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Más que la miel, la polinización; este es el crucial rol de las abejas

Las abejas son fundamentales para un equilibrio del medio ambiente ya que al obtener el alimento de las flores fomentan en las plantas la capacidad de fecundarse, actividad llamada polinización cruzada, con ésta, las plantas generan el oxígeno suficiente para la vida y, además, aumentan el rendimiento en los cultivos, lo que favorece un incremento en alimentos de origen vegetal, materia prima textil, e insumos agropecuarios (...) En Estados Unidos en particular California, se ha generalizado el uso de colmenas para aumentar la producción de cualquier tipo de cultivo, con resultados positivos en términos económicos.

Por Héctor Esparza

Las abejas fueron veneradas en la época prehispánica, escribió la profesora de Medicina y Zootecnia Apícola de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Laura G. Espinosa Montaño: “Fernández de Oviedo en su obra Historia General y Natural de las Indias, describe las actividades y cuidados que los mayas daban a sus abejas, las cuales criaban en colmenas rústicas conocidas como hobones (troncos huecos gruesos, con aberturas de los extremos cubiertas con discos de madera sellados con lodo) los cuales se colocaban sobre delgados troncos inclinados y protegidos dentro de chozas cubiertas de palmas de guano.

Estas características, aunadas a los manejos que se les daba a estas abejas, dieron lugar a considerar que esta actividad estaba más extendida que la apicultura en cualquier otra parte de Europa”, asegura la experta.

El papel principal de las abejas es polinizar, después producir miel

"En México, según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) hay más de 43 mil apicultores, 1.9 millones de colmenas y el consumo per cápita es de 210 gramos de miel, de la cual se produjeron 57.9 mil toneladas anuales en el último lustro", escribió Carolina Gómez Mena en una columna de la Jornada.

Además, explica que "de lo producido en el país, 60 por ciento se exporta, principalmente a Europa. En 2019 se importó mucha miel de China, pese a que sería una mezcla de fructosa y arroz, y eso ha hecho que el precio haya bajado".

Aun así, el esfuerzo se mantiene en la búsqueda de mejores producciones, se han trenzado alianzas entre los apicultores y los productores de frijol de la región de los llanos de Durango, puesto que se han obtenido mejores rendimientos agrícolas, asegura la maestra María Guadalupe García Rosas, quien junto a su hermana Bertha Alicia cumplen una década criando abejas y viajando al pueblo de Ignacio Allende en el municipio de Guadalupe Victoria, Durango.

“Hay quienes tienen treinta años llevando colmenas a los llanos, a finales del verano durante el ciclo agrícola de la zona”, comparte la maestra Guadalupe. La gente de Ignacio Allende vive principalmente de la producción de frijol de temporal, es decir, está supeditado por el régimen de lluvias; por este motivo, al igual que la miel, no se mantiene una producción sostenida.

La región de los llanos

La aceitilla (Bidens pilosa) “tiene un tipo de inflorescencia conocida como capítulo: las flores del disco son fértiles y de color amarillo (en la parte central), y las flores de la periferia son estériles y de color blanco. Los frutos son de color negro y se adhieren a la ganadería y los seres humanos por medio de unos ganchos”, describe la página Naturalista.

“Hay evidencia que se incrementa un cuarenta por ciento el volumen la producción, es de mejor calidad el producto en cuanto a sabor, tamaño y uniformidad. En cuanto a la miel, varía el color y sabor; es color mantequilla, así se le conoce y el sabor es tenue, muy agradable al paladar y muy específico por esta floración”, aseguró la apicultora originaria de Gómez Palacio.

abejas

“Desde hace muchos años se siembra frijol de temporal aquí. El frijol en junio lo sembramos y en octubre lo cosechamos. Hay frijol pinto, y uno negro que es de más tiempo para crecer”.

José Ciro ha sido el mayor productor de la región, así lo han reconocido en la comunidad. “No cual mejor productor, en tierras de temporal no hay buen campesino; según como llueve tendremos cosecha”. Aquella mención se basó en un año en que su recolección alcanzó las dos toneladas y media por hectárea, “pero fue un asunto de suerte, hubo lluvias”. De acuerdo a los registros oficiales el promedio de producción por hectárea desde 1980 a la fecha es de 760 kilos. “Si no ha llovido, no pasa nada”, insistió.

