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Torreón, ciudad caótica

(Torreon, urbs tenebrarum) Dedicado a mi colega Lilliane Ponce de la Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Guadalajara. Actualmente coordinamos un Taller de Urbanismo en una Universidad de nuestra ciudad, a la que podríamos llamar tristemente Torreón, ciudad caótica (Torreon, urbs tenebrarum). Mi ciudad, nuestra ciudad. Aunque vale la pena aclarar que casi todas las ciudades […]

Torreón, ciudad caótica voces nómadas
Por Jesús Tovar

(Torreon, urbs tenebrarum)

Dedicado a mi colega Lilliane Ponce de la Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Guadalajara.

Actualmente coordinamos un Taller de Urbanismo en una Universidad de nuestra ciudad, a la que podríamos llamar tristemente Torreón, ciudad caótica (Torreon, urbs tenebrarum). Mi ciudad, nuestra ciudad. Aunque vale la pena aclarar que casi todas las ciudades de México padecen las mismas enfermedades: mala planeación, improvisación y caos urbano.

En este ejercicio académico y de alto valor, hemos analizado, al menos, 10 cruces viales considerados problemáticos de la urbe lagunera y que tienen décadas solucionarse por una larga lista de factores que no vale la pena mencionar.

Con un claro déficit de espacio público de calidad, las soluciones que han hecho realidad nuestros políticos (y no expertos en los temas de arquitectura y urbanismo) se han quedado siempre cortas por falta de presupuesto, por falta de ideas o por no contratar a los expertos en la materia (que sería sin duda un equipo interdisciplinario que localmente se podría formar) o por las tres anteriores, todas juntas.

Definitivamente nuestros gobernantes necesitan asesoría en estos temas porque no tienen los conocimientos suficientes.

Por otro lado, los laguneros nos acostumbramos a vivir como podemos y, por ese fenómeno, también padecemos una especie de miopía urbana cuyo síntoma es impedir que nos demos cuenta de lo mal hecho, lo defectuoso y todos los errores cometidos.

Insisto, no deberíamos acostumbrarnos a lo feo, a lo chafa. Cada uno de estos problemas urbanos repercuten sin duda en nuestra calidad de vida. Torreón sigue estando en muchos aspectos en el tercer mundo, aunque nos duela y a continuación, les diré por qué.

Les comparto la lista completa de nada menos que 130 problemas en la ciudad que se detectaron en todos los cruces previamente comentados y que se repiten sistemáticamente. A pesar de que Torreón funciona, tenemos serias deficiencias que reflejan una realidad que nos pone muy lejos de ser ejemplo a nivel nacional y a años luz de ser ejemplo a nivel internacional.

Torreón no pinta en materia urbanística. Vaya sorpresa que nos hemos llevado al enlistar al menos 130 problemas urbanos que se tendrían que intervenir:

Problemas urbanos en Torreón, ciudad caótica

  • Falta de pasos peatonales
  • Falta de mobiliario urbano
  • Falta de rampas para discapacitados
  • Falta de ciclovías
  • Exceso de comercios ambulantes
  • Falta de señalamientos viales
  • Espacios públicos deteriorados
  • Espacios inseguros
  • Congestión vehicular
  • Mal estado y diseño de las banquetas
  • Falta de alumbrado público
  • Falta de áreas verdes
  • Falta de estacionamientos públicos
  • Falta de áreas de descanso
  • Falta de áreas sombreadas
  • Falta de baños públicos
  • Falta de bebederos públicos
  • Drenaje deficiente
  • Deterioro de vialidades
  • Pocas o nulas paradas de autobús
  • Falta de depósitos de basura
  • Falta de semáforos peatonales
  • Espacios no accesibles para personas con capacidades diferentes
  • Lugares con un exceso de accidentes vehiculares
  • Falta de espacios recreativos
  • Falta de carriles de desaceleración
  • Puentes peatonales mal diseñados
  • Falta de pasos de cebra
  • Cruceros peligrosos para peatones
  • Banquetas muy estrechas
  • Falta de circulaciones bajo la sombra
  • Espacios verdes sin uso (“no pisar el césped”)
  • Espacios peligrosos para ciclistas
  • Carriles vehiculares no identificados
  • Presencia de baches en toda la ciudad
  • Poca iluminación en vialidades y banquetas
  • Falta de señalética
  • Banquetas no definidas
  • banquetas invadidas o bloqueadas
  • vialidades de mala calidad
  • No se especifica la velocidad en las calles,
  • Vialidades imposibles de pasar para personas con capacidades diferentes
  • Vegetación no apta para la región
  • Falta de mantenimiento de las áreas verdes
  • Falta de espacios públicos dignos
  • Falta de sincronía en los semáforos
  • Publicidad contaminante
  • Rampas para personas con capacidades diferentes mal construidas
  • No hay carril especial para transporte público
  • Estacionamientos sin sombra
  • Falta de áreas deportivas
  • Falta de áreas recreativas
  • Vegetación no apta para el clima de la ciudad
  • Falta de infraestructura para captar agua para reúso
  • Falta de infraestructura para infiltrar agua al subsuelo
  • Camellones muy altos y mal diseñados
  • Falta de video vigilancia
  • Falta de banquetas
  • Giros vehiculares imposibles
  • Falta de arte urbano
  • Nulo mantenimiento de puentes peatonales
  • Inundación de calles
  • Falta de transporte público
  • Falta de mantenimiento vial
  • Falta de ciclovías completas y protegidas
  • Aglomeración de tráfico por eventos especiales
  • Vialidades con exceso de velocidad
  • Falta de retornos vehiculares
  • Falta de lugares para detenerse durante una emergencia
  • Bordos mal diseñados
  • Falta de reguladores de velocidad
  • Exceso de semaforización
  • Falta de teléfonos de emergencia
  • Vialidades con tráfico excesivo
  • Exceso de velocidad en zonas residenciales
  • Sitios de taxis inexistentes
  • Falta de sitios para taxis
  • Dificultad para acceder a zonas comerciales
  • Curvas muy peligrosas
  • Señalética bloqueada por vegetación
  • Intersecciones congestionadas
  • Falta de transición de carriles
  • Falta de protecciones en desniveles
  • Falta de protecciones en canales
  • Falta de protecciones en puentes peatonales
  • Presencia de semáforos innecesarios
  • Penalización excesiva
  • Concreto deteriorado o de mala calidad
  • Exceso de uso de concreto en banquetas
  • Falta de flujo continuo vehicular en cruces
  • Carriles mal definidos
  • Señalética poco visible o nula
  • Presencia de espacios muertos
  • Calles estrechas o mal diseñadas
  • Presencia de boyas innecesarias
  • Falta de seguridad vial
  • Presencia de contaminación auditiva
  • Presencia de contaminación visual
  • Falta de drenaje pluvial
  • Falta de mantenimiento en espacios públicos
  • Seguridad vial en intersecciones complicadas
  • Exceso de basura y falta de contenedores de reciclaje
  • Falta de infraestructura para transporte público eficiente
  • ´Presencia de grafiti y vandalismo
  • Falta de mecanismos para evitar la congestión vial
  • Falta de promoción del uso del transporte público
  • Falta de un transporte público de calidad
  • Falta de espacios para espera de transporte público
  • Presencia de negocios en la calle
  • Excesiva o muy corta duración de tiempos en semáforos
  • Semáforos mal diseñados o ubicados
  • Necesidad de retiro de algunos postes
  • Presencia de cables y postes de todo tipo a la vista
  • Camellones en mal estado
  • Mala imagen urbana en locales en áreas comerciales
  • Tienes que dar vueltas “con precaución” sin semáforos
  • Presencia de cuellos de botella
  • Falta de vegetación endémica
  • Falta de uso generalizado de energía renovable
  • Faltan vialidades para personas con capacidades diferentes
  • Invasión de carriles para todos los usuarios de la ciudad
  • Mejorar las rutas del transporte público
  • Falta y mejora de mobiliario urbano
  • Falta de señalética en calles
  • Falta de estacionamiento de bicis, motos y otros vehículos
  • Falta una cultura de limpieza más exhaustiva
  • Falta vigilancia presencial
  • Falta aprovechar los terrenos baldíos
  • Falta pintar las calles de blanco para reducir la huella de calor

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Para las emociones, no es sano señalar solamente lo negativo. Por ello, nosotros vamos a plantear soluciones y además nos sentimos con la obligación de ser optimistas. Se necesita mucha voluntad política y el empuje del gremio de los arquitectos laguneros.

