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Un minúsculo pariente del tlacuache

¿Cómo que marsupial? ¿Y mexicano? Texto y fotos de Celia López González | CIIDIR Durango | Instituto Politécnico Nacional Con todo y la megadiversidad biológica de la que México presume ante el mundo, poco es lo que la mayoría de los mexicanos sabemos sobre los animales y las plantas que nos rodean. Gente viene a […]

Un minúsculo pariente del tlacuache revista nomádica
Por Celia López González

¿Cómo que marsupial? ¿Y mexicano?

Texto y fotos de Celia López González | CIIDIR Durango | Instituto Politécnico Nacional

Con todo y la megadiversidad biológica de la que México presume ante el mundo, poco es lo que la mayoría de los mexicanos sabemos sobre los animales y las plantas que nos rodean. Gente viene a nuestro país desde lejanas tierras para tener la oportunidad de ver estos bichos tan raros que sólo existen aquí. ¿Y nosotros? bien, gracias… en el mejor de los casos ni nos enteramos; en el peor, si se mueve, se mata… Pero a pesar de nosotros, los animales aquí siguen, escondidos por los rincones, temerosos que alguien los vea, como dijera Cri-Cri, que de animales sabía.

    Uno de los grupos de mamíferos que menos conocemos son los marsupiales. La mayoría de nosotros ha visto alguna vez un tlacuache, pero pocos nos enteramos de que pertenecen a un grupo de marsupiales que hace cerca de 70 millones de años invadió el continente americano por el sur, moviéndose hacia el norte, movimiento que continúa hasta el día de hoy. En América el orden Didelphimorphia, que considera a tlacuaches y parientes, incluye 76 especies, casi todas habitantes del Cono Sur. A México llegan siete, y una, el tlacuache común (Didelphis virginiana) ha logrado alcanzar el norte de los Estados Unidos.

    El que nos ocupa hoy es un personaje menos conocido que el Señor Tlacuache, se trata de un didélfido endémico de nuestro país, que sólo vive en los bosques tropicales del Pacífico, desde el sur de Sonora hasta Oaxaca y en algunas regiones de Chiapas y la Península de Yucatán. Recientemente se le ha registrado también en Durango, al sur del Mezquital. Se le conoce en su casa como tlacuachillo, tlacuachín, o ratón tlacuache; su nombre técnico, Tlacuatzin canescens, alude por una parte a la palabra mexica para designar a los didélfidos, y por otra a su coloración café grisácea. 

    El tlacuachín es un animal arbóreo de entre 25 y 30 centímetros de longitud, incluyendo su larga cola. Por su tamaño, sus hábitos nocturnos y silenciosos, y su vida en los árboles, raramente se le ve cerca de los humanos, por lo que aquellos que comparten su hábitat poco saben sobre él. Los científicos que a esto se dedican han logrado averiguar algunas peculiaridades: a diferencia de otros marsupiales la hembra del ratón tlacuache no posee un verdadero marsupio (una bolsa), sino solamente un pliegue de piel en el vientre. Aun así, al igual que otros marsupiales, mamá tlacuachín pare hasta 14 crías que nacen en estado embrionario y continúan su desarrollo pegadas a las mamas de su progenitora.

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    Una vez maduros los tlacuachitos abandonan a su madre para buscarse la vida en los bosques del trópico mexicano, la mayor parte del tiempo son solitarios. Sus patas con pulgares oponibles y su cola prensil, les facilitan el movimiento entre ramas y lianas; para fines prácticos gozan de cinco “manos” que les permiten trepar, colgarse y al mismo tiempo manipular sus presas. Su dieta incluye cucarachas, escarabajos, palomillas, chinches y ocasionalmente huevos de aves pequeñas y lagartijas. También se les ha visto comer plátanos, naranjas, cocos e higos.

    Hacen madrigueras en huecos de árboles y cactus, debajo de rocas y troncos, y en nidos abandonados. Se ha estimado que sus poblaciones son pequeñas, del orden de cuatro individuos por hectárea, lo que hace aún más difícil llegar a observarlos.

    Poco más que lo dicho sabemos sobre este animal, y la mayor parte de la información disponible proviene de algunos estudios realizados en un solo lugar: la reserva de Chamela en Jalisco. Como muchos de los animales y plantas con los que compartimos el país, no sabemos casi nada sobre su ciclo de vida o su posible importancia para los ecosistemas. Como otros mamíferos, este marsupial se ve amenazado por el avance de la agricultura, el sobrepastoreo y la urbanización. Aunque la ley mexicana no lo considera como especie amenazada o en peligro de extinción, y al parecer ha logrado sobrevivir a la perturbación de sus ambientes naturales, el tlacuachín sólo vive en México, y es a los mexicanos a los que nos toca ver que así siga por muchos años.

Para saber más:

    Ceballos, G. y G. Oliva.  2005. Los mamíferos silvestres de México. CONABIO y Fondo de Cultura Económica, México.

    Zarza, H. G. Ceballos y M. A. Steele. 2003. Marmosa canescens. Mammalian Species 725:1-4. (Este trabajo es de libre acceso en Internet en la página http://www.science.smith.edu/departments/Biology/VHAYSSEN/msi/default.html).

    SEMARNAT. 2001. Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-2001, Protección de especies nativas de México de flora y fauna silvestres-categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-lista de especies en riesgo. Diario Oficial de la Federación, México, 6 de marzo de 2001.

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