse a estar a favor o en contra de cualquier intervención.

El parque necesita atención. Hay árboles afectados, infraestructura deteriorada y necesidad de garantizar agua suficiente para conservar uno de los espacios arbolados más importantes de Lerdo. El Gobierno estatal plantea una rehabilitación que incluye riego con agua tratada, mejoras en accesos, trotapista, instalaciones eléctricas y otras obras.

También existe, sin embargo, un grupo de ciudadanos que teme que la intervención termine modificando excesivamente el espacio o provocando la pérdida de árboles. Han pedido conocer los dictámenes, el proyecto ejecutivo y el inventario del arbolado. La alcaldesa Susy Torrecillas sostiene que existe disposición al diálogo; los manifestantes aseguran que no han encontrado esa interlocución efectiva.

Eso debería resolverse con expedientes abiertos, especialistas y reuniones públicas, no desacreditando a quienes protestan.

Lo ocurrido este lunes 21 de septiembre demuestra cuánto se ha deteriorado el ambiente alrededor del conflicto. Integrantes del colectivo Defensa del Parque Ecológico Las Auras acudieron nuevamente a manifestarse y se encontraron con otro grupo que respalda las obras.

La diferencia de opiniones terminó en empujones, insultos, lanzamiento de piedras y agua, arañazos y mordidas. También se reportaron teléfonos, cámaras y carteras sustraídos temporalmente, la quema de una lona y afectaciones a personas adultas mayores. La policía llegó posteriormente y no hubo detenidos.

No necesito saber quién envió a quién para encontrar grave lo ocurrido. Tampoco puedo afirmar que quienes agredieron a los manifestantes actuaran por instrucciones gubernamentales. Lo comprobable es suficiente: un grupo de ciudadanos intentó impedir la protesta de otro y la diferencia terminó en violencia física. Eso también es intolerancia.

Cuando gobernar significa escuchar

Me preocupa que nuevamente aparezca el argumento político para explicar la inconformidad. Que detrás de una protesta participe una diputada, un partido, una organización ambientalista o cualquier personaje público puede discutirse y documentarse. Pero aun si existieran intereses políticos, eso no invalida automáticamente las razones de quienes se manifiestan ni autoriza a nadie a impedirles hacerlo.

El problema de fondo es otro. Los gobiernos necesitan mecanismos para administrar el conflicto sin convertir al inconforme en adversario.

La experiencia de Chemours debería haber dejado esa enseñanza. En 2018 una diferencia sobre un proyecto industrial terminó con policías enfrentándose a habitantes, decenas de detenidos y graves denuncias de violaciones a derechos humanos. No estoy diciendo que Las Auras o Fermachem sean una repetición de Chemours. Estoy diciendo que los conflictos crecen cuando la interlocución política fracasa. Y para dialogar tampoco es indispensable estar de acuerdo.

En Las Auras hay una oportunidad muy sencilla de demostrarlo: hacer público el proyecto ejecutivo, los dictámenes del arbolado, el inventario forestal, las obras proyectadas, los contratos y los responsables técnicos; después sentar en una misma mesa a funcionarios, ciudadanos y especialistas independientes.

Tengo muy presente lo ocurrido recientemente con el ahuehuete de la Plaza de Armas de Torreón. Cuando entrevisté al doctor José Villanueva Díaz, especialista en dendrocronología, me explicó que una cavidad central no significa necesariamente que un ahuehuete esté muerto, porque la actividad fisiológica ocurre en los tejidos vivos exteriores. Reconoció las presiones que sufría aquel ejemplar, pero también confirmó la importancia de que decisiones de esa naturaleza sean respaldadas por conocimiento especializado.

Eso mismo debería ocurrir en Las Auras. Si hay árboles que representan un riesgo, que los dictámenes lo demuestren. Si pueden conservarse, que los especialistas expliquen cómo. Si las obras mejorarán el bosque urbano, que el proyecto permita comprobarlo.

La participación ciudadana puede ser incómoda para cualquier gobierno. Puede equivocarse, exagerar o estar influida por posiciones políticas. Pero su existencia obliga al poder a explicar mejor sus decisiones, transparentarlas y escuchar.

Y quienes defienden las obras tienen exactamente el mismo derecho a expresarse, pero no a impedir que otros se manifiesten, mucho menos mediante empujones, golpes o agresiones.

Las Auras necesita agua, mantenimiento, árboles sanos y una intervención profesional. Fermachem requiere información técnica suficiente para que sus impactos puedan discutirse públicamente. Ambos conflictos necesitan algo que hasta ahora ha resultado escaso: capacidad política para escuchar la inconformidad sin descalificarla y tolerancia para aceptar que una sociedad también se expresa cuando protesta.

Gobernar también consiste en saber qué hacer cuando una parte de la sociedad no está de acuerdo con ellas.

Autores: García-García I.1, Aguillón-Gutiérrez. D. R.2*
1El Colegio de San Luis A.C. ivette.garcia@colsan.edu.mx
2Laboratorio de Bioindicadores, Centro de Investigación y Jardín Etnobiológico, Universidad Autónoma de Coahuila. Autor de correspondencia: david_aguillon@uadec.edu.mx

Los antiguos habitantes de Coahuila fueron cazadores recolectores, básicamente nómadas, dependientes de los productos que la naturaleza les ofrecía, esto implicó la inversión de mucho de su tiempo y energía a obtener sus alimentos y a fabricar sus herramientas para recolectar plantas y cazar animales. No obstante, estos antiguos pobladores dejaron bastas señales de su estancia en estos territorios, como por ejemplo las pinturas y grabados en piedras y cuevas, los bultos mortuorios y los ornamentos depositados junto a ellos (Esparza, 2006; González-Arratia, 2006).

Dichos objetos encontrados nos permiten entender de manera más profunda parte de la cultura material de los indígenas que habitaron esta región, siendo la cueva de la Candelaria uno de los sitios más destacados en hallazgos arqueológicos y que han ayudado a saber más sobre los indígenas de la región Lagunera de Coahuila (Mansilla y Pijoan-Aguadé, 2000).

La presencia de seres humanos en la región central de Coahuila, más específicamente Cuatro Ciénegas data de hace 9500 años, ya iniciado el holoceno, habiendo terminado las glaciaciones. Aquellos pobladores utilizaban la fibra y las maderas para fabricar herramientas y se alimentaban de frutos o flores de plantas como el nopal y el maguey (González-Arratia, 2005).

Posteriormente, los pobladores se organizaron en tribus, lo que arqueológicamente se empieza a documentar aproximadamente a partir del siglo X de nuestra era. Por ejemplo, se conocen herramientas y tradiciones de los Tepehuanes, quienes habitaron parte de lo que hoy es Durango y Zacatecas, llegando hasta Mapimí y Cuencamé y a territorios cercanos al río Nazas y la laguna de Mayrán. Esta tribu se conformaba por recolectores y cazadores, pero también existía la presencia del chamán, quien fungía como hechicero o curandero (González-Arratia, 2008).

Los coahuiltecos fueron un conjunto de pueblos indígenas americanos nómadas afines cuyo territorio se encontraba en lo que actualmente corresponde a los estados de Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León (México) y Texas (Estados Unidos).

La mayoría de los coahuiltecos perdieron en el siglo XVIII su identidad. En 1800 había sólo unos pocos, conocidos por su nombre, pero en 1900 se habían extinguido todos, muchos expulsados por los españoles y otros por pueblos indígenas de Estados Unidos (Texas State Historical Association, 2019).

En Durango, habitaron los Xiximes, un pueblo que vivía en cuevas, practicaba ceremonias para atraer a la lluvia, sembraban maíz, cazaban venado y jabalí y que practicaron la antropofagia de manera ritual. Existen restos arqueológicos documentados de hace 600 años sobre este pueblo (Esparza, 2011).

Guachichiles y Zacatecos dominaban una extensión considerable en el sureste de Coahuila, sitio donde han sido encontradas pinturas rupestres y petroglifos (Nieto, 2003). Otra tribu que habitó Coahuila, pero hacia el suroeste fueron los Irritila, junto con otras tribus como los Mayranas y los Mahiconeras.  Estos pueblos eran cazadores, recolectores y pescadores nómadas y cuyo estilo de vida lo narran los primeros españoles en llegar a la zona (González-Arratia, 2004).

Los diferentes hallazgos arqueológicos a través de los años han permitido saber que los pobladores de esta región del país habían desarrollado refinadas técnicas de caza y pesca, que tenían intercambios comerciales con otras etnias lejanas y que su organización interna era compleja (Valdés, 2017).

Posteriormente en la época de la colonia la presencia de grupos venidos desde el centro de México tendría lugar en Coahuila principalmente tlaxcaltecas y también llegarían al noreste otomíes, purépechas, pames, mexicanos y otros más, pero en pequeños grupos (Valdés, 2017)

Asimismo, la presencia de hispánicos en este territorio daría paso a procesos de asimilación de muchos de los pueblos originarios de Coahuila por lo que su identidad étnica se perdería. Esto podría verse en el caso de las misiones Jesuitas (González-Arraita, 2011).

Según el Atlas de los Pueblos Indígenas de México (2010), actualmente en Coahuila hay presencia de habitantes de alrededor de 40 etnias, aunque la gran mayoría de ellos son migrantes que llegaron al estado y se quedaron radicando en él.

Los grupos étnicos que actualmente habitan el estado de Coahuila son los Kikapúes y los Mascogos. Se estima que en esta entidad hay más de 5,000 indígenas, que están distribuidos en varios municipios. Las lenguas indígenas más habladas en el estado de Coahuila son náhuatl, mazahua, kikapú y zapoteco (Rosales, 2019).

Los kikapúes viven en el lugar conocido como El Nacimiento de los Kikapúes, ubicado en el municipio de Melchor Múzquiz, Coahuila. En 1824, grupos de kikapúes y de shawnees establecieron contacto con la naciente República mexicana, solicitando permiso al alcalde de la ciudad de San Antonio Bexar, estado de Texas, para asentarse ahí; tal solicitud se debió a la ocupación de su territorio por los anglosajones. El presidente Guadalupe Victoria aceptó esta petición. A partir de 1833, los colonos tejanos, dependientes del gobierno de Coahuila, se rebelaron y pidieron su independencia. Entre 1846 y 1848 Coahuila perdió el territorio tejano (INPI, 2022).

Por otro lado, los black seminoles son un pueblo de afrodescendientes cuyos ancestros africanos llegaron a Estados Unidos como esclavos, escaparon de sus esclavistas y se aliaron militarmente para impedir su recaptura con un grupo de indígenas denominados seminoles, de ahí su nombre “black seminoles”. Algunos de ellos acabaron huyendo a México, donde desde 1829 se había abolido la esclavitud; el gobierno mexicano les dio refugio y tierras en Coahuila, los que se quedaron en México se consideran a sí mismos como Tribu de Negros Mascogos (INPI, 2022).

Es importante seguir estudiando los pueblos indígenas en el estado de Coahuila para el entendimiento del tejido socio-cultural presente, desde donde viene prácticas tradicionales que aún se conservan en la identidad cultural del estado hasta las aportaciones de las migraciones más recientes de diferentes grupos étnicos, reconociendo la riqueza pluricultural y multicultural del estado.