Este listado nos obliga a realizar una investigación más profunda y actuar en consecuencia. De antemano les comparto que nosotros, en nuestro despacho, ya tenemos las soluciones, solamente necesitamos encontrar más personas que amen a nuestra ciudad caótica.

Si trabajamos poco a poco, finalmente podríamos llegar a vivir en la ciudad anhelada, nuestra Optatam urbem. ¿Qué hemos estado haciendo todo este tiempo?

La madrugada del jueves 16 de mayo el agua destinada al riego agrícola desbordó uno de los canales que corre por el ejido El Vergel, de Gómez Palacio; el saldo fue de noventa damnificados y daños en más de veinte casas; la causa de la inundación: un tapón de basura.

Sin duda que pudo evitarse la tragedia. Porque se trató de acumulación de basura que formó una compuerta impidiendo el paso del agua destinada al riego agrícola. Basura que se amontonó en un periodo de 45 días.

Pero no se ha reconocido la responsabilidad ciudadana sobre el desecho de basura en los canales de riego y hasta ahora sólo se señala a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) como la responsable de no haber limpiado la basura de otros.

Y sí, hay razón en cuanto a la responsabilidad de la institución federal, la cual en las recientes administraciones ha sido más hermética y ajena a la población local. Sin embargo, hay que destacar la actitud del ciudadano que ha normalizado vivir entre sus desechos.

Lo que sorprende es que en un plazo de 45 días se acumuló tal cantidad de basura, suficiente para detener el flujo del agua: el 15 de marzo de este año se abrieron las compuertas de las presas para comenzar con el ciclo agrícola de primavera; el flujo corrió por los canales durante 25 días hasta el 30 de marzo arrastrando a su paso la basura ya existente. Pasaron 45 días para volver a abrir las compuertas, ya que el siguiente riego empezó el 15 de mayo, y en ese periodo tiramos más desperdicios a los canales de riego.

Según la Conagua retiraron del sitio obstruido 20 toneladas de residuos, compuestos por llantas, muebles y todo tipo de plásticos.

El jueves por la madrugada ocurrió la tragedia: el agua desbordó al canal de riego inundando una zona que calculan en diez mil metros cuadrados, cuatro casas se derrumbaron y por lo menos noventa personas resultaron afectadas porque sus hogares quedaron inhabitados.

"Estoy muy molesta porque se supone, como todos los años lo hemos visto, el encargado del Módulo y Conagua tienen la obligación de limpiar los canales antes de que abran las compuertas ¿En dónde están o dónde se queda el señor que acaba de llegar? Eso es lo que a mí me hace pensarPero qué irresponsabilidad de verdad, que poca vergüenza, que.... No sé ni qué decir. Estoy muy enojada porque esa pobre gente estaba dormida en sus casas, era la media noche", regañó la alcaldesa de Gómez Palacio Leticia Herrera Ale a los funcionarios federales de acuerdo a la nota publicada por Diana González en El Siglo de Torreón.

Ya antes Herrera Ale había regañado a los gomezpalatinos. En julio del año pasado anunció que se sancionaría a las personas que tiraran basura y escombro en las calles. Después, en diciembre, advirtió que “no hay de otra más que la sanción”. Entonces tenían detectados los puntos con más problemas por acumulación de basura, sin embargo, las advertencias no dieron resultados.

Y es que en Gómez Palacio la cultura del manejo responsable de los residuos, está ausente en lo general. Para deshacerse de la basura no se cuenta con un relleno sanitario, sino con un tiradero a cielo abierto donde frecuentemente ocurren incendios.

A su derredor está dispersa la basura, sobre todo plásticos, como se observa en la foto que acompaña este texto, tomada en los límites del basurero. 

En México según encuestas del gobierno federal, cada persona genera un kilo de basura sólida al día, cantidad que rebasa el promedio global, de acuerdo a las estimaciones del Banco Mundial.

Esta fuente internacional reveló que habitantes de África y Asia desperdician menos de medio kilo de residuos sólidos al día; en cambio estadunidenses y australianos desechan más de un kilo y medio. Los mexicanos andamos entre kilo y kilo y medio de basura tirada al día ¿y los laguneros?

Las estimaciones indican que, en Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, se generan mil 025 toneladas de basura al día.

Datos recabados de las direcciones municipales de Servicios Públicos de cada municipio en mención, arrojan que cada habitante de Gómez Palacio genera un promedio de 900 gramos de basura por día; en Torreón cada ciudadano tira 800 gramos y en Lerdo 600, de acuerdo a la investigación de Jorge Maldonado Varela publicada en Milenio Diario el 26 de marzo de este año.

En el país se calcula una generación de 102 mil toneladas de basura diarias de las que solo el 83 por ciento se recolecta, el resto se dispersa por las ciudades y el campo. Del volumen que se logra recolectar solo el diez por ciento se recicla, lo demás se confina sin aprovecharse para el reciclaje. 

La empresa Green Expo supone que el mercado del reciclaje tiene un potencial de 3 mil millones de dólares, pero solo pocas personas lo aprovechan.

El desbordamiento del canal de riego en el ejido El Vergel de Gómez Palacio, muestra el desdén por el manejo de residuos y el desconocimiento para aprovechar una oportunidad de negocio, en cambio preferimos vivir entre nuestra basura.

El sábado11 y domingo 12 de mayo las redes sociales de habitantes de La Laguna mostraron fotografías de los coloridos destellos de auroras boreales avistadas por estas latitudes, algo inusual. El fenómeno se suma al eclipse total solar que también pudo apreciarse y todavía mejor: fotografiarse. Cada vez es mayor la capacidad y la tecnología para capturar escenas estelares desde este territorio.

Desde el siglo antepasado se ha empleado la astrofotografía para el estudio de los cuerpos celestes. Actualmente, los lentes telefoto y los sensores digitales ofrecen una gran ventaja: la luz captada por la cámara puede revelar detalles imposibles de notar a simple vista, desde cráteres lunares hasta la trayectoria de las estrellas. 

“Desde la Luna y los planetas, hasta nebulosas y galaxias distantes, una variedad de temas astronómicos en el cielo nocturno es suya para ser capturados”, se lee en la promoción de la marca de cámaras Nikon y de sus equipos digitales a disposición de los aficionados a la astrofotografía.

La evolución tecnológica de las cámaras réflex digitales, con la inclusión de sensores cada vez más potentes, así como el desarrollo de programas computacionales para la edición de imágenes, permiten a los públicos aficionados capturar fotografías de los astros que en otras épocas solo estaba reservado a los expertos astrónomos poseedores de sofisticados equipos financiados con fondos públicos.

