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Según la ONU, en el mundo hay un total de 194 países reconocidos. Esta lista no incluye Palestina, Sahara Occidental o Taiwan, ni tampoco Kosovo ni otros países que se encuentran a la espera de un reconocimiento internacional pleno. Cada patriota puede tomar la lista de países y ordenarla por cualquier factor con el fin de que su país sea el primero en la lista.

Por ejemplo, si tomamos esa lista y la ordenamos por su PIB, Estados Unidos toma la primera posición, aunque China aprieta por arrebatarle el puesto. Si lo ordenamos por población, ahora sí es China quien estaría en cabeza, pese a que India está haciendo todo lo posible por adelantarla. España obtiene, según Bloomberg, la primera posición en la lista de países más sanos del mundo, escalando 5 posiciones desde el último ranking elaborado en 2017.

Si vamos a términos geográficos, la cosa ya se estabiliza algo más. Es decir, el país más grande del mundo (Rusia), no ve peligrar su podio por mucho que Canadá, el segundo en la lista, se vuelva loco intentando incrementar su territorio. No es fácil ostentar un récord geográfico dada la dura competencia global. Sin embargo, en el sur de África un pequeño país se alza, nunca mejor dicho, con uno de los records más inesperados en su continente. Lesoto es el país cuyo punto más bajo (1.400m) es la cota baja de un país más alta del mundo, le siguen Ruanda (950m.) y Andorra (840m.). Para que nos hagamos una idea, el pueblo más alto de España, Toril y Mosegoso (Teruel), se encuentra sólo 94 metros por encima del punto más bajo de Lesoto.

Por último, Lesoto se encuentra rodeado en todo su perímetro por un único país, Sudáfrica. Lo que además le otorga otro récord, ser el país enclavado más grande del mundo. De acuerdo, sólo existen 3 países enclavados en el mundo (Lesoto, San Marino y la Ciudad del Vaticano), pero, ¿qué importa eso cuando cada país puede ordenar la lista según le convenga para aglutinar más récords que el país vecino?

Si no bajas tú, no voy a subir yo

Sani Pass es el nombre que recibe la carretera que conecta Sudáfrica con Lesoto en su extremo sur-este. Nos dirigimos hacia allí desde Underberg, un pequeño pueblo sudafricano, donde subimos a una pequeña furgoneta destartalada comandada por un experimentado conductor. Somos 13 pasajeros en una furgoneta con capacidad para 15 personas. El espacio libre, lo ocupan los bultos de índoles dispares que cargamos 6 de los pasajeros.

La carretera de Sani Pass zigzaguea entre montañas y salva un desnivel de 1300m con pendientes de hasta el 30%. Esta ruta es transitable únicamente en vehículos 4×4, de modo que, si alguien intenta subir por la carretera en otro tipo de vehículo, los policías en la frontera sudafricana le harán darse media vuelta. En realidad, no todo el mundo está sujeto a esta norma. Las furgonetas de transporte público se han ganado la exención gracias a sus habilidades al volante.

Detalle de la distancia-altitud recorrida en el Sani Pass

El recorrido son 2 horas de curvas cerradas, subidas imposibles y acantilados a un par de palmos del lateral de la furgoneta. En una hora recorremos 34km, un 80% de la distancia que separa Underberg del punto de control lesotense, en la cima del Sani Pass. La segunda hora la invertimos en recorrer los últimos 8km de mayor desnivel.

Justo antes de iniciar el gran ascenso, cruzamos el punto de control de fronteras del lado sudafricano. En general, los pasos de frontera son parajes en los que ambos países se ponen de acuerdo para emplazar una garita, de mayor o menor tamaño, a cada lado de la línea. En el caso de Sani Pass, parece que no hubo tal acuerdo, puesto que las garitas de control se encuentran separadas 8km lineales y 922m verticales. Nos imaginamos la escena en la que los 2 guardias se gritan a voces, uno diciéndole al otro que ponga el punto de control un poco más arriba, y éste diciéndole al otro que lo baje un poco él. ¡Si no bajas tú, no voy a subir yo!, debió gritar el sudafricano. De hecho, el espacio entre ambos puntos de frontera pertenece a Sudáfrica, así que dejamos a criterio del lector la identificación del vago en la escena.

