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Dejar correr el río Nazas permitiría la recuperación del acuífero y reducir el arsénico en La Laguna

La recarga del acuífero principal de la Comarca Lagunera es posible si se vierte agua al lecho del río Nazas en el tramo que atraviesa la zona conurbada.

Por Héctor Esparza
  • Las tuberías que conducen agua a las casas están contaminadas con arsénico
  • El agua que entrará a éstas, se contaminará

Las declaraciones del alcalde de Torreón respecto a que será “casi imposible” cumplir con la Norma Oficial Mexicana (NOM) que determina el contenido máximo de arsénico en el agua destinada al consumo humano, echa por tierra la eficacia de Agua Saludable para la Laguna que surgió precisamente para reducir la cantidad del metaloide mediante la apertura de las presas que dejarían correr el río Nazas.

Al parecer no sólo fue una declaración emitida en el contexto del proceso electoral, porque aquella afirmación “es muy seria y tiene un respaldo técnico”, según asentó por su parte el gerente técnico del Sistema Municipal de Agua y Saneamiento de Torreón (SIMAS), Raymundo Rodríguez de la Torre.

Rodríguez de la Torre, durante una entrevista radiofónica para De Frente Laguna de El Heraldo Radio, externó el argumento de que de acuerdo al funcionario municipal, el 75 por ciento de los pozos que sustraen agua del subsuelo para consumo humano rebasa la NOM y se requeriría que todos tuvieran un filtro para remover el arsénico.

Sin embargo sólo 13 cuentan con esa tecnología, aseguró. Esto no sería suficiente porque también “las tuberías estuvieron expuestas al arsénico por años”, de tal forma que, agua que corra por ellas, se contaminará con este elemento químico, según dijo el funcionario.

En cuanto al porcentaje de pozos que rebasan la norma, el Centro de Investigación en Agua y Derechos Humanos asegura en sus análisis que se trata del 85% los que presentan altos niveles de contaminación por arsénico.

El 13 de mayo pasado el alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda, declaró para la periodista María Elena Holguín de El Siglo de Torreón, con relación a los niveles de arsénico en el agua para el consumo humano que: “Según los técnicos, hay algo que es complicado cumplir, casi imposible (…) incluso para el agua que viene del río de manera natural", publicó, sin que esta declaración fuera replicada.

Y efectivamente, diversos estudios confirman que el agua del Nazas arrastra el arsénico desde la cuenca alta y lo deposita en las lagunas ahora secas y también en el acuífero.

En el caso del agua subterránea la densidad de sales se incrementa porque no entra agua fresca al subsuelo, ya que se impidió la recarga desde la construcción de las presas Lázaro Cárdenas y Francisco Zarco. Con la infraestructura de Agua Saludable para La Laguna, también se impide la filtración de agua fresca al agua milenaria que se haya bajo la tierra.

“Es muy complicado, tendrían que pasar muchas cosas para cumplir con la disposición oficial de contenido de arsénico que es de 10 microgramos por litro. Además, las mediciones son incompletas porque tendrían que hacerse análisis del agua antes de introducirse a la red y también cuando sale en las casas", mencionó el entrevistado.

Por lo pronto los pozos de Torreón arrojan un resultado de 24 microgramos por litro en promedio, informó Rodríguez de la Torre.

Entre esas “cosas” que deberían pasar, está la recarga natural del acuífero: “es una lucha que no dejamos desde hace décadas, que haya recarga”, comentó el experto de SIMAS, porque en estos momentos el nivel estático del agua, es decir, la profundidad en donde se encuentra el espejo del agua, es de 230, “cuando hace 25 años era de 80 metros”, confirmó el entrevistado.

Cuando se abren las compuertas para los riegos agrícolas, o cuando se presentan “avenidas extraordinarias” y se permite al río correr, se confirma la elevación del nivel freático en los pozos de abastecimiento de agua, pero, además, es posible que el arsénico se diluya, minimice su concentración ante la entrada de agua fresca, lo que no ocurre.

El 3 de mayo pasado se actualizó la Norma Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-2021, en todo el país, ésta plantea un máximo permisible de 10 microgramos de arsénico por litro de agua, a diferencia de los 25 que se permitían con anterioridad.