Hoy en día la complicación radica en la elección del modelo de cámara equipada con lentes digitales réflex a adquirir.

Los lentes, conocidos por su nombre en inglés digital single-lents reflex, o mejor por sus siglas DSLR, son “la opción relevante para la astrofotografía de cielo profundo a larga exposición”, anuncia por su parte la marca Canon.

fotografía del espacio
Crédito: Eduardo Hernández, Planetario de Torreón.

Los cambios tecnológicos han sido veloces como un meteoro surcando el cielo, de las cámaras análogas que utilizaban película de celuloide a las digitales, han pasado menos de tres décadas; con esta evolución ahora es posible fotografiar desde casa una nebulosa con una cámara digital y un teleobjetivo.

En 2004 aparecieron en el mercado los equipos Canon Digital Rebel y Nikon D70 capaces de lograr capturas astronómicas; dos años después los costos de los equipos bajaron, abriendo la posibilidad al público para adquirirlos, entonces quedaron atrás las cámaras tradicionales de película cuyas limitaciones comenzaban con el número de exposiciones: 24 o 36, con un alto grado de incertidumbre sobre el éxito de la toma.

En cambio, las digitales incrementaron enormemente las posibilidades de fotografiar una y otra vez el mismo objeto hasta conseguir una imagen agradable; si la destreza o el conocimiento fotográfico no son suficientes para lograrlo, entra en juego la probabilidad y la estadística: a mayor número de tomas, es posible obtener una imagen decente... claro, con el conocimiento básico de la fotografía nocturna.

Las cámaras réflex digitales y el uso de programas computacionales para corregir detalles, permiten la captura de los misterios del cosmos. 

Sin desviación angular

La tecnología réflex tiene que ver con la estructura de la cámara. Significa que el fotógrafo ve el objeto a fotografiar sin una desviación angular de la luz. Puede intercambiar los lentes a través de los cuales entra la luz a la cámara; ésta se refleja en un espejo hacia el visor donde se coloca el ojo del curioso. Por su parte la réflex digital posee una estructura similar a la cámara análoga y también permite el intercambio de lentes, con una inclusión favorable, el sensor electrónico.

La posibilidad de cambiar los lentes u objetivos como suele identificárseles en el lenguaje técnico, permite adaptar el cuerpo de la cámara a microscopios o telescopios, y con ellos sumergirse en el mundo micro y macro.

Además de la característica réflex y de la posibilidad de intercambiar los objetivos, los equipos adecuados para practicar la astrofotografía deben permitir el manejo del obturador y del diafragma: el obturador es como una compuerta que controla la duración del paso de la luz a través del objetivo; cuando se pretende tomar una imagen nocturna, el tiempo del paso de la luz deberá ser mayor al que se requiere en tomas diurnas. El otro componente, el diafragma, regula la cantidad de luz; es un disco que posee variaciones de apertura.

La combinación de cantidad de luz y tiempo de penetración de ésta, así como el tipo de lente, son los elementos que entran en juego para obtener una fotografía nocturna, y un trípode: es posible fotografiar la galaxia M31 –Andrómeda- con una Canon Digital Rebel modelo 300D, con una exposición del obturador de seis minutos, un objetivo de 300 milímetros (un lente telefoto), y una apertura de diafragma de fl5.6, como lo logró Michael A. Covington para su libro Astrofotografía con cámaras digitales.

Del cuarto oscuro al software

Para revelar la película de celuloide, sin el uso de equipo profesional, se requería “tener ojos en las yemas de los dedos”, para sentir el momento en que la imagen se revelaba primero en el negativo –en la oscuridad total- y después en el papel. Resultaba un paso sumamente riesgoso ante la probabilidad de sobreexponer la película a los químicos o “quemarla” ante la presencia de un mínimo haz de luz; con el fracaso en el proceso de revelado se perdía irremediablemente el momento destinado a la fotografía. En cambio, con la digitalización, a menos que se pierda o estropee el equipo, o que por descuido el fotógrafo borre la memoria –lo cual sería demasiado imprudente- se tiene mucho mayor seguridad de preservar las imágenes.

Con la digitalización el llamado “cuarto oscuro” desapareció, en su lugar se diseñan programas computacionales, software, con los que se editan las capturas. MaxDSLR, Stellarium, Aladin, Sky Map, Astrometry, Heavens Above, Autostakkert… y una lista extensa de programas gratuitos están disponibles en la internet para editar las fotografías astrales. Con ellos pueden localizarse objetos en el cielo que a simple vista no se aprecian en la imagen, o también ofrecen guías para identificar constelaciones o satélites artificiales; funciones como procesamiento o apilado de imágenes resultan útiles para desentrañar planetas, estrellas o nebulosas capturadas digitalmente.

Para la posteridad

“El pasado domingo 12 de julio de 2020, un poco antes del amanecer, integrantes del Grupo Astronómico Gómez Palacio madrugamos y nos dimos a la tarea de fotografiar desde varios puntos de la Comarca Lagunera, al cometa que está coincidiendo en el recorrido de su órbita alrededor del Sol con la del planeta Tierra. Afortunadamente sí lo pudimos captar en una postal para la historia: aparece arriba a la izquierda Venus, acompañado por la estrella Alfa de la constelación de Tauro, abajo en el centro el resplandor de las luces del ejido El Consuelo, al fondo los cerros y a la izquierda el invitado de honor, el cometa C/2020 F3 Neowise a su paso por nuestro cielo lagunero, minutos antes de perderse por los rayos del Sol. Cabe señalar que este cometa volverá a coincidir nuevamente con nosotros cuando pasen más de 6 mil 500 años”. Es el correo que envió a quien escribe, el coordinador de eventos y logística del Grupo Astronómico de Gómez Palacio, David César Fabián Esparza; el texto lo acompañó con la fotografía descrita, una de las miles que han tomado los integrantes de la agrupación local.

Al igual que el grupo astronómico de Gómez Palacio, en el Planetarium Torreón, ubicado al oriente de la ciudad coahuilense, los amantes del cosmos logran fotografías asombrosas de los astros distantes, imágenes que permanecerán acaso lo mismo que la vida estelar debido al avance tecnológico.

Este desarrollo ha popularizado la astrofotografía. Efrén Mireles, habitante de Torreón, comparte periódicamente sus capturas del cielo: “Buenas noches. Ya es un poco tarde, pero no quiero dejar pasar más tiempo sin enviar la fotografía de la luna llena de marzo (…) si bien, ya sabíamos que la luna llena de este mes sería el día 20, surgió la noticia de una institución astronómica, que sería el 21. Al no ser expertos, nos fuimos al método práctico, tomamos fotos de los dos días y además, la del 19, para ver gráficamente la luz de la luna y estar seguros del día en que realmente sucedió la luna llena”, compartió a través del correo electrónico.

Con la reciente confirmación de la presencia de agua en la Luna, apoyada con imágenes infrarrojas tomadas desde el observatorio aéreo SOFIA, es posible que despeguen nuevas versiones de cámaras digitales que posibiliten la búsqueda desde Tierra, de los rastros acuosos contenidos en el satélite y con ello se amplíe el número de amantes a la astrofotografía, la “nave” que nos permite volar por el inmensurable espacio.

El acuífero principal de la Comarca Lagunera es el más estudiado de los que administra la Comisión Nacional del Agua (Conagua) debido, indudablemente, a la devastación sin freno ejercida sobre éste: en siete décadas el consumo de los diversos sectores económicos está agotando el reservorio que por decenas de millones de años se formó en el subsuelo de la zona conurbada.

