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Elisha frente a uno de los murales del hostel en el que trabaja (Johannesburg, Sudáfrica)

África es un continente caracterizado, entre muchos otros aspectos, por las migraciones y el movimiento de personas. En prácticamente la totalidad de los países subsaharianos en los que hemos estado, la vida discurre alrededor de una carretera, en la que ríos de personas se desplazan cada día. En la carretera se puede contemplar gran parte de la actividad del país, desde niños que recorren kilómetros para ir a la escuela, a adolescentes que buscan oportunidades cerca de lugares turísticos; mujeres cargando bultos sobre sus cabezas o ancianos que caminan para visitar a sus familias.

Es en esas carreteras y en sus transportes públicos donde uno puede sentirse un migrante más, a pesar de que raramente nos sintamos identificados con las historias ocultas tras los miles de bultos que portan nuestros efímeros compañeros de viaje. En estos últimos días hemos tenido la oportunidad de conocer a Élysée, un joven congoleño que ha migrado desde la República Democrática del Congo (RDC) hasta Johannesburg (Sudáfrica). Iniciamos nuestro apartado “voces” con él y su historia.

The security guy

Estamos en Johannesburg, son 6 de la tarde, cae el sol y las calles se tiñen de una oscuridad hostil. No son pocos los que durante nuestro camino nos advierten que Jo’burg, como la llaman los locales, es la ciudad más peligrosa de África. Pese a que tenemos sendas experiencias en grandes urbes africanas, es cierto que en esta ciudad se respira un ambiente de tensión en sus calles y, alimentado por los cientos de historias que hemos oído, nos resignamos al hecho de no poder caminar libremente por sus calles. Élysée, el security guy del hostel, nos dice que nos puede acompañar a Gandhi square, a escasos 500m de donde nos encontramos, a comprar algo para cenar.

Nuestras primeras intuiciones encasillan a Elisha, así se presenta en tierras anglosajonas, como un sudafricano más condenado a trabajar precariamente debido a dos factores principales, la falta de estudios y la alta tasa de desempleo en la comunidad negra. Sin embargo, tras cruzar unas palabras se vislumbra un inglés con leve acento afrancesado, y al poco nos cuenta que en realidad es congoleño y lleva tan solo 8 meses en la ciudad.

Élysée migró hace 8 meses de Lubumvashi, en la RDC a Sudáfrica, a través de Zambia y Zimbabue. Cuando uno se ha movido por estas sabe lo tremendamente complicado que es desplazarse tal cantidad de kilómetros. Tiene 29 años, es el quinto de 8 hermanos y quien más lejos ha llegado en sus estudios, licenciándose en Sanidad Pública. No tuvo un camino fácil, nos cuenta que cuando tenía 11 años su padre falleció y que las oportunidades en su país son muy escasas.

Durante sus estudios universitarios estuvo siempre vinculado con la universidad, siendo asistente de varios profesores e intentando hacerse un hueco en la universidad. Sin embargo, la falta de recursos sumado con la corrupción en el sector público de su país, lo empujaron a cruzar cuantas fronteras fuesen necesarias en busca de un futuro mejor.

Primeros días en Johannesburg

Nos habla sobre sus primeros días en Sudáfrica. Tras 3 días de viaje sin descanso recorriendo los más de 2000 km que separan Jo’burg de su ciudad natal, cruzando las fronteras de Congo, Zambia y Sudáfrica, se encuentra en una ciudad cuyo idioma no entiende y en la que debe adaptarse en el menor tiempo posible. Cuenta con el apoyo de unos primos que migraron 3 años antes, los cuales le insisten en la importancia de estudiar inglés para poder ser autosuficiente.

Durante esas primeras semanas se centra únicamente en aprender inglés y en conseguir un trabajo para poder pagar el alquiler. “La vida en Jo’burg es muy cara”, nos dice, “cuando no conoces el idioma puedes caer fácilmente en engaños”.

Los primeros meses se los pasa estudiando inglés, no para de leer, de escuchar a la gente hablar, apuntarse palabras en su cuaderno e ir estableciendo un método de aprendizaje para sacar el mayor rendimiento a esos días en los que no tiene trabajo. Los días se le hacen largos y lo más duro es superar la frustración de estar desempleado.

Uno más en la ciudad

Tras varios meses de empeño en su principal objetivo, consigue un nivel de inglés suficiente como para optar a un trabajo. Recorre la ciudad en busca de oportunidades que le permitan ser autosuficiente para sobrevivir en la ciudad. Es entonces donde consigue trabajo como guarda de seguridad de un hostel.

No es fácil superar la frustración del hecho de ser universitario, tras tantos años de formación, y verse como security guy de un hostel, pero me permite ser autónomo y pagar el alquiler.

Su día a día es rutinario, cada día trabaja de 6 de la tarde a 6 de la mañana. Al acabar su jornada, lejos de irse a dormir, es hora de ir a sus clases de inglés. Pese a que su nivel de inglés es bueno, no quiere dejar de mejorarlo porque es consciente que incidirá directamente en las nuevas oportunidades laborales que le esperan.