Bibliografía:

  • Atlas de los Pueblos Indígenas de México. (2010). Coahuila - Atlas de los Pueblos Indígenas de México. INPI. Consultado en enero de 2022.
  • Esparza H. El legado de los nómadas. Nomádica 5(25):10-21. 2006.
  • Esparza H. Xiximes. Nomádica 9(58):10-19. 2011.
  • González-Arratia L. La colonización de Cuatro Ciénegas por los más antiguos pobladores arqueológicos. Nomádica 4(22):36-38. 2005.
  • González Arratia, L. La laguna de Mayrán. De la imaginería desbordante a la realidad deseada, Buenaval. Revista de Investigación Social, núm. 11, pp. 36-77. 2011.
  • González-Arratia L. Las costumbres mortuorias entre los antiguos laguneros de la época prehispánica. Nomádica 5(27)38-40. 2006.
  • González-Arratia L. Los irritilas, ¿mito o realidad?. Nomádica 3(13):14-16. 2004.
  • González-Arratia L. Los tepehuanes de la Sierra Madre Occidental: La iniciación del chamán. Nomádica 6(36):38-40. 2008.
  • Instituto Nacional de Pueblos Indígenas. Etnografía del pueblo Kikapú de Coahuila. Consultado en enero de 2022. Etnografía del pueblo Kikapú (Kikaapoa) de Coahuila. | INPI | Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas | Gobierno | gob.mx (www.gob.mx).
  • Instituto Nacional de Pueblos Indígenas. Mascogos, pueblo de afrodescendientes en el norte de México. Consultado en enero de 2022. Mascogos. Pueblo de afrodescendientes en el norte de México. | INPI | Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas | Gobierno | gob.mx (www.gob.mx).
  • Mansilla L. J., Pijoan-Aguadé C. M. La cueva de la candelaria: Bultos Mortuorios y materiales. Chungara, Revista de Antropología Chilena 2(34):211-215.2000.
  • Nieto A. Historia y prehistoria de piedra. Nomádica 2(8):24-28. 2003.
  • Rosales J. Tribu Kikapú demanda espacios de representación popular. Milenio 11 octubre 2019.
  • Texas State Historical Association. Coahuiltecan indians. 2019. TSHA | Coahuiltecan Indians (tshaonline.org).
  • Valdés C. M. La gente del mezquite. Los nómadas del noreste en la Colonia. Secretaría de Cultura de Coahuila. México. 2017.

La promesa, la ciencia y el hype de la de-extinción

Siempre recordaré cuando comenzó mi interés en la genética allá en educación básica. Mi yo de aquella época habría pensado que esto era lo mejor que le podía haber pasado a la humanidad: mi interés en ver animales prehistóricos alguna vez era por fin cumplido por la ingeniería genética, un sueño. Pero la realidad es a veces un poco más compleja que eso.

En marzo de 2025, la compañía Colossal Biosciences anunció la creación del "ratón lanudo": un roedor de laboratorio modificado genéticamente con pelaje denso y ondulado, resultado de editar entre siete y diez genes para expresar rasgos identificados en el genoma del mamut lanudo. Los titulares celebraron: "Un paso hacia el mamut". Los inversionistas aplaudieron. El público imaginó gigantes peludos caminando por la tundra ártica. La realidad científica, como suele ocurrir, es más matizada, más compleja y, quizás, más instructiva sobre cómo el capital de riesgo, el sensacionalismo mediático y la ambición tecnológica están redefiniendo la ciencia del siglo XXI.

El ratón que pretendía ser mamut

En enero de 2025, investigadores de Colossal utilizaron técnicas avanzadas (como CRISPR/Cas9) para editar genes en embriones de ratón de laboratorio asociados con densidad de pelaje y metabolismo de lípidos. El resultado fue verificable: ratones con pelaje más denso y ondulado, junto con cambios metabólicos consistentes con adaptación al frío. Desde una perspectiva técnica, esto es ingeniería genómica multiplex funcional. El equipo demostró que pueden identificar secuencias antiguas del genoma del mamut y expresarlas fenotípicamente en un organismo vivo.

Imagen hecha con IA de un ratón con cuernos, de naturaleza satírica

Pero aquí viene la primera tensión crítica entre dato y narrativa.

El ratón lanudo no es un mamut. Ni siquiera es un paso directo hacia uno. Lo que Colossal validó fue una metodología: la capacidad de transferir rasgos genéticos de una especie extinta a una especie viva completamente no relacionada. Esto es investigación valiosa en biología molecular. No es resurrección.

Sin embargo, la compañía presentó el logro con lenguaje que sugería proximidad inmediata al objetivo final. Los comunicados de prensa hablaban de "dar vida a rasgos extintos" y "validar el camino hacia el mamut". La cobertura mediática omitió una distinción fundamental: expresar un rasgo no es recrear un organismo.

De hecho, expertos externos fueron directos en su escepticismo. Tori Herridge, bióloga evolutiva de la Universidad de Sheffield, señaló que los cambios genéticos realizados ya eran conocidos por producir pelaje más largo y denso en ratones. "El resultado de varios 'ratones lanudos' es, por lo tanto, poco sorprendente; ratones lanudos han sido producidos en laboratorios y por criadores de ratones muchas veces antes," afirmó. Su conclusión fue contundente: "Un mamut es mucho más que un elefante con abrigo de piel."

Saad Arif, biólogo evolutivo de Oxford Brookes University, fue igualmente cauteloso: "Creo que todavía estamos muy lejos de su objetivo de 'de-extinción'. Los genomas del elefante y el mamut se consideran 96.4% idénticos, sin embargo, eso aún deja potencialmente otros ~13 millones de cambios en la secuencia de ADN por considerar."

He aquí la ironía: el rigor técnico del experimento quedó oscurecido por la narrativa aspiracional. Encuentro esto profundamente preocupante, y más la colaboración mediática que ronda en el amarillismo al respecto (aunque otorgo el beneficio de la duda, no son temas con los que el mundo esté familiarizado). La precisión en la comunicación no es pedantería académica; es integridad. Cuando permitimos que el lenguaje sugiera más de lo que los datos demuestran, no estamos simplificando para el público general, estamos distorsionando la realidad.

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El negocio de la resurrección

Para comprender el contexto completo, necesitamos examinar cómo se financia esta investigación. Colossal Biosciences no es una institución académica tradicional ni una agencia gubernamental de conservación. Es una startup biotecnológica que ha recaudado más de $435 millones de dólares desde 2021, alcanzando una valuación de $10.2 mil millones de dólares en enero de 2025, convirtiéndose en el primer "decacornio" de Texas.

Los inversionistas incluyen figuras del capitalismo de riesgo tecnológico (Peter Thiel, Tim Draper, los gemelos Winklevoss), celebridades (Tony Robbins, Paris Hilton), y de manera más significativa, In-Q-Tel, el brazo de capital de riesgo de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA).

Este modelo de financiamiento no es intrínsecamente problemático. De hecho, permite investigación de alto riesgo que las agencias de financiamiento tradicionales raramente apoyarían. Pero crea incentivos estructurales problemáticos. Una startup biotecnológica debe generar titulares que justifiquen valuaciones cada vez mayores. Necesita demostrar "hitos" a intervalos regulares. Requiere una narrativa pública simultáneamente audaz, inspiradora y aparentemente alcanzable.

Estos imperativos no son naturalmente compatibles con la comunicación científica rigurosa.

En su blog, ejecutivos de In-Q-Tel fueron transparentes sobre sus motivaciones: "Estratégicamente, se trata menos de los mamuts y más de la capacidad. La próxima ola de progreso en biología sintética conducirá a avances en nuestra capacidad de dar forma tanto a la forma como a la

función en organismos a nivel macroscópico." La inversión, en otras palabras, no es sobre conservación. Es sobre mantener supremacía tecnológica estadounidense en biología sintética, con aplicaciones potenciales que van desde cultivos resistentes a sequías hasta nuevos biomateriales, e inevitablemente, capacidades de biodefensa.

Lo que los datos realmente muestran: el problema del "mamofante"

El proyecto principal de Colossal es crear lo que ellos llaman un "mamut" pero que técnicamente sería un elefante asiático genéticamente modificado. El elefante asiático (Elephas maximus) comparte aproximadamente 99.6% de su ADN con el mamut lanudo (Mammuthus primigenius), lo que hace al elefante el único candidato viable como organismo "chasis" para la ingeniería.

Los investigadores han identificado alelos específicos asociados con adaptaciones al frío: variantes de hemoglobina para liberar oxígeno a temperaturas bajo cero, genes para acumulación rápida de grasa subcutánea, modificaciones del factor de crecimiento de fibroblastos para producir pelaje lanudo, y cambios craneofaciales para reducir pérdida de calor.

La estrategia implica edición genómica multiplex: modificación simultánea de miles de sitios en el genoma del elefante. Desde una perspectiva técnica, esto es ingeniería molecular de complejidad sin precedentes. Es investigación seria.

Pero el producto final no será un mamut. Será un elefante asiático con ediciones genéticas diseñadas para conferir tolerancia al frío. Y aquí es donde surgen las limitaciones biológicas fundamentales que raramente aparecen en los comunicados de prensa.

El vacío epigenético

Si el ADN es un manual que le indica a las células cómo y qué ser, la epigenética son los post-its colocados en ese manual para decir qué partes de este si obedecer, cuáles ignorar, y cuáles leer más de una vez. Las marcas epigenéticas determinan cuándo y cómo se expresan los genes. Se establecen durante el desarrollo embrionario, influenciadas por el ambiente uterino, la temperatura, la nutrición materna, factores que no podemos recuperar de un fósil.

Un embrión de "mamofante" se desarrollará en un útero de elefante asiático (o eventualmente en un útero artificial diseñado para imitar ese ambiente). Recibirá señales epigenéticas de elefante. Sus genes pueden "decir" mamut en ciertas secuencias, pero las instrucciones sobre cómo leer esos genes dirán "elefante".

El epigenoma regula metabolismo, respuestas inmunes, tasas de crecimiento y comportamiento. Un organismo con genoma parcial de mamut pero epigenoma de elefante podría tener incompatibilidades fisiológicas fundamentales que lo hagan inadecuado para el ambiente ártico que supuestamente está diseñado para habitar.

El microbioma perdido

Los mamuts se alimentaban de gramíneas de estepa del Pleistoceno. La digestión requería una comunidad microbiana intestinal específica, bacterias simbióticas que procesaban celulosa y sintetizaban nutrientes. Ese microbioma está extinto.

El "mamofante" heredará el microbioma del elefante asiático, optimizado para vegetación tropical. Sin las bacterias correctas, el organismo podría literalmente morir de hambre comiendo la dieta de sus supuestos ancestros.

Imagen hecha con IA. Los microorganismos dentro de un ser vivo son extremadamente importantes para la operación del mismo (e incluso, se estudia su impacto en el comportamiento); podríamos nunca saber cuáles eran los microorganismos que coexistían con los mamuts de verdad, mucho menos recrearlos

El huérfano cultural

Los elefantes son seres altamente sociales e inteligentes que aprenden de sus mayores. Aprenden rutas migratorias, fuentes de agua, comportamiento de apareamiento, protocolo social. Una matriarca de mamut transmitiría conocimiento acumulado durante décadas.

Un "mamofante" resucitado será un huérfano biológico. No tendrá matriarca de mamut que le enseñe cómo ser mamut. Criado por humanos o elefantes asiáticos, será un híbrido confundido: poseyendo instintos de gigante de la era glacial pero comportamientos aprendidos de animal de zoológico moderno.

Esto no es sentimentalismo. Es una cuestión seria de bienestar animal y viabilidad ecológica.

La hipótesis ecológica que nadie puede probar

La justificación para crear mamuts no es nostalgia científica, sino restauración ecológica. Colossal argumenta que reintroducir megaherbívoros al Ártico podría ayudar a preservar el permafrost y mitigar el cambio climático.

