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Crédito de la fotografía: 

Así funcionan los despachos de arquitectura de moda o wannabe en La Laguna

Autor:  Jesús Tovar

La arquitectura de moda o wannabe (que dudo mucho que se le pueda llamar arquitectura) debería de ser creada siempre de cero, ser auténtica y muy original. La arquitectura siempre parte de la creatividad y no debería de copiarse.

En nuestra región se copia muy frecuentemente y parte de una receta exitosa anterior y de lo que pide el cliente con la única participación del arquitecto en el dibujo y la ejecución de un proyecto que no pasa por la revisión a conciencia de un supuesto “experto”. Es una obra ciento por ciento complaciente y comercial.

El arquitecto no cuestiona nada para no meterse en problemas y siempre “vender”. Al contar con esta receta arquitectónica y casi siempre con calidad de diseño inferior a lo que se practica en otros lares solamente es replicada al infinito siendo mezclada con razonamientos poco profundos. Es una arquitectura hecha por novatos y no supervisada. Estos arquitectos no encuentran por sí mismos su “receta” sino que la copian de otro arquitecto que sí realizó un análisis previo y que tuvo éxito en otra ciudad con distintas características a las de la nuestra.

En el caso de la Laguna, hay muchos despachos de arquitectos “exitosos” que copian fielmente la receta de un arquitecto regiomontano y ni siquiera se toman la molestia de tropicalizar las propuestas, es una copia fiel de un criterio ajeno y de otra ciudad. No hay creatividad en una actividad profesional en donde debería existir.

Esta copia vil resulta ser un engaño y una acción antiética con respecto a un cliente que los contrata de buena fe y que sobrevalora estos servicios principalmente por ignorancia. Como este es un modelo copiado no se quiere perder el tiempo en “hacer arquitectura de valor” sino solamente ganar dinero rápido. En el proceso no se exploran nuevas posibilidades, no hay evolución y no hay un compromiso real con la mejora. La arquitectura falsa (fake architecture) es la obra arquitectónica del “copy-paste”.

Aunado a lo anterior se puede agregar que son proyectos que no son sustentables, no siempre bien resueltos funcionalmente, que no privilegian lo local y que no toman en cuenta nuestro folclor, siempre parte de modelos extranjeros o de moda, se basa solamente en imágenes (de Instagram, de Pinterest, por ejemplo) y no se fundamenta nunca en un concepto arquitectónico que es lo más valioso de un proyecto de verdadera arquitectura (Architecture realis), entre muchos otros. La mayoría de los despachos “exitosos” de la región están usando las mismas recetas y siguen copiando descaradamente, es una obra arquitectónica de microondas que se cocina en unos cuantos segundos. Tengamos cuidado de no contratar a cualquier arquitecto de revista.

Esta obra totalmente comercial no tiene nada que ver con nuestra identidad lagunera, no tiene nada que ver con nuestra cultura regional y no tiene un concepto arquitectónico de valor. Hablando de concepto arquitectónico hace algunos días hablé a las oficinas de ventas de unos departamentos que se ubicarán en Av. Aymes y la Calzada Cobián en nuestra ciudad y les pregunté que me dieran la información de estos y le pregunté a la que me atendió:

-Señorita, ¿Me puede explicar cuál es el concepto arquitectónico de los departamentos? Hasta el día de hoy sigo esperando una respuesta. El concepto arquitectónico no forma parte del proceso de venta, ni siquiera saben lo que es. Estoy seguro de que los arquitectos del proyecto tampoco saben y es lo que le da el valor si es que lo tiene.

Esta “receta arquitectónica” facilona tiene las siguientes características: Todo es exageradamente grande y hay salas para todo: sala para platicar, sala para recibir, sala para el café, etcétera.

Es una obra comercial cuyo principal objetivo es lucrar y no generar una arquitectura de calidad superior, son obras que usan acabados muy caros y no locales, tiene un diseño interior “de revista”, refleja un estatus socioeconómico y es para presumir, generalmente no tiene propuesta arquitectónica, la hace fuerte el mercadeo y no la concepción, tiene vigas IPR negras, cielos de madera oscura, accesos principales con una altura exagerada, es un modelo fácil de repetir, los planos de las obras se mezclan y prácticamente son los mismos, casi todas las obras son iguales y replicables, son construcciones que los expertos en la materia consideran de poco valor, son obras ideales para ser mostradas en revistas sociales y no en especializadas (porque no las aceptarían por su poca calidad), son obras donde el valor está más en su imagen y en sus fachadas (y no en su interior que es donde se vive), es una obra que hace alarde de lujos innecesarios, no tiene recorridos arquitectónicos, no obedece al clima de la región, tiene su origen en redes sociales o en la moda, son obras que privilegian la vida social y no la íntima, entre muchos más.

Esta arquitectura falsa (fake architecture) está presente en la mayoría de los fraccionamientos de interés medio y alto de la Comarca Lagunera.

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Cómo funcionan los despachos locales que venden la Arquitectura falsa (fake architecture)

La forma en como estos “despachos” venden sus proyectos en 8 pasos es la siguiente: (según testimonios reales recabados por un servidor)

1)El cliente contrata al despacho sin investigar su calidad, su capacidad profesional ni sus obras. Solo lo hace por sus relaciones públicas o porque lo vio en alguna revista social de la región.

2) El cliente en su ignorancia sobrevalora el trabajo del despacho y paga cantidades exageradas de honorarios profesionales cuando no lo valen sino solamente por ser algo “famosos” en la región.

3) Estos despachos contratan practicantes o arquitectos recién egresados y se les paga lo menos posible. Ellos dibujan los planos usando los de obras pasadas, mezclándolos y armando un juego nuevo sin tomar en cuenta las condiciones del lugar. Por su juventud este personal potencialmente puede cometer muchos errores “de novato” y generan obras de calidad muy dudosa y francamente inferior. Después de un tiempo los jóvenes se dan cuenta del juego y siempre hay rotación de personal.

4) Por otro lado, el cliente piensa que “expertos” atienden su proyecto, pero el dueño de la firma rara vez se aparece para corregir o supervisar “algo” de los planos en curso. Son proyectos hechos por jóvenes inexpertos y seguramente tendrán muchos errores inevitables. Mantienen la misma imagen comercial y no se hace nada nuevo.

5) A este personal joven y novato se les explota más allá de las ocho horas de trabajo para generar un juego de planos de su “firma” sin importar mucho la calidad del proyecto ya que el cliente no la exige. Evidentemente, el sueldo de cada uno de ellos es demasiado bajo con respecto a sus responsabilidades y su carga de trabajo.

6) El dueño del despacho solamente realiza la venta del proyecto, da seguimiento a los pagos del cliente y entrega lo hecho por los jóvenes inexpertos.

7) El dueño del despacho refuerza su valor comercial publicando su trabajo en revistas sociales y asistiendo a eventos donde puede haber clientes potenciales. Realmente es más un vendedor que un arquitecto. Son “arquitectos” que no son expertos en arquitectura.

8) Las obras de estos despachos se ponen frecuentemente de moda y detona un éxito económico temporal. Estas obras nunca serán publicadas por revistas especializadas nacionales o extranjeras por su falta de valor arquitectónico. 

Por desgracia, muchas personas han sido víctimas de uno de estos despachos sin darse cuenta. Tengan mucho cuidado.

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