Al finalizar las clases de inglés, come algo y se va a dormir. En una ciudad tan bulliciosa, no es difícil imaginarse lo precario que debe ser su descanso. Por la tarde la rueda gira de nuevo, es hora de volver al hostel.

Nos surge la duda de si puede combinar esa vida de esfuerzo con la vida social, nos dice que en estos últimos meses ha hecho amigos de Congo, Nigeria y otros países africanos.

Es importante tener gente cerca. Otro de los motivos por los que dejé mi pueblo fue por conocer gente nueva, de otras culturas y procedencias. Eso me ayudará a abrir la mente.

Tras los pasos de Mukwege

Hablamos sobre el futuro. No son pocos los ejemplos de personas alrededor de los 30 años que no tienen claro dónde se ven en los próximos años o qué objetivos tienen a medio/largo plazo. Élysée mira al futuro con optimismo. No ha dejado de sonreír desde que lo conocemos, así que no nos sorprende su actitud positiva cuando toca hablar sobre sus próximos pasos. Quiere volver al Congo, su madre se hace mayor y él quiere estar allí para cuidarla.

Durante la conversación mencionamos a Denis Mukwege, médico y activista congoleño galardonado con un Premio Nobel de la Paz. De repente su cara se ilumina, le ilusiona que conozcamos a Mukwege.

¿De verdad conocéis al Dr. Denis Mukwege? Él es mi inspiración, mi referencia en la vida. Sueño con ser médico y volver al Congo con mi familia. Sueño en poder fundar mi propio hospital en el que pueda ayudar a la gente. Quiero ahorrar y estudiar medicina.

Es consciente que el camino que le queda por recorrer no es fácil. La educación es muy cara en Sudáfrica y con trabajos tan precarios es imposible permitírselo. Ha leído sobre Cuba, comenta que una posibilidad para lograr su objetivo es ir allí a estudiar medicina, con esperanza nos comenta,“tienen muy buenas universidades y estudiar no es caro. Obviamente tendría que aprender español, pero eso no sería problema, con esfuerzo todo se puede”.

Nos miramos los 3 con caras de complicidad, sin darnos cuenta cambiamos de idioma y seguimos en francés, la conversación fluye por su parte. De pronto nos sentimos más cercanos. Nos dice que en nuestro viaje no podemos dejar de visitar el Congo, su madre es la mejor cocinera del país y nos insta a comprobarlo. Son las 9 de la noche, nuestro autobús con destino a Maputo sale en 30 minutos y nos tenemos que despedir. Fotos y abrazos. Nos agradece el rato que hemos pasado juntos. Gracias a ti, Elisha, que la suerte te sonría con la misma fuerza con la que le sonríes tú a la vida.

19 comentarios
  1. Mavi
    Mavi Dice:

    Me ha encantado el post. Personas como él (y vosotros que nos lo acercáis) hacen que valoremos todo lo que tenemos y las oportunidades que no podemos desaprovechar!

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  2. Stefan
    Stefan Dice:

    Just finished reading your first voice of the trip! Keep going! Made me think how much we are actually able to influence our path of life! Sometimes keeping smiling and dreaming is our main strength in the every day life. Hope you keep crossing open minded people like him!

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    • Dani
      Dani Dice:

      Thanks for reading Stefan! It’s important to look after our dreams to keep moving forward. And listening to these kind of stories help us! Hugs! 😉

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  3. Paqui
    Paqui Dice:

    Me encanta! Me emociona todo lo que escribís porque lo hacéis con el alma y queriendo conocer de verdad a la gente que os encontráis.
    un beso enorme!

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  4. Tamara
    Tamara Dice:

    Me ha encantado el post! Élysée un claro ejemplo de perseverancia y de ser optimista con los objetivos que se quiere lograr en la vida….

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  5. Jon
    Jon Dice:

    Buen post, he de reconocer que al principio no me estaba interesando demasiado pero que al final la historia me ha ganado … Supongo que os pasaría algo parecido a vosotros con Élysée 😉
    Algo que me sorprende para bien de esta gente, es la capacidad que tienen de soñar y de perseguir esos sueños. No es algo tan común en nuestra vida acomodada y es bonito de ver.
    ¿Cuál es vuestro sueño pareja? ¿Quizás encontrar más historias dignas de contar cómo está? Jajaja, vaya chapa de vuelta que os he echado … Tómalo!!!

    Abrazos!!! 🙂

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  6. Ian
    Ian Dice:

    Bonissim! Vaig seguint els vostres posts i aquest m’ha captivat especialment. Disfruteu de l’aventura! Aviam si podem gaudir de llegir la segona part de la història des de casa la mare… 😉

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    • Dani
      Dani Dice:

      Ian! Gràcies! Me’n alegro molt que t’agradin els posts! Nosaltres també tenim ganes danar a veure la seva família, a veure si jo podem encaixar en el viatge. Si hi anem, prometem segona part!

      Responder

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