La historia de la vida se guardó en Cuatro Ciénegas y ahora está a punto de perderse

Al valle coahuilense le quedan 5 años de vida si no se frena la extracción de agua. Las bacterias de sus pozas son capaces de producir nuevos antibióticos y alternativas para limpiar de hidrocarburos las aguas de ríos y mares.

Por Héctor Esparza

-¿Qué estamos dejando de aprovechar con el estudio de las bacterias de Cuatro Ciénegas?: -Todas las soluciones biotecnológicas que necesita un nuevo planeta azul, porque ahorita no es azul”.

Valeria Souza, investigadora experta en ecología evolutiva

Su artículo donde anuncia su retiro de Cuatro Ciénegas llamó la atención de más de un medio de comunicación porque ella es referente en cuanto a la investigación de microorganismos únicos que se preservan en el área natural protegida de Coahuila, una reserva en crisis porque sus habitantes no han sido capaces de frenar la extracción de agua superficial y subterránea. Después de 24 años de trabajo, escribió, se despide porque “no quiero ser testigo de la muerte de más tortugas y peces, mi corazón no aguanta tanto dolor”.

            Es Valeria Souza Saldívar, investigadora mexicana, bióloga, experta en ecología evolutiva, molecular y microbiana que dedicó más de dos décadas al estudio de las bacterias de Cuatro Ciénegas y formuló una estrategia de educación ambiental para los habitantes del lugar.

            Pero dijo, ¡hasta aquí!, porque no hay una protección decidida hacia el humedal. Entonces le llamé para entrevistarla para Heraldo Radio y retomar sus declaraciones para la Revista Nomádica.

Aquí la entrevista completa:

            -¿Por qué es importante Cuatro Ciénegas, Coahuila?

            -Cuatro Ciénegas es espectacular desde el punto de vista científico, tiene todos los misterios de la diversidad de este planeta azul: nos puede explicar cómo las bacterias simbióticas construyeron los tapetes microbianos y estas comunidades transformaron un planeta anaranjado en un planeta azul al tomar posesión de los ciclos biogeoquímicos de los elementos que nacen en las estrellas. Y no solo eso, en Cuatro Ciénegas en una sola laguna en el rancho Pozas Azules, tenemos al ancestro de todas las células eucariotas, es decir, las células con núcleo de dónde venimos todos los organismos complejos.

            “La Historia de la vida se guardó en Cuatro Ciénegas, eso no quiere decir que no haya evolucionado pero se separó del resto del mundo hace probablemente más de tres mil millones de años y es única, sin embargo le quedan cinco años de vida y yo no tengo el corazón, soy una cobarde y no quiero ver morir más tortugas y más peces”.

            -En el valle del Hundido, al poniente y en el de Calaveras al norte se ha extraído agua para la agricultura, y hay una tercera amenaza que señalas…

            -Es un canal que no sirve de nada, fue diseñado para sacar agua del valle, es el Saca Salada y lo está haciendo tan bien que cincuenta años después podemos decir que fue un éxito. Los usuarios al final de este canal de Saca Salada, es el ejido 9 de Enero, que está muy cerca de Frontera en Monclova, deshicieron el dique que construimos para detener el agua dentro de Cuatro Ciénegas, a machetazos, en mayo del 2021 y nadie hace nada; entonces yo necesito empoderar a la gente de Cuatro Ciénegas, dejarlos caminar solitos porque de alguna manera se han recargado en mí para todos los periodicazos y necesitan tomar posesión, empoderarse de su tierra y de su agua.

            -Desde hace décadas que se extrae el agua del valle y no hay quién la frene, ¿por qué doctora?

            -Conagua (Comisión Nacional del Agua) es el hilo conductor de todo, tiene que poner orden, ya fue a Cuatro Ciénegas finalmente, ya mandó a los del Instituto Mexicano de la Tecnología del Agua,  que espero que no sean corruptos como la vez pasada… y los hoteleros están decididos a salvar a Cuatro Ciénegas porque tienen millones de dólares invertidos en hoteles y no hay quien visite Cuatro Ciénegas si se les va el agua.    El 80 por ciento de la economía de Cuatro Ciénegas es turística.

            -¿Por qué no demandar ante la Suprema Corte de Justicia para que Conagua aplique la ley como ocurrió en Torreón?