Puesto fronterizo sudafricano, en pleno Sani Pass

Finalmente llegamos a la cima, es allí donde nos da la bienvenida el punto de control de Lesoto. Desde los 2900m metros de altitud las vistas son tan espectaculares que nos hacen olvidar lo tortuoso de la última hora de ascenso. Miramos atrás para contemplar la carretera serpenteando por las montañas, escoltada a lado y lado por acantilados gigantescos y laderas infinitas teñidas de un intenso color verde. Por fin estamos en Lesoto.

Imagen del Sani Pass desde su punto más elevado [Fuente Wikipedia]

Tierra de pastores

Nuestros primeros días en Lesoto los pasamos en la cima del Sani Pass, a escasos kilómetros de la frontera. Es una zona tan extensa e inhóspita que a uno se le pierde la vista entre cordilleras de casi 3500m. No importa cuántos días pase uno en esas tierras de altura, lo único que encontrará en su camino es la soledad, únicamente interrumpida por tímidos rebaños de ovejas guiados por pastores ataviados con mantas y pasamontañas.

Panorámica de las llanuras elevadas de Lesoto

Las condiciones son tan extremas que parece imposible que el ser humano las pueda soportar. Durante el día el calor aprieta, cortado por un viento seco que penetra cada uno de los poros de la piel. Cuando el sol se diluye por el horizonte, la temperatura cae en picado y el paisaje se torna gélido y hostil.

La cara más amable de la noche es su cielo estrellado. Un espectáculo de planetas, estrellas y galaxias nos rodea como si de un planetario se tratase. Nos sentimos diminutos, inmersos en un océano de astros que tratamos de captar con la cámara para asegurarnos de que nuestras retinas no pierden detalle con el paso de los años.

Cielo a 2900m. de altitud, Lesoto

Antes de entrar en la tienda nos acordamos de los pastores, recluidos en sus refugios a la espera de los primeros rayos del sol. No sabemos si estarán contemplando el cielo o si ya hace tiempo que se cansaron de alzar la vista al infinito. Mañana será otro día de lucha contra las inclemencias del tiempo en una tierra que no deja lugar al descanso.

La vida en Lesoto

Salimos de las cumbres altas para acercarnos a las zonas bajas del país. La carretera la invaden ejércitos de ovejas, vacas y cabras correteando tras las varas de sus pastores. Se acerca el invierno y toca llevar a los rebaños a zonas más cálidas antes de que llegue la nieve. La carretera parece haber sido construida para facilitar el paso de los animales, en 3 horas de viaje nos hemos cruzado 1 coche por cada 100 ovejas.

Rebaño de ovejas en las llanuras altas de Lesoto

Lesoto es un país falto de infraestructuras. La mayor parte del país es únicamente accesible en 4×4. Algunos acusan esa falta de infraestructuras al derroche que supone la monarquía.

Hablamos con Litchi, un joven lesotense licenciado en Tecno-Agronomia cuya única posibilidad es conducir un viejo taxi.

La familia real es un gasto tremendo en nuestro país. Letsie III, el rey de Lesoto vive a cuerpo de rey y no invierte en el pueblo. Además, tenemos 10 distritos y en cada uno de ellos tenemos un representante del monarca, algún primo, tío, hermano… Imagínate el coste!

Nos cuenta que ahora hay carreteras, financiadas y construidas por China. Un modelo cada vez más habitual en los países africanos.

Llegaron los chinos y construyeron las carreteras. Son buenas. Nosotros no podemos hacerlas porque no hay dinero ni gente cualificada, no tenemos ingenieros, solo mano de obra. En este país no hay oportunidades para la gente que tenemos formación superior.

Lesoto tiene una de las tasas de VIH más altas de África. La falta de educación en las zonas rurales propicia los contagios. Este hecho, sumado a la precariedad en la alimentación y una pobre salud pública, son los principales factores de que la esperanza de vida sea de alrededor de 50 años.

