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¿Sabías que la nutria habitó el río Nazas? Así erradicamos a nuestros animales silvestres

Existen registros de que la nutria habitó parte de la cuenca del río Nazas. En la actualidad no se le ha visto por estos lugares. Como ésta, hay un amplio número de especies que han desaparecido del planeta por diversas causas, entre las que resaltan la acción humana.

Foto de Sag Ich Nicht: nutria neotropical (Lontra longicaudis) tomada de mexico.inaturalist.org
Por Héctor Esparza

La defaunación, erradicación de los animales silvestres

Existen registros de que la nutria habitó parte de la cuenca del río Nazas. En la actualidad no se le ha visto por estos lugares. Como ésta, hay un amplio número de especies que han desaparecido del planeta por diversas causas, entre las que resaltan la acción humana.

Los animales en estado silvestre han reducido sus poblaciones, sus territorios y su talla: Cada vez son menos y más pequeños. En algunos sitios del mundo donde se han extinto los grandes mamíferos, aparecen otras especies de menor tamaño, como los ratones. Científicamente está comprobada la relación que hay entre la disminución de las manadas de animales silvestres, el aumento de las poblaciones humanas y el incremento de las colonias de roedores; y con ellos las enfermedades.

Rodolfo Dirzo Minjarez, es un ecólogo mexicano reconocido por sus descripciones de la fauna y su vinculación con el cambio climático; fue discípulo del Nobel Mario Molina quien le asignaba la tarea de contar cada hoja de las plantas de Los Tuxtlas, su tierra, para registrar el comportamiento en cada época del año. Es investigador de la Universidad de Stanford, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y actualmente colaborador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

Dirzo argumenta que, si para el abatimiento de la floresta existe el término deforestación, para la desaparición de especies de animales en el mundo podría aplicarse “defaunación”.

“El impacto humano es visible, así como dejaron su huella los asteroides, los sedimentos que estamos dejando ya hacen perceptible la presencia humana”, declaró.

La tasa de pérdida de los ecosistemas forestales tropicales está subiendo, también están aumentando la degradación de la tierra y el declive en el número de especies animales; son tres indicadores que sostienen la teoría del surgimiento de la era del hombre.

La “defaunación” es una amenaza invisible, a pesar de que los animales tropicales son carismáticos, “ese afecto no tiene un esfuerzo paralelo para desarrollar un estudio profundo y saber el estado que guarda la fauna y la vegetación… y qué papel juegan”.

La primera defaunación ocurrió hace diez mil años, desde entonces la reducción de los animales en estado salvaje es mayor. Para establecer el ritmo de la disminución de animales en vida silvestre, contra el crecimiento de especies domesticadas y el aumento de la población humana, los investigadores calculan el peso total de cada grupo, lo que definen como biomasa.

Bajo esta medición, hace diez mil años, la biomasa de los animales en estado silvestre era de 300 millones de toneladas; al comienzo del siglo XX el peso total de la biomasa era similar, 300 millones de toneladas, solo que divididas entre fauna domesticada y la humanidad, de tal forma que para los animales estabulados se calculó un peso de 175 millones de toneladas, los humanos pesaron poco menos de dos millones de toneladas y el resto -123 millones de toneladas- correspondieron a animales silvestres.

En el año 2015 la situación es ampliamente diferente: se calcula una biomasa total de 1,850 millones de toneladas, de las cuales 1,400 millones de toneladas corresponde a los animales domesticados, 427 millones de toneladas a los humanos y solo 23 millones de toneladas a los animales en vida silvestre.

¿Cuáles son los factores de la defaunación? La explotación directa como la cacería, la destrucción de los hábitats, el cambio del uso de la tierra, la fragmentación del ecosistema, la presencia de especies invasoras, patogénicas, y el cambio climático. 

“La tasa de disminución de las especies silvestres en las últimas cuatro décadas, a nivel global, se calcula en un 25 por ciento para el 2010”,

Se carece de información genética, aceptó Rodolfo Dirzo, pero al observar el rango geográfico se puede dimensionar la pérdida de hábitat. El jaguar habitaba desde el sur de los Estados Unidos hasta la Patagonia al sur de Argentina; en la actualidad su rango es una franja en el occidente de México, en la península de Yucatán y una población en el norte de Argentina. “El jaguar existe como especie, pero las poblaciones ya no se encuentran en sus sitios originales” enfatizó el ecólogo mexicano.

En África lo mismo. Los elefantes poblaban el sur del continente, ahora solo pequeños polígonos; lo mismo ocurre con el hipopótamo y el rinoceronte. “Las especies existen aún -aclara Dirzo- pero las poblaciones se han reducido”.

Acepta, como lo hacen otros expertos, en que se está atravesando por la sexta extinción planetaria.

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