La hipótesis propone que los mamuts pisoteasen la nieve en invierno (reduciendo su capacidad aislante), derribarían árboles oscuros para promover pastizales claros (aumentando el albedo superficial), y fertilizarían el suelo (promoviendo gramíneas que secuestran carbono).

La teoría es elegante. Los datos son problemáticos.

Los experimentos se realizan en áreas cercadas con densidades extremadamente altas de animales. Replicar este efecto a través del vasto Ártico requeriría millones de mamuts. Dada la gestación de 22 meses del elefante y su lenta maduración, alcanzar esa población tomaría un buen rato.

Más problemático aún: investigaciones recientes sugieren que, en ciertas condiciones árticas, los grandes herbívoros podrían acelerar el calentamiento al dañar la capa aislante de musgo en verano. Las interacciones entre herbivoría, vegetación y temperatura del suelo son no lineales y altamente complejas.

Y existe una pregunta que raramente se hace: ¿existe todavía la estepa de mamut? El ecosistema del Pleistoceno era una red compleja de clima, suelo, microorganismos, plantas, herbívoros y carnívoros que coevolucionaron durante milenios. Ese sistema está desaparecido.

El cálculo que nadie quiere hacer

Existe una pregunta económica que raramente aparece en los comunicados de prensa: ¿cuántas especies vivas podríamos salvar con los recursos destinados a crear especies extintas?

Investigaciones en economía de la conservación han cuantificado rigurosamente el "costo de oportunidad" de la de-extinción. Un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution en 2017 analizó el número de especies que gobiernos en Nueva Zelanda y Nueva Gales del Sur, Australia, podrían permitirse conservar, basándose en estimaciones de costos de especies recientemente extintas y especies existentes similares.

Los resultados fueron contundentes: la conservación financiada por el gobierno para 11 especies extintas focales en Nueva Zelanda sacrificaría la conservación de casi tres veces más (31) especies existentes. En Nueva Gales del Sur, el financiamiento externo para cinco especies extintas focales podría usarse para conservar más de ocho veces (42) especies existentes.

Hugh Possingham, de la Universidad de Queensland, fue directo: "Si también pudieran calcularse el riesgo de fracaso y los costos asociados con establecer poblaciones viables, las estimaciones de pérdidas netas potenciales o oportunidades perdidas probablemente serían considerablemente mayores."

El argumento de suma cero es directo: los recursos de conservación son finitos. Cada dólar gastado en resurrección de alta tecnología es un dólar no gastado en protección de hábitat, guardabosques anti-caza furtiva, o cría en cautiverio de especies críticamente amenazadas.

Sin embargo, investigaciones más recientes en 2025 sugieren una narrativa más compleja. Un análisis de datos financieros desagregados de Estados Unidos de 2021 a 2024 encontró que cada dólar invertido en de-extinción se originó de fuentes privadas y coincidió con un aumento neto en presupuestos públicos y de ONGs de conservación. En lugar de desplazar capital existente, la de- extinción movilizó dinero nuevo y produjo un "efecto de atracción" que amplió el fondo disponible para protección de biodiversidad.

Colossal argumenta precisamente esto: que su financiamiento es "aditivo, no sustractivo". Afirman que acceden a capital del sector tecnológico que nunca se donaría a ONGs de conservación tradicionales.

Este argumento tiene mérito, pero también plantea preguntas incómodas. Si inversionistas multimillonarios están dispuestos a gastar cientos de millones en proyectos de biología especulativa, ¿por qué no en protección de bosques tropicales? La respuesta probable es que la de-extinción ofrece algo que la conservación tradicional no puede: una narrativa de "moonshot" tecnológico, propiedad intelectual patentable, y la promesa de retorno eventual de inversión.

Imagen hecha con IA; ¿A qué ambiente exactamente regresarían? ¿Sólo serían criaturas de zoológico?

Esto nos lleva a una verdad incómoda: la de-extinción es financiable porque es tecnología, no solo porque es conservación.

La verdad menos cinematográfica

Colossal Biosciences ha logrado avances técnicos genuinos. El cultivo de células germinales primordiales de paloma, el desarrollo de bolsas artificiales para marsupiales, y la demostración de edición genómica multiplex son contribuciones reales a la biología molecular.

Pero la "resurrección" que prometen es un mito. Las criaturas que emergen de sus laboratorios no son fantasmas del pasado, sino avatares del futuro: sintéticas, quiméricas, completamente nuevas. Son "proxies" diseñadas para encajar en un mundo que ha seguido adelante sin ellas.

Imagen con IA; seamos honestos, no se están reviviendo mamuts, sino alterando organismos existentes para parecerse a los mamuts, de una forma u otra.

La Sociedad Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) publicó en 2016 sus "Principios Rectores sobre la Creación de Proxies de Especies Extintas", abordando directamente estas complejidades. El documento reconoce tanto oportunidades como riesgos profundos.

Entre las preocupaciones centrales: el "riesgo moral" de que la mera posibilidad de de-extinción socave el urgente mensaje de que la extinción es para siempre, reduciendo el apoyo público para la conservación de especies existentes. "El apoyo público para la conservación de especies se ha construido alrededor de un sentido de urgencia y pérdida," advierte el documento. "Existen preocupaciones válidas de que incluso la perspectiva de 'de-extinción' de especies podría negar el poderoso mensaje de que la extinción es para siempre."

El peligro radica en la arrogancia de asumir que podemos diseñarnos para salir de la crisis de extinción. Si vemos la naturaleza como código que puede respaldarse, editarse y restaurarse, arriesgamos devaluar el original.

No necesitamos convertir a Colossal en villano de una narrativa simplista, sino un producto y partícipe del capitalismo. Necesitamos reconocerlos por lo que son: científicos capacitados y con muchos recursos realizando investigación innovadora dentro de un modelo de financiamiento que los incentiva a prometer más de lo que pueden entregar, en plazos que la biología raramente respeta; este fenómeno no es exclusivo de las ciencias biológicas, basta con mirar a la inteligencia artificial.

El progreso científico prospera en la colaboración y la comunicación honesta. Cuando permitimos que el sensacionalismo sustituya al rigor, cuando las valuaciones de mercado dictan narrativas científicas, cuando la apariencia de avance importa más que su sustancia, no solo comprometemos

la integridad de la ciencia, comprometemos nuestra capacidad colectiva de tomar decisiones informadas sobre el futuro de la vida en la Tierra.

Esta historia, aunque menos cinematográfica, es más verdadera, más instructiva, y más importante para comprender cómo funciona realmente la ciencia en el siglo XXI. Así que no, aún no hay mamuts, ni los habrá próximamente, aunque funcionalmente tengamos organismos que se vean como uno.

Referencias

  1. Colossal Biosciences. (2025). Company Overview and Projects. https://colossal.com
  2. "Revival of the woolly mammoth." (2026). Wikipedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Revival_of_the_woolly_mammoth
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  4. Haridy, R. (2025, March 4). "De-extinction scientists say these gene-edited 'woolly mice'

are a step towards woolly mammoths." MIT Technology Review. https://www.technologyreview.com/2025/03/04/1112796/gene-edited-woolly-mice-step- towards-woolly-mammoths/

  1. Saey, T. H. (2025, March 12). "Mammoth de-extinction a 'step closer' as geneticists create woolly mouse." Newsweek. https://www.newsweek.com/mammoth-de-extinction-step- closer-geneticists-create-woolly-mouse-2039226
  2. Pappas, S. (2024, August 30). "'Closer than people think': Woolly mammoth 'de-extinction' is nearing reality — and we have no idea what happens next." Live Science. https://www.livescience.com/animals/extinct-species/closer-than-people-think-woolly- mammoth-de-extinction-is-nearing-reality-and-we-have-no-idea-what-happens-next
  3. Specktor, B. (2022, September 28). "The CIA Just Invested in Woolly Mammoth Resurrection Technology." The Intercept. https://theintercept.com/2022/09/28/cia- extinction-woolly-mammoth-dna/
  4. O'Connell, K. & Chiu, E. (2022, September 20). "How Can We Use Biology to Solve Global Issues?" In-Q-Tel Blog. Referenciado en: https://dallasinnovates.com/mammoth-interest- the-cia-invests-in-dallas-based-colossal-biosciences/
  5. Schultz, I. (2022, September 29). "The CIA Wants to Bring Back the Woolly Mammoth." Gizmodo. https://gizmodo.com/cia-wooly-mammoth-de-extinct-resurrect-tasmanian-tiger- 1849596497
  6. Specktor, B. (2022, October 13). "The CIA wants to bring woolly mammoths back from extinction." Live Science. https://www.livescience.com/cia-wooly-mammoth-de-extinction
  1. Possingham, H. P., et al. (2017). "Pivotal point for biodiversity and sustainability." Nature Ecology & Evolution, 1, 0048. Referenciado en: https://www.conservationjobs.co.uk/articles/the-cost-of-de-extinction/
  2. Taylor, A. (2017, March 21). "The Cost of De-Extinction." Conservation Jobs. https://www.conservationjobs.co.uk/articles/the-cost-of-de-extinction/
  3. Rethinking De-Extinction Criticism: A Multi-Dimensional Model for Prioritizing Revivable

Species under Funding Controversies. (2025). bioRxiv. https://www.biorxiv.org /content/10.1101/2025.07.16.665200v1.full

14. IUCN Species Survival Commission. (2016). IUCN SSC Guiding Principles on Creating Proxies of Extinct Species for Conservation Benefit. https://portals.iucn.org /library/efiles/documents/Rep-2016-009.pdf

  1. Fraser, I. M. & Roberts, D. L. (2023). "The economics of species extinction: An economist's viewpoint." Cambridge Prisms: Extinction, 1, e20. https://www.cambridge.org /core/journals/cambridge-prisms- extinction/article/economics-of-species-extinction-an-economists- viewpoint/E1EE7B4EFDF370C62483AFAE1A6700F4
  2. Shapiro, B. (2015). How to Clone a Mammoth: The Science of De-Extinction. Princeton University Press.

Nota del autor: Este análisis se basa en documentación técnica publicada, comunicados de prensa de Colossal Biosciences, análisis de inversión de In-Q-Tel, y literatura revisada por pares en economía de la conservación y biología evolutiva hasta enero de 2026.

Por Carlos Antonio Fernández Hernández

En 1953, James Watson y Francis Crick anunciaron el descubrimiento de la estructura del ADN, uno de los hallazgos más importantes del siglo XX. Pero detrás de ese triunfo existe una historia incómoda: gran parte de la evidencia crucial provino de Rosalind Franklin, una cristalógrafa cuyos datos fueron utilizados sin su conocimiento explícito y cuya contribución fue minimizada durante décadas. La narrativa popular la convirtió en víctima de un "robo" científico; la realidad, como suele ocurrir, es más matizada. Este trabajo examina las fuentes primarias —incluyendo documentos descubiertos en 2023— para responder una pregunta incómoda: ¿hubo realmente un robo, o estamos ante algo más complejo y, quizás, más instructivo sobre cómo funciona la ciencia y cómo falla en reconocer a quienes la hacen posible?


Rosalind Franklin en Paris
CSHL, derivative work Lämpel, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by- sa/4.0>, via Wikimedia Commons

La imagen que cambió todo

A finales de enero de 1953, James Watson entró a un laboratorio del King's College de Londres. Maurice Wilkins, un colega incómodo, le mostró una fotografía. Watson la describió después con dramatismo: «En el instante en que vi la imagen, mi boca se abrió y mi pulso comenzó a acelerarse».

Era la Fotografía 51: una imagen difusa en blanco y negro que mostraba el patrón de difracción de rayos X del ADN. Para el ojo no entrenado, solo era una mancha con forma de X. Para Watson, era el mapa del tesoro.

