Encuentros con el Halcón de Patos

Autor:  Francisco Valdes Perezgasga

Por Francisco Valdés Perezgasga

Cuando empecé a cultivar la afición de observar aves, en un lejano 1983, el Halcón Peregrino se volvió de inmediato una de mis obsesiones. Desde esos primeros días empecé a memorizar datos y señas sobre este magnífico depredador, no por si lo veía sino para cuando lo viera. Es un ave de presa poderosa y veloz, no muy grande, entre 40 y 50 centímetros de largo, envergadura de poco más de un metro. Son los Peregrinos cazadores formidables en el aire lo que les ha llevado a tener una dieta casi exclusivamente de aves (desde pequeñas aves canoras hasta gansos pequeños), aun cuando, según las circunstancias, lleguen a cazar murciélagos y también pequeños mamíferos terrestres. En otros tiempos se le apodaba en inglés Duck hawk o Halcón de Patos lo que lo distinguía del más pequeño Merlín o Pato de Palomas y del aún más pequeño Halconcillo o Cernícalo –el Halcón de Gorriones.

The birds of Europe. London,Printed by R. and J.E. Taylor, pub. by the author,1837. http://biodiversitylibrary.org/page/42174323

El Halcón Peregrino Falco peregrinus es capaz de alcanzar velocidades superiores a los 300 kilómetros por hora en picada. Esta velocidad, combinada con sus poderosas y grandes garras, son su mejor arma a la hora de descolgar del cielo a sus víctimas. Aun cuando el Peregrino es un ave cosmopolita, con presencia en todos los continentes salvo la Antártida, casi fue extirpado del este de los Estados Unidos y Canadá por el abuso en el uso de los plaguicidas organoclorados como el DDT. Estos potentes venenos son capaces de interferir con el aparato reproductivo de las aves de presa al grado de adelgazar en extremo el cascarón de sus huevos impidiendo la reproducción y asegurando la extinción de poblaciones enteras. El no haber visto un peregrino en mis primeros años de observar aves puede deberse al abuso que del DDT hicimos en La Laguna de los 50s y 60s, en La Laguna del boom algodonero.

El nombre de Peregrino quizá le venga por las impresionantes migraciones de algunas poblaciones de este halcón. Hay Peregrinos que anidan en las tundras del Ártico y que migran a Sudamérica, 25,000 kilómetros al sur. Desde hace mil años que el Peregrino es un ave de presa muy buscada por los cetreros. Su aguda visión, su velocidad y su método de cacería hacen al Peregrino muy atractivo para quienes practican este arte. La reintroducción del Peregrino de las zonas de las que lo expulsó el DDT constituye uno de los éxitos más asombrosos del movimiento conservacionista. En buena parte este éxito se debió a los métodos exitosos de reproducción en cautiverio desarrollados a lo largo de los siglos por los cetreros.

Debí esperar hasta julio de 1986, en vísperas del viaje que me ausentaría casi cuatro años del país, para llegar a ver mi primer Peregrino. Fue una mañana de julio, el día de mi cumpleaños para mayor INRI, en la Alameda de Saltillo. En lo alto de un fresno ahí se encontraba un magnífico ejemplar, probablemente de un cetrero, a juzgar por las tiras de cuero que le colgaban de uno de sus pies. Cuando un observador de aves hace un registro notable, cómo el de mi primer Peregrino, el recuerdo del encuentro queda bien grabado en la memoria. 

A lo largo del tiempo mis encuentros con el Halcón de Patos se han vuelto muy frecuentes, literalmente diarios. A pesar de ser un ave que veo con frecuencia, cada avistamiento sigue revistiendo un carácter especial. Una tarde de verano en las tierras altas de Escocia Patricia y yo nos detuvimos a admirar el imponente paisaje del lago Duich al caer la tarde. Casi a las nueve de la noche aún había luz noche y las tranquilas aguas del lago resaltaban la imponente fortaleza del castillo Eilean Donan. De pronto vi un ave cuya trayectoria la traía hacia nosotros. Su vuelo era pesado, con mucho esfuerzo. Volaba bajo. Al pasar por encima de nosotros vimos con sorpresa que cargaba entre sus garras una enorme y blanquísima paloma recién cazada en vuelo. Siguió su vuelo hasta las torres del castillo donde de seguro comió y donde probablemente alimentó a sus pollos.

Otro avistamiento notable fue en fechas más recientes, hace unos cinco años, una mañana de domingo, en el Cañón de Fernández, nuestra atención se dirigió hacia dos Halcones Peregrinos que cruzaban el cauce del Nazas. Uno de ellos perseguía y llamaba al otro, reclamando atención. Con nuestros binoculares pudimos ver que el halcón que llevaba la delantera, también portaba un Picogordo Azul entre sus garras. Era aquella escena quizá una lección de cacería que el padre o la madre daban a la cría inmadura.

A mitad de enero de este año nos topamos con otra pareja de Peregrinos haciendo acrobacias en el aire en las orillas de la Planta Tratadora de Aguas Residuales de Gómez Palacio. Los dos hacían fintas de ataque. Uno se lanzaba en picada sobre el otro, el cual, a su vez, giraba el cuerpo para recibir el ataque panza al cielo, con las garras listas. Todo el espectáculo carecía del drama de una pelea seria. La diferencia en la corpulencia de los halcones nos dio la pista que aquellas maromas eran, con toda seguridad, escarceos amorosos entre un macho y una hembra. 

Desde hace 12 años veo con regularidad Halcones Peregrinos en nuestra comarca. Las antenas de Telecomunicaciones y Telmex entre las avenidas Morelos y Juárez, y entre las calles Falcón y Leona Vicario, son sitios sumamente atractivos por la cercanía de grupos grandes de palomas y tórtolas y por la altura de las estructuras que les proveen de perchas desde las cuáles desatar sus mortíferos ataques. Pero el lugar en el que veo peregrinos con mayor frecuencia es la antena de la televisora ubicada en la Ampliación Los Ángeles. Para verlos no tengo que salir de mi casa: Desde el patio puedo verlos atentos a cuanto pasa a su alrededor, esperando a la víctima propicia.  O verlo lanzarse un clavado sobre su prospecto de almuerzo. O ser testigo del sangriento espectáculo del desplume y el desgarre de la carne cuando el Peregrino come. O admirar la pachorra satisfecha, adormilada y buchona, del Peregrino reposando la comida. Generalmente veo uno, pero en ocasiones dos Peregrinos a la vez. Ha habido mañanas que, estando yo leyendo el periódico en la mesa de mi cocina, hasta ahí me llega el seco llamado del Peregrino. Su cac, cac, cac, cac, parecido al ruido de una refrigeración necesitando aceite. Es el llamado del Peregrino anunciando que el Sol ya sale, que el paso de tordos y palomas está próximo, que el desayuno ya casi está servido en el cielo del norte de Torreón. Quizá sea un llamando vanidoso para que salgamos a verlo y a admirar su belleza, su velocidad, su destreza.

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