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Fwilane Project Luangwa
Fwilane en la tienda de artesanías locales de Project Luangwa

Aprovecho la breve parada del autobús en el que viajamos para marcar el número de Fwilane en el móvil y poder proseguir con la conversación que comenzamos días atrás. El ruido del motor de la auténtica tartana, la criatura de escasos 7 meses que llora a pleno pulmón y los dos hombres de mediana edad elegantemente vestidos que parece se resisten a sentarse uno junto al otro y poder bajar la voz, nos lo ponen complicado. Al otro lado del teléfono oigo con un hilo de voz a Fwilane, una joven zambiana que desde que finalizó sus estudios de trabajo social hace 6 años, trabaja para las comunidades de South Luangwa, en el este de Zambia, creando un enfoque coordinado para ayudar a las comunidades locales a mejorar sus perspectivas económicas a largo plazo. Cuando nos conocimos en las oficinas de Project Luangwa, donde trabaja actualmente Fwilane, denoté en ella algo especial. Desprendía amabilidad, respeto y pasión por su trabajo. Desde el momento en el que la oí hablar quise saber más sobre ella y sobre su forma de afrontar los programas de ayuda para el desarrollo desde una perspectiva local.

Project Luangwa, ubicado en Mfuwe, una pequeña localidad en el corazón de South Luangwa, tiene además de sus múltiples proyectos una pequeña tienda donde venden productos artesanales. Junto a la tienda tienen una cafetería con presencia de mucha madera y tonos cálidos, que por un momento me hizo pensar que estaba de vuelta en alguno de los recién inaugurados bares hípster del barrio barcelonés de Sant Antoni. El ambiente de la cafetería era perfecto para conversar sobre la situación de las comunidades locales, sobre los proyectos que se están llevando a cabo en ellas y sobre el papel de la mujer zambiana como motor de cambio. Podríamos haber pasado horas dialogando, pero la agenda de Fwilane apremiaba y ya se le hacía tarde para llegar a la siguiente reunión. Nos quedaban tantas historias por escuchar y sobretodo, tantas preguntas por hacer, que antes de despedirnos intercambiamos contactos para seguir la charla más adelante.

El hecho de que Fwilane haya nacido y crecido en la región de Chipata, en una ciudad cercana a Mfuwe, y ahora sea una de las personas visibles y líderes de Project Luangwa, dota al proyecto de un hecho diferencial. Cruzarse con un proyecto de ayuda al desarrollo en África liderado por personas locales es, desafortunadamente, motivo de sorpresa y celebración.

En los últimos años Fwilane y Project Luangwa se han enfocado principalmente en la lucha contra el abandono escolar de las chicas jóvenes. No son pocos los motivos que fuerzan que ellas dejan de acudir a clase, con lo que se tratan de diversos frentes en los que deben trabajar.

La ausencia de dinero suficiente en la familia para pagar las tasas escolares y uniformes hace que las chicas cambien las clases por tareas domésticas de cocina y limpieza. Otras veces las creencias culturales que han calado hondo en la sociedad determinan que los chicos continúen sus estudios, y que las chicas contraigan matrimonio y adquieran entonces nuevas obligaciones, generalmente relacionadas con la casa, que les impedirán ir a la escuela. La falta de productos íntimos como compresas hacen que las chicas no puedan asistir a clase durante su periodo y tras ausentarse de clase durante 5 días al mes durante varios meses, la ausencia se acaba convirtiendo en definitiva. O bien porque retomar el ritmo se convierte en una tarea imposible para ellas, o porque un embarazo y más tarde un bebé les roba el acceso a la educación. Como decía Kapuściński en su libro “Un día más con vida”; La tarea de golpear la mandioca hasta convertirla en una masa dura, crujiente y blanca ocupa a la mujer africana la mitad de su vida. La otra mitad está destinada a embarazos y partos. Fwilane y Project Luangwa están decididos para que esto cambie.

Consideran que involucrar progresivamente a toda la comunidad es el camino para que las chicas puedan volver a la escuela. Fwilane acaba su frase, se detiene, hace un parón y retoma la idea de nuevo, esta vez empezando la frase con la palabra comunidad. Nos insiste en que sin la aceptación de la comunidad el proyecto está destinado al fracaso.

A pesar de que iniciamos las actividades con las chicas que abandonan la escuela como únicas protagonistas, a medida que la actividad va cogiendo forma, incorporamos también a los chicos jóvenes de la comunidad, que probablemente en un futuro próximo serán padres de pequeñas criaturas, y que gracias a la acción de Project Luangwa, tendrán la certeza de que lo adecuado es que sus hijas, al igual que sus hijos, vayan a la escuela y reciban una educación que será la base de su desarrollo.

Los chicos jóvenes, maridos, madres y padres de las chicas, junto con ellas, se convierten en figuras activas del proyecto, y Fwilane trabaja con todos ellos y ellas para cambiar ciertas actitudes negativas y convertirlas en posturas positivas. Nuestra protagonista tiene claro que para que los proyectos funcionen, toda la comunidad debe beneficiarse del cambio. Escuchar la opinión de la comunidad, su visión, necesidades, aportaciones y problemas, son la clave para formar un proyecto inclusivo.

El diseño de las compresas de tela reutilizables ha sido otro de los éxitos, nos explica Fwilane.

Las compresas de tela Ufulu son fabricadas por las mujeres de la comunidad, empleadas a tiempo completo por el proyecto, y a pesar de que su precio inicial sea algo elevado, las chicas podrán usarlas durante largas temporadas. Un producto tan básico como la compresa, puede abrir las puertas a muchas de las chicas a un futuro con más oportunidades y menos estigmas.