Lo que Watson no mencionó ese día —y tardaría quince años en confesar— es que esa fotografía no le pertenecía a Wilkins. La había producido Rosalind Franklin, una cristalógrafa brillante que trabajaba en el mismo edificio pero en un proyecto que ella consideraba independiente. Franklin no había autorizado que nadie la viera.

Esta escena se convertiría en el centro de uno de los mitos más persistentes de la historia de la ciencia: el «robo» de datos que permitió descubrir la estructura del ADN. Pero como suele ocurrir, la verdad es más compleja, más interesante, y más instructiva que el mito.

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El escenario y sus tensiones

Para entender qué ocurrió realmente, necesitamos retroceder dos años. En 1951, Rosalind Franklin llegó al King's College con una misión clara en mente: aplicar sus habilidades en cristalografía de rayos X al estudio del ADN. Era una experta consumada, con experiencia en la estructura del carbón y un dominio técnico excepcional.

El problema comenzó el primer día. Franklin creía que dirigiría su propia investigación independiente. Maurice Wilkins, el biofísico que ya trabajaba en ADN en el mismo laboratorio, pensaba que sería su asistente. Este malentendido —producto de una comunicación deficiente del director, John Randall— envenenó la relación desde el inicio.

Mientras tanto, en Cambridge, dos investigadores seguían el tema con avidez. Francis Crick, un físico brillante con talento para la matemática estructural, y James Watson, un biólogo joven y ambicioso, estaban convencidos de que descifrar la estructura del ADN sería el hallazgo del siglo. A diferencia de Franklin, que creía en dejar que los datos experimentales hablaran primero, Watson y Crick preferían especular, construir modelos, y luego verificar.

Dos filosofías científicas, dos instituciones, una carrera invisible.

La fotografía y la decisión crucial


Fotografía 51, tomada por Rosalind Franklin y Raymond Gosling
Reproduced by Maria Evagorou, Sibel Erduran, Terhi Mäntylä, CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons

En mayo de 1952, Raymond Gosling —el estudiante de doctorado de Franklin— capturó la Fotografía 51 bajo su supervisión. La imagen mostraba la «Forma B» del ADN: una estructura hidratada con un patrón en X que gritaba «hélice» a quien supiera leerlo.

Pero Franklin tomó una decisión que parecería extraña en retrospectiva: decidió concentrarse en estudiar la «Forma A» del ADN en lugar de la Forma B. ¿Por qué abandonar la imagen más reveladora?

La respuesta revela tanto su rigor como su trampa. La Forma A, más seca y cristalina, producía patrones de difracción con puntos nítidos, perfectos para los cálculos cristalográficos precisos que Franklin dominaba. La Forma B, húmeda y biológicamente relevante, producía manchas difusas que parecían caóticas.

Franklin escribió en sus notas que la Forma B «simplemente se disuelve». Había algo más: cuando hidrataba las muestras, observaba que la estructura ordenada colapsaba en algo menos ordenado. Por un tiempo, sospechó que la estructura helicoidal de la Forma B podría ser un artefacto —algo que aparecía al añadir agua, no la estructura real del ADN. Estaba equivocada, pero su razonamiento era científicamente defendible.

He aquí la ironía: Franklin, como cristalógrafa rigurosa, buscaba la perfección de la forma cristalina. Los biólogos sabían que la forma biológicamente relevante era precisamente la húmeda, porque las células son ambientes acuosos. Su fortaleza metodológica la alejó temporalmente de la respuesta.

Los canales de información

Aquí es donde la narrativa del «robo» se complica. La información de Franklin llegó a Watson y Crick por dos vías, ninguna de las cuales fue un robo nocturno de documentos secretos.

El informe del Medical Research Council (MRC)

En diciembre de 1952, el Medical Research Council hizo una visita de evaluación rutinaria al King's College. Franklin preparó un informe sobre su progreso, incluyendo datos cristalográficos precisos: dimensiones de la celda unitaria y la simetría espacial del ADN.

Este informe no era secreto; era un documento oficial de evaluación. Max Perutz, supervisor de Crick en Cambridge y miembro del comité visitante, recibió una copia. En febrero de 1953, Perutz se la mostró a Crick. El documento no estaba marcado como confidencial. ¿Hurto ilícito, como una clase de Watergate? No, pero con profundos problemas éticos.

Cuando Crick leyó los datos de Franklin, su formación en física hizo la conexión crucial. Franklin había identificado que el ADN tenía un tipo particular de simetría. Para Crick, esto significaba algo muy específico: las dos cadenas del ADN debían correr en direcciones opuestas, antiparalelas. Esta deducción matemática fue más importante que la Fotografía 51 misma.

La fotografía compartida

A principios de 1953, Franklin decidió dejar el King's College. El ambiente de trabajo era insoportable, la tensión con Wilkins corrosiva. Cuando anunció su partida, el director Randall dio una instrucción institucional estándar: todo el trabajo sobre ADN debía quedarse en el King's College.

Raymond Gosling, quien había sido estudiante de Franklin, ahora reportaría formalmente a Wilkins. Siguiendo instrucciones institucionales, Gosling le entregó todos los datos, incluida la Fotografía 51. Cuando Watson visitó el King's College, Wilkins tenía la foto legítimamente.

La carrera final

Para marzo de 1953, Watson y Crick tenían todas las piezas: la evidencia visual de la Fotografía 51 y los datos cuantitativos del informe. Construyeron su modelo de doble hélice.

Pero aquí viene un dato que la narrativa del robo suele omitir: el 17 de marzo de 1953, Franklin —trabajando independientemente en su nuevo laboratorio en Birkbeck— terminó un manuscrito que describía la estructura de doble hélice del ADN. Esto fue un día antes de que supiera del modelo de Watson y Crick.

Ella había llegado a la misma conclusión por su cuenta. Solo le faltaba el detalle de la orientación antiparalela que Crick había deducido del informe.

El 18 de marzo, Watson y Crick invitaron a Wilkins y Franklin a Cambridge para ver su modelo. Franklin lo examinó y lo aceptó inmediatamente como correcto: encajaba perfectamente con todos sus datos.

En abril de 1953, Nature publicó tres artículos juntos: Watson y Crick proponiendo el modelo, Wilkins con datos de apoyo, y Franklin y Gosling con sus datos cristalográficos. El artículo de Watson y Crick dio solo un reconocimiento vago, mencionando que habían sido «estimulados por el conocimiento de los resultados generales» de Franklin y Wilkins.

Un año después, en 1954, Watson y Crick escribieron algo más honesto: sin los datos de Franklin, «la formulación de nuestra estructura habría sido muy improbable, si no imposible». Esta admisión llegó tarde y tuvo poca visibilidad.


James Watson y Francis Crick
Marjorie McCarty, CC BY 2.5 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.5>, via Wikimedia Commons

Lo que reveló 2023

En 2023, los historiadores Matthew Cobb y Nathaniel Comfort publicaron un análisis en Nature que desenterró documentos ignorados durante décadas. Fueron a los archivos de Franklin en Churchill College, Cambridge, y encontraron evidencia que cambia nuestra comprensión del caso.

El borrador de Time

En mayo de 1953, la revista Time encargó un artículo sobre el descubrimiento. Una periodista llamada Joan Bruce escribió un borrador y se lo envió a Franklin para que lo revisara y corrigiera.

El borrador presentaba el descubrimiento no como una competencia ganada por Watson y Crick, sino como el trabajo colaborativo de «dos equipos»: Wilkins y Franklin haciendo el trabajo experimental, Watson y Crick construyendo modelos teóricos. Describía cómo estos equipos «se conectaban, confirmando el trabajo del otro».

Franklin revisó el borrador. Hizo anotaciones sobre precisión científica. No objetó la caracterización de colaboración.

Si Franklin hubiera pensado que Watson y Crick le robaron sus datos, habría protestado cuando tuvo la oportunidad. El artículo nunca se publicó —Franklin consideró que «necesitaba mucho trabajo»— pero el documento prueba que en 1953, ella veía el descubrimiento como colaborativo, no como un robo.

La carta reveladora

Cobb y Comfort también encontraron una carta de enero de 1953, escrita por Pauline Cowan, colega de Franklin, invitando a Crick a una charla sobre los datos más recientes. Incluía un comentario casual pero revelador: «Perutz ya sabe más sobre esto de lo que probablemente van a poder comunicar».

Esta línea demuestra que Franklin y sus colegas asumían que la información circulaba normalmente entre laboratorios. El intercambio de datos era parte de la cultura científica que ella esperaba, no algo que ocurriera a sus espaldas.

El villano accidental

Si la información fluyó por canales que todos consideraban legítimos, ¿de dónde viene la narrativa del robo? De James Watson mismo.

En 1968, Watson publicó La Doble Hélice, una memoria que pretendía mostrar cómo funciona la ciencia «realmente»: competitiva, despiadada, darwiniana. Necesitaba un villano para su thriller, y eligió a «Rosy» —un diminutivo que Franklin odiaba.

Watson la describió como «incompetente en la interpretación de imágenes de rayos X» (falso: ella había llegado independientemente a la estructura correcta). Criticó su apariencia: «Podría haber sido bastante deslumbrante si hubiera tomado aunque fuera un interés leve en la ropa». La pintó como asistente de Wilkins cuando era investigadora principal independiente.

El libro fue tan problemático que Harvard University Press se negó a publicarlo. Crick y Wilkins amenazaron con demandar. Crick escribió que violaba «la amistad y la privacidad».

Watson pensó que estaba siendo heroicamente honesto sobre cómo funciona la ciencia real. El mundo lo leyó como una confesión de mala conducta ética.

Al intentar pintarse como el héroe audaz que vence a la bruja obstruccionista, Watson inadvertidamente confesó lo que percibimos como pecados éticos. Si hubiera descrito a Franklin con respeto y no con el sesgo absurdamente sexista de un científico con aires de superioidad, el uso de sus datos habría parecido colaboración normal. Al vilipendiarla, convirtió su propio uso de los datos en un acto de piratería moral.

El efecto boomerang fue devastador para Watson e inesperadamente beneficioso para el legado de Franklin. Antes del libro, era una cristalógrafa respetada pero poco conocida. Después, la mezquindad de Watson motivó a historiadores como Anne Sayre a investigar el registro completo, elevando a Franklin al estatus de ícono que siempre mereció.

La verdad menos cinematográfica

Rosalind Franklin murió de cáncer de ovario en 1958, a los treinta y siete años, cuatro años antes del Premio Nobel de 1962 que reconoció el descubrimiento. No vivió para ver cómo Watson la convertiría en villana ni cómo el mundo la reivindicaría.

No necesitamos rescatarla convirtiéndola en mártir de un crimen. Necesitamos reconocerla como lo que fue: la arquitecta de los datos. Ella puso los cimientos sobre los que Watson y Crick construyeron el castillo. Sin los cimientos, ninguna estructura puede existir.

La evidencia muestra que esto no fue un robo criminal, Watson no era Nixon enviando operativos secretos a robar datos privados, sino un descubrimiento colaborativo con crédito profundamente desigual. Franklin produjo los datos cruciales, comprendía sus implicaciones mejor de lo que Watson admitió, y asumía intercambio científico normal. Watson y Crick obtuvieron información por canales que sus superiores consideraban aceptables, pero debieron haber reconocido explícitamente lo que habían recibido.

El progreso científico es colaborativo, pero el reconocimiento debe ser explícito. Watson quiso ser el único héroe, y en su esfuerzo por dramatizar su victoria, nos recordó por qué la integridad importa tanto como el intelecto.

