el suelo
Crédito de la fotografía: Red es Poder

El suelo: un bien natural que está siendo críticamente vulnerado por la humanidad

Autor:  Miguel Agustín Velásquez

Sobre el autor: es Ingeniero Agrónomo en retiro, Doctorado en Ciencias con experiencia de 36 años en investigación en erosión hídrica del suelo con simuladores de lluvia y en cuencas hidrológicas.

Muchos la conocemos como la tierra o el suelo, sin embargo, poco nos detenemos para pensar que es el sustento físico, químico y biológico de la mayoría de los seres vivos que habitan nuestro ecosistema.

El suelo es el componente mineral suelto sobre la corteza continental de nuestro planeta y está constituido por la parte mineral (las rocas, minerales, gases, sales, entre otros) y la orgánica (materia orgánica y microorganismos). De su funcionabilidad como soporte físico y almacén de nutrimentos, además de la humedad para las plantas, responsable de la infiltración del agua de lluvia a los mantos freáticos y hábitat de innumerables especies de fauna y microorganismos, el suelo es un recurso natural considerado como no renovable.

En el árido y semiárido norte de nuestro país, la mayor parte del suelo es una delgada capa sin cubierta vegetal y con graves problemas de erosión, debido principalmente al laboreo excesivo e inadecuado de los suelos agrícolas, al sobrepastoreo de los pastizales y a la tala e incendio de sus bosques. Existen diferentes tipos de suelo que podemos denotar por sus propiedades como su color, textura, dureza, profundidad.

De acuerdo con su génesis, sus características y propiedades del suelo, el hombre ha decidido su explotación a través de su uso y manejo. Así, sabemos de terrenos con uso agrícolas, pecuarios y/o forestales. Adicional a los anteriores, existen otros usos muy comunes como lo es el residencial y últimamente el uso del suelo para fines de esparcimiento. 

Actualmente, la falta de conocimiento desde un punto de vista ecológico, el uso de áreas naturales para acampar, la presión por el uso y extracción de los elementos naturales como la madera, los minerales, la flora y fauna silvestre, la deforestación, etcétera, han puesto al suelo en una situación de degradación progresiva y continua. Nuestros ancestros valoraban y respetaban la tierra al igual que el agua, el fuego, el cielo, el viento; cuidaban a la madre naturaleza.

Desafortunadamente, con algunas variables del clima no podemos aún influir o determinar su dinámica en el tiempo y/o su variabilidad en el espacio; pero, por ejemplo, debemos pensar que con la lluvia una vez que la gota de agua toca la superficie del suelo, dependerá de nosotros su aprovechamiento y de esto mucho van a influir las condiciones en que se encuentre la capa superficial del suelo.

Así, un suelo sin cubierta vegetal al recibir la lluvia, desprenderá pequeñas partículas, las cuales, de seguir la precipitación pluvial, serán arrastradas por el agua sellando la superficie, evitando la infiltración. La consecuencia será el escurrimiento sobre la superficie y la erosión, causando el arrastre de partículas de tierra junto con herbicidas, fertilizantes y materia orgánica hacia las partes bajas del terreno, arroyuelos, cauces naturales y/o ríos de las cuencas.

Atender al suelo desde el servicio público

Por otro lado, es inaudito que las autoridades de los diferentes niveles de gobierno y no gubernamentales permitan la alteración, modificación y destrucción de la capa superficial del suelo.  Al parecer no existe conciencia de que la mayoría de los alimentos (vegetales y animales) que consumimos a diario fueron cultivados o criados en un ambiente dependiente del suelo. 

 Un claro ejemplo de la ignorancia de un sector de la población es que existan clubes de recreación que utilizan vehículos todo terreno en las áreas naturales con el fin de divertirse (de ensuciarse con polvo y lodo), destruyendo la vegetación, la fauna y la delgada capa de suelo que existe y que ha tardado mucho tiempo en formarse. Aparte de ensuciar el entorno con restos de basura que dejan en los sitios y en los caminos de las comunidades rurales que frecuentan. 

Otro ejemplo claro de nuestra indolencia por el deterioro de los recursos es la autorización oficial para el cambio del uso del suelo. Es muy común ver en las áreas rurales la destrucción de la vegetación nativa para incorporar extensas superficies de tierra para la sustracción de minerales, la construcción de áreas residenciales, la producción agrícola y que nadie se haga responsable

En el contexto anterior vale la pena reflexionar sobre el respeto que merecen los elementos de la naturaleza de cada uno de los ambientes donde vivimos y pensar que necesitamos generar conciencia de que, si no cuidamos el ambiente, padeceremos una crisis más aguda y global de agua, alimentos, materias primas, contaminación, etcétera. Una propuesta es que, a través de la educación, la investigación, la capacitación, la difusión y la cultura de todos, logremos revertir lo que ya hemos destruido.

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