    Uno de estos análisis demuestra el incremento del arsénico en la zona habitada, la fragmentación del acuífero que imposibilita el flujo de agua fresca, la mayor profundidad a la que se está extrayendo el recurso y, además, el tiempo de vida que le queda a nuestra fuente de agua potable.

    Anteriormente no se tenía información sobre el periodo en que tardaría en colapsarse. Se mencionaban cifras sobre el abatimiento anual, entre dos y tres metros, pero no se conocía el fondo. Ahora sí: La expectativa de vida útil del 66 por ciento de pozos de extracción cavados en la zona conurbada ronda entre los dos y cincuenta años. Los de mayor alcance podrían abastecer a las personas por 150 años, representan el 34 por ciento del total de fuentes destinadas al consumo humano.

    Y aunque existen posibilidades en áreas minúsculas del acuífero de encontrar agua a una profundidad de 437 metros, aquélla no es potable, concentra altos volúmenes de arsénico.

    Se continúa extrayendo más de lo que ingresa al acuífero, mil cien millones de metros cúbicos anuales contra 550 millones de metros cúbicos de recarga; este dato es una estimación debido a que resulta imposible supervisar los medidores volumétricos frente a la resistencia de quienes ostentan una concesión. No hay ley, indican al interior de la Conagua, que les respalde para obligar a los concesionarios de pozos a transparentar la información, ni tampoco para impedirles que incrementen las tierras de cultivo.

    Las medidas de remediación propuestas no han cuajado, y se esgrimen argumentos relacionados con el monto a invertir en tecnología de riego.

    Se calculan 15 mil millones de pesos de inversión para tecnificar el cien por ciento del campo agrícola lagunero –alrededor de 80 mil hectáreas- y con ello aprovechar al máximo el agua rodada para limitar la extracción del subsuelo, pero no se sabe de dónde se obtendría ese dinero. Se estima que tan solo el diez por ciento de la superficie agrícola se riega con algún tipo de tecnología.

    Al interior de la Comisión Nacional del Agua, los expertos afirman que la tecnificación es la alternativa más realista para equilibrar el acuífero.

En cuanto a las posibilidades de recarga, entre 1991 y 1992 se liberó un volumen de dos mil 700 millones de metros cúbicos, un poco menos de la capacidad total de la presa Lázaro Cárdenas, la más grande; el agua corrió por el lecho, transitó por dos de las vegas del Nazas -La Víbora y El Caracol- y elevó hasta diez metros el nivel de algunos pozos. Esa recarga duró dos años.

    “No existe un volumen de tres mil metros cúbicos para destinarlo cada año a la recuperación del acuífero”, coinciden funcionarios de Conagua, ya que el volumen total está concesionado para su uso agrícola y ahora con el proyecto de Agua Saludable, para el consumo humano, no así para la naturaleza. 

    Hay más conductas que desalientan el esfuerzo por equilibrar la reserva de agua potable: El número de concesiones de pozos profundos creció un 12 por ciento en diez años, pasando de 2,350 a 2,678. La concentración de estas fuentes continúa en pocas manos: empresas como Chilchota acumula 36 norias que se suman a las 14 concesionadas a la familia Herrera Ale, propietaria de esta empresa; la familia Tricio Haro, a la cual pertenece Eduardo, el presidente del Consejo de Administración de Lala, aglutina 54 aprovechamientos; y otras familias pertenecientes a las firmas lecheras imperantes (Lala y Bell) como López Negrete, Díaz de León y Berlanga, Padilla Gómez, suman más de 110 norias (Registro Público de Derechos de Agua de la Conagua).

    “Necesitamos reformar las leyes” piden al interior de la Conagua, para frenar el crecimiento de la frontera agrícola, cobrar por el agua –ya que de acuerdo a la ley vigente es gratuita para quien produce alimentos- y para tecnificar el campo.

En los cincuentas se promovió la extracción de agua del subsuelo. No ha cambiado el comportamiento, ya que el 84 por ciento del volumen total sigue destinándose a la agricultura, la que genera el diez por ciento del Producto Interno Bruto regional.

Vida útil del venero

Existe un estudio realizado por la empresa Ingeniería y Gestión Hídrica, se pagó con recursos federales. Se interpretaron 229 sondeos eléctricos y electromagnéticos verticales, es un método geofísico que permite delinear el perfil de los estratos; asimismo se aprovecharon 149 cortes litográficos y 80 cortes se utilizaron para determinar la profundidad del basamento hidrogeológico. Se consideraron registros desde 1990 al 2012.

    Se trata de metodologías indirectas, más baratas, que ayudan para la toma de decisiones y para saber qué está ocurriendo en el subsuelo.

    El recorrido que hacía el Nazas hasta 1887, antes de que se instalara la infraestructura hídrica en la región, aprovechaba la vega de La Víbora, avanzaba hacia el norte para desembocar en la laguna de Tlahualilo. Posteriormente, en 1908, al cavarse canales y levantarse bordos el cauce se modificó corriendo por la vega El Caracol, que surcaba del poniente al suroriente hasta sumarse a los afluentes del Aguanaval; ese tránsito permitía la recarga de los veneros que se aprovechan para dar de beber.

    Lo que impresiona es que, lo que la naturaleza tardó en formar por millones de años, el hombre lo devastó en 70 años.

    Durante el tiempo en que el río arrastró materiales, acumuló un relleno que en su parte más profunda alcanza 570 metros, se trata de material suelto, parcialmente consolidado, y se ubica en La Concha, hacia el norte de Torreón. El basamento hidrogeológico del acuífero es roca del periodo Jurásico de hace 200 millones de años.

    Una de las láminas del estudio muestra el perfil hidrogeológico de un área de 40 mil metros de longitud que corre desde Gómez Palacio hacia el noreste hasta Francisco I. Madero. Se aprecian los diversos abatimientos a lo largo de este corte. Por ejemplo en la zona de Gómez Palacio el espejo de agua se halla a 105 metros de profundidad y , por el dibujo, quedarían menos de cien metros con agua. En una gráfica posterior que indica el espesor saturado, es decir, suelo con humedad del que podría obtenerse agua, se señala que la zona de Gómez Palacio aparentemente no tiene agua a mayor profundidad.

    Además en Torreón se ha consumido un espesor de 175 metros, en La Concha el abatimiento es de 353 metros y en Francisco I. Madero de 215.

    En un siguiente perfil hidrogeológico del acuífero principal se recorren 52 mil metros de longitud desde Torreón, pasando por La Concha, La Partida, Matamoros e Hidalgo. Se distingue la parte más profunda, en La Concha. Aquí la cuenca del acuífero se estima en 430 metros. Se suman alrededor de 437 metros de espesor saturado –donde cabe la posibilidad de obtener agua-; sí hay agua, el problema son las concentraciones de arsénico: es la zona más contaminada, los registros van desde 0.026 miligramos por litro, hasta más de un miligramo.

    En 1975 el agua se encontraba a profundidades de entre 40 y setenta metros. Diez años después al norte de Francisco I. Madero se sacaba a 140 metros; al sur de Torreón estaba a 120 metros. Para 1995, después de la gran avenida del Nazas, los niveles rondaron entre los 80 metros al norte de Gómez Palacio y zona conurbada, y 140 metros de profundad al sur de Matamoros.

    El descenso del espejo de agua fue más evidente en el 2002, cuando había que llegar a profundidades de 190 metros para extraer agua, en el 2008 aumentó a doscientos; en el 2012 hubo una leve recuperación y las profundidades en la zona conurbada fueron de entre 160 y 180 metros.