La historia que merece ser contada no es el thriller de Watson, sino esta: una científica brillante trabajando en condiciones hostiles, produciendo datos excepcionales, llegando independientemente a conclusiones correctas, y siendo sistemáticamente marginada del reconocimiento que merecía. Esta historia, aunque menos cinematográfica, es más verdadera, más instructiva, y más importante para comprender cómo funciona realmente la ciencia.

Referencias

Cobb, M., & Comfort, N. (2023). What Rosalind Franklin truly contributed to the discovery of DNA's structure. Nature, 616, 657-660. https://doi.org/10.1038/d41586-023-01313- 5

Elkin, L. O. (2003). Rosalind Franklin and the double helix. Physics Today, 56(3), 42-48. https://doi.org/10.1063/1.1570771

Franklin, R. E., & Gosling, R. G. (1953). Molecular configuration in sodium thymonucleate. Nature, 171(4356), 740-741. https://doi.org/10.1038/171740a0

Klug, A. (2004). The discovery of the DNA double helix. Journal of Molecular Biology, 335(1), 3-26. https://doi.org/10.1016/j.jmb.2003.10.064

Maddox, B. (2002). Rosalind Franklin: The dark lady of DNA. HarperCollins.

¿El robo de la fotografía 51?

Watson, J. D. (1968). The double helix: A personal account of the discovery of the structure of DNA. Atheneum.

Watson, J. D., & Crick, F. H. C. (1953). Molecular structure of nucleic acids: A structure for

deoxyribose nucleic acid. https://doi.org/10.1038/171737a0

Nature, 171(4356), 737-738.

Watson, J. D., & Crick, F. H. C. (1954). The complementary structure of deoxyribonucleic acid. Proceedings of the Royal Society A, 223(1152), 80-96. https://doi.org/10.1098/rspa.1954.0101

Nota del autor: Este análisis incorpora la investigación publicada en 2023 por Cobb y Comfort, quienes examinaron documentos primarios incluyendo el borrador no publicado de Joan Bruce para Time y la correspondencia entre investigadores del King's College y Cambridge.

Según datos de la Dirección de Biodiversidad, perteneciente a la Dirección de Medio Ambiente de Torreón, se han donado y plantado un total de 3,887 árboles, en lo que va del año, entre ellos mezquites, huizaches y palo verde, árboles regionales y adaptados. 

Arq. Carla E. Tovar Triana/Máster en Planificación Urbana y Sostenibilidad

La ciudad tiene un papel esencial en el contexto del cambio climático, por una parte las ciudades son responsables de la emisión del 80% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) y por otro lado, son fuentes generadoras de calor debido a la radiación que se refleja en la superficie de suelo urbanizado.  

Así como las superficies urbanizadas influyen en la generación de calor, las zonas verdes actúan con un efecto contrario, mitigando los efectos y contrarrestando el aumento de temperatura dentro de la ciudad. 

En Torreón, se estima un total de 9.35 metros cuadrados de área verde por habitante, siendo las principales aglomeraciones vegetales sus parques metropolitanos; el Bosque Venustiano Carranza, el Bosque Urbano Francisco J. Madero y la Línea Verde. Aunque la ciudad está dotada de importantes zonas vegetales, éstas no resultan suficientes a la hora de mejorar el clima urbano en la ciudad.  

La ciudad y el verde 

Con el fin de analizar la ciudad climáticamente e identificar la relación entre la ciudad y el verde urbano, el IMPLAN realizó un estudio para determinar los índices de vegetación y las temperaturas superficiales promedio por colonia en verano y de esta forma analizar el comportamiento en la época mas caliente del año. 

Foto 1: Índices de vegetación promedio por colonia. Elaboración propia, 2018. Foto 2: Temperaturas superficiales promedio por colonia. Elaboración propia, 2018. 

Según el análisis, las  temperaturas superficiales promedio varían desde los 38.5ºC hasta los 49.9ºC. Las colonias que presentaron las temperaturas superficiales menores resultaron ser también las colonias que cuentan con un índice de vegetación mayor, dentro de estas colonias se encuentran: San Armando, Residencial Las Trojes, Luis Echeverría Sur y Residencial Las Villas, entre otras. 

  Colonia Temperatura Superficial Promedio (ºC) Índice de Vegetación Promedio 
1 SAN ARMANDO 38.51 0.435 
2 SAN ARMANDO 2A. ETAPA 38.69 0.385 
3 RESIDENCIAL LAS TROJES IV 39.20 0.446 
4 LUIS ECHEVERRIA SUR 39.57 0.482 
5 RESIDENCIAL LAS VILLAS 5A. ETAPA 40.07 0.400 
6 EJIDO EL PACIFICO 40.09 0.374 
7 RESIDENCIAL LAS VILLAS 2A. ETAPA 40.86 0.391 
8 RESIDENCIAL LAS VILLAS 1A. ETAPA 40.87 0.405 
9 RESIDENCIAL LAS VILLAS 6A. ETAPA 41.18 0.382 
10 PARQUE LAS ETNIAS 41.58 0.297 
11 RESIDENCIAL LAS VILLAS ETAPA XII 41.69 0.353 
12 RESIDENCIAL SANTA BARBARA 2A. ETAPA 42.04 0.216 
13 RINCON DE LA JOYA 42.36 0.249 
14 SAN EDUARDO 42.48 0.161 
15 RESIDENCIAL CAMPESTRE LA ROSITA 42.54 0.258 

15 Colonias con menor Temperatura superficial promedio. Elaboración propia, 2018. 

Mientras que las colonias con mayores temperaturas superficiales fueron aquéllas con un índice de vegetación menor, estando dentro de esta lista: el Aeropuerto Internacional Francisco Sarabia Tinoco, Ejido la Conchita Roja, Club de Golf Los Azulejos y El Campanario, entre otros. Dentro de las colonias con mayor temperatura también se pudieron identificar importantes parques industriales, ya que la temperatura en estas zonas tiende a ser alta principalmente por las actividades que aquí se desarrollan.   

  Colonia Temperatura Superficial Promedio (ºC) Índice de Vegetación Promedio 
1 AEROPUERTO INTERNACIONAL FRANCISCO SARABIA TINOCO 49.92 0.136 
2 EJIDO LA CONCHITA ROJA 49.13 0.175 
3 CLUB DE GOLF LOS AZULEJOS PRIMERA ETAPA 48.70 0.183 
4 EL CAMPANARIO 48.36 0.167 
5 CLUB DE GOLF LOS AZULEJOS SEGUNDA ETAPA 48.29 0.190 
6 PEÑOLES 48.22 0.130 
7 RESIDENCIAL RANCHO ALEGRE 1RA ETAPA 47.90 0.197 
8 LOS VIÑEDOS 47.76 0.164 
9 FERROPUERTO LAGUNA 47.73 0.144 
10 INDUSTRIAL LAJAT 47.58 0.122 
11 VIRREYES 47.41 0.188 
12 VILLAS DEL RENACIMIENTO 3RA. ETAPA 47.23 0.185 
13 VILLAS DEL RENACIMIENTO 4A. ETAPA 47.13 0.158 
14 LA MURALLA 47.13 0.147 
15 SAN MARINO 47.07 0.126 

15 Colonias con mayor Temperatura superficial promedio. Elaboración propia, 2018. 

Zona Centro  

Dentro de los resultados, la colonia Centro aparece como una de las zonas con temperaturas más altas, teniendo un promedio de 45.3ºC. Sin embargo, también se refleja en los resultados obtenidos como el cuadrante “Tercero de Cobián”, en el cual se ubica el Bosque Venustiano Carranza, presenta menor temperatura al resto de la zona Centro con 44.6ºC, es decir, más de un grado de diferencia. El cuadrante de la zona con mayor temperatura fue el primer cuadrante, denominado “Primitivo”, el cual muestra una temperatura superficial promedio de 46.06 ºC. 

Para mejorar la calidad de vida en el entorno urbano de la ciudad de Torreón, es importante identificar los puntos críticos de la trama urbana y realizar intervenciones certeras que generen mejores resultados.  

Como se demostró en este estudio, Torreón necesita mejorar su infraestructura verde, así como la implementación de una red de vegetación que abarque toda la mancha urbana municipal, haciendo hincapié en aquéllas zonas con menores índices de vegetación. Intervenciones de éste tipo ayudarán en la disminución de las temperaturas que se presentan, mejorando el clima urbano y por tanto el bienestar de los ciudadanos.  

Actualmente el Ayuntamiento de Torreón, por medio de la Dirección General de Medio Ambiente, está realizando actividades de reforestación. Según datos de la Dirección de Biodiversidad, se han donado y plantado un total de 3,887 árboles, entre ellos mezquites, huizaches y palo verde, árboles regionales y adaptados. Estas actividades se han realizado en lo que va del año y se planea seguir con estas jornadas de reforestación.  

En cada casa hay un rincón que podría llamarse “el museo de lo inútil”. Un colchón que ya ni los gatos quieren, la licuadora sin tapa, el ventilador que se prende con un golpe seco, un televisor que muestra fantasmas del canal dos. Todo se guarda porque, bueno, “por si algún día sirve”. Ese día, por supuesto, nunca llega.

La Ruta del Descacharre, un operativo municipal que suena a epopeya medieval pero que en realidad se libra calle por calle, ha logrado lo que pocos: enfrentarse a esa acumulación colectiva de cosas que ni funcionan ni se tiran. En lo que va del año, los camiones de Servicios Públicos han levantado más de mil toneladas de tiliches en 95 colonias y ejidos de Torreón. Una hazaña de proporciones arqueológicas.

Tiliches: patrimonio emocional del mexicano promedio

No se trata solo de basura. Lo que hay detrás del sillón roído o el microondas de 1998 es historia. Ese mueble que “nomás necesita una pata nueva”, el radio que dejó de sonar después de la última lluvia, la cuna que nadie quiere regalar “porque costó mucho”. Cada objeto tiene su pequeño drama doméstico.

Por eso, cuando los camiones del Descacharre se anuncian por Facebook —con horario, colonia y ruta—, las familias entran en debate. “¿Tiramos la bicicleta vieja?”, pregunta alguien. “No, esa sirve para piezas”, responde otro. A las siete de la mañana del operativo, los vecinos miran desde las ventanas cómo el camión se lleva los restos de su pasado. Hay quien suelta un suspiro y hay quien toma foto “para el recuerdo”.

Los cacharros también enferman

Detrás del humor, el asunto es serio. Los acumuladores involuntarios que somos los laguneros terminamos, sin saberlo, criando mosquitos en cada balde, tapón o llanta vieja. El dengue no distingue entre el florero con agua y el tinaco olvidado. Por eso, explica Fernando Villarreal Cuéllar, director de Servicios Públicos, la ruta no es una ocurrencia municipal sino una medida sanitaria.

“El objetivo es evitar la proliferación de criaderos y mejorar los entornos urbanos. La prevención es clave”, dice el funcionario, con la paciencia de quien ha visto de todo: refrigeradores convertidos en roperos, televisores usados como macetas, colchones que se deshacen en polvo.

La jornada comienza a las siete de la mañana y termina a las dos y media de la tarde. Los trabajadores de PASA recorren calles, levantan muebles, lavadoras, fierros y juguetes rotos. No aceptan escombro ni ramas, pero todo lo demás entra en el camión del olvido.