Turismo incipiente

En los últimos años Lesoto está incentivando el turismo como dinamizador de la economía. Cuenta con una de las 2 únicas estaciones de esquí de toda África (Afri-ski). Teniendo en cuenta la situación del país, no es de extrañar que prácticamente el 100% de los esquiadores son extranjeros, principalmente de Sudáfrica.

Además, desde el gobierno se han protegido parques naturales en varios distritos. En la mayoría de ellos es posible acampar a muy bajo precio, como en el Parque Nacional Tsehlanyane, donde las acacias, los ríos, lagos y cascadas conforman una estampa de postal en cualquier dirección.

Montañas en Tsehlanyane Park

Salimos del país por su extremo norte, probablemente el más accesible. Lo que en Sani Pass eran garitas, aquí son dos grandes edificios separados por un corredor totalmente cercado, donde el alambre de espino se hace paso por cualquier grieta.

Entregamos nuestro pasaporte en la salida de Lesoto. La funcionaria nos mira con semblante serio y nos indica que no nos puede entregar los pasaportes. Nos hacemos a un lado mientras el resto de transeúntes pasan sin complicación alguna. A los pocos minutos aparece una compañera preguntándonos detalles sobre nuestra estancia. ¿Por qué decidisteis venir al país?  Se hace el silencio. Nos miramos y respondemos sin demasiado ímpetu. Persiste con las preguntas, ¿Qué tal os han tratado en vuestro camino? ¿Tenéis pensado regresar al país? Nos miramos perplejos y somos sinceros en nuestras respuestas, cuando de repente cambia su templante serio por una sonrisa. “¡Qué bien! Me alegro! Soy funcionaria del departamento de turismo y no quería dejar pasar la oportunidad de agradeceros la visita y entregaros estos obsequios” nos dijo mientras nos daba los pasaportes y un par de souvenirs.

Incluso en el último momento el país nos sorprende por su gentileza y hospitalidad. Si hubiera un ranking de países ordenados por lo acogedora de sus gentes, Lesoto bien podría ser la primera de la lista.

El país está totalmente adaptado para dormir en tienda de campaña sin mayor riesgo que el de pasar algo de frío

11 comentarios
  1. Casero
    Casero Dice:

    Joder qué buen post. Pero este ya sabías que me iba a gustar, ladrón. El principio está muy bien hilado, y eso que sabía donde ibas a acabar, porque hemos comentado no pocas veces aquello de que Leshoto es el país cuyo punto más bajo es el más alto del mundo. Se refleja un cierto toque de inspiración en blog-fronteras, que es muy de agradecer dada la efeméride de recordar este fascinante dato.

    Me ha gustado también que repasaras el tema país-enclave más grande del mundo, como indicas, hay muy pocos países que lo sean, porque es una rareza histórica bastante complicada de mantener. De hecho los otros dos países enclaves lo son por motivos muy claros y aparentemente muy alejados al «enclavismo» de Leshoto, que entiendo que es meramente geográfico. Así que ahí va la pregunta: ¿Es realmente así? Es decir, es Leshoto un enclave porque ocupa un territorio inexpugnable en unas montañas inhóspitas? O por qué motivo crees que Sudáfrica no ha hecho el esfuerzo militar de anexionarse ese terreno?

    Por otro lado, el tema del Rey, digno también de mención. Es curioso como África es terreno especialmente abonado para los mayores sátrapas del Globo. Y es curioso que suceda precisamente allí, con el ejemplo tan cercano de la sacudida del yugo del colonialismo…

    Me ha despertado curiosidad el tema estaciones de esquí en África y según los datos que manejo hay más de las que dices, aunque siguen siendo muy pocas: leo que hay en Algeria, en Marruecos, en Sudáfrica y en Leshoto. Menos de 10 entre todas ellas.

    Ya que estoy en un comment txapa, una petición. Ya habéis hablado varias veces de las tasas estratosféricas de VIH. Uno era consciente de que esos países eran los más afectados, pero no pensé ni remotamente que pudieran irse a tasas de casi la mitad de su población. Imagino que es un tema bastante presente y según avance el viaje, quizás podéis tratar este tema en algún post.