    Los agotamientos son variados, algunos extremos, como los registrados en la zona de Lerdo y Gómez Palacio donde el abatimiento medio anual del 2002 al 2012 fue de 6 a 6.7 metros, al igual que en La Concha y al oriente de Torreón. Y aunque el abatimiento promedio de 1975 al 2012 en toda la región es de 1.32 metros anuales, en la última década se aceleró.

    Por otra parte los espesores saturados indican la viabilidad de hallar agua. Bajo Torreón, por ejemplo, hay un paquete de sedimento de entre 150 y 200 metros con posibilidades de obtener el recursos, pero son solo posibilidades.

    De acuerdo a la estadística de la Conagua son 180 los pozos destinados al consumo urbano que están en operación y sus expectativas de vida van desde los dos hasta los 150 años, como se señaló líneas arriba.

La amenaza del arsénico

    Una más de las preocupaciones es la mancha de arsénico. En 1991 la zona conurbada contaba con agua de buena calidad, ya se tenían problemas en La Concha y al norte de la región, pero había una frontera extensa con agua potable. En 1999 se empieza a fraccionar el acuífero y las zonas con agua potable se reducen, para el 2010 son apenas lunares en el agobiante espectro del arsénico. Una charca en Torreón y Gómez Palacio, y otra más en El Pilar, al noreste, es el agua que queda dentro de la norma de salud para el consumo humano.

    En el 2012 se realizaron 165 análisis de arsénico en igual número de pozos y el espectro muestra a poco más de cuarenta que se hallan en la frontera del agua con bajos contenidos del metaloide. El resto está en terrenos de altas concentraciones.

  Un problema más tiene que ver con la forma de cavar los pozos: se utiliza bentonita para extraer la tierra, es un mineral arcilloso que, si no tiene la viscosidad adecuada, contamina con arsénico y también bloquea el flujo del agua.

    El acuífero principal de la Comarca Lagunera seguirá siendo el más estudiado, pero esto no ha sido suficiente para detener su desequilibrio.

mapa

Al observar el tiradero de basura al norte de Gómez Palacio, se evidencia el débil esfuerzo que se hace de forma coordinada para reducir el impacto ambiental que generan las acciones humanas, entre ellas la quema de basura.

Predomina, en el tiradero a cielo abierto, el plástico en la Comarca Lagunera, uno de los elementos que contamina severamente los mares, el suelo y el aire. Es sabido que los plásticos no se degradan o tardan décadas incluso siglos para hacerlo, y en algunos casos solo se pulverizan formando micropartículas que se alojan en el interior de los organismos animales y humanos; los comemos y los respiramos. Estos microplásticos pueden llegar a introducirse en el torrente sanguíneo propiciando severas enfermedades.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud en México mueren cada año más de nueve mil personas a causa de la contaminación del aire, las principales fuentes contaminantes son los escapes de los automóviles, también la quema de basura, como las llantas, algo que ocurre comúnmente en la Comarca Lagunera.

En los límites de Gómez Palacio y Torreón periódicamente se realiza una colosal quema de basura de diversos tipos, lo mismo ocurre en el ejido Las Huertas de Gómez Palacio, y, en ocasiones, en el tiradero a cielo abierto también se generan incendios que propician una densa nube negra que se respira en la Comarca Lagunera.

Este 22 de abril, como cada año, se conmemora el Día Internacional de la Madre Tierra, una propuesta que pretende sensibilizar sobre el impacto adverso de las acciones humanas contra el equilibrio natural. En este 2024 se enfocará el esfuerzo en la disminución del uso del plástico, algo indispensable para hacer que la quema de basura nunca más vuelva a ocurrir.

plásticos en gómez palacio

Ante el plástico en la Comarca Lagunera, la Madre Tierra es nuestra principal aliada

El tema del Día de la Tierra de este 2024 es: “El planeta contra los plásticos” y se pretende que se lleven a cabo acciones para reducir en un 60 por ciento la producción de plásticos para el año 2040, debido a que, de acuerdo al Informe sobre Riesgos Globales de 2024 del Foro Económico Mundial, “los riesgos ambientales representan la mitad de los diez principales riesgos en la próxima década”.

Respecto a los antecedentes de esta conmemoración dedicada a la Tierra, el organismo internacional indica que: “A medida que se acercaba el milenio, el movimiento del Día de la Tierra dirigió su atención a la creciente realidad de la inminente crisis climática con un mensaje claro para los líderes mundiales y las empresas: es necesario actuar urgentemente para hacer frente al calentamiento global.

“El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) afirma que, si no se adoptan medidas inmediatas para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, el mundo va camino de alcanzar en 2100 temperaturas 3.2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. Este nivel de calentamiento sería catastrófico para el planeta y toda la vida que lo habita, incluidos los seres humanos”. Y para confirmar lo escrito, se recuerda que el año 2023 fue el más caluroso jamás registrado.

Y para atenuar el daño ambiental, se insiste en que la única respuesta es voltear a observar a la naturaleza, no hay más. Hay que abrirle la puerta en las ciudades a la naturaleza, porque está más que comprobado que solo permitiendo la forestación pueden reducirse las altas temperaturas y también generarse más oxígeno y capturar el bióxido de carbono, un gas de efecto invernadero.

Solo para tener una dimensión del impacto de los plásticos, se señalan los años que tardan en descomponerse: una botella usada para vender agua tarda más de 500 años; los cubiertos desechables, más de cuatro siglos; el plástico de un encendedor se descompone en un siglo, y un vaso de plástico puede tardar 75 años, lo mismo que las bolsas de un solo uso... mientras esta degradación ocurre, la contaminación avanza.

quema de basura y plástico en la comarca lagunera

Bolsas de plástico en la Comarca Lagunera

Pero está claro que los esfuerzos no son conjuntos porque mientras en Coahuila el congreso local aprobó en diciembre de 2018 la eliminación paulatina del uso de bolsas de plástico dentro de la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección del Ambiental, en Durango no ocurre lo mismo, de tal manera que una compra del mandado en Gómez Palacio genera el uso de las bolsas de plástico que vuelan hacia Coahuila durante una tolvanera.

En México al menos 29 de los 32 estados restringen el uso de plásticos desechables, pero no ha sido suficiente, las imágenes del tiradero a cielo abierto de Gómez Palacio, así lo evidencian.

¿Qué hacer individualmente para contribuir a este movimiento global para reducir el uso de plásticos? Tener bolsas del mandado no desechables, reutilizar al máximo las que ya se tienen y depositarlas en un contenedor adecuado y, si se compra el mandado en Durango, pedirles a los empacadores que usen el menor número posible de bolsas...

La tragedia a cada momento se anunciaba hasta que ocurrió: el jueves 18 de abril de 2024 alrededor de las 6 de tarde 2 pequeñas de 2 y 4 años de edad, así como un joven de 18, cayeron desde lo alto de un vagón de ferrocarril y murieron. El accidente pasó en el territorio de Nazareno, que pertenece a Lerdo, Durango, cerca de nosotros.

Una de las fotografías difundida es impactante: la madre, una joven de 20 años de edad, venezolana, está rodeada por paramédicos, es evidente que intentan calmarla; ella voltea a mirar un pequeño bulto cubierto con una sábana blanca. Debe ser una de sus hijas pequeñas.