Colonias en terapia de desapego

Desde enero, la Ruta ha pasado por lugares como Camilo Torres, Buenos Aires, Quintas La Merced, Fovissste La Rosita y Santa Sofía. Cada colonia deja su propio testimonio de desprendimiento. En algunos puntos, los vecinos incluso organizan “competencias de limpieza” o se echan porras desde las banquetas. Una vecina de la Polvorera confesó que tenía un tocador de tres generaciones que terminó en la caja del camión. “Era de mi abuela, pero ya solo servía para juntar polvo. Hasta sentí que me quité un peso de encima”, contó riéndose.

El arte de soltar

El Descacharre se ha convertido, sin proponérselo, en una especie de taller de salud mental colectiva. Deshacerse de lo que estorba no solo limpia patios, también despeja la mente. Los psicólogos lo llaman “minimalismo emocional”. Aquí simplemente le decimos “ya era hora”.

Hay algo liberador en ver desaparecer el sillón mordido por el perro o el ventilador que ruge como helicóptero. La ciudad entera respira un poco mejor. Y si además con eso se evita un brote de dengue, mejor todavía.

El lado serio del tiliche

Según la Dirección de Servicios Públicos, cada jornada de descacharre elimina cientos de posibles criaderos del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, zika y chikungunya. En épocas de lluvia, los objetos abandonados acumulan agua y se convierten en trampas perfectas. De ahí la insistencia en mantener los patios limpios.

La recomendación es sencilla: revisar cada semana los recipientes donde se acumule agua, taparlos o voltearlos. Y cuando la ruta llegue a tu colonia, sacar todo lo que ya no sirve y colocarlo ordenadamente frente al domicilio. No es solo cuestión de estética, sino de salud pública.

Una cruzada contra el “algún día”

El programa, impulsado por la administración del alcalde Román Alberto Cepeda González, no pretende cambiar la cultura del acaparamiento de un día para otro. Pero algo está logrando. Cada colchón que desaparece es una victoria simbólica contra el por si algún día sirve. Cada televisor que se va es una lección de desapego.

Los Servicios Públicos insisten en revisar las redes oficiales —Facebook, Instagram o TikTok— donde se anuncian las próximas rutas. No vaya a ser que, cuando por fin decidas sacar ese mueble cojo, el camión ya haya pasado.

Porque si algo define al lagunero es su fe inquebrantable en la posibilidad de reparar lo irreparable. Y también su costumbre de guardarlo todo, aunque ya no sirva. Al final, la Ruta del Descacharre no solo limpia las calles de Torreón, también le da terapia al alma colectiva de una ciudad que empieza a entender que dejar ir también es cuidar.

A continuación les comparto el texto que leímos debajo del vitral los Cuatro Elementos en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey Campus Laguna elaborado por Casa Montaña para presentar la conferencia de este taller y que fue moderada por un servidor y coordinada además por el Colegio de Arquitectos de la Comarca Lagunera, A.C.:

Como todos sabemos el arte del vitral tuvo un importante auge en la Edad Media en Europa y ha venido a estar presente en los edificios de todo el mundo desde esa época hasta nuestros días. En México siguen siendo pocos los artistas y los talleres que tienen el prestigio que tiene Casa Montaña.

Su diseño, fabricación y su instalación han sido reconocidos ampliamente en el país y son orgullosamente laguneros. Su obra aparece, por ejemplo, en el No.94 de Vitrales de la revista Artes de México que les invito a leer con detenimiento. En 1907 llegó de España Don Ramón su fundador de 15 años y en ese momento comenzó la historia de Casa Montaña. Al inicio fabricaban lunas francesas, biseles, vitrales y todo tipo de trabajo artístico con una escuela de origen europeo y ya para 1917 se establecieron en Torreón. Para el año de 1937 nació Don Gabriel que dirige el taller y hoy nos acompaña aquí.

Aunado a esto les quiero compartir que tengo varios años visitando (junto con arquitectos o practicantes) asiduamente el taller para aprender de estos grandes artistas y siempre hemos sido recibidos con mucho cariño y generosidad. Existe entre nosotros una admiración profesional y un respeto mutuo. Mi amistad con Don Gabriel y con Fernando comenzó con el diseño de las lámparas para algunos de mis proyectos de mi despacho, Tovarendón+Arquitectos. A partir de esa experiencia creamos una paleta de vitrales de colores que siempre utilizamos para sustituir en algunos casos el uso cristal claro tradicional en nuestras propuestas.

Los vitrales pueden agrandar o empequeñecer un espacio, pueden regular nuestro estado de ánimo gracias a los colores involucrados, darle un sello único a cada rincón de un edificio o simplemente nos pueden invitar a la oración. Una oración que puede ser espiritual o puede ser plástica. Aunque tradicionalmente los vitrales ha sido un arte figurativo en México un caso aparte fue el legado del artista alemán Mathias Goeritz que con sus famosos vitrales en la Catedral de Cuernavaca o los de la Capilla de las Capuchinas en Tlalpan nos legó una obra rebosante de una inspiración abstracta y expresionista.

“La mejor arquitectura siempre tiene una madre, la tierra (lo local), y un padre, el arquitecto, el creador, que se fecundan mutuamente y conciben juntos la verdadera obra” …como diría el gran maestro tapatío Ignacio Díaz Morales, creador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara. Lo local en este caso es de una relevancia inaudita en nuestra profesión. La forma más inteligente de hacer Arquitectura es entonces privilegiando y procurando involucrar todos los recursos que tenemos cerca, los materiales y/o la mano de obra disponible. 

El taller de Casa Montaña es un taller que cuenta con la mejor mano de obra disponible en el ramo del vitral y que actualmente desperdiciamos pero que nos sigue esperando ahí. El gremio de arquitectos debería de aprovechar mucho más el trabajo del taller y aplicarlo en muchos detalles dentro de sus construcciones y aprovechar sus beneficios. Privilegiar el trabajo de Casa Montaña es valorarlo de verdad.

El trabajo de Fernando y de Gabriel Montaña ha sido profundamente influido por el maestro suizo Pellandini y el catalán Robleño creando en la Laguna una verdadera escuela que ya forma parte de nuestra identidad regional. Sus proyectos tienen la magia del vidrio usado como pretexto perfecto para incluir el color y el plomo que siempre nos emocionan, que siempre son significativos. Además ellos trabajan con la luz que es el único material gratuito que deberían de usar los arquitectos según nos dice el gran Alberto Campo Baeza en su Architectura sine luce nulla Architectura est (Arquitectura sin luz no es Arquitectura). Casa Montaña nos ayuda invitando a la luz a nuestra obra arquitectónica, su luz a través del vidrio (lux per speculum) que transforma el espacio, que lo muta…

Los arquitectos laguneros deberíamos de ser los primeros en apoyar a Casa Montaña con nuevas ideas, nuevas creaciones, nuevos detalles e innumerables proyectos con el uso del vitral que nos permitan regular y embellecer la luz solar que entra a todos nuestros espacios. Desgraciadamente por hacerle caso a las modas y también por simple y llana ignorancia, el uso del arte del vitral ha venido a menos pero habría que empujarlo mucho más como gremio y como sociedad para hacerlo renacer y renovar su impulso de acuerdo con los tiempos que corren. Tiempos de mayor valoración de lo local. El uso del vitral no es estático y podría evolucionar como lo ha hecho de ser un arte tradicionalmente figurativo y complejo a uno abstracto y muy simple.

El vitral además es un mecanismo ideal para el arquitecto para generar belleza y controlar la presencia de la luz del sol que siempre es excesiva en la región. Les invito no solamente que aprendamos más a fondo la obra de Casa Montaña sino también que visiten su sitio web para conocer con más detalle sus servicios y su apartado Vidriarte que es muy interesante. 

Finalmente y para emocionarlos más les leeré un texto breve muy especial, uno dedicado a este vitral llamado “los cuatro elementos” que podemos disfrutar simplemente girando nuestras cabezas hacia arriba. Espero les guste como a mí.

Los cuatro elementos de Francisco Amparán

Al principio fue el caos: Así lo describen casi todos los libros primordiales.

En el inicio fue el desorden, la turbulencia, un vórtice en el que se confundían los elementos primigenios: aire, tierra, agua y fuego. Luego estos fueron tomando el lugar asignado por el cosmos, encontrando la ubicación que los hiciera precisos, desarrollando las funciones que les permitieran ser creadores, conservadores y destructores: lo que ocurre con todo. El acomodo permitió la vida y el cambio, la muerte y el renacimiento, la floración y la decrepitud. El universo se volvió inmensamente diverso y se organizó de acuerdo a reglas maravillosamente sofisticadas y simples: F=ma, E=mc2, c2=a2+b2.Los elementos primigenios se combinaron para bailar al son de una música cósmica que resuena en todas las cosas, visibles o invisibles, vivas o inanimadas, virus o quasáres. Y el hombre desde que empezó a ser hombre, ha tratado de encontrar esa melodía, descifrar los ritmos ocultos, identificar las notas cosmogónicas que le permitan entender tan magníficos sonidos. Para ello han construido observatorios y satélites, bibliotecas y laboratorios: salas del concierto celestial, en donde se interpreta (en todos los sentidos de la palabra) el soberbio concierto de la creación. Estás en una de esas salas, Aguza el oído, indaga, busca e investiga y escucharás la música de las esferas, y como te murmuran al oído sus secretos el aire, el agua, la tierra y el fuego.

Muchas gracias y demos la bienvenida a nuestros amigos Fernando y Don Gabriel que vienen a mostrarnos su trabajo.

Nuestra realidad

En los últimos meses se han venido construyendo sistemáticamente edificios verticales en la región lagunera. Parece que vamos entendiendo poco a poco los beneficios de construir en varios niveles aunque también puede ser una moda, por desgracia. Por diversos factores, entre ellos el aumento considerable en los precios de la construcción y de los materiales involucrados en la misma, nuestra economía nos obliga a vivir en espacios cada vez más reducidos

El sueño de tener una casa digna se vuelve cada vez más complicado de cumplir, se ve cada vez más lejos para muchos de nosotros, incluidos los arquitectos.  Los espacios para vivir por lo tanto tienden a ser cada vez más pequeños y cada vez más caros por lo que la importancia de la Arquitectura aumenta aquí considerablemente. Esto lo vimos muy claro en los tiempos del COVID donde estando en cuarentena debimos “disfrutar” de nuestros espacios interiores.

Por otro lado, el arquitecto tiene la capacidad de aprovechar al máximo cada metro cuadrado disponible. A pesar de lo anterior, la gente sigue contratando maestros de obras (que no tienen las mismas capacidades de un arquitecto, por cierto) para obtener ahorros mal entendidos que dan como resultado obras mal resueltas en todos los aspectos y que son casi imposibles de corregir después de construidos. Espacios mal terminados, espacios sin ventilación, espacios sin calidad de obra, espacios mal construidos, espacios con fallas estructurales, espacios mal iluminados, espacios desagradables, entre muchos otros que nos son conocidos. Siempre es recomendable invitarle a usted a invertir en su obra que será para toda la vida contratando a un arquitecto con prestigio y con experiencia comprobadas. Estos ahorros mal entendidos después salen más caros. Los laguneros iremos pasando de vivir de forma expandida y horizontal (de acuerdo con los intereses inmobiliarios en boga, por supuesto) a vivir en una ciudad cada vez más vertical.

La sociedad va madurando poco a poco en el conocimiento, la valoración y la sensibilidad de los espacios arquitectónicos, pero todavía nos falta mucho por andar, realmente mucho, seguimos en pañales. Por eso deberíamos de crear una cultura de buena Arquitectura y de buen Urbanismo empezando por el gremio y continuando con los ciudadanos. Como sabrán la mayoría de las ciudades están hechas en un 80% por no arquitectos y el resultado final lo vemos y lo vivimos todos: caos, desorden, improvisación, fealdad, vulgaridad.