Ciro ha sembrado toda la vida, recuerda el año 57 como el peor cuando solo llovió en una sola ocasión. “Creo que en aquel momento salió mucha gente del pueblo y no regresó”. En Ignacio Allende viven menos de 3 mil personas, la mayoría se mantiene de la siembra de maíz y frijol, el cual lo pagan entre 12 y 14 pesos el kilogramo; en los mercados supera los treinta pesos.

En cuanto a las abejas, José Ciro dice: “de eso sí no sé absolutamente nada, y veo que pasan, y según esto es bueno, he leído en el periódico; pero no sabría decirle algo sobre el rendimiento. Con eso de las colmenas no sabe uno, pero según esto hay mucho beneficio, porque si no hubiera colmenas no habría polinización”.

Durango caluroso

Entre las variables que afectan las poblaciones de insectos están el incremento de temperatura, la variabilidad de lluvias y el número de colmenas.

Revisando los registros históricos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, así como el Atlas Nacional de las Abejas y los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, quien escribe relacionó algunos resultados en el periodo de 1980 al 2020.

Entre los datos más sobresalientes está el incremento de la temperatura promedio en Durango de 1.8 grados centígrados. La variación es alta, y por esta razón se consultó al experto José Abad Calderón, Previsor del Tiempo de la Conagua, quien respondió a través del internet: “Sí tuvo un incremento y sí es correcto mencionar el 1.8 °C”. El dato es relevante considerando que desde finales del siglo XIX la temperatura media en el mundo tuvo un incremento de 1.2 grados centígrados.

“La especie Apis mellifera, representa el valor económico más importante de la polinización de cultivos en todo el mundo. Los rendimientos de algunas frutas, semillas y frutos secos, disminuye por más del 90 por ciento sin estos polinizadores”, escribió el médico veterinario Rodrigo Medellín, de la UNAM, al referirse a los impactos negativos en la apicultura debido al cambio climático.

El aumento de la temperatura disminuye en la producción de flores y de polen, lo mismo ocurre con la reducción de lluvias, y en Durango se han tenido registros bajos de precipitaciones: el promedio de lluvias en el periodo analizado fue de 463 milímetros anuales, y desde 1980 se tuvieron 13 años por debajo de la media.

Respecto a la producción de frijol sus variaciones son constantes al igual que el rendimiento por hectárea. En promedio la producción anual es superior a las 117 mil toneladas y el rendimiento promedio es de 760 kilos por hectárea; hay años, como el 2001, cuando solo se obtuvieron 19 mil 500, es decir, menos del 83 por ciento de la producción.

De igual manera el número de colmenas se ha reducido desde el 80 hasta el 2011 cuando comenzó la recuperación, sin alcanzar todavía las más de dos millones 300 mil colmenas registradas en todo el país en 1980.

Al cruzar estas variables hay algunas coincidencias. Por ejemplo en 1983 es cuando se produjo más miel en Durango, 904 toneladas, y a nivel nacional fue también el año en que más colmenas se tenían, dos millones 600 mil. También fue un año con un rendimiento de 840 kilos de frijol por hectárea, por arriba del promedio anual.

Otro dato relevante ocurrió en 1990, cuando las lluvias en Durango fueron de 748 milímetros y la producción de miel también rebasó el promedio obteniéndose 771 toneladas del dulce. Y en el 2001 cuando solo llovieron 251 milímetros, la producción de miel fue de 327 toneladas, por debajo de la producción promedio.

Las abejas, fundamental para la sobrevivencia

“Las abejas son fundamentales para un equilibrio del medio ambiente ya que al obtener el alimento de las flores fomentan en las plantas la capacidad de fecundarse, actividad llamada polinización cruzada, con ésta, las plantas generan el oxígeno suficiente para la vida y, además, aumentan el rendimiento en los cultivos, lo que favorece un incremento en alimentos de origen vegetal, materia prima textil, e insumos agropecuarios (...) En Estados Unidos en particular California, se ha generalizado el uso de colmenas para aumentar la producción de cualquier tipo de cultivo, con resultados positivos en términos económicos”, recuerda la experta de la UNAM Laura G. Espinosa, y aunque el valor de la polinización es difícil de medir, “sería el más alto de todos los elementos que componen la apicultura”.

La maestra Guadalupe García recomienda ofrecer alimento a las abejas: en un litro de agua hirviendo se disuelve un kilo de azúcar. Con esta acción se reduce la adversidad que viven los insectos al carecer de floración, debido al cambio climático del que somos responsables.

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