Hay dos versiones de la tragedia, en una se indica que el tren se detuvo, lo que aprovecharon los migrantes para levantarse en la cima del vagón, enseguida, cuando la locomotora emprendió la marcha, perdieron el equilibrio y cayeron. La otra versión narra que cayeron del tren en movimiento cuando intentaban abordarlo. Como quiera que haya sido es una tragedia que refleja la crisis migratoria que se padece.

Lo más frustrante, creo, es la normalización de estas desdichas ocurridas a los migrantes en nuestro país y el racismo que se evidencia entre algunos laguneros.

No juzguemos, apoyemos

El clima de inseguridad, de adversidad económica y de inestabilidad política en diversos países del mundo está provocando la migración de las personas hacia los Estados Unidos. En ese camino en busca de la tranquilidad los migrantes tienen que librar uno de los peores obstáculos: cruzar México. Ya no es la selva panameña del Darién, sino el territorio mexicano donde ocurren las peores desgracias a los migrantes: secuestros, extorsión, robo, desaparición y muerte.

¿Qué estarán padeciendo los migrantes en su hogar, que toman la determinación de huir con sus hijos, con sus pequeñas, sabiendo que la muerte viaja con ellos? Existe la certeza de que morirán si no se mueven. La posibilidad del deceso se reduce si se toma la decisión de caminar.

Y ese ha sido, desde siempre, el motivo de las migraciones, la búsqueda de la sobrevivencia. Los nómadas de antes lo hacían, los nómadas de ahora lo hacen.

Antes de que Saúl Rodríguez, editor de la revista Siglo Nuevo, me pidiera abordar el tema de los niños migrantes, observé en varias ocasiones a grupos de adultos trepados en el tren, bajo sábanas o cobijas que extendían para protegerse del sol. No imaginaba que entre ellos también viajaban sus hijos.

Fue en el Centro de Día para Migrantes Jesús Torres Fraire, en Torreón, cuando vi a las niñas jugando; una de sus madres me contó que, a bordo de las tolvas, se metían entre el techo y una rejilla que sobresale 35 centímetros y se amarraban de pies y manos para no caer cuando el sueño los vencía. Y a sus hijos los acostaban entre ellos, sobre el duro acero que se convierte en un comal bajo el sol.

Una de las madres a quien entrevisté fue testigo la noche anterior de otro accidente en Gómez Palacio: se quedaron dormidos cerca de las vías, el cansancio era profundo, tanto que les impidió percatarse del avance de la locomotora, uno de los jóvenes fue golpeado por el tren.

Encuentro en Torreón

Al día siguiente de aquella visita me encontré caminando por el centro de Torreón a una familia completa de migrantes con sus dos bebés cargados; preguntaba la madre por una dirección donde sabía que podían dormir. Les ofrecí llevarlos al Centro de Día que está en la colonia Las Julietas, sólo que allá no podrían quedarse, sólo asearse, comer y descansar para seguir su viaje. Rechazaron la oferta pues estaban seguros de que este otro lugar a donde irían podían pasar la noche sin ser molestados por los agentes de migración.

Platiqué con la madre que cargaba a su hija de aproximadamente 2 años de edad, la bebé iba sin blusa para que se refrescara porque ese día la temperatura fue alta. Unos metros detrás de ellas estaba quien supongo era el padre, cargando a su otra hija, de alrededor de cuatro años de edad… se les veía agotados, sus ropas estaban manchadas de grasa y olían a metal, como si hubieran salido de un taller mecánico. Les acompañaban otros dos jóvenes.

-Venimos de Venezuela, estamos sin papeles, somos indocumentados –me dijo la joven madre.

-Lo sé, por eso les ofrezco llevarlos al centro para que descansen.

-Lo que buscamos es dónde poder dormir –reiteró.

Pensé que al trasladarlos por la ciudad podría cometer una irregularidad, lo consulté con María Concepción Martínez Rodríguez, coordinadora del Centro de Día, quien me indicó que leyera el artículo 159 de la Ley de Migración, el cual, al final indica: “No se impondrá pena a las personas de reconocida solvencia moral, que por razones estrictamente humanitarias y sin buscar beneficio alguno, presten ayuda a la persona que se ha internado en el país de manera irregular, aun cuando reciban donativos o recursos para la continuación de su labor humanitaria”.

Yo solo deseaba llevarlos al albergue, no aceptaron.

México es el único país donde no les venden boletos de camión a los migrantes, por eso suben a los trenes, me comentó la coordinadora del Centro de Día; ese riesgo aumenta cuando agentes del Instituto Nacional de Migración, apoyados con la Guardia Nacional y el Ejército les impiden el acceso a los trenes, por eso intentan abordarlos en movimiento, a las afueras de las ciudades.

Cinco días después recibí la información de la tragedia, dos niñas de dos y cuatro años de edad y un joven de 18, habían caído del tren.

“Todos somos migrantes”, me dijo María Concepción, en un intento más por fomentar la empatía y solidaridad entre los laguneros. Y si no fuimos nosotros los que salimos de nuestra tierra de origen, sí lo fueron nuestros padres o nuestros abuelos; así haya sido el rancho el que dejamos, eso nos convierte en migrantes.

Durante finales de abril y la primera semana de mayo el Centro de Día para Migrantes Jesús Torres Fraire, ofrecerá fiestas a los niños y niñas migrantes, solo nos pide que llevemos un juguete que puedan cargar los pequeños y no estorbe cuando trepen al ferrocarril. Hagámoslo.

Creo en la educación vivencial como el método más certero para acercarnos al conocimiento. Aunque no la experimenté como alumno, pretendí implementarla como profesor universitario. Por esto decidí viajar al territorio de Viesca, Coahuila, con mis alumnos de periodismo.

Visitaríamos primero el poblado de Venustiano Carranza, donde los recuerdos y las ruinas de la hacienda de Hornos se resisten a desaparecer totalmente; frente a ellas se levanta imperturbable la vetusta iglesia de Santa Ana.

Carranza es un pueblo marginado que vive de la elaboración de carbón de mezquite y que al paso del río Aguanaval queda más aislado que como lo estaba hace trescientos años.

Segundo destino: Las dunas de Bilbao

El segundo sitio de visita sería las dunas de Bilbao, nicho de la lagartija “nadadora”, única en la región; escenario de filmes diversos y objetivo de motociclistas. Después conoceríamos los despojos de la fábrica de sal y al final del día estaríamos en la cabecera del municipio, Viesca, para conocer su pasado hidratado por balnearios que parecían eternos y para dar cuenta también de la colonización encabezada por tlaxcaltecas y españoles, todo para que, con esta vivencia nunca antes experimentada por mis participantes académicos, aplicar algunos de los métodos de la investigación periodística.

Por la mañana arribamos a Venustiano Carranza. Estacionamos la camioneta en que viajamos frente a las que fueron oficinas administrativas de la hacienda de Hornos. Nos dividimos en tres grupos para recorrer el poblado y entrevistar a la gente: las muchachas irían juntas, los muchachos por su lado, y el profe solo. Así salimos por rumbos diversos; los chicos visitaron la escuela, platicaron con los viejos y grabaron imágenes de la hacienda y la iglesia. Yo quedé atrapado con los relatos de los carboneros a las afueras del poblado, y las chicas... esperaban a bordo del vehículo.

—¿Qué pasó? ¿A dónde fueron? ¿A quién entrevistaron?

Detrás de una Tv y Novelas sujetada con ambas manos, abierta frente a un jovial rostro, la respuesta se lanzó como una daga filosa y certera: “¡Ay profe, aquí está muy aburrido! ¡No hay nada qué hacer!”.