La sociedad sigue privilegiando el trabajo de los contratistas y no el de los arquitectos, los proyectos arquitectónicos baratos o regalados, de arquitectos con poca o nula experiencia. Arquitectos que son contratados por tener una sólida presencia en marketing digital o porque hacen “bonitos renders” pero con una escasa capacidad de resolver detalles de obra, supervisión de calidad y sobre todo proyectar espacios extraordinarios como se esperaría de cualquier arquitecto que ostente el título. Analice al detalle las obras de Luis Barragán, por poner un ejemplo.

Abundan los arquitectos baratos y “fake” que engañan a los posibles clientes con fotografías de obras que ni siquiera ellos han hecho. En el camino van dejando clientes insatisfechos y enojados, pero todo como resultado de clientes desinformados y que prácticamente no investigan al arquitecto que contratan y que terminan siendo víctimas del marketing poco ético y mentiroso presente frecuentemente en las redes sociales. Quiero dejar claro que los arquitectos de la Laguna todavía no son considerados dentro de lo mejor del país y menos fuera de él. ¡Debemos de cambiar esto!

Todo lo anterior, aunado a un uso de materiales de baja calidad y el uso de una mano de obra extremadamente barata utilizada en pos de ganar “el contrato” hacen de muchas de estas obras verdaderas construcciones decepcionantes y de calidad inferior. Obras que nunca serán reconocidas por la calidad de su Arquitectura por especialistas nacionales y menos internacionales.

La Arquitectura de moda lagunera copia modelos de un famoso arquitecto de Monterrey y lo sigue replicando indiscriminadamente por todos lados sin considerar aspectos como el sitio, el clima, el asoleamiento, los vientos y muchos otros factores importantísimos más allá de lo estético o lo “ostentoso” de sus soluciones. Muchas de las firmas de moda de la región están haciendo lo mismo utilizando la misma receta y los detalles que la mayoría muchos de ellos son tomados del Instagram o el Pinterest realizados en otras regiones que nada tienen que ver con la Laguna. Es decir, tampoco hay creatividad, solo codicia.

¿Talento?

La necesidad de Usos Mixtos

Una de las principales necesidades que tiene la región es la construcción de edificios de usos mixtos, es decir, edificios que tengan en su planta baja espacios para el comercio o el esparcimiento colectivo, actividades que integren al edificio con la ciudad y que se hagan ciudad. Aquí no cabe cerrarse a la ciudad como la mayoría de los edificios que conocemos que utilizan exageradas medidas de seguridad para su acceso y que son herméticos. Cerrarse es un error capital urbano. Encima de la planta baja deberían de existir espacios corporativos o para oficinas para luego finalmente pasar a los pisos superiores donde se encontrarían las viviendas. Todo lo anterior con las amenidades que se requieren para completar el uso adecuado de cada uno de estos niveles. Son proyectos que realmente tienen una mixtura y que no se enfocan a un uso exclusivo como tradicionalmente se han realizado en el pasado. Son edificios que son mundos en miniatura donde el usuario resuelve su vida en un radio muy pequeño y menor a la distancia que nos toma caminar durante 15 minutos alrededor en 360 grados.

Los edificios de usos mixtos buscan aumentar la densidad urbana que es el principal problema que tienen las ciudades de toda la República Mexicana. Pero en la Laguna desgraciadamente los edificios que se están construyendo son de usos mixtos, la gran mayoría de los que se siguen construyendo son edificios solamente de vivienda para la venta o para la renta y esto es un error. Estos edificios son un proyecto arquitectónico, urbano e inmobiliario incompleto. Estos edificios no son todavía la respuesta que se espera para nuestra región. La presencia de estos edificios exclusivos de vivienda solamente refleja la falta de cultura y conocimiento de sus proyectistas y constructores que siguen una moda en la región sin analizar e investigar con rigor y profundidad. Torreón y las ciudades que componen la Laguna deberían de buscar ser un conjunto de ciudades compactas, de gran densidad urbana, en lugar de seguir expandiéndose sin límite como lo hemos hecho prácticamente en toda nuestra historia. Todo lo anterior es debido al precio bajo de los terrenos de la periferia y sigue sin crearse un mecanismo para evitar el crecimiento de nuestras ciudades que encarece el traslado de todos sus servicios exponencialmente hacia afuera.

La vivienda vertical NO es usos mixtos

Por otro lado, el aumento de la densidad urbana forzosamente generará edificios verticales liberando además muchas áreas que se encuentren en desuso. Además de los anterior, la verticalidad debería de estar acompañada de diversos usos, una rica mixtura que genere comunidad pero no es el caso. Desgraciadamente los planes de desarrollo urbano se siguen diseñando en dos dimensiones y consideran solamente un uso dependiendo el área de la ciudad donde se construya. El criterio para el uso del suelo entonces está equivocado y debería de considerar las tres dimensiones que incluya la altura total de estos edificios imaginados para el siglo XXI. 

En la Laguna en muchos de los edificios de la actualidad solamente se ha proyectado y construido vivienda y no usos mixtos. Los usos mixtos no lo mismo que vivienda vertical. Son cosas muy diferentes, no se confundan. Los edificios de usos mixtos tienen grandes beneficios y se consideran la mejor respuesta arquitectónica y urbana para dar vida a la ciudad. En ellos generalmente la presencia de niveles “porosos” en la planta baja permiten una conexión franca con la ciudad. Por otro lado, los edificios que se están construyendo solamente con vivienda no necesariamente hacen ciudad, siguen siendo cotos verticales como los fraccionamientos cerrados y horizontales que proliferan en nuestra región. Son un negocio inmobiliario que al estar incompleto no cumple con lo que la ciudad necesita. Estos edificios son islas privadas en medio de la ciudad. Seamos entonces muy observadores de cuales edificios se siguen construyendo solamente con vivienda ya que no son la respuesta que realmente se necesita, exijamos mejores soluciones. Investiguemos a fondo y tengamos mucho cuidado al comprar porque se pueden cometer errores que afecten la vida de nuestras familias en el presente y futuro.

Proyectos Arquitectónicos deficientes y obras defectuosas

Vale la pena analizar con más detenimiento cada uno de los edificios pero podríamos decir sin lugar a duda que muy pocos de los que se construyen actualmente en la Laguna tienen la calidad de un proyecto arquitectónico de primera. Esto implica el contar para su construcción con una serie de planos con un nivel de detalle superior además de la aplicación implícita de los conocimientos que debe de tener reflejados en sus soluciones. Estos proyectos arquitectónicos de calidad generalmente son desarrollados por firmas de primer orden y que generalmente tienen reconocimiento no solo a nivel nacional sino internacional. Estas firmas son muy escasas en la región pero sí las hay.

Diría que menos de 10 solamente. Todo lo anterior da como resultado edificios llenos de defectos y que dejan mucho que desear. A continuación describiré algunos de estos errores: Alturas de estacionamientos deficientes, rampas con pendientes inadecuadas, accesibilidad al edificio nula para personas con capacidades diferentes, cubos de instalaciones con dimensiones ínfimas, desplazamientos en estructuras por nulos trabajos de topografía en sitio, desperdicio de materiales nuevos, nulo reciclaje de materiales en su proceso, exceso de producción de escombros en obra (produciendo una contaminación excesiva), obras totalmente inseguras, movimiento vertical de materiales sin herramientas adecuadas, uso y aplicación de materiales de poca calidad, entre muchos otros.

Que es lo que realmente necesitamos

Es claro que lo que necesitamos son edificios de usos mixtos y no solamente edificios de vivienda o de departamentos verticales construidos con “Arquitectura wannabe o de moda”. No necesitamos parches, necesitamos soluciones integrales que nos brinden una mejor calidad de vida a todos. Además debemos de desarrollar proyectos de restauración para el resto de los edificios existentes en nuestras ciudades mejorando y cambiando sus usos de forma inteligente y de acuerdo con la vida contemporánea. Implica para ello una coordinación urbana integral entre las partes involucradas para hacerlo realidad en su totalidad y no en partes pequeñas e irrelevantes como podría suceder.

Los gobiernos federales, gobiernos estatales, gobiernos municipales y debieran de permitir e involucrar la participación de asesores de capacidad comprobada como los que puede ofrecer la Academia Nacional de Arquitectura, por citar un ejemplo.

Es indudable que en la Laguna ya se empieza a valorar un poco más el trabajo de las firmas de Arquitectura pero la calidad todavía no es la que se espera, hay que mejorar mucho. Todos los interesados debemos de investigar más a fondo el trabajo de las firmas disponibles en la región (prioritariamente) porque consideramos que no todas pueden brindar al cliente los proyectos adecuados y para ello hay que apoyarse en expertos o en la investigación documentada. Aquí los contratistas o albañiles no tienen la capacidad de hacerlo.

Los proyectos arquitectónicos y urbanos de la mayoría de los edificios de vivienda que se encuentran en construcción no están correctamente resueltos y tienen muchos errores que podremos comentar ampliamente en otra ocasión. De hecho este es un tema para otro texto futuro. Las firmas de Arquitectura de la región junto con las que están viniendo de fuera deberán de elevar sus estándares de calidad para que se vean reflejados en cada uno de sus espacios proyectados y construidos en nuestras ciudades. El disfrute de los espacios arquitectónicos y urbanos junto al reconocimiento vendrán con el tiempo poco a poco para todos los que realmente se comprometan.

El trabajo de las constructoras deberá entonces de ser igualmente de gran calidad ya que muchas de las constructoras de la región no cumplen con los parámetros de calidad de obra que exige la supervisión de firmas nacionales y menos internacionales. Aquí también hay una oportunidad de mejora clara por realizar.

Lo más inteligente será entonces mejorar lo más pronto posible la calidad en todos los aspectos que rodean a la construcción en este “boom de lo vertical” que ya nos está ganando. Comenzando desde el planteamiento de los negocios inmobiliarios, el desarrollo del proyecto, su supervisión, su construcción y su control. Debemos de pensar en grande para poder compararnos con los mejores del gremio y de la profesión. Ya va siendo hora de que se hable bien y mejor de los arquitectos de la Laguna en el resto de México. ¿Cuándo empezamos?

En la actualidad, las ciudades albergan alrededor del 56% de la población total del planeta, y son las responsables de generar más del 80% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial (Banco Mundial, 2023). Asimismo, los núcleos urbanos son responsables de dos tercios del consumo mundial de energía, de más del 70% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y se estima que para el año 2050 el 70% de la población mundial habite en ellas (ONU, 2019). Teniendo en cuenta que cada vez son más las personas que viven en las ciudades, resulta importante contar con datos de aspectos que impactan en la calidad de vida de sus habitantes, de manera que se permitan identificar los avances o áreas de oportunidad que existen en las urbes.

En el Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón (IMPLAN), se han desarrollado indicadores y datos, que se agrupan en diferentes documentos mejor conocidos como “monitores”, de cuestiones que conciernen a nuestra ciudad y región, y que se presentan de manera clara y objetiva a la ciudadanía, a la academia y a los tomadores de decisiones. Entre los temas que se abordan en los monitores se encuentra la seguridad, la economía, la vivienda, la salud, la educación, la vivienda o la sustentabilidad y el medio ambiente, este último recientemente actualizado.

