El lecho del río Nazas es el vertedero de aguas negras

Por Héctor Esparza

Las aguas negras, producto de los desagües domésticos e industriales de fraccionamientos y parques urbanos, permanecen a cielo abierto.

En la zona conurbada de La Laguna, sobre el lecho del río Nazas, volvió a ocurrir lo que muchos habitantes ya conocen pero que se ve con indiferencia, y que es el desagüe de aguas negras que, al no encontrar cauce adecuado, forma lagunas contaminadas en terrenos bajos. No es la primera vez que sucede, ni, aparentemente, será la última.

En esta ocasión dos descargas provenientes de Torreón —una de ellas generando espuma oscura y otra con un flujo más turbio y silencioso— bajaron por arroyos hasta desembocar en dos pequeñas lagunas poco profundas. El olor se mezcla con el aire seco de la región y en algunos de estos espejos de agua se observa avifauna —patos, playeros y otras aves— que se alimentan de los insectos que proliferan sobre estas aguas estancadas.

Las aguas negras, producto de los desagües domésticos e industriales de fraccionamientos y parques urbanos, permanecen a cielo abierto. Parte se evapora bajo el sol y parte se filtra al acuífero —el principal reservorio subterráneo de agua de la Comarca Lagunera— con riesgo potencial de transportar contaminantes hacia fuentes que abastecen pozos y mantos freáticos.

El ciclo del agua continúa, pero bajo circunstancias muy distintas a las que dictan el equilibrio natural, porque lo que se evapora deja sedimentos, sólidos y restos orgánicos sobre el lecho reseco, las aguas negras. Cuando el viento levanta polvareda, estas partículas se dispersan por la ciudad, transformando lo que fue agua contaminada en partículas suspendidas en el aire que respiramos.

En Torreón y su región metropolitana, las autoridades han discutido durante años la infraestructura para evitar este tipo de descargas de aguas negras. Actualmente, una nueva planta tratadora de aguas residuales con capacidad proyectada de hasta 1,900 litros por segundo está en evaluación por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el propio organismo operador de agua de Torreón, Simas. Este proyecto busca modernizar y reemplazar la planta actual, que opera con tecnologías tradicionales como lagunas de oxidación.

A nivel nacional, el Inventario de Plantas Municipales de Tratamiento de Aguas Residuales en Operación, publicado por Conagua, da cuenta de la infraestructura existente en México y su papel en el saneamiento del agua.

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Más allá del volumen tratado o por tratar, existe un problema crónico, que resulta cuando las plantas están fuera de operación o su capacidad es sobrepasada, las descargas llega directamente al ambiente sin el tratamiento adecuado. El riesgo no es solo estético u olfativo; el agua residual contiene organismos patógenos, bacterias y coliformes fecales que pueden infiltrarse al subsuelo y persistir durante largos periodos, comprometiendo la calidad del recurso que año tras año sufre la presión de la sobreexplotación y de actividades humanas.

La contaminación del aire en La Laguna tampoco es ajena a estas dinámicas ambientales. Durante 2025, Torreón registró 206 días con mala o muy mala calidad del aire, una situación que entidades de salud han relacionado con el incremento de alergias y enfermedades respiratorias —sobre todo en temporada seca y con inversión térmica— y con partículas PM10 y PM2.5 que penetran profundamente en los pulmones. Diversos estudios señalan que la mala calidad del aire está asociada con un aumento de infecciones respiratorias agudas, irritación nasal y problemas crónicos; los grupos más vulnerables son niños, personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas.

Las lagunas formadas por aguas negras, así como los sedimentos que se secan y se dispersan, se suman a un panorama de polución atmosférica, hídrica y de salud pública que no encuentra soluciones integrales. Mientras tanto, el río Nazas sigue siendo el basurero de nuestras ciudades.

Y a pesar de esto, la vida persiste. Aves migratorias como patos y playeros regresan en invierno alejándose del frío del norte del continente. Saben que aquí fluyen dos ríos, que generaban lagunas internas, intermitentes pero un buen refugio para pasar la temporada. Y aunque sean aguas negras, es lo que les queda para pasar el invierno en la Comarca Lagunera.

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