Una lección sobre el periodismo de aventura

Argumenté, azorado, lo que antes había contado en clase más de una vez: “¡Es que estamos en la cuna económica de La Laguna! ¡Donde se establecieron los primeros poblados coloniales! ¡Ejemplo de lo que nos pasará!”. Como respuesta la chica cambió de página sin que su rostro apareciera encima de la revista.

Bien, vamos a realizar periodismo de aventura. ¡Rumbo a las dunas! El cambio despertó a los jóvenes y los montones de arena los remitieron a su infancia cercana. Pronto me di cuenta de que mis recomendaciones sobre el calzado y el vestido fueron olvidadas en el salón de clase. Las elegantes zapatillas se enterraron en la fina arena y las mangas cortas expusieron sus lozanas pieles al implacable sol del verano del 2008; hubo que distribuir sombreros y gorras —llevé más de una— así como botellas de agua.

Más de Voces Nómadas | Agua para la paz

A los cien metros de caminata el calor los deshidrató. Una de las alumnas, de piel blanca, esbelta, se desmayó a causa de la insolación; pese a que era la mejor protegida, su frágil cuerpo estuvo a punto de caer de sopetón...

—¡Ricardo! Cerciórate de que no haya serpientes de cascabel debajo de ese arbusto —mandé.

Ricardo, a la distancia, lanzó piedrecillas para cumplir la orden. Pronto el resto del grupo hizo ronda en torno a la víctima, y no faltó quien sugiriera que la despojáramos de camisa y gorra. ¡Atrás! Ordené y pedí agua o refresco... nadie respondió; solicité una golosina, un dulce, y el silencio prevaleció. Aún flácida, la chica insolada logró reincorporarse y sus compañeros empezaron a abanicar frente a su rostro lívido. Fue cuando, de entre la expectativa por la adversidad, apareció la voz fresca como una brisa de la lectora de Tv y Novelas para convidar sin rubor: “¿Alguien quiere lipstick?”.

—¿Cómo?

—Pues como dijo que algo dulce, el lipstick está dulce —y para corroborarlo lo frotó sobre sus labios un par de veces, luego los apretó para confirmar el sabor y extendió el tubito color rosa ofreciéndolo a los demás...

Logramos regresar a la camioneta sin saldo negativo. Bajo la sombra de unos pinabetes, de sus mochilas los muchachos sacaron refrescos, agua, golosinas y lonches, alimento que no ofrecieron durante el desmayo. “Regresemos a la escuela”, dispuse antes de que, entonces sí, pasara una tragedia.

La clase terminó. Por supuesto que la chica Tv y Novelas pasó el curso, cómo podría reprobar a alguien que pone un toque de belleza a la adversidad; y si no, para eso está el lipstick.

Por César M. Ocampo Ramírez

Los murciélagos usan el sonido para observar en la oscuridad tal y como lo harían con sus ojos si hubiera luz. Así como los submarinos, los murciélagos emiten sonidos y escuchan los ecos, con lo que pueden saber qué hay a su alrededor. Pero… ¿alguna vez has escuchado un murciélago? ¡Los hay por todas partes! Se pueden encontrar tanto en el campo como en la ciudad.

Es posible que también los hayas visto volando cerca de sitios con agua o alrededor de las lámparas del alumbrado público. Si nunca los has escuchado no te preocupes, es poco probable que te estés quedando sordo. Lo que pasa es que la mayoría de las especies emiten sonidos tan agudos que están más allá de lo que nuestro oído humano nos permite escuchar. Pero hay algunas especies que emiten sonidos que sí podemos escuchar, sólo es cosa de ser observador y tener un tanto de suerte. “Una vez que me quedé hasta tarde en el parque Guadiana, empecé a ver y escuchar a los murciélagos mientras volaban sobre el agua” comenta Karla, estudiante duranguense.

¿Y cómo se escuchan los murciélagos? En realidad, esta pregunta puede interpretarse de diferentes maneras, por lo que también puede haber diferentes respuestas. Es posible que la pregunta se refiera a cómo se escuchan en el ambiente los sonidos que emiten los murciélagos.

Los investigadores utilizan aparatos más sensibles que nuestros oídos para estudiar estos sonidos. Con estos aparatos se pueden escuchar a casi todas las especies. Para describir cómo son estos sonidos, usualmente se hacen dibujos que ayudan a darnos una idea de cómo suenan incluso sin escucharlos.

En el estado de Durango hay cerca de 50 especies de murciélagos, y la mayoría emiten sonidos que son más agudos cuando inician que cuando terminan (su frecuencia cambia en el tiempo), pero también hay especies que emiten sonidos que, así como inician, terminan (su frecuencia no cambia, o cambia poco en el tiempo).

Estos diferentes sonidos les permiten utilizar diferentes tipos de ambientes y cazar ciertos tipos de presas. Por ejemplo, las especies de murciélagos que usan sonidos menos agudos suelen volar lejos de la vegetación, y pueden encontrar insectos más grandes que los murciélagos que emiten sonidos más agudos, y que prefieren volar cerca de las plantas.

Por otro lado, la pregunta ¿cómo se escuchan los murciélagos? también puede referirse a cómo se escuchan ellos a sí mismos, lo que es muy relevante para que puedan realizar sus actividades en la oscuridad. Ellos pueden escuchar los ecos de sus propios sonidos debido a que su sentido del oído es más sensible que el nuestro, lo que les permite percibir sonidos que nosotros los humanos no podemos.

Además, los investigadores piensan que los oídos de los murciélagos y su cerebro han ido evolucionando a la par con los sonidos que emiten, por lo que pueden escuchar mejor sus ecos entre el ruido ambiental.

Al observar sus orejas, podemos distinguir una gran variedad de formas, las cuales posiblemente les permiten escuchar mejor los sonidos que ellos mismos emiten para orientarse y cazar.

Por Eduardo Guajardo Mesta

A Graciela Martínez Limones, cuya flor preferida es el girasol.

Se ha vuelto una costumbre ejercer menosprecio a las plantas silvestres, son indeseables en ocasiones por no ser atractivas y tal vez porque no está planeado que crezcan en donde se les ocurre nacer. Recuerdo un bucólico huapango titulado “Flor silvestre” que trata el tema y cuya primera parte dice:

Flor silvestre y campesina

Flor silvestre y natural

No te creen una flor fina

Por vivir junto al nopal.

Aunque no todas son feas, inmediatamente se nos ocurre arrancar la “hierba mala” para que no estorbe, ni dé mal aspecto.  

En el patio de mi casa, que no merece el título de jardín, nacieron y se desarrollaron girasoles silvestres. Uno, al estar junto a un árbol de limón, no le faltó agua, creció notablemente y produjo muchas flores, que mejoraron el aspecto del lugar. Como alegre consecuencia, abejas de diferentes tipos empezaron a realizar la infatigable misión de extraer el néctar de las flores.

Además, proporcionaron inspiración para lograr imágenes fotográficas atractivas, desde las flores completas, pasando por acercamientos a sus visitantes, hasta paisajes surrealistas formados por sus diminutos pistilos en sus diferentes etapas de desarrollo y con néctar cristalizado.