Si en términos técnicos será imposible cumplir con esta normatividad, entonces ¿qué queda por hacer?

Insistir: hay que dejar de correr al río Nazas

La recarga del acuífero principal de la Comarca Lagunera es posible si se vierte agua al lecho del río Nazas en el tramo que atraviesa la zona conurbada.

Así lo confirmaron estudiosos del extinto Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), el que fuera brazo científico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), al mostrar los resultados de dos experimentos de recarga artificial realizados por ambas instituciones gubernamentales en los años 1991 y 2000.

Experimento de 1991

En aquel año se seleccionó para el primer experimento de recarga el tramo del río Nazas frente al poblado Bella Unión de Gómez Palacio, donde ahora se sitúa el fraccionamiento Altozano; para mayores referencias el sitio está detrás del fraccionamiento Las Villas de Torreón. En este punto de manera intermitente se vierten aguas negras.

Se derivó agua del canal de Sacramento hacia el cauce del río Nazas. El IMTA efectuó pruebas de infiltración antes, durante y después del experimento que comenzó a las 14:00 horas del 22 de julio de 1991. El “gasto” empleado o volumen que se vertió, fue de dos metros cúbicos por segundo.

Se plantearon tres momentos para la medición. Los primeros resultados obtenidos fueron la recuperación promedio de 86 centímetros del nivel estático del agua en siete pozos durante la primera recarga que duró ocho días, del 22 al 29 de julio.

Una segunda medición la efectuaron en el periodo del 22 de julio al 5 de agosto, resultando una recuperación promedio del nivel estático de 2.75 metros en seis pozos. Sobresalió la recarga del pozo número 352 que registró una elevación del nivel de agua de nueve metros con 64 centímetros.

Para el lapso del 22 de julio al 12 de agosto la recuperación promedio del nivel estático fue de un metro con 36 centímetros en cinco pozos.

El experimento duró 18 días y se desviaron del canal de Sacramento 3.4 millones de metros cúbicos. “Resultados: Ascenso de los niveles piezométricos (nivel del agua subterránea) de los pozos ubicados en la vecindad de los poblados Bella Unión y la Conchita Roja”, se afirma en el estudio.

Experimento en el año 2000

Al comienzo del siglo se anegaron tres superficies en el lecho del río Nazas para continuar con el experimento de recarga artificial. La ubicación fue en el tramo sur con respecto al periférico, entre los fraccionamientos Campillo Sainz de Gómez Palacio y las colonias Rovirosa Wade, Las Margaritas, Los Nogales y Jacarandas en Torreón.

En este caso se logró medir la capacidad y velocidad de infiltración, de tal forma que se conoció que el agua se filtró a razón de casi cinco centímetros por hora. El volumen promedio de infiltración en el estanque uno fue de 110 mil metros cúbicos por hectárea al día, que se reflejaron en la recuperación de los niveles de los pozos cercanos.

Las conclusiones y recomendaciones expresadas en el documento que se puede localizar en internet, resaltan la viabilidad de aplicar “la recarga artificial vía embalses de infiltración”; además se confirmó que “Los sitios seleccionados son adecuados, ya que tienen características hidrogeológicas apropiadas, áreas libres y cuentan con la infraestructura necesaria para el manejo y conducción del agua a los embalses de infiltración”.

Los beneficios, enlista la presentación del IMTA, redundan en el incremento de la disponibilidad del agua, en la estabilización y aumento de los niveles piezométricos; también se aumentaría el flujo en los ríos, se controlaría la intrusión salina, se reduciría la subsidencia (hundimientos) del terreno, se tendría una fuente sostenible de agua subterránea, así como la sostenibilidad de las áreas irrigadas, se estabilizaría la erosión del suelo, la relación de costo-beneficio por el uso del agua sería positiva, se mejoraría el nivel de vida, se mitigarían las inundaciones, se controlaría la contaminación y se ahorraría el espacio superficial para el almacenamiento del agua.

Este experimento se marginó para darle paso a Agua Saludable para la Laguna, el cual se ha modificado en diversas etapas, y que, en su primer muestreo, rebasó la NOM respecto al contenido de arsénico.

Cada vez se suman más elementos que confirman la necesidad de dejar correr al río Nazas, como lo indica la naturaleza.

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