


La Universidad Iberoamericana Torreón recibió el Fondo Eduardo Francisco Valdés Viesca, personal y empresarial (Jaboneras La Unión y La Esperanza), un acervo documental que reúne la memoria de dos de las industrias que marcaron el desarrollo económico y social de la Comarca Lagunera durante el auge algodonero.
La donación de este archivo histórico fue realizado por el heredero Fernando Arturo Aguileta de la Garza, quien decidió trasladar el archivo familiar a la universidad para su resguardo y consulta pública. El fondo integra documentos administrativos, registros laborales, fotografías, fórmulas químicas y otros materiales que permiten reconstruir la vida cotidiana de las fábricas y de miles de trabajadores que participaron en ellas.
Durante la ceremonia, Aguileta explicó que la decisión surgió de una reflexión personal frente a los documentos acumulados por su familia. Más allá de conservarlos como recuerdos, dijo, comprendió que se trataba de una memoria colectiva. “El legado no solamente es a veces personal a través de la familia, sino también es social”, afirmó, y añadió que al tomar la decisión entendió que no estaba “salvaguardando una foto familiar, sino protegiendo y poniendo en valor quizá el esfuerzo de muchas, de cientos de miles de personas”.
El donante insistió en que el archivo no representa solo la historia de una empresa, sino la de toda una región. Recordó que las fábricas estaban formadas por personas en todos los niveles y que ese esfuerzo colectivo merece ser honrado. “Es un legado que se está dejando a la comunidad y sobre todo a nuevos investigadores y a nuevas mentes curiosas”, señaló.
También destacó el valor del acervo para la investigación histórica. Según explicó, contiene registros detallados de la vida cotidiana en las plantas industriales, desde reportes de operación hasta listas de obreros y personal administrativo, lo que lo convierte en “una gran mina de oro” para quienes estudien el pasado regional.

El rector de la Ibero Torreón, Juan Luis Hernández, señaló que la donación se inscribe en la tradición de las universidades jesuitas como guardianas de la memoria histórica. Explicó que para estas instituciones el pasado es una herramienta para comprender el presente y orientar el futuro. En ese sentido, afirmó que la entrega del archivo confirma esa vocación institucional, ya que “la historia refleja de dónde venimos y necesitamos tenerla clara para saber las pistas de orientación para el futuro”.
El rector definió el archivo como un patrimonio abierto a la comunidad académica y regional. “Para nosotros es un regalo, es un tesoro”, dijo, y adelantó que la universidad lanzará una convocatoria para que investigadores de la Laguna puedan consultarlo, ya que “el archivo histórico está abierto para todos”.
Antes de su consulta pública, la universidad iniciará un proceso de organización y catalogación. Hernández indicó que primero se integrarán los mapas, documentos y materiales, y después se ordenarán y sistematizarán para ponerlos a disposición de la investigación.
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Las jaboneras de la Comarca Lagunera surgieron a finales del siglo XIX como parte de la cadena industrial del algodón, actividad que impulsó el crecimiento urbano y económico de ciudades como Torreón y Gómez Palacio.
Registros municipales y estudios académicos ubican a industrias como La Esperanza y La Unión dentro de ese proceso de transformación regional, vinculado a la producción algodonera y a la expansión ferroviaria, factores decisivos para la consolidación económica de la zona.
La Compañía Industrial Jabonera de La Laguna se formalizó como sociedad hacia finales del siglo XIX, dentro de ese auge agrícola e industrial documentado en estudios históricos y tesis universitarias.
Además de procesar derivados del algodón, estas empresas influyeron en la configuración urbana, laboral y cultural de la región, al generar empleo, infraestructura y espacios sociales asociados a la vida industrial.

El modelo industrial comenzó a deteriorarse hacia finales del siglo XX, cuando cambiaron las condiciones del mercado algodonero y disminuyó la viabilidad económica de algunas plantas.
La jabonera La Esperanza se declaró en quiebra en 1993, situación que derivó en un conflicto laboral prolongado. Registros hemerográficos indican que la huelga se extendió por más de una década, convirtiéndose en uno de los conflictos laborales más largos de la región.
Con el paso del tiempo, el complejo industrial quedó abandonado y parte de sus instalaciones se deterioraron. Años después, el espacio fue intervenido por autoridades locales y transformado en un parque público que conserva el nombre de La Esperanza, dentro de un proceso de regeneración urbana.
Durante la ceremonia de la firma del convenio de entrega del archivo, Aguileta reiteró que la donación responde a una responsabilidad con la memoria colectiva de la Comarca Lagunera. Compartir el archivo, dijo, permite comprender cómo estas empresas pioneras participaron en la construcción social de la región.
También sostuvo que el valor del fondo radica en que permite estudiar no solo los edificios o los procesos industriales, sino a las personas que hicieron posible su funcionamiento, porque, como señaló, las empresas están formadas por quienes trabajaron en ellas.
Para la universidad, el acervo abre la posibilidad de nuevas líneas de investigación y proyectos académicos sobre la historia industrial de la región. La institución prevé lanzar una convocatoria para investigadores y establecer ejes de estudio en torno a las jaboneras y su impacto social.

Durante el acto institucional se destacó que la llegada del archivo fortalece la identidad local. El rector subrayó que este tipo de acervos permiten “forjar esta identidad, sobre todo cuando son tiempos adversos, con identidad fuerte, sólida”.
Para Aguileta, la donación tuvo también un sentido personal. Expresó que el proyecto significa mucho para él y que considera un orgullo haber dejado el archivo en manos de la universidad.
Con esta entrega, la Ibero inicia el proceso de organización documental que permitirá abrir el fondo a investigadores, estudiantes y público interesado en la historia industrial de la región.