    Cierro, muchas gracias, disculpas por la txapa y muchísima envidia la que dais. Abrazos, seguimos.

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    • Dani
      Dani Dice:

      Sabía que este lo estabas esperando. Gran icono de los freaks geográficos el bueno de Lesoto.

      Buena observación la del esquí. Me faltó remarcar «el África austral». Efectivamente en Marruecos y Algeria hay pistas, lo vi al redactar el post pero se me olvidó indicar el hemisferio. Según leí en Sudáfrica hay una única estación de esquí, Tiffindell, que permaneció cerrada entre 2011 y 2013. Tiempo durante el cual otorgó a Lesoto ser el único país africano por debajo del Ecuador en tener una estación de esquí operativa. Cuanto más afines, más récords tiene Lesoto, ojito.

      Respecto a su enclavismo, según pude leer, en la era moderna no se debe tanto a su aislamiento geográfico si no a acuerdos políticos para frenar la embestida Boer. Recordemos que por el norte el país es bastante más accesible, y podrían haber entrado y acorralarlos hacia el sur. Su independencia territorial se debe en gran medida al protectorado de Gran Bretaña. Los Boers trataron de colonizar Lesoto (Basutoland) en reiteradas ocasiones, pero el rey de Lesoto solicitó ayuda a Gran Bretaña, quienes no perdían ocasión de aumentar su territorio africano. Algo similar al caso de Swazilandia (ahora Esuatini). Es decir, SA sí hizo esfuerzos por la anexión, pero GB estaba ahí para impedirlo y poder tener así el control de un pedazo de tierra en medio de la hegemonía Boer.

      Por último, tema VIH a nosotros también nos ha sorprendido lamentablemente. La verdad es que un post sobre ese tema sería algo de lo que nos encantaría escribir, pero son palabras mayores. No descartamos, pero ya veremos como evolucionan las voces nómadas.

      Un abrazo y gracias por estos debates post-post!

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      • Casero
        Casero Dice:

        Ya me parecía que solamente el asunto geográfico era poco motivo para mantener un enclave internacional. La mano británica me parece bastante mejor motivo.

        Cuanto más escribís, más peticiones de posts os haría… ¿Qué tal algún post sobre la situación actual de Sudáfrica producto de su agitadísimo siglo XX?

        Abrazos, a la espera de más posts!

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  2. Casas
    Casas Dice:

    Es este un post que invita mas a conocer el pais que cualquier folleto o similar que la oficina de turismo pueda dar. Por lo menos turismo sostenible y de calidad como el vuestro, por el cual este humilde lector tiene predilección. ¡Muchas gracias por compartir vuestras experiencias!

    Responder
  3. Paqui
    Paqui Dice:

    Genial!
    Como todo lo que escribís. De golpe, al leeros, es fácil amar África, su gente, sus extraños récords de cotas y su hospitalidad como si alguna vez hubiéramos estado ahí.

    Me ha dado un vuelco al corazón cuando os retenían los pasaportes! Qué pena me he dado al ser tan desconfiada.
    A mi favor digo que no me han hablado nunca de país en el que uno de sus funcionarios te dé un obsequio por ir!

    Qué cielo en Lesoto! Seguro que es el mismo que el tenemos por aquí??

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    • Henard
      Henard Dice:

      Inicialmente no teníamos pensado ir a Lesoto, pero mucha de la gente que nos cruzamos por el camino hablaba maravillas del país. Básicamente fue eso, junto con la curiosidad que nos generaba un país tan elevado y con temperaturas tan bajas en África, los que nos hizo ir a conocerlo. Y como se deduce del post, no nos dejó indiferentes. ¡Un pequeño – gran país!

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  4. G leugiM
    G leugiM Dice:

    Qué bárbaro! Qué buenos posts amigos! Les envío buenas energías y sigan con su espíritu arriba. Sus sonrisas cunden, contagian y calan a cada uno q los ve.

    Responder

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