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Eclipses en la tierra, los vestigios humanos en el mundo y la Comarca Lagunera

En el marco del pasado eclipse total de sol 2024, en este artículo abordaremos algunos vestigios humanos del pasado, que relatan la aparición de los eclipses, así como su importancia en las tribus laguneras.

Solar eclipse with orange halo over the planet Earth, on dark starry sky
Por Voces Nómadas

A lo largo de la historia de la humanidad, los eclipses y los seres humanos han compartido momentos que fueron marcados en la tierra, siendo un recuerdo de una relación de miles de años.

Los eclipses en la Tierra datan de mucho tiempo atrás, antes de que el mismo ser humano apareciera y su paso por la tierra lo llevara a la evolución y explotación de la misma. Durante ese tiempo, y las épocas que han establecido una diversidad de contextos y creencias (una cosmovisión), los eclipses han representado un sin fin de significados para el ser humano, llegando a establecerse mitos, leyendas y explicaciones fantásticas para definir su existencia.

En el marco del pasado eclipse total de sol 2024, y aún potencializando la importancia de este acontecimiento, en este artículo abordaremos algunos vestigios humanos del pasado, que relatan la aparición de los eclipses, así como su importancia en las tribus laguneras.

Los eclipses en la Tierra más antiguos

Cuando el ser humano pisó la tierra, y la evolución puso en marcha la construcción de conceptos, comenzó la interpretación del sol y la luna en la vida humana. Desde los antiguos egipcios representando a dioses como Isis y Ra, hasta los pueblos mesoamericanos con la leyenda de los cinco soles, relato que explica el nacimiento del quinto sol que acompañó a los aztecas en su peregrinación hasta la fundación y destrucción de Tenochtitlan. 

En este contexto, y abordando otras civilizaciones, según un texto de la NASA uno de los eclipses en la Tierra más antiguos ocurrió el 30 de noviembre del año 3340 a.e.c (antes de la era común). Esto quedó registrado en una serie de petroglifos circulares (grabados en roca hechos con tallas en la piedra), mismos que se había realizado en diseño espiral y hallados en el Monumento Megalítico de Loughcrew en el condado de Meath, Irlanda.  

Tuvieron que pasar miles de años para que los científicos del pasado y del presente pudieran colaborar juntos en la comprensión de nuestro planeta y su relación con el sol y la luna. El mismo texto de la NASA menciona que alrededor del año 1200 a.e.c, los escribas chinos de Anyang, en sus textos sobre estos fenómenos escribieron: “El sol ha sido devorado”. Estos registros serían de gran ayuda en la década de finales de los ochenta y principios de los noventa, para que los científicos pudieran determinar la velocidad de rotación de la tierra y compararla con la actual. 

Analizando los datos de los registros y la sombra del eclipse en la tierra, “los científicos concluyeron que la rotación de la Tierra se había desacelerado en 47 milésimas de segundo por día en los últimos 3.200 años”, menciona el texto en el portal.

El sol y la luna en la Comarca Lagunera

Si bien aún hay un gran camino por delante para acercarnos a las representaciones de los pueblos indígenas laguneros en materia de eclipses, no podemos pasar por alto la importancia que estos le daban a las fases de la luna en las manifestaciones del mitote. Por una parte, el sol era ese cuerpo celeste que era determinante para la vida y obra de las tribus, al caracterizarse por una vida en el desierto y sus condiciones; mientras que la luna, regía la noche y estaba muy presente en los cambios de estación. 

“El mitote, palabra de origen náhuatl que significa fiesta o danza, fue una de las prácticas rituales más importantes llevadas a cabo por las diferentes naciones chichimecas, indios nómadas, antiguos habitantes del semidesierto del noreste de la Nueva España”. - El mitote, ceremonia ritual de los indios de Coahuila, Martín Eduardo Macías Flores.

Durante los cambios de temporada, así como los ciclos de la tierra, algunas tribus como los coachichiles, tomaban en cuenta las estaciones y el avistamiento de la luna para determinar el futuro alimenticio de la tribu. Algunos textos mencionan que durante el invierno estas tribus sufrían de un significativo cambio corporal, una adelgazamiento abrupto ya que, al vivir en el desierto, el invierno era anuncio de poco alimento.

“Los cuachichiles enflacaban con notoriedad de un cambio de luna al siguiente, pero tenían la seguridad de que después la luna llena anunciaría las primeras floraciones y el inicio del nuevo ciclo”  

Sobre los eclipses en la Tierra en la vida de estas tribus, el texto de La Gente del Mezquite de Carlos Manuel Valdez, menciona que “se apesadumbraban ante un cometa o un eclipse. Tenían la costumbre de entregar algún tipo de ofrendas a esos fenómenos naturales, a los que personalizaban de alguna manera, por ejemplo, ofrendaban un venado a un cometa quemándolo para que el humo, al ascender, llevase ese animal/símbolo hacia el cometa.”

La historia de los eclipses en la humanidad ha sido un tema de profundo análisis, todavía divulgando y redescubriendo infinitas interpretaciones de la mente humana ante tales acontecimientos. Este último eclipse solar nos recuerda la presencia del sol y la luna en el actuar de nuestra vida y cómo su actividad aún influye en nuestra agenda humana,  experimentando la trascendencia e importancia de nuestra propia existencia.

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