Un día observé que las hojas de la planta estaban carcomidas y pensé en la maligna presencia de alguna plaga. Después descubrí un gusano de aspecto desagradable, como un alienígena amenazante y surgió la preocupación de que generara problemas en ese pequeño ecosistema, pues era el que se estaba comiendo las hojas del girasol. No supe que acción tomar, pero unos días después no era uno, eran varios gusanos. Lo admito, su aspecto intimidante produjo un efecto negativo y encontró suelo fértil en mi ignorancia. Esperaba que invadieran el árbol de limón y que acabaran con él, pero no, sólo les interesaba el girasol. Un día arranqué una hoja que portaba a uno de esos intrusos, gusano quemador, me ilustró hace muchos años un amigo en la escuela primaria; no quise hacerle daño y por simple impulso lo metí en una caja de cartón, le añadí hojas para que se alimentara, la cerré, la abrí dos días después y para mi sorpresa emergió una mariposa de esas, que en los años setenta del siglo pasado cuando venía “el tiempo de las mariposas”, pasaban por Gómez Palacio y recibían la sabia clasificación popular infantil de “Gallito”.

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Así que aprendí algo, los girasoles además de adornar el paisaje y generar néctar, aportan sus hojas como alimento para que esos temibles gusanos se transformen en bellas mariposas. He dejado crecer otras hierbas silvestres y el patio se llena de vida. Todo en la naturaleza tiene utilidad, es equilibrio, nosotros los humanos con nuestra ignorancia generamos el desequilibrio. En los ejemplos que he visto de esta transformación, los protagonistas primarios tan feos. Quién iba a imaginar que ese gusano, se iba a convertir en algo tan bonito. No hay seres malignos a pesar de su aspecto.

El siguiente artículo fue publicado en 2008 en la edición impresa de Nomádica, desde entonces poco o nada ha cambiado respecto a la distribución del agua en la Comarca Lagunera. La sobreexplotación del acuífero se mantiene y el contenido de arsénico en el agua se incrementa. La respuesta que dio el gobierno federal a esta crisis es el proyecto Agua Saludable para La Laguna, una iniciativa que repite el esquema que generó la crisis hídrica en la región y que elude el consumo excesivo de la industria lechera local (redacción).

Hace unas semanas tuve la oportunidad de volar desde la Ciudad de México al terminar el día. Los rayos del sol impactando a la Tierra con un ángulo bajo ayudan a realzar las características del terreno. No en balde los fotógrafos buscan siempre esa luz -la del inicio y la del final del día- pues es la que da los mejores resultados. Es una luz suave que realza al sujeto fotografiado. Desde el aire, repito, esta luz baja realza los rasgos más finos del paisaje. A diez mil y más metros sobre el nivel del mar, esta luz nos permite apreciar mejor el contorno de los cerros, los desniveles del terreno e incluso, los árboles del bosque.

Desde el aire vi varias cosas que nunca había visto en estos viajes de avión. Un enorme pozo en el sur de Zacatecas que luego supe era la mina abandonada de Real de Ángeles. Un cerro que proyectaba una sombra larga y aguda, como un puñal apuntando al oriente que luego pude identificar como el Cerro La Pichancha en los límites de San Juan de Guadalupe, Durango y Zacatecas. La sucesión de cerros que aparentan un tapete arrugado atravesados por el Aguanaval en el Cañón de la Cabeza, separando Torreón de General Simón Bolívar, separando a Coahuila de Durango. Luego los bosques de pino y encino de las majestuosas cumbres de Jimulco.

Cuando el avión brinca Jimulco, empieza un descenso más o menos abrupto hacia el aeropuerto de Torreón. En ese corto trayecto, menor a 30 kilómetros, pude ver no menos de doce megaestablos, auténticas instalaciones industriales para convertir eficientemente el verde forraje en blanca leche y en apestosa caca. Varios de estos megaestables, que alojan a miles de vacas, están en franca expansión. Se apreciaban con nuevos toldos ubicados sobre grandes extensiones desmontadas, listos a recibir a otros tantos miles de animales a las nuevas instalaciones. Desde el aire podía uno ver que esos animales aún no llegaban pues la tierra no adquiría aún el tono oscuro y sucio del estiércol. Probablemente estas vacas aún se encontraban en esos momentos a la mitad del Pacífico, en las entrañas de alguno de los múltiples barcos de carga que las transportan desde Australia y Nueva Zelanda hasta la Comarca Lagunera.

Ante la grave situación del agua en La Laguna, los megaestablos y los megaestablos en expansión existentes en toda la Comarca Lagunera y tan visibles esa tarde en ese pequeño rincón de Torreón y Matamoros, es un testimonio escandaloso ya no de la inconsciencia de la aristocracia lechera regional sino una demostración palpable de la estúpida voracidad que amenaza con cancelar la viabilidad de nuestras comunidades y que nos sume ya en la enfermedad y la muerte.

Por cada litro de agua que se filtra al acuífero, se extraen más de dos. Cambie el agua por pesos e imagine el acuífero por una alcancía de marranito y verá que las cuentas no salen. Si el marranito estaba pleno de monedas, llegará el día en que quede vacío. La ruina hacia la que nos llevan los ganaderos es cierta y total. Sin agua, nuestra comunidad de desierto que tanto nos enorgullece, perecerá. Toda. Sin agua no hay agricultura, ni ganadería, ni industria, ni comercio, ni servicios. Sin agua no hay vida y nos la estamos acabando.

Si atendemos a la pobre calidad del agua que bebemos, resulta que casi ya no nos queda agua para consumo humano. Me decía el Dr. Marcos Adrián Ortega de la UNAM, uno de los geólogos que más han estudiado el origen del arsénico en el acuífero lagunero: “En 1990 ustedes tenían una burbuja de agua potable rodeada de un mar de arsénico. Hoy, la burbuja está reducida a unos pequeños lunares que están desapareciendo con celeridad”. Todo apunta a que es la sobre-explotación del acuífero la que está provocando la creciente presencia del veneno. Concurren en esta apreciación la Comisión Nacional del Agua, la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y diversas investigadores y universidades internacionales como la Universidad Leibniz de Hannover, Alemania, que han estudiado el problema del arsénico en el agua de La Laguna.

Si hemos de buscar responsables, la tarea no es difícil. De cada diez litros que se extraen del acuífero principal, nueve se usan en la agricultura, lo que el La Laguna significa decir al cultivo de forrajes. Esta responsabilidad apunta finalmente a la gran pirámide empresarial y corporativa cuyo ápice son las poderosas compañías lecheras. Lo verdaderamente intolerable, lo que está causando un malestar social que ya se está desbordando a las calles laguneras es que, de cada diez litros que la agricultura extrae, casi cuatro se extraen de manera ilegal. Sin embargo, aquellos que están en una posición de ser castigados por la ley, son hoy receptores de medallas presidenciales.

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A pesar de la enorme gravedad de la situación, la complicada trama de intereses políticos y económicos ha hecho que la autoridad, en lugar de velar por el bienestar de la población, haya sido complaciente con los intereses de la agroindustria. Por ello es que ya entendimos que los ciudadanos activos tenemos que alzar nuestra voz y poner un alto a conductas que nos están enfermando y que están cancelando el futuro de nuestras comunidades.

Paradójicamente, los responsables de este desastre son también parte también de los afectados. En un diáfano caso de autogol ambiental y de salud pública, la leche lagunera está afectada por el arsénico. En un estudio publicado en 1997 pero con muestras de 1992, Irma Rosas, investigadora de la UNAM y sus colaboradores, encontraron que diez por ciento de las muestras de leche analizadas tenían niveles de arsénico inaceptables. Hoy, dieciséis años después la situación podría ser peor. De ahí que no pueda entenderse el boom lechero que experimenta ahora La Laguna, el que pude ver desde los cielos, sino en términos de la locura, la estupidez, la desvergüenza y la avaricia.

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