            -Yo no soy nadie, no soy dueña ni de un milímetro cuadrado ni de un mililitro de agua de Cuatro Ciénegas, tienen que ser los verdaderos dueños de la tierra y del agua los que demanden a Conagua por no cumplir por su mandato ante la ley; se han decretado tres vedas en Ocampo, en el Valle del Hundido y en Cuatro Ciénegas y no han sido verificadas nunca, nadie sabe quién es dueño de qué; algo tan simple como una hoja de cálculo y decir, bueno Fulano de Tal es dueño de cien mil litros y otros dueños, no hay eso, no hay una contabilidad y no hay un seguimiento y los que lo tienen que demandar son los dueños de la tierra.

            “Queremos hacer lo mismo que se hizo en Torreón a través de ProDefensa del Nazas (solicitar un amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación), pero que lo hagan los cieneguenses, tienen que ser ellos y para eso se tienen que empoderar. En marzo de 2023 hubo una mesa redonda done estuvieron presentes todos los actores, las ONG, Fundación Slim, Pronatura, el presidente municipal, el Museo del Desierto, Héctor Arocha de Génesis y la academia, y todos los que son importantes, entre ellos Luis Gilberto Arocha que es el representante del turismo no solo de Coahuila, sino de los hoteleros de México. Todos estuvieron de acuerdo en parar el drene de agua del valle porque se la roban los de afuera, la huachicolean y la que se va a morir es Cuatro Ciénegas y con eso se pierde un tesoro.

            “Y no quiere decir que las bacterias se vayan a morir, esas se van a meter dentro del acuífero profundo y no las vamos a volver a ver. Pero nosotros vamos a perder la oportunidad de producir nuevos antibióticos, de producir cancerígenos, probióticos para las plantas que sabemos que hay.

            -¿Qué estamos dejando de aprovechar con el estudio de las bacterias de Cuatro Ciénegas?

            -Todas las soluciones biotecnológicas que necesita un nuevo planeta azul, porque ahorita no es azul.

            “Nuevo León y Cinvestav (Universidad Autónoma de Nuevo León y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional) descubrieron bacterias que degradan los plásticos, no estoy abandonando la parte de investigación para nada. Héctor Arocha va a ser el heredero de todas mis cepas de 24 años de trabajo, en cuanto tengamos el nitrógeno líquido para moverlas de la ciudad de México a Cuatro Ciénegas, y ellos son los que tienen que hacer los descubrimientos junto con Susana de la Torre, Hamlet Avilés, y Gabriela Olmedo, que son los tutores en este procedimiento nuevo de la bioprospección. Y en esto están participando los chicos del CBTA 22 junto con Héctor y es la manera en que debe de ser, deben ser los dueños de la tierra los que descubran.

            -¿Dejas por completo la investigación en Cuatro Ciénegas?

            -No los voy a abandonar pero creo que están listos para caminar solitos.

            -¿Los habitantes de Torreón y en general de la Comarca Lagunera, deberíamos ser partícipes de la problemática de Cuatro Ciénegas?

            -Creo que Torreón que tiene los mismos problemas de Cuatro Ciénegas de sobreexplotación de sus acuíferos, ojo con eso, tiene que pegar el grito al cielo y movilizar a sus autoridades a reclamarle a Conagua y en Cuatro Ciénegas la solución es relativamente fácil: además de cerrar los malditos rondines (cultivos circulares de alfalfa) del hundido, propiedad de Beta Santa Mónica, que ha crecido más allá de lo permitido y los de Soriana que están en el Hundido, es cerrar el canal Saca Salada, usar el desecho humano que se acumula en unas lagunas de oxidación que son un peligro, si llega un huracán a Cuatro Ciénegas eso se desborda y sufre el poblado; ya tiene el permiso el presidente municipal de hacer una planta de tratamiento y convencer a los ejidatarios de Cuatro Ciénegas que usen esa agua , que de hecho les conviene, no necesitarían ponerle fertilizantes. Y a cambio les regresan el agua al humedal.

            -¿Por qué si existe la tecnología para tratar el agua y optimizar el riesgo agrícola, no se aplica?

            -Falta dinero para aplicar la tecnificación del riego y en el tratamiento de aguas negras. Conagua pone la mitad y la otra mitad se tiene que producir del aire… tiene que salir de un sombrero mágico.

            “El hacer una economía circular donde el agua se recicle, es la solución porque no solo evitas un problema epidemiológico monumental, sino evitas el uso de agroquímicos que amuelan el suelo y acabas metiendo fertilizantes”.