El monitor de sustentabilidad y medio ambiente permite conocer el impacto que tienen las actividades que se desarrollan en el municipio, e identificar aspectos a mejorar, con el objetivo de alcanzar un desarrollo sustentable que sea amigable con nuestro entorno. Una información que se menciona en el monitor es referente a la cantidad de emisiones de contaminantes criterio que existen en el municipio de Torreón y en la Zona Metropolitana de La Laguna (ZML). El contar con esta información permite desarrollar estrategias, programas y acciones que ayudan a prevenir afectaciones a la salud de las personas causadas por la contaminación atmosférica (SMA, 2017).

Otra información que viene en dicho monitor es lo referente a las emisiones de Gases de Efecto Invernadero que hubo en Torreón, por sectores, en el año 2016. Esta clase de contaminantes son los responsables del cambio climático, los cuales ocasionan que cada año los veranos sean más calurosos y que las ondas de calor sean más frecuentes y duraderas (como la que impactó el año pasado y durante varias semanas nuestra región). Esto provoca que la población, en especial los adultos mayores e infantes, sean vulnerables a sufrir deshidratación, agravamiento de enfermedades crónicas, o un golpe de calor que, si no se atiende de forma rápida, puede ser mortal (BID, 2024).

Conjuntamente con lo anterior, el monitor cuenta con información relevante acerca de los residuos sólidos que se generan en los hogares de Torreón. Al mismo tiempo, se cuenta con datos sobre el volumen de extracción anual de agua del acuífero, los usos que se les da, la recarga natural que existe, así como la cantidad de pozos en funcionamiento, los cuales repercuten en el abasto diario de agua a los hogares. De igual manera, se mencionan las principales áreas verdes de la ciudad que, además de ser lugares de esparcimiento para la población, ayudan a disminuir las temperaturas en la urbe, mitigando los efectos de la isla de calor. 

Los monitores y análisis que maneja el IMPLAN en su sitio web son una herramienta importante para el desarrollo de proyectos, investigaciones, tesis, emprendimientos para nuevos negocios, al igual que para medir cómo hemos avanzado como sociedad y en qué áreas hay que redoblar esfuerzos. Es través de analizar dichos datos e indicadores, durante un periodo de tiempo, que se podrá conocer qué acciones han tenido un impacto positivo en la población y cuáles habría que modificarse.

BIBLIOGRAFÍA

  • Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (2024). ¿Cómo impactará el cambio climático en las ciudades de América Latina y el Caribe? Disponible en: https://blogs.iadb.org/ciudades-sostenibles/es/cambio-climatico-ciudades-america-latina-y-el-caribe/
  • Banco Mundial (2023). Desarrollo urbano: Panorama general. Disponible en: https://www.bancomundial.org/es/topic/urbandevelopment/overview
  • Organización de las Naciones Unidas (ONU) (2019). Las ciudades, “causa y solución” del cambio climático. Disponible en: https://news.un.org/es/story/2019/09/1462322
  • Secretaría de Medio Ambiente (2017). Efectos de la contaminación del aire. Disponible en: https://sma.gob.mx/efectos-de-la-contaminacion/

El río siempre ha sido el detonador por excelencia de la vida. El padre Nazas al menos en nuestra ciudad luce muerto y apagado por muchas razones pero lo importante es que lo seguimos necesitando en el fondo de nuestro corazón. Haciendo una reflexión al respecto e imaginando cómo podría ser el aspecto de esta vía fluvial como arquitecto y urbanista podemos comentar e imaginar una solución.

Esa es una de las virtudes de nuestra profesión. Cabe la pena mencionar que el río Nazas se ubica en el límite entre los estados de Coahuila y Durango y su presencia une a estas dos entidades del norte de México estrechamente desde hace muchos años y hoy luce tristemente abandonado. Así quisiera verlo:

Sobre el vado del río o el lecho seco ya se cuenta con numerosos puentes de los cuales consideramos los más valiosos los que están construidos con estructura de acero y que son los más antiguos pasos existentes.

El puente metálico que sirve como paso de vehículos conocido como “el puente naranja” hoy en día es de color plata. Esta es una obra de ingeniería que bien podría ser restaurada y pintada nuevamente con su color original, naranja bermellón. Este color indudablemente es parte de nuestra identidad y se perdió por descuido y por ignorancia. Este puente es uno de los elementos que le dan mayor presencia y belleza al sector del río al menos en el área urbana. Por lo tanto el rescate de los puentes valiosos sería muy importante.

Además sería necesario sin duda un programa ambicioso de limpieza del lecho y de restauración del suelo, esto podría ser realizado por un calificado Ingeniero Ambiental y por la comunidad (o como algún día lo hicieron el grupo encabezado por Laguna yo te quiero) ya que el daño al ecosistema que actualmente hemos causado en el lecho es de tomar en cuenta antes de cualquier intervención. Es necesario saber hasta dónde podemos rescatar la flora y la fauna perdida de inicio. Es necesario además respetar el cauce original del río y no estrecharlo de ninguna manera para hacer proyectos dentro de su paso, eso es antinatural y es lo que actualmente tenemos. Esos proyectos no tienen futuro, no debemos nunca de retar a la naturaleza.

Imagino el lecho lleno de agua y vida y con corrientes y volúmenes controlados. Sería necesario contar con muelles para botes de mediano tamaño, lanchas pequeñas de pesca, recreativas o de transporte a la manera de “vaporetos”. Toda esta infraestructura se podría construir gradualmente en los laterales del río en una longitud por definir que puede ir desde el primer puente metálico para trenes hasta llegar a la “Puerta de Torreón” obra del afamado escultor Sebastián. Esta área sería la más importante a intervenir.

Este rescate del lecho no debería de ser un proyecto aislado y debería de ser parte de un proyecto integral y completo de metrópoli. No estoy de acuerdo con los “mejoralitos” que resuelven solamente una parte mínima del problema. Debemos de pensar en grande y al menos contar con el plan para el presente y para el futuro. Los puentes vehiculares existentes (con excepción de los metálicos) me parecen de nulo valor arquitectónico y urbano ya que son meramente funcionales (sirven para el paso de vehículos solamente) y no sirven para disfrutar de otras actividades a las que te invite un río caudaloso. Para ello propongo cerca de estos puentes unos puentes anchos y complementarios que llamo “puentes plazas” que son igualmente puentes pero con una anchura mayor a 15 metros. Estos puentes cumplirían con la función de ser centros urbanos y de encuentro además de que contarían con una infraestructura completa. Espacios para el desarrollo de actividades colectivas como exposiciones al aire libre, conciertos, mercados, espectáculos, entre otras innumerables actividades. Estos puentes buscarían detonar la vida humana encima del agua y lograr una comunión buscada con él por muchos años. En estos “puentes plazas” podrían circular personas en patinetas, patines, carriolas, sillas de ruedas, vehículos de pedales y muchos otros junto con la presencia del peatón, dueño absoluto de este espacio. Los coches no serían permitidos aquí ni ningún otro medio de transporte.

nazas

El río contaría con dos grandes paseos laterales hechos y diseñados para caminar, correr, platicar, para pedalear o para rodar. Los pavimentos serían de piedra bola para remitirnos a la presencia del agua en el río y para enfatizar su casi eterna existencia. Este paseo contaría además con la presencia de árboles gigantes en ambos lados de sus riveras. De esos árboles nuestros y exclusivos que se encuentran en las márgenes de nuestros ríos como ahuehuetes, nogales, entre otros. Flora endémica ya conocida y estudiada por expertos en la región. Los jardines no serían del todo verdes pero no dejarían de ser bonitos. Verdaderos jardines de desierto.

Estos árboles gigantes servirían para dar sombra y señalar la ruta que seguiría el paseo en toda su longitud. Además estos servirían como cortinas delimitantes con el interior de las ciudades. Estos paseos laterales y alargados por kilómetros tendrían plazas hundidas o plataformas en donde la flora existente podría ser complementada con cactáceas, suculentas o matorrales de desierto. El jardín de desierto contrastaría con la vida que ofrece el río pero sin competir con él, la vida de frente con la hostilidad. Además de estos paseos y como vasos comunicantes podrían surgir del río algunas acequias para alimentar fuentes o hilos de agua que saldrían de él para alegrar espacios pensados hacia ambos lados del caudal principal cruzando placitas, jardines, huertos, espacios deportivos, entre otros.

Para estos paseos es necesario restaurar y dignificar algunas fachadas presentes en ambos lados de las ciudades y para ello sería necesario hacer un estudio pertinente para que se realizaran algunos trabajos de rehabilitación y restauración a nivel de paisaje. Todo esto quedaría claro al realizar un recorrido al detalle por las zonas involucradas. La restauración se realizaría en lo posible en todas las fachadas vistas desde el río (incluso el recorrido se podría realizar en lancha). Estos paseos peatonales en horas de sol podrían ser protegidos en toda su longitud por portales como alguna vez lo sugirió mi colega tapatío Juan Palomar en su visita a la Comarca Lagunera. Los portales como andadores con sombra, con pérgolas y con plantas que minimicen el impacto del implacable sol sobre nuestras cabezas y asi poder disfrutar del río las 24 horas del día, incluso de noche. Caminar en el desierto podría ser nuevamente posible con recursos arquitectónicos como este y algunos otros más con los que contamos. 

El río sería un espacio ideal para deportes como el kayakismo, canotaje, lanchas deportivas, botes medianos y muchos más. Sus paseos laterales y los “puentes plazas” asegurarían la presencia masiva de los pobladores de ambos lados y servirían como espacios de amistad, de encuentro y reconciliación para los laguneros. Finalmente, habría en el sector de los paseos además un verdadero “homenaje a las nasas” en formas escultóricas variadas, murales, relieves y todo tipo de obra de arte posible inspirada en ella como parte del homenaje con nuestra historia. 

Esta gran área demandaría además un importante proyecto de iluminación especial que podría ser a base de sistemas de bajo consumo y de vanguardia  pero sin dejar de lado el fuego y la iluminación de colores cálidos para crear “ambientes de nostalgia” para quienes lo recorran. Una iluminación que evoque recuerdos con fachadas luminosas y espectáculos luminosos significativos en fechas especiales.

El proyecto integral debería de ser un homenaje al río y a sus antiguos habitantes. Muchos de las características del proyecto podrían partir de los antecedentes históricos de la región como la vida en los tiempos de la revolución, de los antiguos pescadores del río, de los gloriosos años cincuenta o sesenta, de la época de oro del algodón y otras de interés para los historiadores y los habitantes de la Comarca Lagunera. Este paseo también sería un “paseo didáctico” para personas de todas las edades y sin importar su diversidad y su origen. Un gran barco con superficie plana y de diseño muy especial (de madera, a la manera tradicional) podría recorrer el río vivo con la Camerata de Coahuila para dar "conciertos acuáticos" y para deleite de todos, gratis. El Río Nazas lo visualizo como una nueva “Venecia en el desierto”.

Podría ser un gran espacio dedicado a las artes como la música, el teatro, el arte urbano, el grafiti, la improvisación, el juego, el deporte, la charla. Un espacio ideal para impulsar la vida del sector industrial donde el río la encuentra para la promoción de productos y servicios a través de un paseo en donde todos tengan puestos sus ojos, incluso ojos con alcance internacional. Todo lo anterior fundamentado en un proyecto completo de ciudad en donde el área del Río Nazas solamente sea una parte de la solución. El río como oasis en medio del desierto. Desierto y agua como componentes clave, nos reconciliaríamos nuevamente con el desierto, con nuestra casa, seríamos otra vez lagartijas. 

El río Nazas sería un corazón renovado, fortalecido que por medio de vasos comunicantes alimentaria de vida al resto de las ciudades. El río sería el corazón de un organismo vivo, lleno de optimismo y de esperanza en el presente y en el futuro. Ojalá y un día mis ojos puedan ver al menos una pequeña parte de este sueño…

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