Encontrar la manera de preservar las costumbres de los mayores de la comunidad al mismo tiempo que estos aceptan que es positivo que sus hijas vayan a la escuela, se desarrollen y puedan optar a nuevas oportunidades, ha sido uno de los grandes retos al que se han enfrentado.

Quiero alentar a otras organizaciones o personas que están constituyendo un cambio en otras comunidades. Tenemos que hacer que los mayores de la comunidad entiendan que el hecho de que sus hijas y nietas reciban una educación no es pisotear sus costumbres y cultura, sino es abrir las puertas a estas chicas a un mundo de nuevas oportunidades.

A pesar de que Fwilane no alardea de ello, nos explica con talante serio cómo fue invitada a la sesión 63 de la Commission on the Status of Women (CSW 63) en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, para hablar sobre cómo Project Luangwa está contribuyendo en la involucración de los hombres en la salud menstrual. No podemos disimular nuestra sorpresa. Bromeamos y le decimos que debería presumir más de ello. Sonríe, y con la humildad que la caracteriza nos dice que supuso un gran reto y crecimiento a nivel personal viajar a Nueva York desde Zambia, y que es consciente de que también sirvió para poner el proyecto en el mapa y darlo a conocer fuera de su área de actividad.

En el futuro quiero ser capaz de medir el impacto del cambio que han generado los proyectos comunitarios. Quiero seguir de cerca los pasos de las chicas que vuelven a la escuela.

Combatir el ausentismo escolar, es sembrar la semilla que, tras un cuidado y apoyo apropiado, crecerá, crecerá como una población con mujeres y hombres reforzados, y dará sus frutos, frutos en forma de mujeres que dedicarán su tiempo a trabajos remunerados fuera de las 4 paredes de sus casas y a hombres orgullosos de este cambio.

Creemos que es mejor trabajar con objetivos alcanzables y sin poner fechas ajustadas para la obtención de los objetivos. Los objetivos tienen que llegar poco a poco, no se puede acometer desde el inicio algo tan grande, debemos atacarlo poco a poco.

Estar cerca de uno de los parques naturales más importantes y con más vida animal de África, permite que Project Luangwa esté financiado por los operadores de safari de la zona como parte de su compromiso con el turismo responsable.

Entre la masiva presencia de programas de ayuda al desarrollo para combatir la pobreza a lo largo y ancho del continente, programas como el de Project Luangwa demuestran que es posible crear un desarrollo real que involucra a las personas de las comunidades para que estas sean parte activa del cambio y huir así de los programas que perpetúan a las comunidades a recibir ayudas de forma eterna.

Gracias Fwilane por ser parte del cambio y facilitar las herramientas necesarias para que ellas y ellos puedan caminar solos.

18 comentarios
  1. Casero
    Casero Dice:

    Qué chulo el post. Gracias!

    Ya sabéis la única queja que tengo del blog… queremos más!

    ¿Como llegasteis hasta allí y como contactasteis con esta organización? ¿Colaborasteis con ellos de alguna manera?

    Abrazos!

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    • Henard
      Henard Dice:

      Gracias Alex!
      Llegamos al proyecto a través de unos amigos de Valencia que tienen una fundación y colaboran con Project Luangwa. Teníamos pensado poder asistir como oyentes a talleres y charlas que hacen semanalmente pero por cambios en los horarios por tema de exámenes de l@s chic@s no pudo ser. No descartamos volver en algún momento.
      Un abrazo!

      Responder
  2. Ignacio
    Ignacio Dice:

    Me encuentro en Armenia y la sensacion, positiva, de que aun existen lugares donde queda esencia y donde se pueden conseguir cosas muy buenas es aqui alta, pero me da la impresion que en vuestro viaje aun es mas alta. Un saludo!

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    • Henard
      Henard Dice:

      Las dificultades y adversidades no son pocas, pero con ímpetu y buena actitud es muy posible conseguir cambios positivos. Un abrazo y gracias por tu comentario!

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  3. Tamara
    Tamara Dice:

    Es tan loco, a veces, pensar la gran diferencia de recursos que puede haber entre un país y otro. Es injusto que algunos estén tan avanzados, desarrollados y otros… ni cercanos a ello.
    También me surge la duda de “Casero” en cuanto a, cómo llegaron a ella o a esa organización… me parece fascinante todo lo que están viviendo y transmiten en este blog.

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    • Henard
      Henard Dice:

      Muchas gracias por tu comentario Tammy! Sí, la desigualdad es cada vez más grande, aquí y allí. Veremos quien gana esta batalla.
      Ah! Y como le decía A Alex, llegamos al proyecto a través de unos amigos de Valencia que tienen una fundación y colaboran con Project Luangwa.
      Un beso!

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  4. Rafel
    Rafel Dice:

    Parella, fantàstic post, molt reflexiu. Gràcies per donar veu i traslladar-nos, una realitat tan silenciada de vegades.
    Forta abraçada a tots dos.

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  5. Paqui
    Paqui Dice:

    Pues yo he vuelto a emocionarme con vuestro blog, y cada post sabe a poco. Gracias por acercarnos a la realidad de Zambia y de cada uno de los lugares que pisáis. A mí desde luego, me da un baño cada historia. Bravo por Fwilane, por los que con ella trabajan y por vosotros.
    Os quiero!!

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  6. Antonia
    Antonia Dice:

    Increíble la labor de Fwilane!
    Este post me hace valorar todas y cada una de las cosas que me hacen más fácil y comodo el día a dia.
    Ojalá, nadie careciera de lo que aquí tenemos y no valoramos .
    Henard, Daniel, me encanta leeros.

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