            -Te vas de Cuatro Ciénegas doctora y qué sigue en tu carrera?

            -Estoy empezando a trabajar mi parte oceánica, las lecciones del mar ancestral que deben ser aplicadas para el mar del futuro tanto para limpiarlo de todos los agroquímicos y del exceso de nutrientes que le estamos echando y por otra parte estoy con Chile estudiando toda la cadena alimenticia al fin del mundo, en la región de Magallanes en la Antártica chilena, y ver el efecto que tiene el cambio climático y el hoyo de ozono sobre el microbioma (comunidad de organismos) que está sobre la piel de los pingüinos, en las ballenas, en los lobos marinos, en los crustáceos, en los peces y el sargazo; esos van a ser bioindicadores: si están estresadas estas comunidades y a qué está respondiendo este estrés. Vamos a saber si se están adaptando al cambio de temperatura –que yo creo que probablemente sí- o quién sabe, porque las sardinas escaparon al Canal de Beagle más al sur de nuestro sitio de estudio que se llama la reserva marina de Francisco Coloane, primer parque marino chileno; y las sardinas escaparon igual que las ballenas. Y todo está enlazado.

            “Pero yo creo que el daño más peligroso y del cual nadie habla, es que creemos que cerramos el hoyo de ozono, pero todos los compuestos de nitrógeno que suben a la estratósfera en incendios forestales en Australia por ejemplo en el hemisferio sur, llegan al hoyo de ozono que continúa en la Antártica. Vamos a medir la luz ultravioleta A y B, junto con la Universidad de Magallanes y además vamos a medir su efecto en las poblaciones de los animales, los sargazos, los microbios que tienen encima, que probablemente están preparando el ADN de sus huéspedes, porque la vida grande no evolucionó en un mundo sin ozono, la vida grande evolucionó gracias a que ya había ozono que nos protegiera; la vida microscópica sí evolucionó en un mundo donde no había capa de ozono, no había oxígeno, entonces los microbios sí saben defenderse de la luz ultravioleta, vamos a ver, todavía no llegan los primeros resultados de la transcriptómica –los mensajes de auxilio- que se mandan entre los microbios y sus vehículos animales, y vamos a ver, por lo pronto sabemos que los pingüinos tienen bichos particulares en su panza y en su espalda y los pingüinos rey son diferentes a los pingüinos de Magallanes”.

            -Y en esa trayectoria, doctora, estarán presentes las bacterias de Cuatro Ciénegas.

            -Cuatro Ciénegas está presente porque primero vamos a limpiar el agua con bacterias que vienen de los mangles de Sinaloa pero el corazón de nuestro consorcio bacteriano es de Cuatro Ciénegas.

            La lucha continúa para Valeria Souza, solo que en un frente más amplio que es el mar, en tanto espera que los habitantes de Cuatro Ciénegas y de Coahuila, reaccionen ante la tragedia anunciada.

El fascinante mundo prehistórico

Muso Paleontológico de Torreón

Por Héctor Esparza

Si quisiéramos recrear la vida en las profundidades del mar de la península de Coahuila, en el periodo Pérmico hace 280 millones de años, tendríamos que navegar entre los fósiles exhibidos en el Museo Paleontológico de La Laguna, en la ciudad de Torreón. Allí encontraríamos las piezas del rompecabezas indispensable para reconstruir el pasado geológico de la tierra habitada por nosotros.

Descubriríamos con asombro que este semidesierto fue el fondo del mar donde nadaron especies inexplicables para nuestro razonamiento, entelequias ajenas al contexto actual, animales de fábula, con extremidades francamente disfuncionales o, sin ambages, animales creados por una imaginación alterada.

    Las pruebas -hechas piedra- de la existencia de los seres remotos, que refutan su origen mitológico, las sostiene en sus manos el médico pediatra Jesús Quiroz Barragán al interior de su museo. Durante un año recorrió junto con su hermano Gustavo, el suelo más antiguo de Coahuila; ambos recolectaron un sinnúmero de fósiles marinos de los habitantes del mar de Tetis. Su pesca del pasado se exhibe en modestas vitrinas tímidamente iluminadas.

    Aquí, en el local de dos plantas, ferretería a finales del siglo pasado, se muestran también junto a los fósiles marinos, vestigios hechos por los humanos que, a decir de los fundadores del recinto, los hermanos Quiroz Barragán, son únicos. Tanto los restos pétreos como antropológicos se descubrieron al suroeste del actual territorio de Coahuila.

    En las cuencas de los austeros aparadores se eternizan asombrosos descubrimientos, como la mandíbula del tiburón más antiguo de México, el Helicoprion mexicanus, un pez sumamente raro poseedor de una dentadura en espiral. Difícil resulta explicar cómo la utilizaba, pero el registro fósil sostenido por las manos del médico Jesús Quiroz es categórico; la hélice dentada, como una sierra curva, se conserva incrustada en la piedra madre y no deja lugar a dudas sobre la característica rarísima del escualo que nadó hace 280 millones de años. Los restos fosilizados del Helicoprion los encontró en el área de San Pedro, Coahuila, entre las carreteras de Laguna del Rey y Cuatro Ciénegas, lo que ahora es una llanura distintiva por la flora y la fauna del semidesierto.

    Para confirmar la presencia del Helicoprion –pez que debió medir alrededor de tres metros de longitud- el museo atesora cuatro fragmentos más de dientes y de mandíbula. Los colmillos se conservan, menciona el médico, debido al fosfato cálcico puro que contienen, es la dentina, indestructible, a diferencia del cartílago con que se formó el esqueleto del voraz depredador.

    Del mismo exhibidor donde se haya el espiral dentado, Jesús Quiroz extrae un trozo de mandíbula, “no sé de qué animal es”. Tampoco lo saben los académicos: “envié fotografías a geólogos y paleontólogos de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y no me respondieron porque lo desconocen”. El mutis se repitió ante un colmillo enorme, de diez centímetros desde la base a la punta, presuntamente de otro escualo aún sin identificar.

El primer encuentro con un gigante

“A los quince años de edad tuve en mis manos por primera vez una muela de mamut. Quedé impresionado; después no solo era la recolección lo que me interesaba, sino también el estudio y la clasificación; fui autodidacta y me especialicé en moluscos cefalópodos, me enfoqué en los más antiguos del estado de hace 300 millones de años. Tengo varias especies nuevas para México y una a nivel mundial que no he encontrado en la literatura”, relata Jesús (Torreón 1955), el más joven de los hermanos Quiroz, quien alterna la dirección del museo con su hermano, un año mayor, el ingeniero químico Gustavo, catedrático de matemáticas del Instituto Tecnológico de la Laguna y muchas de las veces mecenas del museo.

    “Siento un poco de tristeza y frustración por no contar con un local adecuado para la exhibición”, revela el ingeniero después de enumerar las múltiples ocasiones en que acudió a las autoridades municipales y estatales en busca de apoyo para mejorar las condiciones de la sala, sin obtener una respuesta.

    El Museo Paleontológico de La Laguna está ubicado en el número 580 de la avenida Juárez, al poniente de Torreón. Es un local alargado, dividido en cuatro salas consecutivas: la recepción, frente a la calle, está acondicionada como una tienda de artesanías; en el recinto principal se exhibe la mayor parte de los vestigios en tres largas vitrinas paralelas; una pieza intermedia, en penumbras, alberga algunos artilugios ancestrales; al final se acondicionó la sala como una cueva donde se presentan los fósiles de dinosaurio.

    Sus fundadores aseguran sin dudarlo que no existe una recopilación similar en el país.

    La colección se sustenta en fósiles marinos. Además de los de tiburón se suman los moluscos cefalópodos –de cabeza voluminosa y tentáculos- que sirven como guía para la datación, como los amonites, los cuales vivieron en los mares desde hace 340 millones de años hasta su extinción hace 66 millones de años.

    Asimismo los coleccionistas poseen belemnites, moluscos similares a los calamares dotados de una concha interior; baculites, cefalópodos con concha casi recta incluidos en el grupo de los amonites; y trilobites, los artrópodos extintos más representativos de la era paleozoica. “El primer trilobite para Coahuila, debo decirlo, lo descubrió el señor Armando Fernández Montoya, al que acompañé hace tres años al desierto de San Pedro”, reconoce Jesús Quiroz.

    La colección es profusa. La complementan huesos petrificados de los dinosaurios del cretácico, especialmente vértebras y fémures de los gigantes herbívoros, los hadrosaurios; así como conchas de tortugas del pleistoceno, muelas y defensas de mamuts, similares a los primeros vestigios que rescataría el médico Quiroz cuando tenía quince años de edad.

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